PARTE 2 ¿QUÉ ES LO QUE SE MIDE CUANDO HABLAMOS DE CALIDAD?
VI.3 DIMENSIONES EXCLUIDAS DEL DISCURSO ACTUAL DE CALIDAD
idea institucionalizada de calidad que hemos ido perfilando como una idea moldeada en el tiempo a través de una cadena agencial de interventores, de la que forman parte los medios de comunicación y las mismas universidades a través de sus representantes. Trataremos ahora de identificar cuáles son aquellos elementos que han sido excluidos de esta idea que al no ser
92 mencionados aparecen como irrelevantes o inexistentes. Estas ideas marginadas del discurso dominante actual son las que los entrevistados rescatan al imaginar cómo sería la universidad ideal.
La universidad ideal: un nuevo referente comparativo
La pregunta por imaginar la universidad proviene del enfoque utilizado por el sociólogo británico Ronald Barnett en su último trabajo de investigación cuyos resultados se expresan en Imagining the University (Barnett, Imagining the University, 2013).
Frente al escaso y poco sustancial debate actual sobre la naturaleza de la universidad y constatando que el surgimiento mundial del modelo de la universidad empresarial parece representar una idea que se acomoda al pensamiento mayoritario, Barnett invita a repensar la universidad a través de la imaginación, un recurso epistemológico que permite al sujeto soñar, pensar en la utopía, pero en una utopía viable de nueva universidad ante la cual aparece la posibilidad de la universidad ecológica (Barnett, Imagining the University, 2012). Para Barnett, el ejercicio de imaginar pone al sujeto en la situación de pensar algo que no existe en el mundo real, pero que se le parece pues se construye a partir de ideas previas, a partir de los déficits percibidos en el imaginario actual. Imaginar es un ejercicio individual que predispone a pensar en libertad pues se opone al pensamiento ideológico y permite construir una comprensión colectiva sobre algo (Barnett, Imagining the University, 2013, pág. 15). Usamos este recurso para indagar en la idea de calidad, pero sin hablar de ella, buscando una respuesta frente a la universidad ideal, buscando ideas que se repiten entre los entrevistados que nos permiten construir un nuevo referente comparativo para la calidad universitaria.
Como ya se describió en parte en el capítulo anterior sobre el rol performativo de los rectores, la pregunta por imaginar una universidad ideal, permitió a la mayoría de los entrevistados expresar libremente sus deseos, expectativas y una mirada hacia el futuro de la universidad chilena, los llevó a pensar en una utopía y construir una idea de lo que sería para ellos la universidad de mejor calidad. Aunque no faltaron las “respuestas de catálogo” o políticamente correctas, vale decir la aparición de la agencia performadora de la idea de calidad actualmente vigente, los entrevistados describieron cómo podría ser esta institución ideal que en varios aspectos contrasta con el paradigma comparativo actual de universidad.
93 Los atributos asignados por los entrevistados a la universidad ideal, fueron compartidos en muchos casos y reflejan algunos de los aspectos que comienzan a aparecer tímidamente en el debate público actual de la educación superior. Se trata de características que habitualmente no se miden en los rankings existentes pues algunas de ellas se consideran difíciles de medir. Revisemos a continuación aquellos más representativos que emergieron del discurso de los entrevistados:
a) Diversidad del alumnado
Para algunos entrevistados, un rasgo distintivo en la universidad ideal debe ser la diversidad del alumnado pues esta condición contribuye a un mejor aprendizaje, no solo de conocimientos sino de aspectos valóricos y cívicos que fueron considerados de importancia dentro de la formación profesional. Aprender a vivir en tolerancia y aceptación del otro es una de las miradas que concibe a la universidad como un reflejo del país.
“[Esa] universidad sería una universidad -creo yo-, diversa en términos de su alumnado, porque finalmente, los estudiantes aprenden entre ellos, aprenden en un contexto, en el aula, donde no da lo mismo el conjunto, digamos. Diversa, puede ser por nacionalidad, puede ser por nivel o background socioeconómico, cultural; puede ser diversa por su disciplina o interés principal digamos. Yo creo mucho en eso de la oportunidad de poder mezclar jóvenes que están estudiando... Por último, que tengan la oportunidad, si están en una carrera bien específica, de que hayan algunas áreas comunes que se mezclen. Entonces, que por lo menos tengan esa experiencia de algunos cursos con gente de otras áreas. Eso te da más posibilidades que un estudiantado absolutamente homogéneo como tiende mucho a darse en Chile….”. (Consultora Experta, Santiago)
b) Una comunidad de aprendizaje
La mayoría de los entrevistados se refirió a la universidad como una comunidad que involucra a los distintos estamentos universitarios, especialmente a profesores y alumnos en el proceso de enseñanza aprendizaje. Uno de los entrevistados lo señala del siguiente modo:
“Las universidades también deben formar [un] criterio profesional… No es posible armar criterios profesionales solo por el autoaprendizaje; el profesional se hace producto de la discusión, de la dialéctica con los profesores, alumnos, compañeros…la universidad [ideal] es una
94 comunidad de docentes…, de discípulos y maestros”. (Rector, Universidad Estatal, de Investigación y Doctorado en áreas selectivas, Regional)
El desafío está entonces en formar esas comunidades que parecen haberse perdido en el tiempo –según uno de los entrevistados-, siendo uno de los pilares de la universidad desde sus inicios. Hoy en día la comunidad se ha perdido, la tecnología ha ocupado espacios que fomentan el autoaprendizaje y la relación de docentes y estudiantes se percibe lejana a lo que en un tiempo fueron maestros y aprendices.
c) Mejor docencia
Un elemento esencial en la universidad ideal se refiere a la calidad de la docencia, a la necesidad de mejores profesores para el pregrado. Los entrevistados apelan a que la universidad ideal necesita de maestros, personas comprometidas con la docencia que sepan enseñar, donde la docencia debe nutrirse de la investigación sobre las propias prácticas. Uno de los entrevistados se refiere a este punto del siguiente modo:
“Hay un par de elementos que son esenciales, el tema de la calidad de los profesores y académicos. El cómo se enseña y cómo se aprende. Creo que es importante, no solamente que hayan grupos de académicos [investigadores] que tengan connotados currículum y publicaciones, pero también que haya una preocupación por la calidad de la enseñanza, y del aprendizaje de los estudiantes. Yo soy de la opinión que también puede haber profesores muy, muy buenos que a lo mejor no tienen una trayectoria en investigación tan destacada porque se han preocupado mucho más de aprender cómo ser mejores docentes… Que tengan el bagaje del cómo trabajar en el aula para lograr un aprendizaje profundo en los estudiantes, lo encuentro esencial”. (Consultora Experta, Santiago)
d) Investigación y pertinencia
Se reconoce la importancia de la investigación en la universidad ideal, pero también se reclama por la pertinencia de esa investigación. Esta pertinencia es entendida como la respuesta a una adecuada vinculación con el medio donde la universidad está situada. Uno de los entrevistados lo describe del siguiente modo:
95 “Debiéramos tener también universidades que sean pertinentes…, una pertinencia respecto a lo que son las ventajas de localización. Las universidades deben buscar sus ventajas de localización para hacer lo que hacen. La pertinencia es el contacto con la realidad, con el empleo y con los problemas [locales].... La universidad debe apuntar a solucionar los problemas de la comunidad, los problemas reales del mundo. Reproducir universidades complejas en el mismo lugar muchas veces es muy difícil….”. (Rector, Universidad Estatal, de Investigación y Doctorado en áreas selectivas, Regional)
La responsabilidad de la universidad ideal, para muchos de los entrevistados, se sitúa en una función pública y eso significa hacerse parte en la solución de los problemas del país y del entorno local donde la universidad está ubicada, en su comunidad o región, contribuyendo de este modo al desarrollo económico, social y cultural de su entorno.
La investigación pertinente muchas veces se contrapone con la investigación que produce publicaciones ISI que son aquellas más valoradas en las actuales mediciones de calidad, en los rankings y en los fondos concursables para su financiamiento; allí están puestos hoy los incentivos donde la universidad será reconocida, no tanto en la investigación para la solución de problemas reales que su entorno inmediato necesita. Algunos de los entrevistados señalan que la universidad debe responder a ambas demandas y ser exitosa tanto en la producción de investigación de nivel internacional como en aquella orientada a lo local.
“Debería tener una pertinencia [local] como un rasgo muy importante y [también] debería tener una presencia internacional, ser capaz de combinar las dos cosas. Desde luego una investigación que se tradujera en publicaciones a nivel internacional, o sea, tendría que cumplir con estándares internacionales, pero al mismo tiempo ser pertinente al país y estar en consonancia con las necesidades de un pueblo, de las demandas –digamos- locales, y conjugar esas dos cosas”. (Rector, Universidad Estatal, de Investigación y Doctorado, Metropolitana)
Varios de los entrevistados fueron enfáticos en señalar la importancia de la pertinencia como rasgo distintivo de la universidad ideal para salvar a la universidad actual que se ve más cercana a cumplir la función de un centro de estudios avanzados donde solo prima la productividad en investigación de punta o bajo estándares internacionales.
96 e) Gestión universitaria
Los temas asociados al liderazgo, la forma de gobernar y la organización universitaria no estuvieron fuera de la idea de universidad ideal. Se develaron atributos como el liderazgo de los equipos directivos, el sistema de gobierno universitario y la necesaria representación de todos los estamentos universitarios, y un gobierno corporativo que respeta los principios de la autonomía, como condición estructural del sistema universitario. La existencia de estos elementos en la universidad ideal contribuirá –según los entrevistados-, a una mejor gestión de la institución.
Uno de los entrevistados consideró como segundo elemento más importante en su idea de universidad ideal, aspectos relacionados con las personas que influyen directamente en la gestión de la institución:
“Lo segundo es el liderazgo, la gestión que puede haber en esa institución. No tengo el sesgo de que solamente la gente que ha tenido como una trayectoria académica sean los que puedan tener roles de liderazgo en una institución de educación superior. Yo creo que puede ser una mezcla. Me imagino gente que tenga un perfil ad hoc, que entienda muy bien la cultura, la dinámica [interna], la política, todo, cómo se mueve una institución”. (Consultora Experta, Santiago)