La persona como sanadora
DIRECCIÓN ESPIRITUAL
La dirección espiritual es una tradición honrada a través del tiempo, que consiste en acompañar a otras personas al tiempo que buscan crecer en su relación con Dios o lo sagrado en sus vidas. La dirección espiritual no es psicoterapia o asesoría pas- toral, no obstante tiene límites profesionales similares, principios éticos y habilida- des para escuchar que son comunes a aquéllas. La dirección espiritual no trata de arreglar problemas, sino por el contrario, ayuda a quien es conducido a encontrar el significado y propósito en sus circunstancias de vida. Los directores espirituales han cursado niveles de educación especializada, y ellos se mantienen en dirección y supervisión continua.
Cierta forma de dirección espiritual se encuentra en muchas de las religiones principales en todo el mundo. Entre los nativos norteamericanos tradicionales, un hombre o mujer de la medicina guiará una búsqueda de visión, e interpretará los sueños y las visiones de quien emprende tal empresa. Un maestro zen aporta una guía espiritual a la persona que busca en la tradición budista. En el cristianismo existe dirección espiritual desde el siglo IVa. C. Hasta fecha reciente, ésta era exclu- siva de aquéllos que llevaban una vida religiosa; los laicos rara vez buscaban direc- ción (Moon, 2002). En la actualidad, esta dirección se encuentra en muchos grupos protestantes y en la Iglesia católica romana. Brenner (2002) indica que si bien am- plios sectores del cristianismo nunca escucharon sobre la dirección espiritual sino hasta hace poco tiempo, los seminarios y los colegios de muchos grupos religiosos están ahora ocupados reestructurando los departamentos de educación cristiana para constituir programas de formación espiritual. El clero y los laicos, por igual, están buscando oportunidades para aprender sobre la dirección espiritual. Susanka (2007) sugiere que muchas veces es necesario encontrar un sitio de quietud dentro de uno mismo y, a través de esa quietud, una entrada hacia la vida espiritual.
El director espiritual moderno recibe educación en el arte, sobre la práctica de la dirección espiritual y sigue éticas profesionales como las que especifica la Spiritual
Directors International (SDI). La SDI es una organización mundial de personas pro- venientes de diversas religiones que comparten una preocupación y pasión comu-
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nes para la práctica de la dirección espiritual. Existen oportunidades disponibles para compartir recursos e ideas a través de la red en www.sdiworld.org. Una perso- na que busca una guía, debe inquirir sobre la preparación académica, supervisión y práctica de un director espiritual; quien, con permiso de la persona a quien dirige, pueda colaborar con otras personas profesionales que trabajan con aquélla. Cuando una persona a la cual se dirige se encuentra en crisis, puede resultar muy benéfico trabajar tanto con un asesor como con un director; para otros, puede ser mejor hacerlo primero con un asesor y luego con un director.
Las enfermeras que buscan dirección espiritual lo hacen para reflexionar sobre la forma en que Dios o lo sagrado se encuentra presente en su experiencia vivida como enfermera y persona. El enfoque de la dirección espiritual en la vida de la enfermera se ubica en el movimiento hacia el interior del Espíritu. Una enfermera puede buscar dirección durante una transición o crisis de vida o durante periodos ordinarios, para desarrollar una relación más profunda con Dios o lo sagrado. Todas las experiencias de vida pueden analizarse, pero siempre a discreción de quien busca dirección (Munger, 2009). Durante la recepción de la dirección, algunas cir- cunstancias de la vida propia pueden parecer idénticas, no obstante la transforma- ción interna puede hacerse evidente en el desempeño profesional y las relaciones personales, incluso en el propio ambiente. Es posible que se resuelvan problemas como beneficio colateral de la dirección espiritual. Por ejemplo, una enfermera que trabaja con un grupo de mujeres en transición de la prisión a la vida en sociedad dijo de si misma: "Yo ya no hago plegarias; soy una plegaria". Continuó descri- biendo la forma en que había logrado hacer menos juicios y aceptar más, ser más paciente, tener una paz mayor, estar más relajada y más alegre. Su trabajo era el mismo, los problemas de las mujeres eran igualmente serios, pero ella era diferen- te y, como resultado, lograba una presencia mucho mayor para las mujeres con las que trabajaba.
La dirección espiritual es en especial útil para las enfermeras cuyas vidas labo- rales se desarrollan en medios de atención de la salud con mucho estrés, que enfrentan situaciones relacionadas con la vida y la muerte de manera regular. La dirección espiritual se refiere a la reflexión sobre la vida de la persona en toda su complejidad. En el corazón de la dirección espiritual se encuentra la relación per- sonal única con lo sagrado. Esta guía puede ayudar a las enfermeras a volverse más sensibles a la presencia de Dios en su trabajo y el deseo de éste de ser su com-
pañero. Desarrollar conciencia sobre esta relación con Dios aporta serenidad que
puede prevenir el desgaste emocional y espiritual, de tal manera que las relaciones con pacientes, familiares, colegas y uno mismo se vuelven saludables y curativas (Moore, 2008). De manera característica, los directores espirituales sugieren for- mas para hacer oración y meditación. También pueden recomendar la lectura de
materiales, así como distintas formas para escuchar lo sagrado en la vida, por ejem- plo, la escritura de un diario, o a través del arte y la música (Steinhauser, 1999).
La dirección espiritual de manera característica se da cada mes, o con más fre- cuencia si el individuo lo desea. Los directores espirituales pueden encontrarse con los individuos durante varios años o meses, lo cual depende de las circunstancias de la persona dirigida. También se dispone de un guía espiritual en grupo. El direc- tor y el dirigido evalúan juntos su trabajo, con una base periódica. Para poder acce- der a un director espiritual, los individuos pueden entrar en contacto con su grupo religioso o con SDI. Los directores suelen estar dispuestos a atender a personas de cualquier tradición religiosa. Algunos de ellos tienen experiencia en áreas como la adicción (Woodbridge, 2000), distintas formas de hacer oración, trabajo con los sueños o circunstancias específicas de vida.
SUEÑOS
Los hombres antiguos afirmaban la relación que existe entre la salud y los sueños. Los templos griegos fungían como sitios para recibirlos. El sueño otorgado revelaría la naturaleza de la enfermedad o la necesidad de la persona, y capacitaba al médico para prescribir un tratamiento apropiado. En occidente, hasta el siglo Va. C., los sue- ños se respetaban en todas las religiones como revelaciones de lo divino. De mane- ra subsecuente, los cristianos fueron amonestados por ignorar los sueños debido a que sus líderes religiosos los consideraban ligados con lo oculto. Esta forma de pensamiento prevaleció hasta el siglo XX, pero se modificó con el descubrimiento con una traducción errónea de las Escrituras del griego al latín que databa de 15 siglos. Por fortuna, los sueños han vuelto a reconocerse en cuanto a su importan- cia para la salud humana (Sanford, 1989). La psicología de Jung contribuyó en gran medida a la recuperación de los sueños como parte de la salud y la curación.
Los sueños desempeñan muchas funciones para la psique en relación con la curación y el mantenimiento de la salud. Aportan una compensación emocional, revelan verdades sobre las situaciones de vida a las cuales el ego se resiste, emiten alertas, y en casos infrecuentes aportan lo que Jung denominaba comprensión arquetípica (Sanford, 1989). Arquetipo es un término que se utiliza para denotar una idea o imagen que ha sido parte del inconsciente colectivo de la humanidad a lo largo del tiempo. Un ejemplo de sanación emocional ocurrió a través de un sueño que una mujer tuvo después de la muerte de su esposo. Ella se encontraba en un duelo profundo hasta que él apareció en un sueño, le aseguró que estaba feliz y que deseaba que ella también lo estuviera. Esto la liberó para continuar avanzan- do en la vida. De manera semejante, después de un desastre reciente por un tsuna- mi, un médico joven tuvo un sueño en el cual una figura andrógina hacía señales
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con las manos para difundir el amor incondicional de Dios para aquéllos que ha- bían muerto.
Los expertos afirman que pocos sueños son proféticos. Las pesadillas se pre- sentan cuando una cuestión necesita surgir a la consciencia de la persona. Los sue- ños son específicos para cada individuo y es posible que sus interpretaciones correctas sean complejas. Amigos, directores espirituales o terapeutas pueden ayu- dar al tiempo que la persona trata de comprender sus sueños. Por ejemplo, una mujer con diagnóstico reciente de cáncer se soñó conduciendo una bicicleta, gol- peaba un tope en el camino, caía de la bicicleta, luego se sacudía el polvo y seguía en la bicicleta alegremente. Un amigo de confianza le ayudó a ver la relación que existía entre el tope en el camino y su enfermedad. El sueño le dio la esperanza de que podría ser capaz de continuar su viaje de vida y que el cáncer no era el final.
Todos los seres humanos y los animales sueñan, pero a menos que los sueños se registren es raro que se recuerden. Una opción que ha probado ser útil a lo largo del tiempo para recordar los sueños es anotarlos incluso a la mitad de la noche (para este proceso sirven una libreta y un lápiz al lado de la cama). Cuando la per- sona despierta, el sueño se desvanece con rapidez y no es fácil que se recuerde a menos que vuelva a presentarse. Es importante reescribirlos con tanto detalle como sea posible, sin interpretarlo. Luego, se observan las palabras, las sensaciones y la frecuencia con que ocurrieron los eventos en el sueño. Una vez que el sueño se registra y sin que se le hagan modificaciones, puede comenzarse una interpretación. Las palabras pueden buscarse en el diccionario, y es posible meditar sobre el sueño para comprenderlo mejor. Muchas veces los sueños tienen muchos niveles de inter- pretación. Si se lleva un diario y se le revisa de tiempo en tiempo, es posible se es- clarezcan los significados de sueños específicos al tiempo que la experiencia de vida de la persona se observa en retrospectiva. Por ejemplo, una mujer soñó muestras de vida marina en un acuario. Al día siguiente, hizo una visita sin planeación a un acua- rio y reconoció las imágenes marinas soñadas, no obstante nunca las había visto en vivo o en fotografías antes de tener el sueño. El diario sirve como un registro y, años después, es posible que el individuo adquiera una conciencia nueva sobre su significado.
Los sueños son regalos que nos ayudan a encontrar dirección y resolver cues- tiones emocionales y de otro tipo para la vida. Enseñan sobre nuestras vidas y nuestras personas. Los sueños no mienten. Se presentan en imágenes diseñadas de forma exclusiva para el individuo. Registrar los sueños honra el regalo que cons- tituyen.