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2.2 EL ÁREA ERE EN EL PLANTEL

2.2.2 Didáctica de la ERE CAN

Es necesario, aunque sea a través de adverbios negativos, poner de presente a qué ámbito no pertenece la ERE. No es ésta teología de seminario o universidad pontificia; tampoco, aunque la práctica por ratos diga otra cosa, un seguimiento estrecho del método mayéutico popularizado por los catecismos de Gaspar Astete y Jerónimo Ripalda, o una simplificación del Cat.

Se identifica acertadamente la experiencia humana como punto de partida al diálogo con el Otro, aunque la inclusión de la palabra “aceptación” parezca contradictoria, pues en el elemento experiencial no se excluye necesariamente la posibilidad de rechazar o adherirse a lo dado. “Tanto la catequesis como la educación religiosa deben partir de la realidad que conoce y experimenta el niño. Se debe presentar la fe como un modo de vida y no como una aceptación” (Proyecto, 2012, p. 18).

El Proyecto (2012), hablando de pedagogía, no pretende definir la experiencia humana desde el polo filosófico poniendo en cuestión la relación sujeto-objeto, sino identificándola con la recepción personal de la cotidianidad, en este caso del denominado HR.

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De acuerdo con la pedagogía de la religión la experiencia es: Realidad o situación vivida, realidad vivida intensa y globalmente, realidad sometida a reflexión e interpretación y realidad transformadora. Se desarrolla desde la perspectiva del aprendizaje significativo: presentar la interpretación del hecho religioso con la realidad que vive el estudiante (cultural y social) (Proyecto, 2012, p. 19).

Lo experiencial conducirá en el fondo al planteamiento de los hitos evaluativos a alcanzar por parte de los formandos, pues se quieren observar las mediaciones o fuentes de la fe católica como ejemplos desde los cuales se apunta a una clase de comportamientos y celebraciones. Sin embargo, al no tratarse de una aprehensión pasiva de fenómenos, surge el interrogante por el componente didáctico en sus estrategias de captación o técnicas específicas para “atrapar” esa experiencia.

Estas técnicas son de lectura y pregunta. Mientras ésta interpela en forma ordenada, la primera es una

Técnica didáctica en la que a través de la puesta en práctica de funciones perceptivas, interpretativas y mnemónicas de diferentes tipos de texto se desarrollan habilidades que configuran el acto cognoscitivo formando lectores críticos, capaces de analizar la información a profundidad, apropiarse del conocimiento y aplicarlo con eficacia en cualquier área o en diferentes contextos (Proyecto, 2012, p. 57).

Ambas se organizan por tres fases sucesivas de acciones singulares descritas en infinitivo: exploración o comunicación con los estudiantes, fundamentación de contenidos, y síntesis y evaluación, que en la práctica establece un diagnóstico del desarrollo temático.

Fases Técnica lectura Técnica pregunta

Exploración

Nos sirve para recopilar la información, diagnosticar si los estudiantes están preparados en la temática, si cuentan con los contenidos necesarios. Establece una comunicación con el grupo, para saber cómo se ha sentido y qué problemas tiene. El docente puede partir de historias y

Después de analizar la lectura, el estudiante puede extraer la información dada en el texto.

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planteamientos que capten la atención de los estudiantes.

Fundamentación

Se procesa la información que los estudiantes recibieron y se implementa el desarrollo de habilidades para aprender a preguntar, de tal manera que el estudiante saque un mejor provecho de la temática.

A partir de la lectura, los estudiantes deben estar en capacidad de analizar y sacar conclusiones de manera inductiva y deductiva.

Síntesis y evaluación

En esta fase se evidencian los resultados. Se pretende que el estudiante vaya más allá del concepto y lo aplique en otras situaciones. El maestro sintetiza y concluye estableciendo un diagnóstico del desarrollo de las temáticas y del grado de comprensión y apropiación del conocimiento.

El estudiante debe argumentar, sintetizar y justificar los temas trabajados.

Tabla 5. Fases de la lectura y la pregunta como técnicas de enseñanza de la ERE CAN.

Respecto de los textos leídos de la ERE, por ejemplo, se puede entender así la fase explorativa en 8º:

Identificar las ideas centrales, las características de los temas trabajados y datos de textos bíblicos, del Magisterio de la Iglesia, o de pensadores cristianos; Extraer conocimientos generales y específicos de libros, revistas, periódicos, Internet, noticieros de radio o de televisión y de programas o documentales de interés que involucren el tema; Contar con sus propias palabras lo leído, lo trabajado y reflexionado; Describir imágenes de proyecciones, sucesos de la vida personal o social, mensajes bíblicos, representaciones teatrales; Observar vídeos de mensajes religiosos, figuras ilustrativas de los temas, páginas católicas de Internet, y también páginas de Internet acordes con los temas trabajados en clase pero que manejen los principios de la moral cristiana; Comparar textos bíblicos y diferentes lecturas relacionándolas entre sí (Diseño Área ERE Octavo [después se citará Diseño y el grado], 2011, pp. 11-12).

La fase de fundamentación a su vez:

Argumentar enseñanzas, valores y principios extraídos de la Sagrada Escritura, del Magisterio de la Iglesia, del texto guía, de la cartilla agustiniana y de otros textos afines al conocimiento de nuestra fe católica y de la experiencia de Dios en la vida

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del hombre; Hacer lectura comparativa para extraer conclusiones y enseñanzas que se apliquen a su vida personal, familiar y comunitaria; Relacionar diversas lecturas mediante representaciones creativas, sacando mensajes de aplicación; Reflexionar sobre lecturas bíblicas, temas trabajados en clase, historias de motivación, situaciones personales y sociales (Diseño 8º, 2011, p. 11).

La sintética y evaluativa así:

Relacionar los mensajes de las lecturas bíblicas con otras formativas o también con experiencias de su propia vida; Ubicar el texto en un contexto bíblico, observando la trama dentro de la cual se ubica el texto citado; Ampliar situaciones con noticias recientes o con acontecimientos históricos; Generar escritos como: Afiches, carteleras, murales con las ideas centrales de los textos; Buscar ejemplos de textos similares que ayuden a profundizar los temas trabajados en clase; Establecer diferencias y similitudes entre las lecturas bíblicas, las lecturas del texto guía y la lectura de textos afines de contenido religioso; Proponer acciones que impliquen el ejercicio del discernimiento y de la capacidad de optar ante situaciones concretas de la vida tomando como referente el Evangelio; Poner en común trabajos realizados, experiencias significativas y enseñanzas (Diseño 8º, 2011, p. 12).

Relacionado con las preguntas de la ERE, se puede entender así la fase explorativa:

Completar: frases, oraciones, dibujos, historias, cuentos, crucigramas; Definir: algunos conceptos sencillos, gráficas, dibujos, videos, etc.; Identificar: detalles de la lectura (cartilla agustiniana, Biblia, libro guía, catecismo), características de los temas, oraciones, conceptos y hechos de la vida; Describir: imágenes, dibujos, láminas, hechos de la vida, lecturas, mensajes bíblicos; Contar: vivencias, hechos bíblicos e históricos, sucesos basados en lecturas, o relatos bíblicos; Enumerar: detalles, situaciones, hechos importantes de la lectura (cartilla agustiniana, Biblia, texto guía, catecismo…); Nombrar: acontecimientos y hecho de la vida, datos de lecturas, videos; Observar: videos, su entorno, láminas, dibujos, imágenes; Recitar oraciones (Diseño 3º, 2011, p. 10).

La fase de fundamentación a su vez:

Analizar: frases, lecturas bíblicas, dramatizaciones, lecturas varias, videos; Clasificar: aspectos de diversas lecturas, características de videos, imágenes, lecturas bíblicas y/o otros; Agrupar: de acuerdo a características, y criterios dados; Sintetizar: sacar y hacer su propia conclusión; Completar: historias, crucigramas, frases, oraciones (Diseño 3º, 2011, p. 10).

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La sintética y evaluativa así:

Pronosticar: las consecuencias de determinada acción; Formulación de hipótesis: la necesidad de colaborar, ayudar para poder sobrevivir; Juzgar: las acciones propias de los compañeros, hechos determinados; Imaginar: acontecimientos en los que se realizan acciones positivas que siguen las enseñanzas de Cristo, haciendo relatos de ellas (Diseño 3º, 2011, pp. 10-11).

Además, en el contacto con los textos se identifican tres niveles descritos en su orden: el literal que extrae información, el inferencial que analiza gramaticalmente el texto (inductiva o deductivamente) y el crítico-analógico que permite juicios de valor acerca de lo leído (Proyecto, 2012). En este conjunto está en juego la observación, la clasificación, el discernimiento, y por último, la emisión de juicios de valor pensando en una eventual trasferencia de relaciones. En fin, leer y preguntar no se reducen a ojear o practicar entonación.

Nivel Definición

Literal

El lector extrae la información dada en el texto sin agregar valores interpretativos. Se identifican elementos básicos contenidos en el texto realizando estos procesos: observación, comparación, relación, clasificación simple, clasificación jerárquica, ordenamiento y/o síntesis; además se realiza consulta de conceptos en el diccionario.

Inferencial

Se hace un análisis gramatical del texto, es decir, se adquiere el conocimiento de la función y el significado de éste. Se hacen inferencias acerca de lo leído, las cuales pueden ser inductivas o deductivas. Además de los procesos descritos anteriormente se requiere el uso de la decodificación, la inferencia, el razonamiento inductivo, el discernimiento y la identificación e interpretación del asunto o tema de un texto.

Crítico-analógico

Establecer relaciones analógicas de diferente índole para emitir juicios de valor acerca de lo leído. En este nivel es necesario analizar las relaciones de orden superior entre conceptos, hechos o situaciones. Se busca lograr la transferencia de las relaciones presentes en la temática del texto a otros contextos.

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