3 Violines caucanos, potencia de resistencia y afirmación de la vida
3.5 Música como resistencia a la guerra
3.5.1 Diferencias en las perspectivas sobre la resistencia
La decisión de agrupar en este fragmento los hallazgos obtenidos en las zonas citadas líneas atrás, responde a que puede establecerse una cierta tendencia sobre los modos como se asumen las preguntas, con referencia a las maneras de cómo la práctica de músicas tradicionales y demás valores culturales pueden, o no, constituirse como ejercicios en los que se construyan resistencias.
Las preguntas alrededor de este tema fueron diseñadas, luego de asistir a un conversatorio que se dio en Bogotá, específicamente en el Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo el 29 de junio del 2019, día cuando se hizo el lanzamiento del trabajo discográfico “Proyecto Turpial IV–De la juga al son”. Fue en este corto conversatorio cuando se tuvo la oportunidad de conocer por primera vez a la señora Graciela Larrahondo y parte de su historia, la cual definió en buena medida las direcciones que tomarían las indagaciones en la investigación de campo. Esta aclaración es necesaria para disipar toda duda sobre la falta de pertinencia de realizar preguntas directas sobre las resistencias a través de las prácticas culturales tradicionales.
61La zona rural de Caloto que fue visitada no presentaba problemas de seguridad ya que se encontraba
muy cerca de los centros urbanos de Santander de Quilichao y del mismo municipio de Caloto. Los terribles acontecimientos de recrudecimiento de hechos violentos, específicamente de asesinato de líderes sociales, se presentan en zonas rurales de mayor presencia indígena. Al respecto, por motivos de seguridad no fue posible visitar al profesor Jadin Humberto Charria, docente de música de la Escuela de Música de Miranda Cauca y del colegio de Tacueyó; tampoco fue posible llegar a La Toma, zona rural del municipio de Suárez en donde se presentan amenazas y atentados contra la vida de líderes sociales. Tan solo once días después de desistir de la idea de ir a Suárez, se presentaban fuertes enfrentamientos entre grupos armados ilegales y miembros del ejército.
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Una de las tendencias que se debe remarcar, tiene que ver con las reacciones de los entrevistados a preguntas como: ¿Cree usted que se pueden generar procesos de resistencia gracias a las músicas tradicionales? ¿A qué se resiste? ¿Cómo se resiste? ¿Por qué se dice que son músicas de resistencia? Lo que siguió a continuación de estas preguntas fue una suerte de silencio, debido a que las personas entrevistadas buscaban la manera de responder preguntas que apuntaban a unas dimensiones de las prácticas culturales sobre las que poco les habían cuestionado.
A partir del minuto 18:42 de la entrevista realizada a Jean Paul Giraldo, se puede ilustrar de manera clara el tipo de dificultades que trajo consigo la realización de estas preguntas. Después de un momento de silencio el entrevistado dijo: “¿Resistencia? ¿A qué te referís con eso? O sea, específicamente”. Una vez se presentó un ejemplo que contrastó un contexto sin presencia de grupos armados, como en el que vive Jean Paul, con un escenario donde la guerra está latente, el entrevistado reconoció de inmediato: “ah ok, [depende] de la zona”; a lo que continuó diciendo:
Esta música […] históricamente tiene la connotación de resistencia por la cuestión que era la música con la que, los esclavos afro, celebraban después de haberse fugado […]. El simple hecho de que algo tan ancestral todavía permanezca vigente, dentro de determinados territorios, hace que sea también como un factor de resistencia (Giraldo, 2019, 19:36).
También, en la misma zona de Dominguillo, durante la realización de preguntas alrededor del tema de las resistencias, la reacción del señor Walter Lasso fue similar a la de Jean Paul: se queda un momento en silencio, se lleva la mano al mentón y su mirada denota que está buscando las maneras de aterrizar la pregunta a su contexto. “Pues mmmm, no entiendo mucho el punto de resistencias […] no lo entiendo muy bien” (Lasso, 2019a, 17:15).
Las reacciones que presentaron los entrevistados pueden dar lugar a una interpretación, que dentro de su contexto, cotidianidad y formas como se percibe el mundo, no se tenga presente o no se haga referencia alguna a ejercicios de resistencia, cosa que cambia cuando se amplía el contexto, en el caso específico con el señor Walter, con experiencias vividas por él mismo.
Una vez se realizó un ejercicio similar al que se hizo con Jean Paul, las preguntas por la resistencia se hicieron más claras, permitiendo hallar una respuesta que gira alrededor
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del cuidado de las riquezas naturales62, una temática que hace fuerte presencia en las canciones de diferentes agrupaciones y de diversas zonas del norte del Cauca, la cual pone de presente una problemática que ha afectado durante siglos a la región: la minería legal e ilegal. A esto se suman los problemas que se presentan por el control que los grupos armados ilegales quieren imponer en los territorios para tener rutas de narcotráfico. Con referencia a las contrariedades con las mineras don Walter relata:
Bueno, el tema es […] el daño grande que se le hace al medioambiente, la contaminación, y eso aquí en la región nuestra, en Dominguillo, pues no se ha permitido, aparte de lo tradicional, que la gente va con su bateita y todo [a extraer oro y otros minerales de valor de manera artesanal]. Pero sí en la zona de montaña, especialmente donde nace nuestro río Páez, pues allá sí ha habido [extracción minera] de una manera arbitraria, ilícita […]. Allá como [está] la protección por parte del resguardo [indígena], ellos se enteraron y, [con] base a esa relación que tenemos indígenas y afro, las dos organizaciones, cabildo y consejo comunitario, entonces nos informan y nosotros hemos ido ya en dos oportunidades a tratar de contrarrestar esa situación. [Se han encontrado] una gran cantidad de huecos, volcamientos de árboles, solamente por estar en ese tema de la minería. […] Desafortunadamente, cuando uno llega [ya no hay nadie, solo están los daños ambientales], porque ellos están bien en la parte alta [de la montaña] y ven cuando va la cantidad de [gente] de la parte de abajo, pues por ahí no más pueden escabullirse. Pero eso [la organización comunitaria] ha sido una fortaleza para que nuestro río ya deje de ser contaminado y [evitar] que la tala de bosques continúe […]. También nosotros hemos apoyado a la zona del cabildo […] en un plan de reforestación, han subido varias personas en “chivas” y en buses para allá a tratar de ayudarles a sembrar árboles […]. Es más, para evitar todo eso, […] el cabildo hizo mucha presión para que el municipio comprara [una] finca [que estaba dedicada] a la ganadería, entonces eso [mantenía] desprotegida la cuenca [del río Páez], y al comprar entonces se vino la reforestación, ellos dejaron que creciera vegetación, [aislaron] el terreno con alambres y en esa zona ya no se puede cortar nada, para ayudarle a nuestro río, si no, nuestro río ya [habría] desaparecido (Lasso, 2019a, 17:58). El relato que se presentó puede ser un fragmento largo, pero es necesario para entregar un mejor contexto a los lectores, además de representar, en la práctica, aquello que se mencionó en el segundo capítulo sobre las ciudadanías conscientes de sus capacidades para la transformación, para realización de ejercicios de co–construcción colectiva en los cuales las comunidades mismas tienen la capacidad organizativa de definir de manera co–participativa con el Estado, en este caso gobiernos locales, las problemáticas
62 El grupo Caña Brava de La Toma, Suárez, Cauca, deja en evidencia, en su canción “Mi compadre no se
va”, diversas problemáticas que deben vivir sus pobladores, de las que se destacan: 1) falta de oportunidades laborales (y seguramente educativas) que redundan en el difícil proceso de migración que deben afrontar habitantes de la zona; 2) problemas con empresas multinacionales mineras que saquean las riquezas arrasan con el medio ambiente y 3) la necesidad de defender su territorio y prácticas tradicionales de recolección de oro. https://www.youtube.com/watch?v=4qhEIy2tzCs
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presentes en los territorios y las agendas para dar soluciones a éstas (Mejías Sandía & Henríquez Rojas, 2012, p. 192).
Las perspectivas que se han presentado corresponden a algunas miradas que se pueden encontrar en la zona de Dominguillo respecto de los ejercicios de resistencia, las cuales presentan ciertas similitudes con la información ofrecida por las personas entrevistadas en la zona rural de Caloto que, como ha sido presentado en momentos anteriores de este capítulo, están trabajando continuamente por la preservación y el fortalecimiento de las prácticas culturales tradicionales, como una manera directa, como lo dice la señora Elizabeth, de resistir al olvido y, como se ha manifestado ampliamente durante el desarrollo de este trabajo, a la pérdida de sus particularidades epistémicas.
Sin embargo, tomando en detalle las maneras como se entiende la cuestión de la resistencia con las personas entrevistadas en Caloto, la señora Elizabeth asumió que en el marco de lo que pueden ser ejercicios de resistencia a través de las prácticas culturales, un aspecto importante gira alrededor de brindar oportunidades para que niños y jóvenes puedan hacer buen uso del tiempo libre y así evitar tener problemas con las drogas (Mera, 2019a, 26:05).
Luego de la intervención de la señora Elizabeth, ante unas nuevas preguntas sobre cómo y ante qué se resiste, ella se quedó en silencio buscando, al igual que ocurrió en Dominguillo, la manera de aterrizar a su contexto y cotidianidad esas dimensiones de la resistencia sobre las que poco se pregunta. Fue en ese momento que intervino el señor Neiver, quien con su respuesta permitió observar las diferencias y multiplicidades que respecto de las miradas que se tienen de la resistencia, pueden ser halladas en las zonas de la región que fueron visitadas.
Lo que pasa es que nosotros […] hemos tomado la música… ¿Cómo le dijera? […] No como una medicina [social], para que los niños no caigan en el vicio o en los grupos armados, sino simplemente entretenerlos, […] ocupar el tiempo libre en una cosa sana (Vásquez, 2019a, 26:41).
Ante lo presentado hasta ahora, se interpreta que en las zonas donde los grupos armados no están vigentes, donde la zozobra, el miedo, los desplazamientos forzados y la muerte no hacen parte de la cotidianidad de los individuos y grupos sociales, las perspectivas sobre la resistencia responden a cuestiones como resistir al olvido, a la desaparición de
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las prácticas y valores culturales tradicionales, a evitar que los niños y jóvenes caigan en la drogadicción y en las bandas delincuenciales.
Es en este punto retomamos la conversación con el profesor Luis Carlos Ochoa, quien es músico académico, vive en Cali, pero ha adelantado a lo largo de los años proyectos para el fortalecimiento de las músicas tradicionales en diferentes zonas del Cauca. La opinión del profesor se constituyó como el punto de sutura entre las maneras diversas de asumir las resistencias que se han presentado hasta ahora, con lo que ocurre en Buenos Aires.
En la intervención que será presentada, es importante mencionar cómo, a las preguntas alrededor de las maneras en que resistencias pueden construirse y difundirse a través de las músicas tradicionales, el profesor Ochoa se remite inmediatamente a los contextos en donde las comunidades han tenido que soportar y afrontar los rigores de la guerra, y la incursión de grupos armados ilegales, lo que marca una evidente diferencia con las respuestas que se obtuvieron en Caloto y Dominguillo.
Pues hay, digamos, uno que otro compositor que quiere […] denunciar, en cierta forma, las experiencias que han vivido con este gran impacto negativo que han tenido las fuerzas, dijéramos, no del orden, que [se] imponen en esos territorios. Entonces ellos quieren como gritar, decir: “esto es lo que ha pasado, esto está pasando”, y los que tienen la facilidad para componer quieren llevarlo […] al pentagrama, a la escritura, al canto y componen músicas de resistencia muy interesantes; al mismo tiempo que componen [sobre temáticas] ecológicas, de salvaguardar el medioambiente, las costumbres, las tradiciones. La gente del norte del Cauca es muy arraigada a su territorio, no quieren salir, quieren estar ahí, cuidarlo; y entonces denuncian a través de las canciones las cosas que no son correctas (Ochoa, 2019, 12;:49).
De esta manera, se han presentado una buena cantidad de elementos, particularidades, riquezas, entramados de significaciones, unidades simbólico–emocionales y categorías de percepción que han puesto a prueba los constructos teórico–metodológicos que propone la categoría de híbrido cultural de resistencia para abordar el estudio de culturas en resistencia o con potencia de resistencia, en lo que ocurre en unas parcelas específicas del mundo social del norte del Cauca.
Como ejercicio final, esta investigación dará una mirada a aquellas resistencias que se tejen alrededor de las prácticas culturales tradicionales como respuesta a las violencias, a la guerra, al despojo y la muerte que diseminan los grupos armados ilegales en territorios del Cauca. Estas dimensiones de la resistencia se presentarán a través de unos
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fragmentos de las historias de vida de la señora Graciela Larrahondo y de Edier Solís, a quienes se les hace un reconocimiento especial por las labores que han realizado en el municipio de Buenos Aires a lo largo de sus vidas. Estos últimos acápites de la investigación son un homenaje a esos imprescindibles.