2. MARCO TEÓRICO
2.4.1 La discusión de los métodos de enseñanza de la lectura y
Para comprender la adquisición de la lengua escrita Ferreiro y Teberosky, (1979) se remiten a la progresión clásica, de la cual los docentes hacen uso para “la enseñanza de la escritura”, la cual consiste en comenzar por las vocales, seguidas de la combinación de consonantes labiales con vocales, y de allí a la construcción de las primeras palabras por duplicación de las sílabas. ¿Será este el método más eficaz?
Las concepciones pedagógicas se evidencian de mejor forma en las prácticas que los docentes realizan en su proceso de formación, en las cuales expresan y desarrollan sus teorías educativas bajo los conceptos propios y muchas veces errados. Como afirman Ferreiro y Teberosky: “la preocupación de los educadores se ha orientado hacia la búsqueda del mejor o más eficaz método, suscitándose así una polémica en torno a dos tipos fundamentales de métodos: sintéticos, que parten de elementos menores a la palabra, y analíticos, que parten de la palabra o
de unidades mayores”194.
194
GUZMAN, Rosa Julia. El alfabetismo emergente y la formación de educadores en pedagogía infantil en la Universidad de la Sabana. Bogotá, 2004.
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Así, el aprendizaje de la lectura y la escritura es un tema de interés para los educadores. Ellos intentan hacer uso de diferentes métodos con el fin encontrar el método adecuado, para que los niños aprendan a leer y a escribir, pero a pesar de esto hay muchos niños que no logran aprender con facilidad, lo que genera fracaso escolar. Los educadores han generado diferentes métodos tradicionales de enseñanza de la lectura, con el fin de encontrar el mejor. Uno de ellos es el
método sintético. “que parte de los elementos menores a la palabra”195; y el
método analítico “que parte de las palabras o de unidades mayores”196. Pero
existen diferentes posturas alrededor de estos métodos.
El método analítico hace énfasis en la relación entre el sonido y la grafía, partiendo de la parte al todo. Posteriormente, bajo la influencia de la lingüística se
genera el “método fonético, que propone partir de lo oral”197, asociando el fonema
a su representación grafica, lo que surgiere establecer correspondencias grafema- fonema (letra-sonido). El enfoque didáctico no permite pasar a la siguiente correspondencia, hasta que la asociación no este bien fijada, por esta razón debe establecerse una pronunciación correcta, y que las grafías de forma próxima se presenten de forma separada, para evitar confusiones entre las grafías.
195
FERREIRO, Emilia. Y Teberosky, Ana. Los sistemas de escritura en el desarrollo del niño. México: Siglo XXI, 1982. p. 17.
196
Ibíd., p. 17.
197
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Existen argumentos tanto a favor como en contra de dicho método, “el aprendizaje de la lectura y la escritura es una cuestión mecánica; se trata de adquirir la técnica del descifrado del texto, porque la escritura se concibe como la trascripción gráfica del lenguaje oral, como su imagen, leer equivale a decodificar lo escrito en sonido”. Así el método resultará más eficaz en la medida en que la correspondencia sonido letra esté más acorde. Pero una total correspondencia es imposible, por lo tanto durante la aplicación de esta metodología se sugiere iniciar con casos de palabras en las que la grafía coincide con la pronunciación. Las autoras señalan este método como mecanicista, ya que cuando no se sabe, inicialmente hay que pasar por una etapa mecánica; cuando ya se sabe se llega a comprender.
En cuanto al método sintético sus defensores plantean que la lectura es un acto
global. Se debe en primera medida hacer un reconocimiento de las palabras u oraciones, ya que la lectura es una labor visual. Además, sugiere que es importante el uso de unidades significativas para el niño.
Hasta aquí se plantean las grandes diferencias entre los dos métodos, pero los desacuerdos se refieren sobre todo al tipo de estrategia perceptiva en juego. En cuanto al método sintético la estrategia de percepción es auditiva, contrario al
analítico que es visual, lo que se conoce como “querella de los métodos”198.
198
164
Ferreiro y Teberosky (1979) afirman que el énfasis puesto en las habilidades perceptivas descuida la competencia lingüística del niño y sus capacidades cognoscitivas.
Por esto, es importante resaltar la rigurosidad en la formación de los nuevos gestores de la educación infantil, buscando tener más claridad de los conceptos, diferentes enfoques y mayor flexibilidad e innovación pedagógica. Además un aspecto necesario e importante en esta formación es “hacerles comprender que la lectura y la escritura son procesos largos y complejos que requieren tiempo y
ejercitación y que no se agotan en los primeros grados de escolaridad”199 .
En este proceso de mejoramiento formativo, es imprescindible la inmersión de conceptos de otros saberes, permitiendo una contextualización mejor, que apoyen el logro de los objetivos educativos con los niños y niñas.
A partir de esto, se hace una reflexión sobre el cambio no en las teorías, sino en las personas, especialmente en los docentes, que se comprometan a actuar, para que haya un importante progreso en los niños y tengan la capacidad de darle sentido a la lectura y así mismo, encontrarle sentido al mundo que los rodea.
199
GUZMAN, Rosa Julia. El alfabetismo emergente y la formación de educadores en pedagogía infantil en la Universidad de la Sabana. Bogotá, 2004.
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Por esto se hace necesario subrayar que la lectura y la escritura son “actos globales e indivisibles y que sólo es posible apropiarse de los quehaceres que las constituyen en el marco de situaciones semejantes a las que tienen lugar fuera de la escuela, orientadas hacia propósitos para cuya consecución es relevante leer y escribir”200
En este orden de ideas, para lograr un buen trabajo con los niños en la lectura y la escritura, es de vital importancia que los docentes sean personas comprometidas con su labor y reconozcan cuáles son las habilidades en lectura y escritura en cada etapa del desarrollo. Los maestros como guías del proceso de la alfabetización de los niños deben ser personas observadoras y conocedoras de las diferentes etapas por las cuales atraviesan los niños, las cuales son de vital importancia en la generación de conflictos cognitivos, para que finalmente alcance la etapa alfabética.
En la misma línea, Smith (1983) afirma que el docente es el encargado de dar las bases para que los niños aprendan a leer, no enseñándoles cuáles son las categorías relevantes, los rasgos distintivos, sino generando situaciones que sean significativas para ellos y así pueden someter a prueba sus hipótesis.
200
LERNER, Delia. Leer y escribir en la escuela: lo real, lo posible y lo necesario. México: Fondo de Cultura Económica. 2001
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De igual manera, es fundamental que el docente sea el modelo, sea la persona que le da la suficiente confianza y libertad para realizar su proceso de aprendizaje. Para lograr esto en los niños, debe confiar en su propia experiencia y en sus habilidades de enseñanza; y tener en cuenta las necesidades, intereses, sentimientos, habilidades o dificultades individuales de los niños. Esto es resumido
en su función de “asegurar que los niños tengan la oportunidad de leer”201.
2.4.2 Motivos por los cuales es difícil lograr que los niños y niñas aprendan