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Percepción de Seguridad en Montería (1993 2010)

2. Panorama general del municipio

2.2 Percepción de Seguridad en Montería (1993 2010)

Desde el año 2006 Montería ha mostrado cifras alarmantes en cuanto al tema de seguridad en la ciudad, según informes oficiales la ciudad se ha mantenido como una de las zonas más inseguras del país.

Por tanto, que a finales del año pasado la ciudad tuvo un incremento del 12.6 % de homicidios a comparación del año 2013. De ese modo, ubicando a Montería como el municipio de Córdoba con el mayor número de asesinatos10. De acuerdo a la gráfica (Ver Anexo) Montería siempre tuvo altos índices de homicidios desde los primeros años del fenómeno paramilitar en Córdoba, con una diferencia muy estrecha respecto al promedio nacional.

Entre los años 1995 y 2002 se muestran cifras alarmantes, es decir desde los inicios de las AUC y fechas ad portas de sus desmovilización los niveles de homicidios en la ciudad eran aberrantes.

Por su parte, Negrete (2015) afirma que tal sensación de seguridad en la ciudad se presentó principalmente con el tema del hostigamiento a las guerrillas y los pocos grupos de crimen organizado que se presentaban en la ciudad. “La cuestión de los grupos armados ilegales actuaban más que todo desde el punto de vista para ganar adeptos, hacer proselitismo político y esas cosas. No habían esos robos, esas clases de cosas eran muy pocas” (Negrete. Entrevista personal, 16 Abril 2015)

No obstante, la sensación de inseguridad en la actualidad radica principalmente en la idea de que ya no hay ese “enemigo común”, como lo fue en sus inicios la guerrilla, pasando la sociedad civil a ocupar ese lugar siendo víctima de hurtos, extorciones y homicidios.

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Escalada criminal dispara cifra de homicidios en Montería ver

http://elmeridianodecordoba.com.co/judicial/item/73796-escalada-criminal-dispara-cifra-de- homicidios-en-monter%C3%ADa

Ahora bien, pero la percepción de seguridad se vio representada en la inversión privada que se dio en la ciudad, tal como lo afirma Antonio Sánchez:

Es terrible reconocerlo, es doloroso reconocerlo, pero desde cuando empezó a ver un sentimiento de seguridad en el departamento de Córdoba, llegó, muchos capitales legales.

Negrete de igual afirma que “la convirtieron [Montería] en un lugar propicio para invertir con dinero lícitos e ilícitos” (2012, p. 8) en otra investigación el mismo Negrete, agrega que no se descarta que la procedencias de los dineros con los que se invierte en desarrollo en la ciudad y no se puede desestimar el factor “seguridad” que implicaron las AUC para que las economías estrellas del municipio se dispararan.

El progreso que vive la ciudad en los últimos años se debe al incremento de captaciones en el sistema financiero; las inversiones, vía crédito bancario, efectuadas en el comercio y la vivienda de estratos medio y alto; la presencia de nuevos inversionistas de distintos lugares del país alentados por la supuesta o real seguridad brindada por el dominio de las AUC; las obras de infraestructura de las administraciones gubernamentales y el

mantenimiento de su economía tradicional basada en la agricultura, ganadería, minería y una incipiente manufactura.

Asimismo, lo afirma “Anónimo” un ex paramilitar del “Bloque Córdoba”, la seguridad es medida en términos de disminución de la delincuencia común y control y el orden de la zona, a pesar de no ser la razón más fuerte para entrar a las AUC sí fue una para quedarse en las tropas. (Ver entrevista 3)

Pues que no se veía asesinatos, todo era como estar uno en el ejército, vivía uno con plata ayudaba uno mucho a la familia de uno. Ellos les colaboraban mucho a los campesinos, entonces eso nos gustaba a nosotros como para colaborarle también al campesinado de allá. Hubo mucho trabajo, no hubo necesidad mientras grupo de autodefensas por allá.

Los campesinos mantenían todo limpio organizadito, el pueblo tenía mucha vida. Se controló el robo, se controló las peleas, todo se controló, se vivía bien y en paz.

De igual modo, con la llegada del aparato paramilitar se gesta en la ciudad la idea del “mal menor”. Como lo plantea Romero (2003) los paramilitares se logran vender como empresarios militares que brindan un servicio asociado al uso de la

violencia organizada y tal servicio logró desdibujarse entre lo legal y lo ilegal. “Ellos intimidan, protegen , recolectan información , saldan disputas , dan garantías, hacen cumplir contratos y cobran impuestos , entre otras cosas”. (p.p. 57) lo corrobora Sánchez en la siguiente declaración y que está íntimamente ligada con la consolidación de Estado-nación.

Las autodefensas llegaron a dirimir conflictos familiares, llegaron a dirimir problemas de sucesiones, sucesiones que llevaban 40, 50 años ellos las arreglaron, las mujeres iban allá a poner quejas de los combatientes, esposos porque no iban, porque se gastaban la plata en las calles, los problemas limítrofes, los problemas de vecindad, en los caseríos y corregimientos llegaron a dirimirlo, por supuesto que tuvieron, que se extralimitaron y cometieron hechos aberrantes, claro que sí, pero es que hubo un también, un periodo en el cual ya ellos asentados en la zona estaban construyendo tejido social

De acuerdo a los índices de secuestros que se presentan en Córdoba (Anexo 2) entre los años 1980 hasta 1993 la mayoría son realizado por EPL y FARC. Es decir, en Montería hay una cantidad alarmante de secuestros, sin embargo menores a los números del Alto Sinú y San Jorge.

No obstante a finales de lo ochenta se aumenta las cifras pero en lo noventas vuelve a decaer, esto puede ser resultado de desmovilización del EPL en 1991. Pero, es en el año 1993 cuando se reactivan los secuestros, extorciones y abigeatos debido a la captación de zonas dejadas por el EPL por parte de las FARC.

En todo caso, los índices de homicidios que se dan aproximadamente para estos años, (anexo 5 y 6) Montería registra índices por debajo del promedio nacional, sin embargo locaciones al sur de la ciudad, que limitan con los municipios de Tierralta y Valencia, los dos con gran presencia del poder paramilitar son puntos de especial cuidado.

Asimismo, en cuanto al periodo de tiempo que va desde 2002-2010, se presenta un crecimiento acelerado en las cifras de inseguridad de la ciudad. A la vez que se adelantaba el proceso de desmovilización con las AUC, Montería registra la cifra más alta de homicidios en su historia 142; mientras que se adelantaban los diálogos en Ralito disminuyó un poco la tasa de homicidios, pero al finalizar los mismos, la capital cordobesa termina también representando el 23% de los homicidios en el departamento. (Anexo 7)

Por otra parte, las lesiones comunes que son principalmente causada por riñas, atracos y agresiones, van en aumento, logrando en el año 2010 una cifra de 280 lesiones comunes. Igualmente, el hurto y el fleteo son otras de las modalidades que afectan a los monterianos en los últimos años. De la misma forma en que la ciudadanía acepta el avance a nivel urbanístico de la ciudad, hay claramente inconformidad respecto al tema de seguridad de la ciudad. Para Negrete (2012, p. 30) (Anexo 8)

La inseguridad que vive Córdoba y Montería es producto de factores que deben tratarse de manera integral: pobreza desempleo y subempleo, corrupción, grupos ilegales, narcotráfico, violencia intrafamiliar y comunitaria, deterioro ambiental, despojo y concentración de tierras y riesgo social en que se encuentran niños adolescentes y jóvenes

Sin duda alguna, antes y durante la época paramilitar la ciudad vivió un olvido estatal que provocó que la sociedad permitió un fenómeno que mostraba “mejores” resultados en el tema de seguridad que el Estado mismo. Con todo, el tema de la corrupción y la inequidad siguen siendo pan de cada día en la ciudad, y los pocos programas sociales no son suficiente para una ciudad que tiene una gran demanda de desplazados, víctimas del conflicto y desmovilizados. Tal como lo expresa Víctor Negrete

Obviamente aunque el malestar social persista por la presencia de estos grupos, la cuestión de la corrupción, el narcotráfico, la extorción y todo lo demás. También está la falta de viviendas, la falta de trabajo, la seguridad social de la gente, el despojo de tierras, la falta de oportunidades, entonces, lo que uno observa es que Montería está tratando de

solucionar algunas cosas con servicios públicos, la movilidad pero aún le falta un gran plan social, que se está haciendo, pero falta.

Al igual que Antonio Sánchez,

Cuando todos esos desmovilizados que han sido engañados se desesperen tanto que decidan irse nuevamente a coger un arma, es que esa gente no sabía hacer más nada sino gatillar, y eso es lo que este estado no ha querido entender, esa gente solo sabía era matar, solo sabía era cargar un fusil.