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La discriminación y el racismo en el espacio público

La entrada de población inmigrante ha propiciado una dinámica demográfica que ha incidido en un cambio social muy significativo en determinadas zonas y barrios. En este proceso de asentamiento aparecen fenómenos como el conflicto social entre población residente desde hace años y los nuevos vecinos; circuns- tancias no exentas de polémica y toda una serie de intereses ocultos que favore- cen un clima negativo y de malestar que en nada contribuye a una integración tranquila y sin controversia.

Conflicto y convivencia parecen ser dos variables constantes e interrelacio- nadas a la hora de analizar algunos sucesos acaecidos durante el año 2012 res- pecto al espacio público. Lo que contribuye a mejorar esta convivencia, incluso prevenir este tipo de conflictos, es mirar las causas que lo producen e intentar corregirlas. Dentro de la complejidad que supone esta labor, podemos destacar algunas circunstancias que explican, al menos en parte, estos hechos. En primer lugar, la desventaja social del colectivo inmigrante, la segregación espacial y las actuaciones claramente discriminatorias crean un cóctel de tensión cuya única duda es la de saber cuándo estallará. Visto en perspectiva europea es cierto que los disturbios que surgieron en Francia en 2005, y más recientemente en Estocolmo, no se han dado en España. Pero ello no significa ni que se descarte tal posibilidad ni que el panorama sea comparativamente mejor. Respecto a lo primero, la menor segregación espacial probablemente contribuya a evitar este tipo de conflictos urbanos. Respecto al segundo de los aspectos, lo que indicá- bamos en informes anteriores y reiteramos en este es la existencia de un racismo

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pacidad de evitar que los delincuentes reincidan, el excesivo énfasis en el mate- rialismo o la falta de confianza en la policía. Y recomienda que las escuelas sean penalizadas si sus alumnos dejan los estudios sin ser capaces de leer y escribir; exigen más apoyo a los jóvenes cuando salen de prisión; estiman que se debería garantizar un empleo a los jóvenes que lleven mucho tiempo sin encontrar tra- bajo; o mejorar los servicios para «las 500.000 familias que están olvidadas» por el resto de la sociedad.

El informe estima que en los disturbios participaron unas 15.000 personas, la inmensa mayoría menores de 24 años. Y cuestiona la decisión, tomada meses atrás por el Gobierno, de concentrar sus esfuerzos en las 120.000 familias más desestructuradas del país, al subrayar que sólo un 5% de los ayuntamientos consultados creen que hay una superposición entre los revoltosos y esas fami- lias con dificultades. Aunque apoyan los trabajos que se están haciendo con esas 120.000 familias, subrayan que «no se ha establecido una conexión entre esas familias y los disturbios de agosto». Este informe no ha tenido el eco y la repercusión que tuvieron las solemnes declaraciones del primer ministro Cameron culpabilizando a las familias del sucedido y negando que lo ocurrido tuviera relación «con la raza, los recortes presupuestarios o la pobreza».

BARCELONA. Enero. Calma tensa en el Besòs, para evitar una espiral de vio- lencia. Una discusión, al principio intrascendente, por un partido de fútbol ca- llejero derivó en una pelea entre grupos en la que supuestamente un joven de etnia gitana, de 28 años, disparó mortalmente al joven senegalés, de 32. Los Mossos d’Esquadra detuvieron a cuatro personas, todas ellas vecinas del barrio del Besòs y de etnia gitana, que acumulan varios antecedentes policiales. Los detenidos son un padre -que fue quien empezó a discutir con los jóvenes que estaban jugando al fútbol en la calle- y sus tres hijos, entre ellos el supuesto autor material del disparo.

Al parecer, los tres hijos salieron de su casa al ver a su padre discutir y uno de ellos disparó mortalmente a la víctima con una pistola. El conseller de Inte- rior, Felip Puig, comentaba que el crimen es un «hecho aislado», sin connota- ción racista, y que no creará una «espiral de violencia» interétnica, aunque ha abogado por una solución tanto policial como de intermediación social.

Asociaciones gitanas y de senegaleses afincados en Cataluña trataban de acabar con la tensión generada tras el crimen y convocaban a una rueda de prensa conjunta. El vicepresidente de la Asociación de Senegaleses de Catalu- ña, Mbaie Gaye, hacía un llamamiento a la calma y calificaba el suceso de «he- cho puntual» del que no tiene indicios que tenga un origen racista. La Federa-

El barrio del Besós, en la frontera entre Barcelona y Sant Adrià del Besòs, concretamente con La Mina, es uno de los más humildes de la capital catalana, donde conviven unos 25.000 vecinos de distinta procedencia, entre ellos grupos de etnia gitana y comunidades formadas por senegaleses y pakistaníes. En un ambiente de calma tensa, una treintena de africanos se concentraban en la calle Palerm, donde se cometió el crimen, mostrando fotografías de la víctima y re- clamando justicia.

El alcalde de Barcelona, Xavier Trias, coincidía con Felip Puig al subrayar que el asesinato y los posteriores disturbios no son un episodio de violencia racista en el barrio del Besòs -que es un «lugar no fácil, conflictivo», ha dicho- , sino que obedecen a una «discusión» que ha derivado en un «hecho delictivo». Por contra, el director de la Policía, Manel Prat, señalaba en unas declaraciones a Rac-1 que «la hipótesis que tiene más posibilidades de que sea verídica» en cuanto al origen de la pelea es que ésta se generó cuando uno de los detenidos recriminó a los subsaharianos, «con una expresión de carácter racista, xenófo- bo», que jugaran a fútbol en la calle.

TUDELA. Enero. Dos empleados de Gamesa, condenados por injurias a un compañero. Dos trabajadores de la empresa Gamesa de Tudela fueron conde- nados a pagar una multa de 120 euros cada uno por una falta de injurias contra otro compañero, también fueron despedidos por la empresa por causa de malos tratos de palabra o falta de respeto; y por acoso por razón de origen racial o étnico. Los hechos tuvieron lugar en esta empresa el 10 de enero; en la puerta de Gamesa parte de la plantilla está secundando una huelga para pedir mejoras salariales y había una concentración en la puerta. El denunciante, Popescu Razvan, de nacionalidad rumana, salió para respaldar a los compañeros que querían entrar a trabajar. Según considera probado el juez, los dos empleados en huelga pusieron una canción con un teléfono móvil utilizando un megáfono para amplificar el sonido. La letra de la canción contenía insultos graves contra los rumanos y coincidió con el momento en el que salió Razvan. El juez consi- dera probado que se cometió una falta de injurias de carácter leve.

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to», recuerda este militar. Su calvario comenzó cuando la reorganización en un turno partido le obligó a tener que comer allí. «Yo avisé de esto a mis jefes, y dieron parte. Desde arriba se dio el visto bueno a mi petición, y entonces empe- zaron los malos modos. Directamente cogían el plato, delante de mí, se metían en la cocina a quitarle el cerdo y me lo volvían a poner en la mesa. Y si les decías algo, se mosqueaban», resume Mohamed.

A lo largo de estos dos años ha presentado unos diez partes a sus superiores, dado que, al ser una subcontrata la empresa que se encarga del comedor, no ponen a su disposición hojas de reclamación. «Los jefes directos y mis compa- ñeros me apoyan, yo no tengo ningún problema con ellos», asegura este solda- do, para quien la situación «es claramente discriminatoria. En las ordenanzas está claro que tengo derecho a que me den de comer un menú específico.

«Yo puedo comer en la cantina, no tengo ningún problema en ir allí, pero es que es un derecho que tengo, y Defensa paga por ese menú a la empresa. A mí me ofende, nunca me encuentro las cosas bien, tengo que discutir para que me hagan algo, y no tiene que ser así. No estamos hablando de un capricho, sino de una cuestión de mi fe, de mi religión, y quiero que me lo respeten», reclama. MADRID. Abril. Detenidos 10 menores por la muerte de un chico de 16 años.

Un joven de 16 fallecía el 28 de abril tras recibir un disparo. El suceso se produ- cía en la calle Peña Gorbea, en el distrito de Puente de Vallecas de la capital y fueron detenidos al menos diez menores presuntamente implicados, tres de ellos de menos de 14 años.

La policía, que baraja la hipótesis de que se trate de una pelea entre bandas rivales, les ha requisado cuatro machetes grandes y el arma con el que supuesta- mente se han efectuado los disparos en el momento en que huían y trataban de tirarlas a unos contenedores próximos a la zona del suceso. Según los primeros testimonios, la víctima, nacida en Zaragoza de padres dominicanos, y un grupo de amigos estaban en la calle cuando se ha acercado un grupo de encapuchados a enfrentarse con ellos. Según testigos presenciales, el grupo de los detenidos se cruzó con este chico cuando caminaba con su novia, sobre las 22,30 horas, frente al número cinco de la calle de Peña Gorbea, un barrio popular en el distri- to madrileño de Puente de Vallecas. Entonces, se inició una discusión en la que los agresores le pidieron que gritara «viva la patria», a lo que se habría negado. No descartan que pertenezcan a dos bandas latinas distintas -abiertas a jóve- nes de otras nacionalidades-, los primeros a los Dominican don’t play y el agre- dido o personas de su entorno a los Trinitarios. Los arrestados son cinco domi- nicanos, dos españoles, un peruano, un ecuatoriano y un rumano, de los que no

racista a un joven ecuatoriano que tuvo lugar sobre las tres de la tarde del 20 de marzo en la plaza Isop de Barcelona (Horta-Guinardó). La policía catalana les acusa de haber abordado al joven ecuatoriano de 19 años y de haberlo agredido brutalmente tras increparlo con insultos racistas y amenazas. El joven agredido, que perdió la consciencia debido a la paliza, fue trasladado a un centro hospita- lario con diversas contusiones en la cabeza. Los agresores huyeron del lugar mientras seguían profiriendo insultos racistas. Tras la consiguiente investiga- ción policial, los Mossos pudieron identificarlos y procedieron a su detención, acusados de delitos de lesiones, amenazas y trato degradante y vejatorio por motivo de raza.

BARCELONA. Junio. El fiscal pide dos años de cárcel por la agresión a un joven guineano en el metro. Mamadou B. había perdido ya toda esperanza de encontrar a su agresor cuando se topó con él, en el mismo lugar en el que fue atacado: el metro de Barcelona. Hace casi dos años, el hombre, de 40 años y natural de Guinea-Bissau, viajaba en un vagón de la línea 3 del metro cuando un desconocido se le acercó y le dijo: «¿Por qué miras a mi novia? Oye no mires a mi novia». Mamadou solo tuvo tiempo de responder un breve «¿yo?». El joven le retorció al cuello, le tiró al suelo para seguir con la agresión y, antes de aban- donar el convoy, le escupió. El caso se archivó por falta de autor conocido hasta que, Mamadou.B. identificó a su agresor en una estación del suburbano un año después del suceso.

La investigación judicial ha llegado ahora a su fin y la fiscalía pide que Cristian C.L., de 20 años, sea condenado a dos años de cárcel por un delito de lesiones. También le pide que indemnice a la víctima con 6.000 euros por las heridas sufridas. Según el escrito de acusación, Mamadou permaneció cinco días ingresado en el hospital y recibió tratamiento médico durante medio año. El hombre sigue sufriendo las secuelas de aquel suceso. Antes de la agresión descargaba camiones en Mercabarna. Ahora no puede girar el cuello (sufre una «limitación de la movilidad cervical», según el informe médico-forense) y, con la ayuda de sus amigos, vende en el top manta. No recibe ningún tipo de ayuda

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Pamplona ha abierto la posibilidad de celebrar juicio contra diez miembros de los Latin King y seis de los Blood-901 al estimar que, de los hechos investiga- dos, se desprende la existencia de un delito de pertenencia a organización crimi- nal. Ésta es la primera ocasión en la que se continúa en Navarra un procedi- miento contra integrantes de bandas juveniles por un presunto delito de perte- nencia a organización criminal.

En los autos, la jueza considera que los Latin King y Blood-901 son grupos de «carácter estable y duradero en el tiempo, organizado y jerarquizado en torno a una estructura rígida y piramidal, con obediencia a sus dirigentes y sumisión a las reglas y leyes propias de la organización». En cuanto a las actuaciones delictivas, se centran fundamentalmente en delitos y faltas contra las personas, «fundamentalmente riñas tumultuarias, agresiones físicas, insultos y amenazas», agrega el auto.

CIUDAD REAL. Julio. Una mujer cubana denuncia una agresión racista de dos hombres. Una mujer de nacionalidad cubana, M.M.C., denunció ante la Policía Nacional a dos hombres a los que acusa de haberla agredido físicamente mien- tras la insultaban con expresiones xenófobas y racistas cuando se encontraba en el complejo de ocio «La Playa del Vicario» de Ciudad Real.

Según relató la denunciante, los hechos ocurrieron el 22 de julio, cuando se encontraba disfrutando de una jornada de descanso en este complejo de piscinas junto a su familia y unos amigos. M.M.C., de 34 años de edad, trabajadora doméstica, comentó que las agresiones se produjeron después de que una con- versación sobre la situación del país que mantenían su marido y ella con la pareja de amigos que les acompañaban, acabara en un rifirrafe verbal con otras dos parejas que se encontraban próximas a ellos en la zona de baño. Este hecho motivó que uno de los denunciados se sintiera ofendido por los comentarios y comenzara a proferir insultos racistas contra la denunciante.

Tras el enfrentamiento verbal pareció que se calmaron los ánimos, pero, según el relato de la denunciante, los agresores aprovecharon que su marido se había marchado para retomarlo. Fue entonces, cuando una acompañante de los denunciados volvió a increparla verbalmente, y esta vez acabó en la agresión física, pues los dos hombres la tiraron al suelo agarrándola del pelo y le propina- ron golpes.

OID SOS RACISMO GIPUZKOA. Julio. Se abren diligencias por venta de top manta. Cuando parecía que la venta de top manta había dejado de ser un tema de tribunales, tras la reforma del Código Penal de 2010, la Guardia Municipal

de la policía autónoma vasca un informe pericial que concluye señalando que no se puede determinar el beneficio de los DVD incautados.

BARCELONA. Agosto. Brote xenófobo en el sector del taxi. Un periodista de TV-

3 entrevista a un taxista de origen paquistaní en el aeropuerto de Barcelona. Le están grabando en la propia cola de los conductores cuando, al menos tres per- sonas, profieren los siguientes insultos: «¡Eh! ¡Que los taxistas son de España! ¡Le falta el turbante! ¡Que se duche, hombre! ¡Pregúntale quién le ha regalado el carné! ¡Arriba España, una grande y libre!».

El reportaje del canal autonómico trataba sobre la situación del gremio en Cataluña. En solo dos años, los taxistas de origen paquistaní se han duplicado en la ciudad, y son cerca de 650, según datos del Instituto Metropolitano del Taxi. Suponen el 30% de los conductores inmigrantes y el 5% del total de taxis- tas (13.000).

«Hay algo de tensión, pero debemos entender también que estamos sufrien- do todos con la crisis», pacifica Iftikhar Ahmed Khan, vicepresidente de la aso- ciación paquistaní Pak Taxi. Aunque cuenta que cuando no hay trabajo, y les ven, les gritan cosas como «vete a tu país». «Nosotros, como no sabemos tantas palabras como para responderles, muchas veces nos callamos», explica. A ve- ces, directamente no les entienden. Ése es, en parte, el problema, en opinión del secretario general del Sindicat del Taxi de Catalunya (STAC), José María Sánchez. Los taxistas tienen normas no escritas, que suelen respetar en la ciu- dad, y que se transmiten de unos a otros. No obstante, como los paquistaníes no suelen hablar mucho español y van en grupo, según Sánchez, desconocen los códigos internos. «Pero no hay enfrentamientos», recalca Sánchez.

Ambas partes, sin embargo, están poniendo medios para solucionarlo. Pak Taxi está ultimando una guía en catalán y en castellano para los conductores. STAC ha mediado para que se expliquen las normas no escritas en folletos en las escuelas. Sánchez asume que es cosa de dos: «Si ellos se integraran más y nosotros fuésemos más receptivos…».

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De inmediato, el Sr. R.D. llamó a la Guardia Urbana para recibir protección, pero el grupo de jóvenes, al ver que llamaba a la policía, se marchó rápidamente del lugar de los hechos. Asimismo, para que la policía procediera a su identifi- cación, realizó una fotografía del grupo con su teléfono móvil cuando se mar- chaban, donde se puede comprobar que iban vestidos de una manera muy espe- cífica, con estética Skin, y con la cabeza rapada.

Al lugar de los hechos llegaron dos patrullas de la Guardia Urbana, pero los individuos ya habían ido, así que inspeccionaron la zona para encontrarlos.

Desde el Servicio de Atención y Denuncia de SOS Racisme Catalunya he- mos intervenido en este caso por la vía penal, interponemos denuncia como acusación particular pero archiva el procedimiento por falta de identificación de los miembros del grupo.

VALENCIA. Septiembre. «No le guardo rencor a la persona que me empujó».

Moulaye, de 39 años y natural de Senegal, ingresó el pasado 29 de septiembre en la UCI del Hospital de Manieses con politraumatismos, varias costillas rotas y una lesión medular. Según él mismo relata, se encontraba vendiendo sus pro- ductos a los asistentes a la fiesta cuando un joven le sustrajo unas gafas. Tras pedir sin éxito que se las devolvieran optó por marcharse, y fue entonces cuan- do recibió el empujón que lo arrojó por un puente de más de seis metros de altura. La mochila que portaba y las cañas de la zona en la que cayó amortigua- ron su caída y le salvaron la vida.

Moulaye Ndiaye está en casa. Le dieron el alta en el hospital de Manises, en el que llevaba casi un mes ingresado por la fuerte caída, y ahora no piensa en nada más que en «salir adelante». «No le guardo rencor a la persona que me empujó. Sólo quiero mirar lo bueno y que me ayuden a tener papeles», declaró ayer, ya en su domicilio del barrio de Nazaret.

«Estaba oscuro y no sé quién fue. Pero me da igual. Sólo pienso en la gente buena», sostiene, aunque añade que la Guardia civil sí está investigando lo su- cedido. «Me han hecho ver fotos porque aún no saben quién fue. Y cuando lo sepan me lo dirán», explicó. Pero Moulaye sólo quiere centrarse en su recupera- ción. «Me quedan cuatro semanas en casa y después la rehabilitación», explicó «El comportamiento de Moulaye es ejemplar para haber sufrido una agre- sión racista», subrayó Salva Lacruz, portavoz de la Comisión Española de Ayu-