El Pensamiento de Mao Tse-tung
A. Discontinuidades y continuidades 1 El conflicto chino-soviético
En la época del capitalism o de Estado, la revolución y la contrarevolución están tan entrelazadas que incluso ahora, cuando la "revolución cultural" ha concluido y ciertos realineam ientos globales com o el viaje de N ixon a Pekín evidentem ente nada tienen que v er con la revolución, el "fervor revolucionario" de M ao continúa preocupando a los académ icos, al extrem o de que no perciben el m ovim iento retrógrado inherente al "pensam iento de M ao Tse-tung", que h a venido form ulando la idea de que "la v icto ria total del socialism o no puede obtenerse en una o dos generaciones; la resolución
248 Sheng Wu-lien es la abreviación de una nueva alianza de la juventud, formada en 1967 y denominada Comité de la Gran Alianza Revolucionaria Proletaria de la Provincia de Hunan. La traducción del documento apareció en
Survey o f Mainland China Press, núm. 1490 (SMC), y el material fue extraído del texto chino que apareció en Bandera Roja de marzo de 1968, publicada por el Sistema Impresor de Cantón. Los tres documentos de este grupo "ultraizquierdista" y los ataques oficiales al mismo aparecen como apéndices de la obra de Klaus Mehnert, Peking and the new left: at home and abroad, Berkeley, University of California Press, 1969.
integral de esta cuestión requiere cinco o diez generaciones, o aún m ás tiem p o" . 249
C om o esta inversión total de la concepción del m undo ocupó apenas un m inúsculo rincón del ataque total desencadenado con tra Jruschov p o r su condición de "revisionista" que había traicionado a la revolución, y que apoyaba la "coexistencia pacífica" con el capitalism o en general y con el im perialism o norteam ericano en particular, al principio quedó bien oculto a los ojos del observador. M ás aún, sim ultáneam ente con el ataque a R usia se proclam ó que los países subdesarrollados son "los verdaderos centros de torm enta de la revolución m un dial" . 250 P or supuesto, este aspecto tam bién reforzó el Pensam iento de M ao com o u n a "teoría de la revolución", la "revolución ininterrum pida", "la revolución m undial". Y com o la política de "coexistencia pacífica" de Jruschov confirió a la C hina de M ao la apariencia de que estaba dispuesta a luchar sola contra el im perialism o norteam ericano, m uchos m iem bros de la izquierda se m ostraron dispuestos a perdonar todo lo que C hina hiciera, y adem ás a d ejar en blanco algunas páginas que M ao p odía llenar a su gusto.
H ay quienes conciben todas las actitudes de M ao — incluso algunas m uy drásticas, com o el conflicto chino-soviético (1960-1964) y "la gran revolución cultural proletaria" (1966-1969)— com o el desarrollo de una etapa a otra de un proceso continuo, a partir de Y enan en la década de 1930, pasando por la conquista del po der en 1949, al "gran salto adelante" de 1958. C oncebir esta sucesión de episodios com o un todo coherente sería tan falso com o creer que M ao h a protagonizado un desarrollo constante "del genio", si no desde la cuna por lo m enos desde el nacim iento del Partido C om unista de C hina (1921),251 y el m ovim iento del 4 de m ayo
249Acerca del falso comunismo de Jruschov y sus lecciones históricas para el mundo apareció en muchas ediciones. A. Doak Barnett, China after Mao, Princeton University Press, 1967, incluye el trabajo de Lin Piao, "Viva la victoria de la guerra popular", así como las dos primeras "Resoluciones acerca de la Revolución Cultural". Todos los ensayos examinados aquí pueden hallarse fácilmente en publicaciones chinas oficiales, pues se los reprodujo en la Peking Review y por separado en forma de folleto.
250 Se volvió a definir a los pueblos coloniales que realizan estas revoluciones, de modo que incluyesen "también a la burguesía nacional patriota, e incluso a ciertos reyes, príncipes y aristócratas que son patriotas" (Propuesta acerca de la línea general del movimiento comunista internacional, p. 15).
251 Los orígenes del marxismo en China pueden examinarse mejor, no en Mao, sino en Maurice Meisner, Li Ta-chao and the origins o f Chinese marxism,
(1919),252 que lo precedió. Si bien es cierto que u n a vez que M ao se convirtió en secretario y líder indiscutido del com unism o chino, en 1935, generalizó sus experiencias, confiriéndoles la je ra rq u ía de "principios universales" — "Sobre la guerra prolongada", "A cerca de la contradicción", "A cerca de la práctica", "A cerca de la rectificación de errores"— todas se refieren, en diferentes form as, a la p ra cticid a d de la teoría.
Es verdad que, si carece de p ra cticid a d, la teo ría no interesa m ucho a M ao. Pero el problem a no es tan sencillo com o pretenden las tesis orientadas a "dem ostrar" que M ao "no es original", "no es un teórico". Tam poco se trata, com o creen algunas m entes eruditas chocadas p o r la "revolución cultural", de que M ao haya caído en la senilidad o el irracionalism o.
Tanto si lo consideram os en su faz práctica com o si le atribuim os el carácter de teórico, el hecho fundam ental en M ao es la ruptura del pasado, no los elem entos de sem ejanza. Eso es lo decisivo en "el pensam iento de M ao Tse-tung", com o lo es en el desarrollo objetivo. Es fundam ental, no porque la ruptura sea "irracional", sino porque revelará la com pulsión objetiva de clase que actúa sobre el pensam iento de M ao, y revelará el abism o que se abre entre la realidad china — el atraso tecnológico de la producción a pesar del avance en el área de las bom bas H — y la realidad de las naciones industriales avanzadas en la esfera de la producción autom atizada. N o se trata de que M ao sea "voluntarista" — aunque en efecto lo es, y m ucho. Tam poco puede hablarse de que viva nostálgicam ente en el pasado; po r lo contrario, M ao es un hom bre m uy contem poráneo. Ocurre que cree en la posibilidad de aum entar la pro d u cció n "adueñándose de la revolución".
L a "revolución ininterrum pida" de M ao n ada tiene que v e r con las revoluciones proletarias espontáneas que conducen a sociedades sin clases. T odo lo contrario. Su "revolución ininterrum pida" se asem eja a su teo ría de la "guerra prolongada"; no se origina espontáneam ente, y p o r lo contrario es un proceso dirigido, disciplinado y soportado. En u n a palabra, cuando llam a a la "revolución" está reclam ando m ás y m ás producción. Es lo que M arx denom inó acum ulación originaria del capital.253 Lo que ciega
252 Véase Chu Tse-tsung, The may fourth movement: intellectual revolution in modern China, Stanford, Calif., Stanford University Press, 1960.
253 "¡Acumulad, acumulad! ¡He ahí a Moisés y los profetas!... Acumulación por la acumulación, producción por la producción misma: la economía clásica expresó bajo esta fórmula la misión histórica del período burgués. Dicha economía no se engañó ni por un instante acerca de los dolores que acompañan el parto de la
totalm ente a M ao y le im pide advertir esta afinidad con el capitalism o es la convicción inflexible de la validez de su propio pensam iento; éste y sólo éste determ inará que el capitalism o de E stado "bajo la dirección del partido com unista" llegue al "com unism o integral". "Y aunque insum a uno o varios siglos", ¡espera obtener el concurso de las masas!
Percibirem os m ás claram ente este aspecto cuando lleguem os a la "gran revolución cultural proletaria", pero debem os dem orarnos un poco m ás en el conflicto chino-soviético porque aquí M ao se m uestra m ás objetivo y al m ism o tiem po m ás abstracto — es decir, m ás consecuente en el desarrollo de su pensam iento. El Com ité C entral del Partido C om unista chino prom ovió interm inables polém icas con el Partido C om unista ruso desde el editorial del 22 de abril de 1960 publicado en B andera R oja, bajo el título "¡V iva el leninism o!", en ocasión del nonagésim o aniversario de Lenin. Los dos docum entos fundam entales que atacan a R usia son total o parcialm ente atribuibles a M ao Tse-tung, "redactados bajo la dirección personal del cam arada M ao Tse-tung". Son: "Propuesta acerca de la línea general del m ovim iento com unista internacional", del 14 de ju n io de 1963, y "A cerca del falso com unism o de Jruschov y sus lecciones históricas p ara el m undo", del 14 de ju n io de 1964.
L a esencia de la "Carta" de 1963, que giraba alrededor de una nueva definición del internacionalism o, no se lim itó al ataque contra Rusia, que y a no era "la piedra de toque del internacionalism o" (p. 1 0), incluso si ello significaba trasladar el eje de la "revolución m undial" de las revoluciones proletarias en los países industrializados a las revoluciones nacionales en los países de tecnología subdesarrollada, convertidos ahora en "los centros de torm enta de la revolución m undial". N o, el fenóm eno cualitativam ente nuevo del "pensam iento de M ao Tse-tung" se origina en la afirm ación de que "durante un período histórico m uy prolongado después que el proletariado asum e el poder la lucha de clases continúa com o ley objetiva, independiente de la voluntad del hom bre" (p. 36); "durante décadas o aun en un período m ás prolongado, después de la industrialización socialista y la colectivización agrícola" continúan tanto "la lucha de clases" com o las "luchas ideológicas". Cabe presum ir que la expresión "independiente de la voluntad del hom bre" debía conferir un acento "m arxista" a estas trem endas desviaciones del concepto m arxista del nuevo orden social. Lo único que M ao olvidó fue que M arx usó la expresión para describir el capitalism o, no
el socialism o.
riqueza. Pero ¿de qué sirven los lamentos frente a la necesidad histórica?" (Marx,
Estas "nuevas" leyes aparecen desarrolladas así en la "Carta" de 1964: Primero, es necesario aplicar la ley marxista-leninista de la unidad de los contrarios al estudio de la sociedad socialista... Segundo, la sociedad socialista abarca un período histórico muy prolongado. En esta sociedad continúan existiendo las clases y la lucha de clases... Aquí [en el frente ideológico] se requiere un período muy prolongado para decidir "quién vencerá". ...No bastarán varias décadas; el éxito exige de uno a varios siglos (pp. 184-185).
En realidad, M ao no se forjaba la ilusión de que la h istoria se detendría para perm itir que las generaciones del futuro m uy lejano com probasen su pensam iento. O curre que esperaba que un nuevo eje m undial — Pekín- Y akarta— destruyese el m undo bipolar.
2. El año crucial de 1965 y "la gran revolución cultural proletaria", 1966-1969
D espués de m ucha agitación todo está igual.
M anifiesto de Sheng W u-lien. E n su inform e al IX C ongreso del partido que señaló el fin de la "revolución cultural", Lin Piao citó a M ao, quien h abía dicho en 1967:
Otrora libramos luchas en las áreas rurales, las fábricas y el sector cultural, y desarrollamos el movimiento de la educación socialista. Pero todo esto no consiguió resolver el problema, porque no hallamos una forma, un método que incitase a las amplias masas a denunciar francamente nuestro aspecto más sombrío, de un modo integral y desde abajo.254
L a m etodología descubierta p o r M ao, y que ahora aparece entronizada en la C onstitución bajo el nom bre de la "gran revolución cultural proletaria", que supuestam ente ejem plifica "la teo ría m arxista de la revolución continua" , 255 asum ió la form a de los guardias rojos. Podría
254 Citado en China Quarterly, julio-septiembre de 1969, Peking Review, núms. 18 y 19, publicó los documentos del Secretariado del Congreso, incluso el texto definitivo de la Constitución, impreso también en China Quarterly, más arriba.
255 La palabra "continua" es nueva, comparada con la traducción corriente, primero de Marx, y después de Trotsky, a saber, "revolución permanente", y con la
creerse que los guardias rojos surgieron de la nada, pero el 18 de agosto de 1966, cuando conform aron u n a fuerza de un m illón de hom bres, estaban organizados en form aciones param ilitares y escuchaban al m inistro de D efensa Lin Piao, "el m ás cercano cam arada de armas" de M ao, m ientras explicaba el cartel en grandes caracteres que decía: "FUEG O SO B RE EL C U A R TEL G EN E R A L ". A sí se enteraron de que el cuartel general era precisam ente el cuartel del partido com unista, donde hallarían a "personas investidas de autoridad que tom aban el cam ino de regreso al capitalism o". C uando estos adolescentes se retiraron de la plaza, aparentem ente estaban arm ados con elem entos m ás resistentes que el "pensam iento de M ao", si bien cada uno llevaba en la m ano el "Librito rojo". De este m odo teatral "el genio, el gran líder, el gran m aestro, el gran com andante suprem o, el p re sidente M ao Tse-tung", anunciaba la iniciación de la "gran revolución proletaria". D urante el m es siguiente la prensa burguesa se regocijó describiendo el ataque "a todo lo viejo" de C hina — de los textos confucianos y los tesoros artísticos de inestim able v alor a m uchos dirigentes com unistas. Fue to d av ía m ás desconcertante presenciar los ataques de los jó v en es m aoístas al im perialism o occidental, y no tanto al im perialism o norteam ericano, concreto y bárbaro, que arrojaba un a lluvia de bom bas sobre un aliado com unista, V ietnam del N orte, sino contra "el corte de cabellos al estilo de H ong K ong", y la "m úsica reaccionaria feudal- burguesa de Bach, B eethoven y Shostakovich".
En el curso de un p ar de m eses estos m atones no se lim itaban a recorrer las calles aplicando bonetes infam antes a los "contrarevolucionarios". H acia fines de 1966 m uchos grupos de guardias rojos y "rebeldes rojos" habían abandonado sus incursiones contra las em bajadas extranjeras, y penetrado en sectores que antes estaban prohibidos, es decir, las fábricas y los cam pos. Los "com ités de ocupación y control" trataron de expulsar a los directores de las fábricas, al m ism o tiem po que los im itaban m andoneando a los obreros y prohibiendo las huelgas. M uy pronto no sólo la prensa occidental, sino tam bién la p rensa oficial china h ablaba de guerra civil.
Pero ¿dónde estaba esta guerra civil? ¿En Sinkiang, donde las unidades m ilitares desobedecían a los "com ités de ocupación y control"? ¿En un
versión de "revolución ininterrumpida" perteneciente a Mao. Como la teoría de Mao nada tiene que ver con la de Marx, y también contradice la teoría de Trotsky, prefiero utilizar la terminología específicamente maoísta (aunque él la empleó por razones oportunistas), con el fin de no confundir su teoría con la de Trotsky. Véase Stuart Schram, La “revolution permanente” in Chine, que aporta un enfoque distinto.
"puñado" de antim aoístas del partido com unista? Y si existía sólo en la im aginación excesivam ente activa de M ao, ¿cuál era su propósito? ¿Qué condiciones objetivas im pulsaban a la trasform ación de la "revolución cultural" en lo que H egel habría denom inado "un vertiginoso torbellino de desorden autoperpetuado? ¿En qué m edida su desorden era su o rden, es decir, estaba planeado desde arriba? ¿En qué m edida su d ialéctica interna lo llevó a traspasar los lím ites que se le habían fijado?
Tanto la p rensa burguesa antim aoísta com o los m aoístas y sus defensores afirm an que la revolución cultural fue nad a m enos que una "segunda revolución". Los analistas burgueses explican que M ao era un hom bre que rem em oraba nostálgicam ente los tiem pos de la larga m archa, si bien algunos le atribuyen accesos ocasionales de paranoia. Los m aoístas y sus apologistas ofrecen un retrato de M ao (en concreto, hay 840 m illones de retratos) 256 que lo m uestran eternam ente jov en , eternam ente en m archa, com batiendo sin tregua a los burócratas del partido, el Estado y el ejército que quieren desviar a la nueva generación del cam ino de la "revolución ininterrum pida", p ara llevarla p o r el cam ino del revisionism o. En cam bio, debem os retornar al año crítico de 1965, cuando en enero M ao dijo a E dgar Snow, en el curso de u n a entrevista, que estaba "preparándose p ara ir al encuentro de Dios". H acia noviem bre M ao desapareció de la vista del público, y no volvió a vérselo h asta la prim avera de 1966, prim ero atravesando a nado el Y angtzé y luego desencadenando la revolución cultural. ¿Qué ocurrió durante ese año en el m undo, fuera de China?
En prim er lugar, tenem os la decisión norteam ericana, en febrero de 1965, de bom bardear a V ietnam del N orte. C hina, que h ab ía afirm ado de sí m ism a que era la fortaleza asediada dispuesta a afrontar im placablem ente a los Estados U nidos im perialistas, de los cuales "el revisionism o ruso era cóm plice", tuvo que afrontar la realidad: en la práctica, V ietnam del N orte fue la fortaleza asediada. El derrocam iento de Jruschov en octubre de 1964 y la explosión de la prim era bom ba A en C hina parecieron representar una victoria total de M ao en el conflicto chino-soviético. M uchos pensaron que la visita de K osygin a China, inm ediatam ente después de su estada en H anoi, el m ism o día que la ciudad fue bom bardeada, determ inaría un
256 "En los once meses de julio de 1966 a fines de mayo de 1967 se imprimieron más de 840 millones de ejemplares de retratos del presidente Mao, es decir más de cinco veces el número producido durante los dieciséis años precedentes... Hay treinta y tres retratos diferentes del gran líder del pueblo del mundo" (Peking Review, núm. 31, 28 de julio de 1967).
program a conjunto de ayuda activa a V ietnam del N orte. N o ocurrió nada por el estilo.
Segundo, el discurso de Sukarno en enero de 1965, "A bandono de las N aciones U nidas", saludado en C hina com o un "acto revolucionario que resuena en todo el m undo, sem ejante al prim er trueno de prim avera de 1965", fue seguido el 23 de m ayo p o r la aparición de Peng C hen en el estrado, acom pañando a A idit, con m otivo del cuadragesim oquinto aniversario del Partido C om unista de Indonesia. T odos los discursos proclam aron la "intensificación de la ofensiva revolucionaria" en escala m undial, en una evidente referencia al nuevo eje m undial con tra la OTAN, encabezada p o r el im perialism o norteam ericano, y contra el Pacto de V arsovia, encabezado p o r el "revisionism o ruso". Este tercer eje, que debía ser encabezado p o r Pekín-Y akarta, p o r supuesto ten d ía a incluir a la "totalidad" del T ercer M u n d o.257
T ercero, y no sólo m uy im portante entonces, sino tam bién fundam ental para la "revolución cultural" y la nueva C onstitución, tenem os la declaración de Lin Piao en septiem bre de 1965. L a consigna "V iva la victoria de la guerra popular" convirtió a la estrategia de M ao, el "cercam iento de las ciudades", que había sido el cam ino que llevó al poder en C hina, en el nuevo m étodo universal de la "revolución m undial".
Debe destacarse que la teoría del camarada Mao Tse-tung acerca de la creación de bases revolucionarias en el campo y el cercamiento de las ciudades a partir del campo tiene un significado práctico importante y universal para las luchas revolucionarias actuales de las naciones oprimidas y los pueblos de Asia, África y América Latina contra el imperialismo y sus perros de presa... Si consideramos a todo el globo, y podemos afirmar que América del Norte y Europa occidental son "las ciudades del mundo", vemos que Asia, África y América Latina constituyen "las áreas rurales del mundo"... En última instancia, la causa total de la revolución mundial depende de las luchas revolucionarias de los pueblos asiáticos, africanos y latinoamericanos, que forman la abrumadora mayoría de la población