CAPÍTULO I: PERSONALIDAD Y AUTODETERMINACIÓN
2. DESARROLLO DEL ADOLESCENTE
2.4. Determinación de la personalidad
¿Quién soy? El intento de responder al primer interrogante pone al joven ante la necesidad de auto conocerse, es decir, de tomar conciencia de su “yo” y del conjunto de características que lo conforman. El autoconocimiento a su vez, se vasa en tres logros fundamentales: formarse una imagen de sí mismo, tomar conciencia del propio potencial y auto aceptarse.
La imagen de sí mismo. Ante todo, la propia imagen debe corresponder, hasta donde sea posible, a la realidad. Gracias a su capacidad de introspección, el
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INSTITUTO COLOMBIANO DE BIENESTAR FAMILIAR. Lineamientos técnico-administrativos y estándares de estructura de los servicios de bienestar en protección [en línea]. Bogotá: ICBF [citado: 20, sep.,
2015]. Disponible en Internet: <URL:
joven puede tomar conciencia de sus rasgos genéticos. De sus aptitudes y limitaciones, cualidades y defectos; puede también tener en cuenta sus circunstancias particulares y todos aquellos factores que inciden en su propia formación. El autoconocimiento debe culminar en una clara conciencia de todos aquellos elementos que conforman el “yo”. Como resultado de lo anterior el joven, al consolidar su propia identidad, debe reconocer su potencial, es decir, identificar sus valores y aptitudes particulares, así como las posibilidades de desarrollarlos.
Auto aceptación. Finalmente, el autoconocimiento debe también conducir a un sentimiento de auto aceptación. Consciente de que todo ser humano tiene elementos positivos y negativos y de que, gracias a su razón y su voluntad puede exaltar los primeros y atenuar los segundos, el joven debe aceptarse como es, con sus defectos y limitaciones, pero debe también aceptar el reto de orientar su existencia y desarrollar al máximo sus aptitudes, lo que nos lleva a abordar el segundo interrogante.
¿Hacia dónde voy? Antes de iniciar este tema es preciso recordar que la persona es el resultado de algunos factores que están total o parcialmente fuera de su control, como la herencia, el medio ambiente y la educación, y de otros factores que si dependen de ella, como la autoformación y la autodeterminación.
La autoformación. Por autoformación entenderemos la facultad que tiene el hombre de orientar su propia formación en una dirección voluntariamente determinada. En otras palabras, gracias a la razón y la voluntad, por medio de la autoformación, el joven tiene la posibilidad de modificar el determinismo de los factores hereditarios, ambientales y educativos y de llegar a ser quien quiere ser; esto, porque sus facultades lo capacitan para auto conocerse, para luchar contra los factores adversos de su vida y para desarrollar al máximo sus valores y aplicaciones y en medio de las más adversas circunstancias, han logrado niveles insospechados de perfección.
Se puede entonces afirmar que la formación de la persona es un proceso dinámico y evolutivo en el que, a partir de elementos dados como la herencia, el
medio ambiente, y la educación, está desarrollado y afianza su propio potencial. Sin embargo, además de orientar su propia formación, el hombre puede establecer el sentido de su vida y orientar su existencia en función de este, mediante el ejercicio de la autodeterminación.
La autodeterminación. Este concepto se refiere inicialmente a la capacidad que tiene la persona de identificar una meta para la totalidad de su existencia y de comprometerse a alcanzarla. Con respecto a dicha finalidad es necesario tener en cuenta que, por su naturaleza única e irrepetible, la misión de cada ser humano, en el contexto de la creación, es especifica e insustituible; es decir que, a diferencia de los animales, su razón de ser no se confunde con la de los demás miembros de su especie, sino que es personal e intransferible24.
Según esto, el joven tiene por delante la tarea de descubrir el sentido de su vida, así como la de determinar su misión exclusiva y particular, lo que lo lleva a considerar el tercer interrogante.
¿Cómo llegar? Como lo considera García Muñoz25 la vocación es el fin propio que revela a cada quien su singularidad o sí-mismo en el interior de su conciencia. Se exterioriza mediante su accionar que ordena o articula órganos corporales, potencias, hábitos y cosas circunstantes. Entonces, ante la existencia de otros ordenes o articulaciones exteriores iguales al de si-mismo, cada quien deduce que sirven para alcanzar igual fin vocado por la sindéresis en la conciencia de otros. Deduce que como en si-mismo, igualmente en los otros se origina en el hecho de que la prudencia dispone mediante la real de la recta razón; lo que es para-el-fin, desde la sindéresis. Lo que esta deducción lleva implícito es que lo correspondiente a otro, lo suyo de cada quien o derecho debido a otro, lo es según cierta igualdad. Esta deducción de lo igual que corresponde a otro, a partir del conocimiento de si-mismo, es fundamento de la justicia; saber de sí-mismo es posible por el re murmurar de la sindéresis que rechaza el mal e inclina al bien. De este saber se deduce que la igualdad de otros
24 CARVAJAL DE GUERRERO. Op. cit., p. 182. 25 GARCÍA-MUÑOZ. Op. cit., p. 145.
a sí-mismo consiste en que igualmente reside en ellos un remurmurar que rechaza el mal y los inclina al bien. Así como el bien de si-mismo consiste en seguir tal remurmurar, el de los otros es lo igual: seguirlo.
La autodeterminación hace parte de los auto esquemas, entendiendo a estos como las estructuras que determinan la capacidad de socializar o de estar en sociedad manteniendo la autonomía sobre la base del auto concepto, el autoestima, la autoimagen, y la auto determinación; todo lo cual constituye una plataforma sobre la que el individuo tiene capacidad de tomar decisiones, vivenciar o no situaciones, y asumir con responsabilidad sus actos; la autodeterminación permite a los individuos y a las personas, primero establecer posiciones, definir actuaciones y generar capacidad de respuesta autónoma a cada tipo de eventos.*