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En el siguiente apartado se recogen los principales aspectos tratados en la investigación en relación con la pedagogía vista como un dispositivo de regulación cultural, producción de sujetos y de identidades. De la misma manera se destacan las relaciones establecidas entre pedagogía y cibercultura. Por último, se discuten las relaciones y tensiones entre el

universo de la cibercultura y la Educación Virtual. En cada uno de estos aspectos se recogen los objetivos de investigación y se discuten sus alcances, trayectorias y posibilidades en el marco de la Educación Virtual.

1. Lo que hoy se denomina cibercultura actúa o funciona al igual que la pedagogía como un dispositivo de producción cultural con todo lo que ello implica en relación con el saber, los sujetos y la cultura en general. Sin embargo, esta lectura no es posible sin desplazar las nociones clásicas de pedagogía centradas en las teorías de la enseñanza y el aprendizaje. Esto quiere decir que se resignifica la pedagogía en su dimensión socioantropológica y como un discurso encargado de la producción o modelación de formas particulares de ser, saber y hacer que definen a una cultura. Por lo tanto, para poder hacer ese cruce entre pedagogía y cibercultura es necesario ese desplazamiento conceptual que más allá de las preocupaciones por el método, el aprendizaje y la enseñanza se pregunta por el tipo de sujetos y de concepciones de mundo que cada proyecto pedagógico en cada época histórica concibe y desarrolla. De allí la pertinencia de la mirada socioantropológica de la pedagogía y de las formas contemporáneas de entenderla como un enorme dispositivo cultural que antes de relacionarse con el método, se nutre de concepciones de mundo y de visiones de la

economía, de la moral, de la cultura, de la espiritualidad y de todos esos factores que cada época y sociedad establece como sus valores y principios orientadores.

A este respecto llama la atención que si se hace una lectura detallada de textos como la inteligencia colectiva y qué es lo Virtual que amplían y desarrollan el concepto de Cibercultura, se pueda apreciar en ellos la multiplicidad de elementos que remiten a la producción cultural, a las formas de relacionarnos los seres humanos con la tecnología, a la forma como esas tecnologías producen nuevas relaciones con el saber mientras cambian también las formas de producción, la economía, el juego, el arte y en una palabra toda la cultura produciendo de esta manera unos efectos muy similares o cercanos a los que constituyó desde siempre el ideal pedagógico.

Quizá lo que haya que advertir como resultado de este ejercicio analítico es que las

reflexiones que se hagan sobre pedagogía y cibercultura tienen que cruzarse, sobre todo en las preguntas por las finalidades que una y otra persiguen y que remiten de manera

indefectible a la producción y regulación de la cultura que se afecta cada vez más por el impacto de las nuevas tecnologías. Hay una tendencia muy fuerte en los estudios sobre Educación y tecnología en centrar los esfuerzos investigativos en el diseño y producción de nuevos recursos didácticos para potenciar los aprendizajes técnicos y tecnológicos que se traducen en competencias laborales pero que suelen ignorar con demasiada frecuencia las preguntas por los efectos de los cambios tecnológicos en las dimensiones ético políticas y culturales de las nuevas generaciones y ese es justamente el deber histórico de la reflexión pedagógica, cuyas preguntas e intereses fundamentales responden a las preguntas sobre

qué tipo de hombre se desea formar, para qué sociedad, en qué condiciones de participación de los bienes de la cultura y esos interrogantes son de orden filosófico

político. Esta es justamente la razón que da sustento al trabajo filosófico y antropológico de autores como Lévy y Serres que sin ignorar el papel de las tecnologías en el desarrollo de nuevas experticias del conocimiento llaman la atención sobre los espectros filosófico, antropológico y político que sustentan el proyecto de la cibercultura. Por esta razón tan importante es la investigación de naturaleza didáctica como la investigación pedagógica. 2. Es posible hacer una lectura de la cibercultura en clave pedagógica y particularmente desde la noción de dispositivo de regulación cultural y producción de subjetividades que resultan sugerentes para reinterpretar y reposicionar la reflexión pedagógica en las actuales circunstancias de globalización y aparente agotamiento de las preguntas sobre los fines más elevados de la educación, sus horizontes políticos y culturales.

En relación con la pretensión de establecer relaciones de la cibercultura con lo cultural y pedagógico, puede decirse a manera de conclusión que no se trataba de leer la cibercultura como si fuera pedagogía, sino de establecer en la cibercultura aquellas fuerzas y funciones pedagogizantes, es decir, aquellas manifestaciones que, en todo caso, naturalizan e

interiorizan los entornos simbólicos, materiales y organizativos que define una cultura, en este caso la cultura digital en sus funciones pedagógicas. Y en este sentido fue posible hacer visibles las funciones que una y otra pueden cumplir en tanto productoras de subjetividad, de identidad, de formas específicas de comunicación, conocimiento, regulación cultural, moral ética y política, construcción simbólica y socialización.

Como se acaba de recordad, la cibercultura es, ante todo, cultura. Una cultura que necesita un lugar de expresión y que lo encuentra en el ciberespacio, aquel entramado de redes digitales que da lugar a la virtualidad. Y es en este espacio en donde se genera una nueva forma de vida del ser digital, así como de las instituciones que regulan la vida social. Como en la cultura, los sujetos en la cibercultura comunican a través de ella, y de manera

recíproca la manifiestan. El concepto de “ciudadanía digital” por ejemplo caracteriza toda una serie de comportamientos, de experiencias y de estrategias que se trasladan a la esfera de lo virtual en donde se establecen nuevas reglas y convenciones que regulan las

actividades de los individuos. En ese sentido, la educación impartida desde la virtualidad se ejerce a partir de lenguajes, códigos y símbolos que permiten transponer y proyectar el escenario de aula o dispositivo pedagógico en tal virtualidad. Ahora bien, el sistema de la virtualidad no es natural, sino artificial. La virtualidad, como simulación de espacios, de acciones y de lugares, pertenece al campo de lo simbólico y de lo arbitrario por lo que la interacción con dicho espacio es producto de un aprendizaje. Por tal razón, la educación virtual requiere de nuevos aprendizajes estratégicos que permitan no solamente el

acompañamiento pedagógico y didáctico que caracteriza la labor docente, sino además es necesario impulsar la reflexión sobre la técnica y sobre todos aquellos saberes que permiten moverse en el ecosistema mediático contemporáneo para transitar entre el espacio virtual y el no virtual. Aquí, la reflexión sobre las funciones de la escritura y de la lectura es esencial pues al pertenecer al plano de lo simbólico, la virtualidad es de manera preeminente un lugar textual, por lo que tales operaciones se convierten en la vía prioritaria de acceso a la virtualidad.

3. Educar es, filosóficamente, trabajar por la interconexión entre los seres humanos y el mundo, construir comunidades, es decir, patrones identitarios y desarrollar la inteligencia. Estas son pues funciones pedagogizantes de la cibercultura y la razón por la que se la propone como de naturaleza reguladora y productora de subjetividad e identidades. En cuanto a la definición de características de la pedagogía como un dispositivo para la regulación cultural, la formación de sujetos y la producción de identidades puede

igualmente decirse que se trata de una postura crítica sobre el discurso y naturaleza de la pedagogía que, considero, pudo mostrarse con solvencia a partir de la recuperación de voces autorizadas en el campo como las de filósofos y sociólogos que muestran la forma en que la pedagogía funciona en la constitución de la identidad y en las maneras como posiciona a los sujetos en las relaciones de poder y los principios de control, que subyacen a la forma y contenidos de las diversas prácticas socioculturales.

4. Distinta a las maneras más comunes de concebir la pedagogía, relacionadas con el aprendizaje y la enseñanza, la perspectiva que aquí se manifiesta llama la atención sobre aquellos aspectos invisibles de la pedagogía que tienen que ver con el poder, con la forma como se instalan y naturalizan esquemas de valores, sistemas de creencias, formas de sujeción y autorregulación.

5. La naturaleza híbrida de la nueva entidad educativa que sería la Educación Virtual, produce una realidad distinta que no pertenece totalmente al plano de la cibercultura ni al

de la pedagogía, sino que toma de la primera sus recursos tecnológicos y quizá con ellos sus formas de subjetivación e identidad, mientras continúa amarrada a la lógica

institucionalizada, progresiva y formal de la educación, pues , en efecto, la educación por ser virtual no deja de ser educación con todo lo que la palabra en su trayectoria histórica significa y representa en relación con intereses políticos económicos y sociales que mueven los hilos del poder en el mundo globalizado. Por otra parte, esos vínculos deben pasar por las preguntas problematizadoras ¿Qué tipo de sujeto se forma? ¿Para qué sociedad? ¿Con qué tipo de conocimientos y competencias? ¿Sobre qué bases éticas y epistemológicas? ¿Para qué escenarios de futuro? y además por la inevitable consideración de aquellos fundamentos socioantropológicos que definen a la generación cyborg, a los pulgarcitos y pulgarcitas que describe con asombro el filósofo Michel Serres.

6. La pregunta acerca de la articulación entre cibercultura y Educación Virtual no puede resolverse únicamente en el sentido de la incorporación de recursos tecnológicos para la acción educativa; pues no solo se trata del uso y diseño de estrategias y recursos

tecnológicos que en efecto, amplían las posibilidades de aprendizaje, facilitan la movilización de saberes, eliminan o modifican las distancias y los espacios educativos convencionales, sino de la comprensión de lo que estos cambios están generando en la forma como los sujetos aprenden, comprenden y experimentan el mundo. El llamado que hacen los autores consultados para pensar por ejemplo la forma como se organiza la inteligencia colectiva, las transformaciones en las formas de gobierno, el tratamiento del bien, del mal, de los valores, de la libertad, de la forma como se resignifica la tierra y el territorio, de la configuración de unas nuevas semióticas del saber, de la economía etc. Son

todos desafíos que debe responder la educación en los escenarios de la virtualidad y que, de hecho, no se agotan con la simple utilización de más y diversos recursos didácticos y tecnológicos, sino que obligan a pensar y a redefinir las formas como todos estos recursos pueden estar alterando las maneras de sentir, de pensar y de interactuar entre los seres humanos y que se constituyen en los nuevos retos de la Educación Virtual.

7. La Educación Virtual es de manera irreversible la educación del futuro puesto que está anclada a las dinámicas de la cibercultura. El desarrollo tecnológico imprime cada día

nuevas posibilidades para la interacción hombre-máquina, la formación de nuevos vínculos

sociales que están produciendo cambios profundos en la estructura de la misma de la

cultura y en las formas de ver, de sentir y de pensar de los seres humanos. Todos estos

aspectos tocan profundamente la estructura dela política de la economía y en suma de todos

los valores que organizan la vida social y por tanto también deben ser objeto de la reflexión

de quienes alientan y diseñan programas de Educación Virtual, para que esta no se reduzca

únicamente al dominio instrumental de saberes y a la aplicación mecánica de las

herramientas tecnológicas sino que logre articulaciones o sinergias necesarias entre el ser,

el saber y el relacionarse que constituyen los pilares del siglo XX1 y en los que la

tecnología tiene una tarea enorme que cumplir. En este sentido se hace necesario que los

distintos agentes educativos de la Educación Virtual dispongan de tiempo y de actitudes

reflexivas profundas que ayuden a comprender y a pensar el tipo de sujeto y sociedad que

8. Las potencialidades de la Educación Virtual y su posicionamiento estratégico como metodología educativa, capaz de impactar profundamente todo el entramado de la educación institucionalizada, formal, no formal e informal, requieren proceder

estratégicamente para que sus recursos logren transformaciones profundas en la formación de las personas. Los conceptos de árboles de conocimiento y “Atlas”, introducidos por Levy y Serres, respectivamente, hacen pesar en la necesidad de indagar más detenidamente sus características y sus potencialidades de funcionamiento en la organización, producción, distribución y visualización del saber, en articulaciones hasta entonces insospechadas entre los conocimientos declarativos y canónicos, y aquellos otros saberes y prácticas periféricos que llenan de sentido las relaciones y las prácticas de vida de las comunidades y de los grupos sociales, entre ellos mismos y de ellos con el mundo y en prácticas como la economía, la organización del trabajo y el intercambio de bienes y servicios que se apalancan en esas potencialidades de los nuevos saberes difuminados en la RED. Se advierte entonces, que habría una tensión muy fuerte entre los saberes “oficializados” del currículo escolar y los que fluyen fuera de él y a los que se vinculan en efecto los saberes periféricos que formarían parte también de los “Atlas” y de los “arboles de conocimiento”. Podría proponerse, en este sentido, la creación de comunidades o grupos de interés que tanto desde la institucionalidad de la escuela como desde fuera de ella, trabajen en la investigación e innovación con base en recurso tecnológicos como los árboles de

conocimiento y/ o los Atlas para abrir nuevos escenarios de saber que logren articulaciones más potentes entre saberes sociales y culturales y conocimientos técnico /científicos, de

manera que en lugar de rechazarse mutuamente, produzcan sinergias y nuevas formas de aprehender la realidad y sus problemáticas.

9. En el siguiente cuadro se presentan algunas consideraciones y estrategias que se pueden discurrir como parte de un plan de acción que además de considerar las dinámicas de la cibercultura, defina los escenarios, las estrategias, así como los requerimientos para alcanzarla. Se trata, en esencia, de precisar los recursos tecnológicos, pero también las condiciones culturales ético políticas y de comunicación que harían posible la construcción de una conciencia crítica y reflexiva sobre los alcances, limitaciones y condiciones que debe satisfacer la Educación virtual como parte importante del fenómeno de la cibercultura.

Características de la cibercultura

Escenario en la Educación Virtual

Estrategia Requerimientos Copresencia Aula Virtual -La tutoría virtual no

es el único espacio donde el tutor se hace presente, este puede orientar facilitar y ser un referente a través de la Webinar. -Asignación de tiempo necesario para preparar recursos. -Formación técnica para preparar recursos.

Inteligencia colectiva Aula Virtual Ente financiero, administrativo y curricular - Contar con herramientas que permitan la discusión y la conexión entre comunidades de investigación -Internacionalización del programa y de los espacios académicos. -Articular espacios comunitarios e informales con espacios formales. -Tiempo y formación para conocer y comprender las potencialidades de las herramientas que permitan la discusión grupal. -Recursos financieros, técnicos y administrativos. Función Pedagogizante Dimensión curricular El currículo debe pensarse para preparar personas activas con capacidad para desarrollar su espíritu crítico, su solidaridad, -Una formación sólida que además de desarrollar capacidades para la experticia

su autonomía y responsabilidad

técnica y didáctica indague por las dimensiones ético políticas. Deslocalización y desterritorialización del saber -Aula Virtual -Dimensión curricular La construcción curricular debe tener una visión de mundo. El currículo no se debe componer de disciplinas fragmentadas, es imprescindible una conexión curricular que permita la transversalización de las disciplinas. Apelar a los recursos multimodales transmediales para -Formación sobre las distintas formas y experiencias de aprendizaje. -Formación sobre la construcción transversal del currículo. -Formación técnica sobre recursos multimodales e hipermerdiales.

responder a las distintas formas y experiencias de aprendizaje y aprensión del saber.

-Recursos financieros y técnicos.

Lista de referencias

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