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ETAPAS DE LA ENFERMEDAD RENAL CRONICA

D. Diálisis Peritoneal Ambulatoria Continua (DIPAC)

Con respecto a la diálisis peritoneal, existen dos tipos: diálisis peritoneal ambulatoria continúa (DIPAC) y diálisis peritoneal automatizada (DPA). El tipo diálisis peritoneal más común en nuestro país es la diálisis peritoneal ambulatoria continua (DIPAC) que opera bajo los mismos principios que la hemodiálisis. En este caso, no se hace uso de una maquina sino del cuerpo del propio paciente, es decir mediante la inserción quirúrgica de un catéter permanente a la altura del peritoneo, el cual se anexa a una bolsa de dializado. El dializado que contiene el líquido y los desechos extra se drenan y se reemplazan con dializado fresco.

El intercambio tiene tres fases: Drenaje, Llenado y Permanencia. Generalmente, las fases de drenaje y de llenado del intercambio llevarán 30 minutos y se realiza cuatro veces al día. Luego de las fases de drenaje y de llenado, el paciente se desconectara del equipo y está libre de hacer lo que quiera mientras el líquido permanece en su cuerpo. Durante la etapa de permanencia, los desechos y líquidos se eliminan de la sangre.

Debido a que el tratamiento funciona todo el día, permite la continua eliminación de desechos y líquidos, de forma similar, a lo que hacen los riñones. Los riñones no filtran medio tiempo, sino 24 horas por día y los 7 días de la semana. (Kidney Smart Fundation, 2012:53)

No obstante, DIPAC presenta mayores libertades que la hemodiálisis, pues el paciente no se encuentra sujeto a una máquina, el riesgo de una infección por peritonitis es el problema de mayor ocurrencia que enfrentan las personas bajo este tipo de tratamiento (Mactier, Khanna y Nolph, 2000; Mars y Ross, 1995).

Los pacientes en hemodiálisis presentan otros problemas añadidos relacionados con el tratamiento (Devins et al, 1990; 1997):

- Restricciones dietéticas y de ingesta de líquidos.

- Adherencia estricta a medicamentos de forma permanente. - Minimización de las actividades físicas.

- Fatiga crónica.

- Disfunciones sexuales. - Trastornos del sueño.

- Condicionamiento de la vida laboral y social por el tratamiento.

- Pasar muchos años con el tratamiento y con la enfermedad.

E. Familia

La familia es un núcleo social y el primer sistema de formación del individuo (Campabadal, 2001) que influye, de manera particular, en las interrelaciones con las otras estructuras sociales que conforman la sociedad (la comunidad, la iglesia, la escuela entre otras), ya que se transforma, constantemente, dadas sus características internas de variabilidad y adaptabilidad, así como por las condiciones socioculturales (económicas, educativas, geográficas, lingüísticas, entre otras) en que se encuentran inmersas.

El tema de la familia ha sido preocupación de las más diversas disciplinas. En el terreno de la salud se han explorado las relaciones entre organización familiar y el desarrollo biológico de sus integrantes, ubicando a la familia como una unidad biopsicosocial, puesto que es en el seno de cada familia donde se trasmiten creencias y hábitos, así como también percepciones de riesgo para la salud que condicionarán las actitudes y conductas de sus miembros frente a la enfermedad y a la utilización de los servicios de atención médica.

La familia es reconocida como la red de apoyo social más cercana y de más fácil acceso a los individuos. Se reconoce su función protectora y amortiguadora en las situaciones estresantes de sus miembros, además de lo cual, si bien la existencia de relaciones familiares, de pareja y su funcionamiento adecuado contribuyen al bienestar y la salud, su ausencia genera malestar y vulnerabilidad (Reyes Saborit A, Castañeda Márquez V; 2006: 1)

La familia constituye entonces una imagen y un ejercicio permanente en la vida humana que se caracteriza por sus relaciones de intimidad, solidaridad y duración y es por lo tanto un agente estabilizador (Horwitz y cois., 1985).

Por otra parte, considerando los cambios estructurales que ha sufrido la familiar se pueden establecer los siguientes tipos de familia:

a) Nuclear: cuando conviven los cónyuges y los hijos, también puede indicar si es nuclear sin hijos.

b) Ampliada: a parte de la familia nuclear conviven abuelos, hermanos, tíos, primos, todos unidos por lazos de consanguinidad.

c) Extensa: familias donde viven de dos a más generaciones en el mismo hogar

d) Reconstruida: familias en que uno de los cónyuges o ambos son divorciados y en el hogar conviven hijos de al menos uno de los progenitores.

e) Monoparental: constituido por un solo cónyuge y sus hijos.

f) Equivalente familiar, individuos que conviven en el mismo hogar sin constituir un núcleo familiar tradicional: pareja de homosexuales, grupo de amigos.

Esta constante renovación y modificación de la estructura familiar da origen al concepto de familia que se utiliza en este trabajo, propuesto por Arés (1997:16) quien expresa que la “familia es la unidad social constituida por un grupo de personas unidas por vínculos consanguíneos, afectivos y/o cohabitacionales que llenan necesidades en el ser humano para su desarrollo integral”

De acuerdo con la anterior definición, se considera que la familia puede estar conformada por cualquier persona que atienda, apoye y guíe el desarrollo vital de cada uno de sus miembros, sin

centrarse solamente en el concepto tradicional, que incluye padre, madre y hermanos, porque, como se ha mencionado hasta el momento, las modificaciones a las estructuras sociales son constantes, lo que implica una transformación en cuanto a la apreciación y a la conceptuación del entorno familiar.

Cuando tomamos a la familia con un enfoque sistémico, esta perspectiva hace necesario tener en cuenta sus características, como sistema en su totalidad, con una finalidad, formado por seres vivos, complejos en sí mismos, en el que se debe tener en cuenta que este sistema familiar es más que la suma de cada uno como individuo, que en él se genera un proceso de desarrollo, que permite su crecimiento en complejidad y en organización; que debe tomar en cuenta una perspectiva multigeneracional en el que un evento histórico o situacional afectará a los miembros del sistema familiar, en diferente grado, pero al final todos serán de cierta manera modificados por esta situación.