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La dialéctica, igualdad y el concepto de Democracia en

1.3 Fundamentos filosóficos y jurídicos de la Revolución Americana

1.3.3 La dialéctica, igualdad y el concepto de Democracia en

Aunque no es tanto fundamento de aquellas primeras manifestaciones constitucionales sino precisamente una reflexión a posteriori hemos de considerar la obra de Alexis de Tocqueville /1805-1859) De la démocratie en Amerique (1835, 1840) sin duda, uno de los que más ha influido en la discusión académica sobre la democracia, al contener interesantes observaciones empíricas y reflexiones teóricas a la vez que busca una explicación de los fenómenos que describe y analiza171.

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(El Federalista: LI, 223).

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Tocqueville, Alexis de: La democracia en América. Edición crítica preparada por Eduardo Nolla. Madrid, Aguilar, 1990, vols. I y II. El libro es el resultado de un viaje a los Estados Unidos, que Tocqueville emprende con su amigo Gustave

En su análisis de la estructura político-social de los Estados Unidos y de los caminos que ha seguido su desarrollo democrático Tocqueville se mueve con varios conceptos de democracia. En un sentido amplio, la democracia es para Tocqueville sinónimo de civilización moderna, pero, en un sentido más reducido, quiere decir una forma de gobierno del pueblo por sí mismo con determinadas características institucionales y procedimentales.

En el primer sentido, democracia equivale a una sociedad en la que se da una igualdad de condiciones para sus miembros, es decir, una sociedad organizada de una manera no estamental, pues la sociedad democrática moderna no está organizada sobre la base de grupos poseedores de privilegios propios. Este avance en la igualdad de condiciones de vida lo observa Tocqueville tanto en los nacientes Estados Unidos como en Europa. En el segundo sentido, más restringido, democracia se refiere a un sistema institucional caracterizado básicamente por la representación política.

A diferencia de la democracia antigua –una democracia asamblearia de comunidades políticas pequeñas-, Tocqueville entiende la democracia como un sistema de instituciones para ejercer el poder: “en América, el pueblo nombra a los que hacen la ley y a los que la ejecutan. Él mismo forma el jurado que castiga las infracciones a la ley. Las instituciones son democráticas no sólo en sus principios, sino también en todos sus desarrollos. Así, el pueblo nombra

directamente sus representantes y los escoge generalmente cada año,

a fin de tenerlos más completamente bajo su dependencia.

Es, por tanto, realmente el pueblo quien dirige y aunque la forma de gobierno sea representativa, resulta evidente que las opiniones, los prejuicios, los intereses e incluso las pasiones del

de Beaumont en abril de 1831. A su regreso a Francia, en febrero de 1832, escribe el primer volumen de La democracia en América, que se publica en 1835. El segundo volumen se publica en 1840.

pueblo no pueden encontrar obstáculos duraderos que les impidan obrar en la dirección cotidiana de la sociedad. En los Estados Unidos, como en todos los países donde reina el pueblo, es la mayoría quien gobierna en nombre del pueblo. Esa mayoría se compone principalmente de pacíficos ciudadanos que, sea por gusto, sea por interés, desean sinceramente el bien del país. A su alrededor se agitan incensantemente los partidos, que intentan atraérselos a su interior y apoyarse en ellos”172.

La relación entre igualdad y libertad es planteada por Tocqueville para afrontar la relación entre democracia y liberalismo. Para Tocqueville la libertad humana es fuente de toda grandeza moral y ocupa un lugar preferente en su espíritu173. Pero el desarrollo de la libertad no puede producirse a costa de la igualdad, puede ser que la igualdad corrompa la libertad y de lugar al despotismo.

Para Tocqueville libertad e igualdad forman en todo caso parte inseparable del ideal democrático y se propone encontrar una forma justa de articularlos aun sabiendo que es una tarea difícil, entendiendo que hay que compatibilizar libertad e igualdad, es decir, liberalismo y democracia sin caer ni en la demagogia ni en la revolución. No hay que confundir igualdad con pasión igualitaria ni libertad con la independencia privada para actuar como uno quiera, su objetivo es el de unir el espíritu de libertad al espíritu de igualdad y separar el espíritu de igualdad del espíritu revolucionario.

Tocqueville trasciende a los aspectos políticos y se preocupa por los aspectos sociales y la dimensión ética del gobierno. La democracia no es solamente quién gobierna, el pueblo directamente o a través de sus representantes, si no también como lo hace, si lo hace de un modo liberal o de un modo despótico y para que lo hace, si hace

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( Democracia: I, 169)

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mejores a los hombres y les protege o no facilita la mejora de los hombres. En suma, la democracia es liberal o no es una auténtica y legítima democracia.

Es importante en Tocqueville su reflexión sobre la igualdad. Considera que en América se vive un proceso de igualdad creciente y analiza si este compatible con la libertad. Distingue entre igualdad y uniformidad, la igualdad puede ser una condición de libertad o convertirse en uno de sus peores enemigos cuando la igualdad se plantea de un modo depravado.

Entiende que la igualdad debe avanzar en una sociedad que ha evolucionado desde un sistema en sus orígenes feudal, pero rechaza una igualdad de tipo jacobino-revolucionario, y plantea una versión de la igualdad más paternalista, ofreciendo la imagen de que el gobierno es el pastor y los hombres son un rebaño ordenado dulce y pacífico174.

Para Tocqueville, ante todo la igualdad, es la igualdad de condiciones entendiendo que este es un principio de organización social que viene desde muy atrás y cuyo avance es gradual. Ello supone la desaparición de una sociedad aristocrática como consecuencia de una lógica histórica vista por la igualación por encima de las condiciones. El privilegio hereditario, la jerarquía del poder estamental y la sustancia social han quedado deslegitimados para regular la vida política. Avanzando sobre este planteamiento mantiene que la democratización social no trae consigo automáticamente la democracia política. La tensión dialéctica entre igualdad puede producir la democracia liberal o también puede producir una supervisión de la libertad a causa de un desarrollo perverso de la igualdad.

En este sentido Tocqueville mantiene que la democracia americana ofrece un ejemplo de cómo es posible armonizar la

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democracia social con la democracia política, las costumbres igualitarias y las instituciones libres. Por otra parte Tocqueville entiende que la igualdad entre los seres humanos solamente se produce entre los salvajes y entre los hombres altamente civilizados. Los salvajes son iguales entre ellos porque son todos igualmente débiles e ignorantes. Los hombres muy civilizados pueden convertirse en seres iguales, porque todos tienen a su disposición medios análogos de alcanzar el poder económico y la felicidad175.

Para precisar estos conceptos realiza un análisis histórico y recuerda que en el mundo medieval la civilización se encontraba en condiciones de desigualdad, la riqueza, la cultura y poder estaban en manos de los pocos y la pobreza, la ignorancia y la debilidad en manos de todos los demás. Esta situación cambiaría radicalmente durante la época moderna con la expansión del comercio y el desarrollo industrial. Pero esta época también genera nuevas desigualdades entre los propietarios de las fábricas y quienes solo perciben un salario.

La dialéctica entre igualdad y diferencia social prosigue así en el curso de la historia. Tocqueville entiende que en todo caso la igualdad tiene una significación moral, la igualdad entendida como una tendencia que impulsa a los hombres a semejantes entre sí en la medida que se vuelven más civilizados y la igualdad entendida como una condición del avance de la civilización en favor de una justicia social nunca realizada del todo debido a la aparición de nuevas diferencias y gustas.

Para Tocqueville vivir en una sociedad democrática es vivir en una sociedad regida por la igualdad de condiciones en la que no se imponen los criterios de estratificación social pertenencia a un estamento privilegios el dietarios diferencias por estirpe y llegaré

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Tocqueville, A. De: Memoire sur le paperisme I, dans Oeuvres Completes, París, Gallimard. 1991, t. XVI. P.159

todos los miembros de la misma son socialmente iguales o se consideran como tales. Es la igualdad de condiciones la que engendra el Estado social democrático proyectando una influencia normativa sobre todos aquellos aspectos que conforman tanto la sociedad civil como la sociedad política.

En un estado de democracia social las condiciones sociales entre los miembros de una colectividad son iguales y ello trasciende a la democracia política que supone que todos los miembros de la colectividad tienen un derecho igual a participar en el gobierno.

Por último, Tocqueville se refiere también al sentido materialista de la igualdad de oportunidades entendiendo que la igualdad no supone la eliminación de toda diferencia económica entre los individuos. Entiende que el desarrollo de la democracia no puede traer consigo la nivelización total de la capacidad económica de las gentes. Lo esencial no son las diferencias de riqueza entre los miembros de la colectividad democrática sino en cómo se llega a haberlas, si se llega legítimamente a la fortuna o si se logra ilícitamente por otros medios. En todo caso la igualdad democrática favorece el desarrollo del comercio y de Industria y con ello la posibilidad de la prosperidad económica para los individuos de la colectividad.

La idea de la sociedad transciende a la consideración de la servidumbre tal y como se da en las sociedad aristocrática y democrática. Tocqueville rechaza la servidumbre de la época aristocrática. En las sociedades aristocráticas el servidor tiene un rasgo inferior. El amo considera a sus servidores como una parte inferior y secundaria de sí mismo. La igualdad de condiciones cambia esa estructura y establece nuevas relaciones entre el servidor y el amo. La relación no puede concebirse en términos aristocráticos, los servidores no constituyen propiamente un universo social aparte al de los amos los servidores comparten la cultura, las ideas, los

sentimientos, las virtudes y los vicios de sus contemporáneos. La igualdad de condiciones supone que los hombres se sientan iguales y que puedan serlo. Amos y servidores no son hombres de distinta naturaleza. La igualdad de condiciones se convierte en un poder social y constituye el sentimiento dominante en el estado social democrático. A medida que las condiciones hacen cada vez más iguales los hombres adquieren una mayor independencia individual.

La igualdad es la pasión predominante y definitoria de la sociedad democrática moderna, no es la libertad. El ejercicio de la libertad exige un considerable esfuerzo y no menor vigilancia. Se conquista con dificultad. Ello no significa que los pueblos no luchen por la libertad, pero ante todo quieren la igualdad ante la libertad.

Tocqueville plantea que la pasión igualitaria puede entender que dirige a los individuos hacia la libertad cuando en realidad encamina al despotismo. Preocupa a Tocqueville que el Estado central todopoderoso ejerza un poder opresivo sobre los ciudadanos apoyándose en el distrito igualitario. Esta tendencia conduciría a los pueblos democráticos hacia un gobierno despótico. La igualdad es el primer principio y el símbolo para la constitución de las instituciones democráticas, la libertad es el gran bien de las sociedades democráticas. Pero la libertad como independencia individual resulta injusta si ella no trae consigo la afirmación de un derecho igual para toda la independencia, que esté sancionado y protegido legalmente.

Tocqueville es un liberal que entiende que no hay libertad que pueda establecerse legítimamente en el mundo moderno sobre la desigualdad y el privilegio. Su idea es manifiesta en uno de sus textos realizados para concluir la democracia en América: “creo que si los hombres que viven en los siglos democráticos estuvieran privados de libertad ella caerá también pronto por debajo del nivel ordinario de la humanidad. La libertad es, pues, más preciada que todos los demás. Pienso igualmente que la libertad no se fundará jamás en estos

pueblos más que respetando la igualdad. Todos los que los que en los siglos en los que nos encontramos intenten establecer y fundar la libertad sobre la aristocracia fracasarán”.

Estas ideas aparecen claramente manifiestas en un texto de Tocqueville que reproducimos: “la libertad puede ofrecerse al espíritu humano bajo dos formas distintas. Se puede ver en ella el uso de un derecho común o el goce de un privilegio. Querer ser libre en los actos o en algunos de los actos -no porque todos los hombres tenga un derecho general a la independencia, sino por poseer uno mismo un derecho particular a permanecer independiente-, era la manera de entender la libertad en la Edad Media, y casi siempre ha sido interpretada así en las sociedades aristocráticas, donde las condiciones son muy desiguales”.

Tocqueville asume que la libertad sea un privilegio reservado a una minoría y que dicha libertad se establezca al precio de condenar a los demás a la sumisión. La idea aristocrática de la libertad se me paso a una concepción democrática de la libertad. “Esta noción aristocrática de la libertad… concedida por los individuos, con frecuencia ha impulsado a los hombres a las más extraordinarias acciones; adoptada por la nación entera, ha creado los pueblos más grandes que han existido. Los romanos pensaban que sólo ellos, entre todo el género humano, debían gozar de independencia; y este derecho a ser libres, mucho más que a la naturaleza, creían debérselo a Roma”.

“Según la noción moderna, la noción democrática, y me atrevo a decir que la noción de la libertad, dando por supuesto que todos han recibido de la naturaleza las luces necesarias para guiarse así mismo, cada hombre trae al nacer un derecho igual e imprescriptible, a vivir independiente de sus semejantes en todo aquello que sólo está relacionado consigo mismo, y a disponer como le parezca de su propio destino… al tener cada individuo un derecho absoluto sobre sí mismo, la voluntad soberana sólo puede ganar de la unión de las

voluntades de todos. Asimismo, desde ese momento, la obediencia pierde su moralidad, y ya no hay término medio entre las viriles y orgullosas virtudes del ciudadano y las bajas complacencias del esclavo. A medida que en un pueblo se nivelan las clases, esta noción de la libertad tiende naturalmente a imponerse176.

En este texto se resume la visión que tiene Tocqueville de la libertad. Una libertad que existió en el pasado, una libertad aristocrática fundada en el privilegio constituida como una libertad sin igualdad. Una libertad democrática que se basa por el contrario el derecho igual que tienen todos los individuos a conducirse independientemente, lo que se trata de una libertad con igualdad. Pero la libertad democrática, que confunde la libertad con la igualdad genera una interpretación perversa, una igualdad que atenta contra la misma libertad. En las revoluciones, y es evidentemente que se refiere a la revolución francesa, los hombres habían querido ser libres para hacerse iguales y a medida que la igualdad se establecía, se les hacia más difícil la libertad.

Con respecto a los regímenes políticos Tocqueville destaca numerosas cualidades positivas de la democracia. Entre ellas señala que evita el centralismo de Francia y hace posible un desarrollo político tranquilo. Señala asimismo la capacidad del sistema democrático para corregir los fallos que se produzcan. Él sabe que los dirigentes elegidos son propensos a cometer fallos, a hacer malas leyes177. Pero estos fallos se pueden corregir, pues una mala ley se puede corregir fácilmente cuando la duración de los cargos políticos es corta, por lo que la elección de los cargos políticos para períodos cortos es una buena nota práctica. La democracia presenta, en otro sentido, una cualidad importante: ayuda al bienestar de la mayoría, no

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Tocqueville, A. De : Estado social y político de Francia antes y después de

1789, p. 38 s. 177

al bien de todos, pero sí al de la mayoría, porque aunque no siempre sean los pobres los que hagan las leyes, sin embargo no siempre gobiernan los ricos.

Con la democracia es más probable el desarrollo económico, como ve en el ejemplo de Estados Unidos, un Estado de grandes dimensiones. A diferencia de Aristóteles o de Rousseau, Tocqueville estima que la democracia crece en Estados grandes y prósperos. Ella fomenta el bienestar y también la participación de los ciudadanos, con lo que se educa a los ciudadanos y se fortalece el espíritu ciudadano.

La democracia facilita el reconocimiento del derecho y el respeto de la ley, y el sometimiento a la misma, porque el ciudadano sabe que las leyes se pueden cambiar. Entre las deficiencias de la democracia hace alguna observación crítica respecto al sufragio universal, pues no genera realmente todas las bondades que se le atribuyen. Observa, por ejemplo, que en Estados Unidos la selección de los líderes funciona mal. Los buenos líderes rara vez se sienten llamados a entrar en la política profesional y sólo unos pocos entre ellos aspiran a desempeñar cargos públicos, pues consideran más rentable la dedicación a la actividad económica o social.

También observa que la elección no adecuada de líderes es debida a la escasa cualificación de los electores. Considera que la democracia alimenta la envidia entre las personas, pues el ansiado bien de la igualdad nunca llega a alcanzarse plenamente. Respecto a las numerosas elecciones que se practican en la democracia, observa que si bien ofrecen sin duda muchas oportunidades, ponen al mismo tiempo a la sociedad en una situación de excitación, que es contraproducente para el buen gobernar.

Respecto a la elección de muchos cargos públicos señala Tocqueville algunos problemas que tienen que ver con la cualificación –deficiente- de los elegidos, con los sueldos que tienen que hacen poco atractivos los puestos directivos superiores, y con la corta

duración del cargos y la posibilidad de la destitución, que hacen que los elegidos puedan hacer un poco lo que quieran y este frecuente cambio de personal produce inestabilidad. Señala asimismo que los sistemas democráticos no están exentos de vicios y corrupción, pues son más sobornables que las aristocracias.

Sus criticas alcanzan también al modo como se realizan las actividades del Estado y a sus gastos. Observa que el crecimiento estos últimos se debe a la necesidad de ganarse al pueblo soberano con dinero y otras subvenciones y que el ansia de mejora y de innovación refuerza los deseos del gobierno de ampliar sus competencias apoyando a los grupos sociales para su propia causa.

Por otro lado, los frecuentes cambios de gobierno inciden en la ineficacia de los gastos, es decir, que el gobierno resulta caro, especialmente además cuando no está extendida la propiedad que se pudiera resistir a las exigencias de las cargas tributarias. Sus observaciones críticas hacen referencia asimismo a la baja calidad de las leyes, debido a la precipitación con que se elaboran. Afirma con carácter general que la democracia tiene una dificultad en dominar las pasiones y en reprimir las necesidades del momento para poder pensar en el futuro. Esta fijación con el corto plazo le impide también según señala Tocqueville, estar preparada para los grandes retos que requieran grandes esfuerzos, como las exigencias militares, una guerra