Los marginados
5. Desempleo prolongado
Una persona que no tiene empleo por un largo período pierde en forma pau- latina sus capacidades laborales. No importa si esto es real o no: así lo
ve el mercado. ¿Por qué? En ciertos casos, puede relacionarse con causas reales: la persona no actualiza sus competencias, o pierde su autoestima. En algunos otros esto puede no ser real, aunque lo cier- to es que el desempleo prolongado dificulta la consecución de un nuevo trabajo.
Y en un plazo más o menos largo, la persona inevitablemente se ale- ja de su nivel laboral.
Hemos hecho una breve descripción de los marginados del mercado la- boral. Habrá algunos que podrán ser incluidos, y otros que, hoy con empleo, pasarán a una situación de exclusión.
La marginación no es un tema menor y debe preocuparnos a todos por igual. A los altos índices de marginalidad les siguen, como consecuencias, los altos índices de criminalidad, delincuencia juvenil, prostitución y otros problemas sociales, todos igualmente graves.
En nuestra opinión, no hay un “responsable” de la situación, y tampo- co lo hay de la solución.
No podemos “culpar” al avance tecnológico como responsable de la marginalidad, aunque sea cierto que la tecnología ha dejado a muchos fue- ra; ya que el mismo avance de la ciencia nos permite vivir mejor y más tiem- po que hace un siglo. Es cierto también que este avance en la calidad de vi- da no llega a todos por igual.
Por causa de...
No es fácil pensar desde un cierto lugar en la sociedad por qué causa una persona entra en el grupo de los marginados. La mayoría de ellos no tiene opción, por el lugar donde les tocó nacer, pero muchos sí podrán ha- cer algo desde sí mismos para modificar esta situación.
En el punto siguiente nos referiremos especialmente al desempleo de larga duración. En libros anteriores hemos puesto el énfasis en la importan- cia de tomar trabajos temporarios durante un período de desempleo, como un modo de mantener al día las capacidades y la autoestima. Hemos ya plan- teado, también en publicaciones anteriores, la necesidad de salir al mercado
ubicadamente, es decir, a buscar un empleo que sea factible encontrar, dejan-
do de lado las búsquedas imposibles, tendientes al fracaso. ¿Por qué repeti- mos esto nuevamente aquí? Porque, en ciertos casos, las personas pueden ayudarse a sí mismas a no entrar en períodos de largo desempleo, evitando así las nocivas consecuencias que ello acarrea. Hemos definido, en un libro publicado en 1998, un fenómeno que dimos en llamar el síndrome de la Geren-
cia General, donde se describen situaciones en las que personas que no fue-
ron antes Gerente General y no tienen empleo, se postulan para ocupar este tipo de puestos. Ocho años después, este tipo de actitudes siguen vigentes.
No todos son responsables de pertenecer al grupo de los marginados, en el sentido que la sociedad le da a este término. Muchos, en el nivel indi- vidual, pueden hacer “algo” para no quedar al margen del mercado laboral.
El desempleo de larga duración
En páginas anteriores citamos a Didier Demazière13, quien define el
concepto de desempleo de larga duración desde la visión de un país con una lar- ga problemática en materia de desempleo y con muchos estudios realizados sobre el tema. El desempleo de larga duración es aquel que sufren las per- sonas que no han tenido trabajo durante un lapso extenso, el cual arbitra- riamente se ha definido de doce meses o más. Se incluye en esta categoría a los desempleados ubicados dentro de la fuerza activa de la población, dejan- do fuera a los desempleados ancianos o minusválidos o a aquellos que por propia decisión deciden no trabajar.
La selección de personas en contextos de alto desempleo 73
Componentes del desempleo de larga duración: • Extrínsecos: la degradación del mercado laboral.
• Intrínsecos: pérdida de competencias profesionales por falta de prác- tica, pérdida de confianza en sus capacidades, pérdida de lazos im- portantes para el acceso a los empleos, etcétera.
El desempleo de larga duración es una de las causas del desempleo es- tructural, y no obstante todo lo que se ha estudiado sobre el particular, no es fácil su solución.
Los desocupados de larga duración han pasado de representar un fe- nómeno marginal a constituir uno de los principales componentes del de- sempleo. Los desocupados de larga duración se han transformado en una categoría autónoma, distinta de la de otros desocupados. Describir sus ma- nifestaciones, analizar sus particularidades, desemboca en la cuestión cen- tral: cuál es la empleabilidad de los desocupados de larga duración.
Los desocupados de larga duración, ¿son los desocupados poco empleables?
El desempleo de larga duración es la traducción de las dificultades en- contradas por ciertos individuos para salir de la situación de desempleo. Las
El desempleo de larga duración
capacidades para obtener un empleo (otro modo de decir empleabilidad) ocupan asimismo un lugar central en los debates recurrentes que proliferan sobre las especificidades de los desocupados de larga duración. Demazière introduce dos conceptos que denomina las empleabilidades diferenciales y la em-
pleabilidad y la fila de espera. Consideramos interesante su mención.
• Las empleabilidades diferenciales. Si el término empleable es considerado
raro, se transforma en familiar para todos los actores intervinientes en el campo del empleo y del desempleo, quienes lo utilizan frecuen- temente para calificar a los desempleados y producir las diversas je- rarquías al respecto: empleables, poco empleables, inempleables, reemplea-
bles, etc. Los usos de ese término y de sus derivados son cambiantes y
diversos, pero, en Francia, designan la estimación de la posibilidad –chance– de obtener un empleo.
• La empleabilidad y la fila de espera. Los trabajos basados en la selectivi-
dad del desempleo condujeron, en los años sesenta, a codificar el concepto de empleabilidad, y su simétrico, la vulnerabilidad. La vulne- rabilidad del empleo puede ser definida como la probabilidad de en- trar en desempleo en el seno de una población determinada en un período dado. La empleabilidad designa la posibilidad de acceder a un empleo: la esperanza objetiva y la probabilidad más o menos elevada que
puede tener una persona de buscar un empleo y encontrarlo.
Esta celeridad o probabilidad de salir del desempleo es generalmente medida, en términos estadísticos, por indicadores como, por ejemplo, la anti- güedad media de desempleo o el porcentaje de desempleados de más de un año en un grupo de desocupados. El uso probabilístico de este concepto per- mite calcular, asimismo, empleabilidades diferenciales, ligadas a diversas ca- racterísticas de los individuos (edad, sexo, categoría socioprofesional, califica- ción, etc.). Por definición, la empleabilidad está directamente ligada a la antigüedad del desempleo: es una variable en razón inversa de ella misma.
El funcionamiento del mercado de trabajo en períodos de alto desem- pleo explica este fenómeno, relativizando la idea, largamente admitida, se- gún la cual el crecimiento del desempleo de larga duración resultaría de un desfase creciente entre las exigencias requeridas para ocupar los empleos y las capacidades efectivas de los desocupados.
Este fenómeno, a pesar de haber sido descrito para una realidad dife- rente que la de la argentina, igualmente es aplicable en nuestro medio. La
antigüedad en el desempleo es un factor negativo con relación a la posibili- dad de conseguir un nuevo empleo. La imaginaria fila de espera a la cual se hace referencia está compuesta, en su primer tramo, por los desempleados que desde hace menos tiempo se hallan en esa condición; ellos son los pri- meros en la fila y los que consiguen trabajo primero; detrás se ubican los que han entrado en el desempleo de larga duración. Mientras más larga es la fi- la, más difícil es conseguir un nuevo empleo.
La figura de la fila de espera explica que el desempleo de larga duración no afecta a las mismas categorías de personas económicamente activas en los períodos de pleno empleo y en los períodos de desempleo elevado: en el pri- mer caso, se concentra en salarios poco competitivos; en el segundo, golpea de manera muy difusa en todas las categorías.
• El desempleo de larga duración afecta en forma desigual.
• El desempleo de larga duración no afecta en forma proporcional a todas las categorías de desempleados.