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La dirección en contra de la intuición

Un niño de nueve años estaba flotando tranquilamente boca arriba en una playa del Mediterráneo a unos cinco metros aproximadamente de la orilla. Era el típico día soleado y caluroso, y el mar estaba como una balsa de aceite. El niño disfrutaba de la sensación de que el agua lo llevaba en volandas y no pensaba prácticamente en nada más, tan sólo estaba absorto en el frescor del agua bajo el calor del sol de la tarde.

No es capaz de recordar qué fue lo que le hizo mirar a su alrededor. Es posible que fuera la fuerza del movimiento del agua, o el graznido de alarma de algún ave marina, o tal vez un sexto sentido. Avanzando amenazadora y velozmente hacia él venía una ola gigantesca de unos cuatro metros de altura. Se abalanzaba literalmente sobre él. Sin la menor vacilación, el niño nadó en dirección a la ola y se sumergió dentro de ella. Sentía la tracción de la ola tragándolo y alejándolo de la orilla, pero a base de nadar con toda la fuerza y la determinación de sus nueve años, logró atravesarla y salir a la superficie, con los pulmones a punto de estallar, el corazón saliéndosele por la boca y la adrenalina bombeando a todo lo largo de su pequeño cuerpo.

Otra ola del mismo tamaño se abalanzó sobre él. Haciendo acopio de fuerzas y de resolución, se precipitó nuevamente sobre la base de la ola y de nuevo logró atravesarla y salir a la superficie, respirando con dificultad. Una tercera ola gigantesca estaba a punto de echarse encima de él y reuniendo sus últimas energías el muchacho desapareció una vez más dentro de ella.

La sensación de ser arrastrado lejos de la orilla, de verse arrollado por la fuerza, atrapado y vuelto del revés sin rumbo ni dirección en el torbellino del reflujo pareció durar una eternidad, y a pesar de todo logró salir a la superficie nuevamente. Y esta vez el mar se volvió a calmar, como si las tres olas enormes jamás hubieran existido.

Nadie llegó a saber verdaderamente de dónde salieron aquellas olas –es posible que de un temblor de tierra ocurrido debajo del agua, o tal vez de la estela dejada por un barco enorme– pero aquel día se ahogaron tres personas en la playa. ¿De dónde pudo venirle a aquel muchacho de nueve años ese momento de genialidad que le dijo que a veces es mejor nadar en dirección hacia el peligro, y que con frecuencia la salvación está precisamente en la dirección que parece ir en contra de la intuición?

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LIDERAR

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Todo organismo está programado para sobrevivir y en cierto sentido es pura inteligencia. En el caso de nosotros los humanos suelen ser nuestros propios diálogos interiores los que se interponen en nuestro camino. En este caso, el muchacho no tuvo tiempo de pensar, sino únicamente de actuar. No hubo tiempo para que las interferencias negativas frenaran la corriente de genialidad. Una vez tomada la decisión de comprometerse totalmente con el curso de la acción, todos los elementos de la mente, el cerebro y el cuerpo se activan para alcanzar [desembocar en] un feliz resultado.

INFLUENCIAR

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La enseñanza en este caso es que todos y cada uno de nosotros siempre somos mucho más capaces de alcanzar el éxito de lo que pensamos. Pero tenemos que confiar en nuestro instinto y nuestro genio natural, además de en nuestros pensamientos racionales.

MOTIVAR

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Espero no tener que utilizarlo, pero me supongo que esta es una historia que se merece una bandera BEIGE correspondiente al sistema asociado a la supervivencia:

BEIGE:

haz lo que haga falta para sobrevivir; estudia a fondo las fuerzas de la naturaleza con objeto de vencerlas; para pescar un pez, piensa como un pez.

MI PROPIA FORMA DE VERLO

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- No tengas miedo de nadar hacia el peligro: puede ser la dirección más segura. - Comprométete al 100 por cien en todas las decisiones importantes.

- La genialidad está presente en todo el mundo; la mayoría de las personas invierten grandes cantidades de energía en sofocarla.

- ¿Qué serías capaz de hacer si supieras que es imposible que pudieras fallar [fracasar]? - Si te pones a pensar en ello, ¿cuántos momentos de genialidad recuerdas haber tenido en

tu vida?

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“Posiblemente. Ahora bien, considerad que dentro de todos nosotros, incluso de nosotras las viejas alfombras, reside una verdadera pasión por sobrevivir –una auténtica voluntad e intención de sobrevivir. Con todo, es importante analizar la otra cara de la moneda, mirar debajo del felpudo por así decir, para darse cuenta de que a veces también dispondremos del tiempo necesario para pensar las cosas detenidamente de una forma racional y lógica, y tendremos que hacerlo así en ausencia de [asegurándonos de no tener] ningún pánico o temor. Si bien es verdad que son muchas las cosas importantes que no podemos explicarnos totalmente, con frecuencia la dirección en contra de la intuición [la contraintuición] suele basarse en cosas que sí podemos comprender. Lo que se necesita en estos casos es tener conocimiento [knowledge].

“La falta de conocimiento, o el hecho de no pensar las cosas detallada y concienzudamente, puede desembocar en el fracaso o la tragedia, como ilustra nuestra siguiente historia, que tiene por marco un Támesis embravecido”.

Relato 44

Sigue la corriente

Un gélido día de invierno, un hombre que iba en una pequeña lancha neumática subestimó la fuerza de la corriente. Su bote se estrelló contra los montantes del embarcadero y fue arrastrado al otro lado de la presa. Apareció justo debajo de la presa donde el agua parece lisa y en calma. Y trató de alejarse de la presa nadando río abajo para ponerse a salvo. Pero por mucho que se esforzaba en salir, el agua lo empujaba hacia atrás nuevamente, manteniéndolo atrapado en aquel reducto tan uniforme y aparentemente inmóvil. En medio del pánico, no se daba cuenta de que el agua que corría velozmente por encima de la presa, fluía por debajo de él siguiendo el cauce del río, a continuación era empujada otra vez hacia arriba por la masa de agua río abajo y después volvía a alejarse de la presa siguiendo un movimiento circular que le tenía totalmente atrapado. Estaba luchando contra la corriente, enzarzado en una batalla que jamás podría ganar.

El agua estaba helada. Al poco los esfuerzos del hombre decayeron y el pánico, la desesperación y la hipotermia hicieron presa de él. Finalmente, desapareció bajo el agua por última vez. Pero en menos de veinte segundos su cuerpo reaparecía inesperadamente río abajo completamente fuera del remolino en el que había estado atrapado.

De haber seguido la corriente, de haber procedido sistémicamente –aunque en contra de la intuición– y de haberse sumergido en dirección al fondo y no hacia donde resurgía la corriente, habría descubierto el camino de salida. Si presionamos contra un sistema, éste nos devolverá la presión que ejercemos sobre él exactamente con la misma fuerza.

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LIDERAR

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Las conductas del nadador son contrarias al flujo del agua, que sigue un curso complejo pero natural. Para poder operar dentro de cualquier sistema, ya sea éste simple o complejo, artificial o natural, suele ser más útil y eficiente averiguar cómo funciona [el sistema] y desplegar nuestra labor junto con el sistema [work with it, a lo largo del propio sistema, en consonancia con el sistema] en lugar de ir contra el mismo. Esto vale tanto para las pautas [las normas] que sigue la corriente del agua en una presa como para los sistemas de valores y de pensamiento que estamos analizando a lo largo de nuestro viaje.

INFLUENCIAR

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Etimológicamente, “influencia” procede del latín influere *in + fluere+ –fluir en [to flow in]. En esto consiste exactamente la influencia: en la habilidad de fluir de forma natural y sin resistencia junto con [alongside, a lo largo de, en consonancia con] las preferencias, los valores y las creencias de otras personas. Lo cual no implica que tengamos que coincidir con ellos, sino que optamos libremente por respetarlos y convalidarlos siempre que ello resulte adecuado. La cruda realidad de la anécdota ejemplifica los peligros de tratar de forzar las cosas, en lugar de intervenir

elegantemente dentro del contexto del sistema imperante, ya sea éste natural, social, político o tecnológico.

Objetivo [outcome, resultado que se busca]: salir del agua helada. Conciencia: la estrategia que estoy utilizando actualmente no funciona. Flexibilidad: observar cómo fluye el agua y actuar [obrar] en consecuencia.

MOTIVAR

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El drama de la anécdota, y la enseñanza potencial que se desprende de ella, ejercerá un atractivo sobre todos los sistemas. Pero más concretamente sobre el:

AMARILLO:

el pensamiento sistémico, las aptitudes, los conocimientos, el pensar y el trabajar de forma elegante y económica modelando las pautas de

los diseños naturales.

MI PROPIA FORMA DE VERLO

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- Sigue la corriente.

- Los dramas y las tragedias son contextos didácticos extraordinarios.

- Practica las formas más adecuadas de pensar y de actuar tanto en las distintas relaciones como en los diferentes entornos.

- La influencia tiene que ver con saber comprender y aceptar lo que hay, y trabajar junto con las fuerzas imperantes en lugar de contra ellas.

- El grácil uso que hace un artista marcial de las energías que el oponente dirige contra él puede ser una metáfora más útil en relación con la influencia que, por poner otro ejemplo, el boxeo.

- Aquello a lo que nos resistimos, persiste [Aquello a lo que opongamos resistencia, decididamente persistirá].

- La forma más elegante de cambiar un sistema es comprenderlo y desplegar nuestra labor desde dentro del mismo.

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“Posiblemente. Pensad, pues, en lo siguiente. En cualquier empresa que revista cierta importancia es necesario conocer el entorno en el que habremos de desplegar nuestra labor, así como las conductas, las preferencias y las cualidades axiológicas [value preference and identities] de todo aquello que pueda haber dentro del mismo. De lo contrario, nos precipitaremos al desastre. Vendría a ser algo así como no anudar bien [no atar correctamente] los hilos de una alfombra. Tenemos que conocer nuestro territorio, o de lo contrario nuestra empresa puede fácilmente empezar a descomponerse”.

“Y me supongo que también es importante”, añadió el joven mago, “hacer nuestras averiguaciones acerca de la competencia [los posibles rivales], las condiciones del lugar y la presencia de posibles depredadores”.

“Volvamos, pues, a la India con el fin de subrayar estos puntos, pero con un poco menos de gravedad que en el caso de la anécdota anterior”.

Relato 45a

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