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El discurso, medios de comunicación, la opinión pública y las AUC

2. Panorama general del municipio

2.3 El discurso, medios de comunicación, la opinión pública y las AUC

De acuerdo al concepto de empresario militar, no sólo el servicio de la violencia está dispuesto per se, además surgen una de serie de efectos que se ven reflejados especialmente en los medios de comunicación y las caras visibles de la opinión pública. En tal sentido, “La organización paramilitar y contrainsurgente más consolidada del país construyeron una solida red de apoyos e influencia local y regional” (Romero, p. 119) que permite que la guerrilla sea desplazada especialmente del casco urbano de Montería.

“Si no podíamos combatir donde estaban acantonados, sí podíamos neutralizarles las personas que les llevaban comida, droga, razones, aguardientes, prostitutas y todo ese tipo de cosas que les llevan ellos a los campamentos” (Castro, 1996, p.p. 155).11

Por otro lado, es importante resaltar el espíritu carismático tanto de Carlos Castaño y Salvatore Mancuso, más allá de eso el poder del dinero y de la fuerza que ambos tenían. Negrete lo explica de la siguiente manera:

Aquello que se desborda, aquello que se muestra salido de lo normal de inmediato llama la atención bueno o malo y con ello paso lo mismo, sobre todo si tenía cierto carisma, por lo menos Mancuso, los Castaños que tenían cierto carisma o como “el Alemán” que era gente que además de tener ese poder, también tenían cierto carisma ayudo a fortalecer más su imagen , claro habían otros que no tenían ese carisma , pero en estos dos particularmente Mancuso y Carlos Castaño si eran como unas personas que prácticamente las personas admiraban

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En la misma entrevista de Castro Caycedo, Carlos Castaño cabeza de las autodefensas basa su lucha por ser víctima de la violencia, por la muerte de padre, maneja un discurso que genera simpatía con aquellos que se sentían identificados con él. De ese modo, la realidad de los Castaño no se alejaba a la de finqueros, ganaderos y agricultores en Montería

No conocíamos el término autodefensa. Nosotros simplemente dijimos – y la verdad hay que contarla- es por venganza. Es que no hay otro sentimiento. Nosotros no teníamos deseo acabar con la guerrilla en el país. No teníamos deseo de pensar que algún día íbamos a tener una organización de carácter nacional como la que tenemos hoy . No. Eso no lo presumimos nunca. Es decir, nosotros consideramos que sí no había como demostrarle a esos señores que habían secuestrado a mi padres y que habían matado a mi padre y que se paseaban campantemente por la población, entendimos que teníamos que asumir nosotros, todos, esa actitud de comenzar a atacarlos

Caso similar ocurrió con Salvatore Mancuso, que en el año 1983 es secuestrado, reteniéndolo de su libertad durante tres días, fue liberado hasta que se pagó su rescate. A causa de ese suceso comienza a reunirse con finqueros, ganaderos y agroindustriales con el fin de crear logísticas y mecanismos fuertes para contrarrestar a la guerrilla.

La esfera pública de Montería es una esfera pequeña donde se resaltan unas pocas familias que son dueñas de grandes hectáreas de tierra a las afueras del casco urbano y que se dedican principalmente al negocio de la ganadería, el comercio y el agro.

Ya varios de los gremios habían tenido experiencias previas de asociación para la protección de la propiedad privada y el derecho de la defensa propia, se oponían a la amnistía otorgada por el presidente Betancourt al EPL, lo que potencializó la identidad de esos gremios y élites políticas con las autodefensas , “esa solidaridad y colaboración entre esas élites emergentes y establecidas, las cuales coincidieron la recuperación del orden rural perturbado, consolidó la red de cooperación y una

identidad política en contra de la movilización social” (Romero, 2003, p.p. 124). Tal fue el caso del fallecido líder ganadero Rodrigo García que tuvo fuertes acercamientos con las AUC, tanto así que fue elegido para ser parte de la junta mediadora en el proceso de desmovilización12 (Anexo 3). En diciembre del 1996 García sufre un atentando, convirtiéndolo en un personaje reconocido en la opinión pública, Rodrigo García nunca escondió la amistad que sostenía con Carlos Castaño y por esa razón fue detenido en varias ocasiones.13

En ese orden, as identidades involucradas entre sociedad civil y el grupo armado ilegal, se pueden mirar desde quienes conformaban las tropas de los bloques de las AUC. En un primer momento, en Córdoba las tropas las conformaban gente de Puente Boyacá, Medellín y el Magdalena Medio por no tener una vínculo fuerte con la zona se cometían excesos eso afirmaría alias “Raúl”14 comandante militar de las autodefensas. Posteriormente, los combatientes que se unieron a las filas eran de la región, lo que permite que ellos “se muevan entre sus parientes y amigos que son el resto de los habitantes, y tienen por qué luchar: su tierra, su familia, su futuro” (“Raúl”, citado en García, 1996). Es decir, las relaciones familiares entre combatiente y población logran niveles de apoyo que configuran dinámicas micro pero que van entrelazando una especie de tejido social e imaginarios comunes.

De ese modo, la vida cotidiana no puede existir sin la existencia de un discurso que lo fundamente, en otras palabras, debe haber una relación cognitivo- lingüístico que aluda a la estabilidad de la sociedad. Muchas veces estos discursos apelan a la recuperación de una realidad que no existe más. “la reemergencia de ciertos discursos totalitarios e intolerantes que interpelan a la       

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Último adiós a Rogarca. El Universal. 26 de Febrero 2011.

http://www.eluniversal.com.co/monteria-y-sincelejo/local/ultimo-adios-rogarca-11467

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Detenido en Montería el ganadero y empresario Rodrigo García Caicedo. El Tiempo. 24 Enero 2009 http://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-4773176  

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subjetividad mediante argumentos centrados en la “recuperación” de lo perdido: las costumbres, la centralidad de la familia, los valores religiosos, el exacerbamiento de los nacionalismos” (Reguillo, 2000, pp. 82)

También, la prensa juega un papel importante en este contexto. Pues, es El Meridiano de Córdoba, el diario local de Montería, quien asume un rol importante controlando la información durante la época paramilitar; tenía control de lo que se decía y la forma en que se hacía, relacionado con las autodefensas, contribuyendo a fortalecer la imagen de los “paras” en la ciudad. Según varias versiones, Salvatore Mancuso era uno de los mayores patrocinadores del periódico. Lo que permitía que noticias acerca de sus capturas, masacres y homicidios nunca salieran a la luz pública. Es más, se publicaban noticias que resaltaban la labor de las AUC como organización al servicio de la seguridad (Anexo 1)

En el texto Ciudadanías del miedo, Susana Rotker utiliza esta expresión para referirse a aquellas ciudades en América Latina que se han visto sumergidas en el terror pero que a la vez siguen con su día a día, “se trata de una guerra no declarada, pero la gente festeja su cumpleaños, se visita, trabaja, tiene hijos y se ama como siempre. Se modifican hábitos y geografías, se pierde la tranquilidad o la fe, pero no todas las formas de felicidad”. En este sentido, los cambios estructurales de costumbres en Montería va a estar ligado desde los espacios macro hasta los micro.

Ahora veamos el entorno familiar, es uno de esos espacios que más se ven perturbados por el fenómeno paramilitar, tal como lo describe el investigador Víctor Negrete.

Los miembros de una familia prácticamente también se dividen, se dispersan , se fragmentan, adquieren unos intereses distintos […]Por otro lado, la familia en Montería ha sufrido unos cambios extraordinarios, por lo menos, la familia nuclear que hace 30 años el 80% era familia nuclear hoy en día es el 40% -45% , ha aumento el de la familia con jefatura femenina, han aumentado las familias extensas han aumentado las familias

recompuestas, han aumentado de manera enorme, dramática las familias con jefatura femenina. Es decir, todo se ha trasformado es que la gente del campo viene acá llega donde el amigo, el pariente, entonces esa familia se hace más extensa. Las separaciones, los divorcios es pan de todos los días, las nuevas uniones, las figuras de padrastro, madrastra, todo se ha modificado.

Como se ve, las ciudadanías del miedo son espacios sumergidos bajo altos índices de condiciones de inseguridad; el mismo efecto de sentirse vulnerable puede incentivar la búsqueda de mecanismos que controlen ese sentimiento de vulnerabilidad. Además, de la poca confianza que genera el Estado para resolver problemas de seguridad y justicia contribuye a que estos espacios violentos generen más violencia para poder contener de alguna manera el caos institucional en que están expuestos. Sumando, la autora asegura que es en estos momentos caóticos donde surgen líderes carismáticos que discursivamente proponen prácticas que van de la mano de los objetivos de este tipo de ciudanías. “La violencia reescribe el texto de la ciudad y las reglas de juego. Por eso puedo entenderse como una forma de resistencia que ya no ataca al poder “(Rotker, 2000,p. 20)

Muy cercano al concepto de estados de guerra15, que son zonas donde existe un vacío institucional por tanto la voluntad “general” es “de no someterse al orden estatal y de resistirse a su dominio y control, manteniendo abierta la posibilidad de confrontarlo y combatirlo con las armas en la mano, así como de agrupar a los sujetos sociales de su entorno capaces de matar o morir “(Uribe citado en González et al. 2003)

Según el testimonio de Víctor Negrete el caso monteriano atravesó todos estos procesos.

Nosotros como ciudadanos, como personas, nuestros valores, nuestros principios, nuestras normas, nuestras costumbres, prácticamente todo se modificó. En los pueblos tú ya no encuentras a la gente como la que teníamos antes, es otro tipo de gente, más

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Concepto hobbesiano que es retomado por Foucault y es utilizado en el texto “las soberanías en disputa: ¿conflicto de identidades o derechos? de María Teresa Uribe

recelosa, más nerviosa, con temor. Aquí ya no se puede hablar de DDHH, aquí no se puede hablar de muchas cosas, la gente tiene miedo de reunirse.

Esto se debe en gran medida a lo que suponia expresarse sobre temas tan dificiles en un contexto hostil. Sánchez le debe esta situación principalemente al miedo.

Pero que vaya a decir uno que no es que fue que la ciudadanía se quedó callada, el que hablaba lo mataban, ósea esto no es por que yo quería quedarme callado, no era porque había un miedo colectivo en la ciudad, es que aquí la gente no ha querido y todavía eso no se ha narrado, las noche en que llegaba, en que se repartían de 20 a 23 ataúdes en los barrios de Montería y cada ataúd llevaba adentro un millón y medio, un millón de peso, dos millones de pesos, como indemnización a esas madres que les mataban sus hijos en los combates con la guerrilla, nadie. Lo que pasa es que nadie quiere acordarse cuando aquí asesinaban de día, de noche en la madrugada, ¿quién quiere estar muerto por ser bravo?.

Es decir en términos de McAdam, Tilly y Tarrow (2001)16 se hace una evidente reacción de lo que ellos nombra como “ciudadanía autoritaria”, este concepto nace a la luz de aquella sociedad que se enfrenta a unos actores que poseen los medios de la violencia, sin embargo, si se trae a colación a Patricia Madariaga considera que la violencia no simplemente se expresa bajo la eliminación del otro sino que supone otras manifestaciones. Tales manifestaciones son flexibles y cambiantes y están generalmente vinculada a las subjetividades, es decir, “En el horizonte del terror, la identidad está a merced de las circunstancias” (Pécaut, citado en Madariaga 1999)

CAPITULO TRES