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2. El deseo de creación sonora
Una vez nos vemos interesados en escuchar y comprender la música, con los elementos que la componen, es probable que surja en ciertas personas el deseo de interpretar y componer sus propios sonidos y música. Revisemos cómo se da este proceso.
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En su estudio de cómo los músicos populares, Green (2002) formula una serie de etapas y características por las que pasan.
La primera característica que encuentra es que un número creciente de músicos populares aprovecha recursos “informales” de aprendizaje musical, como comunidades en Internet. Otra característica es lo que Green (2002) llama “Enculturización”8, o “inmersión en la música y
practicas musicales del contexto del músico: el niño es llevado a actividades musicales grupales diariamente, en la casa o en otros lugares, casi desde el nacimiento; de tal forma que el niño aprende de música igual a como aprende el lenguaje. Esto hace que el niño desde muy temprano pase por todas las formas de interactuar con la música: ya sea interpretando, creando, y escuchando a otros interpretar o crear. La mayoría de las músicas tradicionales y folclóricas se aprenden por “enculturización”, y en algunos casos como el Jazz o la música de la India, también hay un sistema de aprendices, donde un músico mayor le enseña sus conocimientos a uno más pequeño.
Los músicos populares también tienden a desarrollar destrezas con los instrumentos y conocimientos musicales, siempre en primer lugar, gracias a la enculturización. Esto requiere una experimentación temprana con un instrumento o con la voz, y descubrir que sonidos pueden lograrse a través de prueba y error, antes de encadenar sonidos en frases musicales, ritmos o armonías.
Como se ha visto, la forma clásica de enseñar música no es la única ni la mejor forma de aprender a producir composiciones sonoras. Ciertos músicos investigadores se han dado a la tarea de comprender cómo es entonces la forma natural en que los niños se relacionan con lo sonoro y los musical durante su proceso de crecimiento. Quizás el más reconocido es Keith Swanwick.
Keith Swanwick: Modos evolutivos en los Niños
Keith Swanwick es un músico y conductor de orquesta que ha dedicado una buena parte de su carrera a la educación músical. En su libro
Música, Mente y Educación (1988), Swanwick decribe las etapas de actitudes y aptitudes en los niños frente a la música, que recoge en lo que llama Modos.
Modo Sensorial
Desde la edad de 3 años aproximadamente, los niños responden directamente a las impresiones de sonido y especialmente de timbre. Siente atracción por los contrastes de intensidad sobre todo por los extremos de “fuerte” y “suave”. Tienden a producir sonidos, no Música:
experimentación con instrumentos y otras fuentes sonoras. A este nivel, los elementos musicales aparecen muy desorganizados; el tiempo de compás es inestable y las variaciones de colorido tonal parecen musicalmente arbitrarias, sin una clara significación estructural o expresiva. La exploración imprevisible e irregular del sonido es característica de estos primeros años.
Modo Manipulativo
Los niños se interesan más por las técnicas implicadas en el manejo de los instrumentos. Comienzan a organizar el tiempo de compás regular y a utilizar recursos técnicos sugeridos por la estructura física y el diseño de los instrumentos disponibles, como el Glissando5, las pautas escalares e interválicas, los trinos y el tremolo6. Las composiciones tienden a ser más excesivas y confusas porque los niños prefieren reiterar los recursos que dominan antes de pasar de modo arbitrario a la siguiente posibilidad. El creciente control manipulativo es más evidente en las composiciones de los niños de 4 y 5 años.
Modo de expresividad personal
La expresión directamente personal aparece primero y con la máxima evidencia en el canto. En este y en las piezas instrumentales se manifiesta la expresividad en el uso de cambios de tiempo7 y niveles de altura, a veces intensificando el tempo5 y la altura en forma totalmente anárquica. Hay signos de gestos musicales, que no siempre son susceptibles de repetición. Se observa un ligero control estructural y la impresión es de unas ideas musicales espontáneas y descoordinadas que nacen directamente de los sentimientos inmediatos de los niños, sin una reflexión y adaptación crítica; de los 4 a los 6 años parece ser la edad óptima para la expresividad personal.
Modo vernáculo
Comienzan a aparecer modelos: Figuras melódicas y rítmicas susceptibles de ser repetidas. Las piezas son a veces muy sencillas en comparación con las del modo de expresividad personal y se mantienen dentro de las convenciones musicales vigentes. En especial las frases melódicas comienzan a adoptar modelos de 2, 4 u 8 compases. La organización métrica es la ordinaria, junto con recursos como secuencias melódicas y rítmicas. Los niños han entrado en la primera fase de producción musical convencional. Sus composiciones suelen ser muy previsibles y muestran que han captado ideas musicales
! "#! niños reproducen melodías ya existentes como si fueran creación suya, es decir, se da un proceso de Imitación. niños El modo Vernáculo comienza a aparecer alrededor de los 5 años, pero se manifiesta con más claridad a los 7 u 8.
Cuando más realista es una actividad artística tanto más directa es su referencia a hechos de vida, tanto más imitativa es y tanto más posee lo que llamamos carácter expresivo.
Ya identificada la forma natural en que los niños se relacionan con la música y los sonidos, queda la pregunta de qué métodos de enseñanza han surgido teniendo esto en cuenta. Revisemos qué proponen los pedagogos para resolver este problema.
Julia Bernal y Ma. Luisa Calvo: Didáctica de la Música
Al iniciar el entrenamiento musical, las autoras proponen una metodología para despertar el interés, el estímulo, la curiosidad y la atención auditiva de los niños hacia el fenómeno sonoro, como un objetivo para prepararlos para la comprensión y ejecución musical. “No pretendemos que sean músicos, pero sí que sean capaces de improvisar, escuchar y sentir placer con la música, y para ello es necesario conceder a la audición musical la importancia que precisa y tener en cuenta los objetivos hacia los cuales se ha de dirigir la actividad; el objetivo no es que adquieran nociones, o la técnica musical, sino desarrollar un conjunto de conductas, teniendo en cuenta que estas conductas aparecen por sí mismas, sin que debamos provocarlas, en el curso de la evolución normal del niño bajo una forma que no es específicamente musical: la exploración sensorio-motora de las fuentes sonoras, la expresión sonora”(Delalande, 1995; en Bernal, J. y Calvo, M. 2000).
Para ello se propone desarrollar este proceso siguiendo le siguiente orden: Escuchar, Reconocer, Reproducir.
Escuchar es el primero y más importante, se trata de sensibilizar al niño a los fenómenos sonoros y “abrir” al niño al mundo sonoro en general. Reconocer es despertar el interés por las experiencias sonoras, aprender a escuchar y a estar en silencio.
Reproducir es el último paso, tras haber escuchado y reconocido los objetos. Se debe hacer especial énfasis en el proceso de creación sonora, no en el resultado en sí.
Con este proceso es importante que los niños logren identificar los parámetros fundamentales del sonido: Altura, Intensidad, Timbre y
Duración; y a valorar el silencio.
Según las autoras, el desarrollo de la percepción sonora debe seguir estos pasos:
Escuchar >>> Identificar >>> Retener >>> Reproducir
Esto teniendo presente que el proceso sigue la siguiente forma Oir >>> Escuchar
Escuchar >>> Percibir Percibir >>> Sentir Sentir >>> Imaginar
Proponen una serie de actividades basadas en:
Reconocer y discriminar sonidos del cuerpo y del entorno Descubrir y reproducir sonidos nuevos
Interiorizar sonidos
Discriminar sonido/silencio. Experimentar el silencio.
Diferenciar sonidos agudos, graves, y medios. Series ascendentes y descendentes.
Identificar voces habladas y cantadas.
Reconocer sonidos fuertes, suaves y medios (crescendo/diminuendo) Diferenciar sonidos largos/cortos.
Reconocer algunos instrumentos de la orquesta por su timbre, su nombre y su forma.
Experimentar con los sonidos de percusión y familiarizarse con ellos. Inventar, construir, manipular objetos sonoros.
Localizar la direccionalidad del sonido.
Una vez solucionada la manera en que se realiza la pedagogía musical, vale la pena revisar el aspecto objetual de la producción sonora. ¿Con qué objetos podemos producir sonidos y cual es su naturaleza?
3. La Objetualidad del Sonido