Una vez agotados los conceptos del marco teórico que guiará la investigación, se tratará de explicar ahora el método de investigación que se ha seguido para analizar la propuesta modernizadora de Manuel Gómez Morin: el análisis de discurso, que se aborda a continuación.
Múltiples interpretaciones de la realidad confluyen en la sociedad, alimentadas por tradiciones, valores, objetivos, etc., y se materializan gracias a figuras emblemáticas que se toman casi de manera arbitraria para lograr una imagen de conjunto.
En México, las distintas formas de concebir la patria, el ciudadano, la Revolución, el poder, han tomado diferentes formas; en estas construcciones, la palabra oral o escrita juega un importante papel toda vez que, al tiempo que la élite gobernante puede emplearla para legitimarse, también puede constituirse en importante herramienta de deslegitimación o vehículo de contrapoder, para los grupos opositores o para elites simbólicas que detentan otro tipo de poder, no necesariamente político.
El discurso político, entonces, no es solamente aquel que se produce desde el ejercicio del poder político; se considera como tal en atención de sus contenidos, con independencia de los actores que lo crean y de la situación en que se comparte. Sus características son peculiares:
*Es ambiguo, ya que es sólo una faceta de la situación pero una faceta crítica.
*Genera y refuerza las creencias sobre quienes son los aliados y quiénes son los enemigos.
*Crea un espectáculo que tiene que ver con los problemas, crisis, desafíos y diferencias de opinión, sobre cómo abordarlos, con nuevas leyes, acciones del Ejecutivo y decisiones de los altos tribunales.
*Influye muy poco en el bienestar de la gente, pero mucho en la legitimación de los regímenes.
*Es reconstructivo del pasado, evoca al presente con inobservables y mira potencialmente al futuro. Su utilización es estratégica.
*Es el lenguaje de la promesa, construyendo así lo que la gente experimenta como subjetividad. Las promesas sobre beneficios futuros sólo son un sostén de los supuestos convencionales.
*Define recíprocamente subjetividad y realidad, se presenta como un instrumento para la descripción objetiva80.
El discurso político es un discurso en busca de hegemonía, remite a la esfera de poder y a la forma de preservarlo, obtenerlo o confrontarlo. La lucha por el poder está atravesada por el discurso político, por los mensajes legitimadores, críticos, propositivos, cuestionadores, destructivos, conciliadores y de violencia que, élites y contraélites, establecen en la esfera política.
A través del discurso político, el Estado muestra sus capacidad para satisfacer necesidades sociales y su capacidad de dotarla de identidad, al tiempo que ejerce control sobre ella. Pero no sólo las elites gobernantes pueden aspirar a construir identidades y a ejercer control. El discurso político se constituye en una poderosa herramienta de contrapoder. Ambos discursos –el de la élite y el de la contraélite– y la capacidad de coherencia, argumentación y pertinencia que cada uno tenga, permitirá la atención y estimulará la acción de la sociedad. 80 Concepción Montiel, Luis Enrique, El discurso presidencial en México. El sexenio de Carlos
Salinas de Gortari, México, Miguel Ángel Porrúa, Universidad Autónoma De Baja California, 2006, p. 19.
La manera en que los gobernantes permiten, fomentan o toleran las manifestaciones del discurso opositor, los medios que lo reproducen, las situaciones en que se sociabiliza, así como los discursantes y los oyentes son elementos clave para comprender la importancia de élites simbólicas, que si bien no detentan poder político, poseen recursos específicos como pertenecer a grupos intelectuales, científicos, artísticos, capitalistas, formar parte de la burocracia, etcétera. La forma en que muestran estos recursos frente a la élite gobernante, así como sus intenciones, permiten saber más acerca de ellas y comprender sus actitudes y reivindicaciones.
En México, la derecha tanto radical como moderada, de orientación religiosa o no, ha asumido un peculiar discurso político durante los siglos XIX y XX. Crítico, incendiario, conciliador, progresista en algunas materias, contrarrevolucionario, civilista, etcétera, el discurso político de las varias derechas mexicanas es insoslayable para entender la historia patria, y su análisis se torna sumamente necesario.
Tradicionalmente ubicado en la derecha política de México, Manuel Gómez Morin, estructura un discurso con ideas claras, de fácil lectura y ubicación temática, espacial y temporal, en el que pueden descubrirse temas recurrentes y nociones que varían poco a lo largo del tiempo, ideas que no abandona y que fortalece con otras. Una de ellas es la idea de acción, de participación, que está vinculada a la del poder y de la ciudadanía. El suyo es,
indiscutiblemente, un discurso que revela preocupación por la vida económica, política y social de un país en el cual la institucionalización se vio opacada por la figura del caudillo. Frente a tal realidad, plasma sus ideas en innumerables documentos escritos, que conforman el acervo del Archivo Manuel Gómez Morin, del cual se extrajeron los folios que constituyen el corpus sobre el que se realizará el análisis.
Para lograr la comprensión de éste y de todo discurso político, es preciso analizar el contexto que lo genera, los actores que en él intervienen, así como sus roles sociales. Por otra parte, es imprescindible identificarlo como tal, es decir, como eminentemente político, considerando los temas que aborda, los momentos y lugares en que se materializa, así como las intenciones que persigue, su emisor y sus receptores81. La observación de estos elementos
permitirá considerarlo como una práctica social, y en esa medida, como un producto de su entorno o bien como un elemento que puede condicionarlo. Considerando lo anterior, el discurso político puede entenderse en tres niveles82: aquel quedicecosas, el queocultacosas y el querevelaotraicionasignificados.
Bajo esta premisa, Teun Van Dijk sostiene la importancia del contexto como una representación mental para la interpretación del discurso; su confección permite reconocer características personales y grupales del discursante, y en ese sentido, su relación con los destinatarios; por otra parte, 81Van Dijk, Teun A., El discurso como estructura y proceso. Estudios del discurso: introducción miltidisciplinaria, España, Gedisa, 2000, p. 279.
auxilia en la ubicación del tiempo y lugar de su producción y reproducción, y con ello permite también observar la intencionalidad de los mensajes. De esta suerte, el contexto puede definirse como: “la estructura de aquellas propiedades de la situación social que son sistemáticamente relevantes para el discurso”83.
Un estudio que considere al discurso como una práctica social, enmarcada en un contexto entendido como un modelo o representación mental de quienes intervienen en la situación, redundará en lo que propone como un análisis cognitivo del discurso, cuyo resultado arrojará datos que trasciendan las palabras para situarse en la comprensión de los discursantes como miembros de élites o grupos que detentan simbólicamente o materialmente, cierto poder, y con ello descifrar su intención frente a un destinatario específico, con el que pueden o no estar ideológicamente identificados.
Para el estudio del discurso de Manuel Gómez Morin se emplearán documentos escritos por el personaje. Su selección atendió, en primer lugar, al lapso que va de 1927 a 1940, y más tarde, al tema que guió la investigación. Sin embargo, la cantidad de documentos era importante e incluía varias secciones del Archivo, como instituciones financieras, documentos personales, relativos a la Universidad, así como correspondencia oficial y privada. Frente a esta situación, que dificultaba el trabajo, el criterio de selección más importante fue identificar el año que revelaba más actividad respecto del tema.
Siguiendo estos criterios, los documentos que conforman el corpus son el ensayo 1915, una conferencia dictada ante jóvenes de la Federación de Estudiantes de la Universidad Nacional, en 1931, el artículo periodístico Bases de la Reforma universitaria, así como dos documentos relativos a la administración del presidente Cárdenas: Balance e Informe a la Nación, este último, que sale de la cronología, pero se consideró por su importancia para rastrear la noción de ciudadanía del personaje.
Para realizar el análisis, en primer término, se respetó la cronología natural de los documentos, toda vez que es importante considerar la forma en que el autor abordó el concepto que aquí interesa en diferentes momentos y en contextos peculiares. Una vez ordenado el corpus de manera cronológica, se elaboró un análisis lexemático, consistente en la selección y conteo de una serie de palabras o campos semánticos relevantes, que permiten identificar temas fundamentales en los documentos. Más tarde, se identificaron afirmaciones relativas a cada uno de ellos, lo que permitió descubrir los argumentos que enlazan con otros campos semánticos y permiten una visión amplia del discurso, que arroja la forma o estrategia discursiva del mensaje; finalmente, aparecen valores, intenciones, apreciaciones, que permiten descubrir qué hay detrás del discurso, cuál es la médula del mensaje.
Se consideró el aporte de Albert O. Hirschman, para quien la política es voz, ideas, persuasión y manifestación de legitimidad, de modo que la fuerza física no es la única forma de dominio; es necesario considerar el impacto de las
palabras. En este sentido, Hirschman84 identifica los discursos políticos como totalmente argumentativos; capaces de construir estructuras hegemónicas, es decir, se asocian a un poder o contrapoder según los valores dominantes en una sociedad determinada. Los parámetros de izquierda y derecha, conservadurismo y liberalismo, etc., deben ajustarse al contexto, la racionalidad de los actores y la velocidad histórica del medio.
De esta forma, aunque puede pensarse que el discurso hegemónico necesita destinatarios fieles y los construye, también da oportunidad para establecer el diálogo, aunque no siempre en las mejores condiciones, con las corrientes opositoras. De ahí que sea importante la identificación del discursante como un depositario de ideas que comparte con un segmento de la población.
En este sentido, un análisis que vincula discurso y contexto permite identificar elementos ideológicos relevantes en la construcción de mensajes dirigidos a un grupo o compartidos por él, así como identificar el rol que juega el discursante, ya que al menos aparece como un portavoz, tácito o explícito, de una tendencia o grupo ideológico. En el caso de Manuel Gómez Morin, los documentos aquí presentados lo ubican como ex colaborador del gobierno posrevolucionario, Rector de la Máxima Casa de Estudios, organizador de un partido político y miembro de un grupo legislativo, y aun cuando cada mensaje obedece a circunstancias temporales, y dejan claro a quién se dirigen y desde qué posición, presentan elementos recurrentes
84 Hirschman, Albert O., Retóricas de la intransigencia, México, Fondo de Cultura Económica,
Los elementos para el análisis del discurso que se presentan en esta investigación fueron dispuestos atendiendo a los criterios de Maurice Duverger85
y por Harold Laswell86; finalmente, se identificaron las categorías del análisis
actancial de Algirdas Julien Greimas87. Esta combinación permitirá dar cuenta de los temas que guían el corpus, la forma que revisten, así como distinguir los participantes del discurso y sus roles. Los resultados del ejercicio, sistematizados en unas rejillas, permitirán construir una teoría fundamentada de la noción gomezmoriniana de ciudadanía y así demostrar que en los textos del personaje se revela una noción completa de la ciudadanía anterior a la fundación del Partido Acción Nacional, partido ampliamente identificado con un sector “liberal” de la derecha religiosa mexicana que, sin embargo, tiene en uno de sus fundadores, más que a un miembro de la derecha, a un modernizador liberal.
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85Duverger, Maurice,Métodos de las Ciencias Sociales, Barcelona, Ariel, 1981, pp. 169-173. 86 Las categorías de Harold Laswell, citadas por Maurice Duverger son Personas, Grupos y
Comunidades, Organizaciones, Política e Ideologías, de las cuales se omiten para efectos de esta investigación las primeras dos. Cfr.Ibidem., p. 181.
87 Xavier Gómez Robledo propone tres niveles de análisis de textos, basado en el modelo de
Algirdas Julien Greimas. De esta manera, un texto puede analizarse observando un nivel axiológico, uno semántico y uno actancial que será el empleado en este trabajo. Para el nivel actancial, el personaje es valioso en tanto se observe su acción dentro de la narración; en este sentido, Gómez Robledo señala: “Un medio práctico de encontrar el esquema actancial es desenvolver la acción del escrito, en una frase gramatical, con un sujeto que actúa, un objeto que busca, y es el complemento directo (la modalidad del querer); un destinatario que puede ser a veces como actor el mismo sujeto, y es el complemento indirecto; un auxiliar y un oponente, que son los complementos circunstanciales (es la modalidad del poder); y un destinador, que a veces es también, como actor, el mismo sujeto la modalidad del saber)”. El autor ofrece el siguiente esquema para ilustrar este nivel de análisis:
Destinador...objeto...Destinatario Auxiliar...sujeto...Oponente
Gómez Robledo, Xavier: “Los avances de Algirdas Julien Greimas en la semiótica del texto”, ponencia presentada en el IV Coloquio Nacional Universitario sobre Lengua Escrita, celebrado en la Universidad de Colima, Colima, Col., México, 1980. Consultado en: