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Proceso psicogenético en la escritura

1.  ESTADO DEL ARTE

1.3  ESCRITURA

1.3.2  Proceso psicogenético en la escritura

A partir de la descripción del proceso psicogenético mencionado anteriormente, se evidenció que “los aspectos figurativos oscurecían aspectos más importantes del

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GOODMAN, Yetta. Los niños construyen su lectoescritura. Un enfoque piagetiano. Argentina: Aique, 1991. p. 67.

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desarrollo, es por esto, que sobre el término “aspectos figurativos”, se colocaron los “aspectos constructivos”60.

Los aspectos constructivos, se refieren a los diferentes momentos que el niño utiliza para comprender la relación entre la escritura y la lectura; en estas etapas de comprensión, los niños construyen hipótesis que están psicogenéticamente ordenadas. Es por esto, que para poder registrar la información primero deben transformarla, es aquí donde se utiliza el término de Piaget “asimilación”.

Emilia Ferreiro (1998), describe diferentes situaciones de escritura, en donde muestra el proceso psicogenético en la representación de su nombre. A través de estos ejemplos, se describe cómo el medio externo interviene en el desarrollo del conocimiento acerca del sistema de escritura. Uno de los niños de dos años participantes en la investigación realizada por Emilia Ferreiro (1998) la cual consistía en estudiar la evolución de dos niños hijos de padres universitarios, que tienen una interacción continua con textos escritos todo el tiempo, evidencia el proceso evolutivo, mostrando en un inicio la “regla de pertenencia”, la cual consiste en la relación que él le da a las letras iníciales, relacionándolas con nombres de personas.

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FERREIRO, Emilia. Alfabetización Teoría y Práctica. 2ª Edición. México: Siglo Veintiuno editores. p. 42

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Dentro de las situaciones conflictivas que se evidencian, se encuentra en primer

lugar la “regla de pertenencia”,) en donde el niño sabe que una letra no basta para

decir un nombre en particular. El siguiente problema, es saber cuántas letras necesita para escribir su nombre, aquí el niño lo relaciona con los años que tiene o que va a llegar a tener. Pero este modelo presenta problemas cualitativos, en tanto existen letras de otras personas en su nombre; y en términos cuantitativos, porque encuentra más letras que las que se necesita. Una tercera situación conflictiva, es atribuirle a letras desconocidas, la pertenencia de nadie o invertirlas, en el caso de la W, afirmando que esa es la misma de su Mamá. Y finalmente, una de las problemáticas, es donde la familia está involucrada, es decir, que en el momento que la familia le enseña que una letra (L) la de Leonardo, él no acepta que esta misma letra sea la de Luis. En esta medida, “la información provista por el ambiente ha permitido que el niño encuentre una buena razón para emprender la tarea de discriminación entre las formas arbitrarias de las letras, pero esa

misma racionalidad tiene sus propios limitantes”61 (Ferreiro, 1998).

Partiendo de la cantidad de información que el niño recibe, a continuación se caracterizan los procedimientos de información que él utiliza para interpretar los textos. El primero de ellos es tomar la primera letra como índice de una persona; el segundo es tomar el contexto como punto de partida, para asignar esta relación.

Un ejemplo claro de este procedimiento es cuando, a los 2 años, el niño es capaz

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Ibid., p. 48  

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de representar con tres letras las sílabas de su nombre. Al mismo tiempo, empieza a escribir su propio nombre con tres seudo-letras. Pero en esta etapa se presenta una especie de regresión, pues el niño no puede aceptar la regla de pertenencia, en donde las letras de su nombre se utilizan para usar otros nombres. En seguida, empieza a identificar el valor sonoro de la primera sílaba del nombre. A los niños a los 3 años se le presentan diferentes imágenes en las cuales debe colocar el nombre, pero sin considerar las propiedades cualitativas del texto. Es importante resaltar la aparición del artículo indefinido, el cual es un aspecto importante en la evolución, por ejemplo, al decir: es un elefante, etc. (Ferreiro y Teberosky, 1979).

Ferreiro (1982), afirma que a los niños se les dificulta escribir otras palabras, pero en cuanto a su nombre, están seguros de cómo se escribe. “Es así como la manera que se dé la información determina sus posibilidades de asimilación. Para ser asimilada, la información debe ser integrada a un sistema previamente construido. No es la información, de por sí, la que crea conocimiento; el

conocimiento es el producto de la construcción de un sujeto cognoscente62.

Otra etapa que se evidencia es cuando, vuelve a la idea, que con una sola letra no puede decir un nombre, es así donde el niño compone diferentes palabras. Otra experiencia descrita por Emilia Ferreiro es, en donde el niño inicia diciendo “que

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las letras dicen lo mismo que se llama”, esta es sin duda una de las funciones

específicas atribuidas a un texto escrito por los niños pequeños.63

Ferreiro afirma que las letras sirven para representar las propiedades fundamentales de los objetos, cosa que los dibujos no pueden hacer. Esta es una función de un sistema de representación por oposición a otros sistemas de representación (Ferreiro, 1998). En este momento, el niño representa las letras iníciales y finales de la palabra, como las que le dan significado a la misma, además comienza a firmar sus propios trabajos, escribiendo una letra por sílaba. Al hacer esto, el niño por primera vez “está vinculando específicamente las partes

del nombre escrito con las partes del nombre emitido oralmente”64.

Es así, como el niño lleva a cabo un análisis silábico, pues no presta atención a ninguna letra en particular. Al mismo tiempo, este análisis coexiste con la posible correspondencia entre la cantidad de letras y el tamaño de los objetos referidos (Ferreiro, 1998). Cuando el niño tiene 4 años, entra a un período de reorganización de sus propias hipótesis acerca de la naturaleza del sistema. Es aquí donde ya sabe que debe observar todas las letras que componen el texto, así cambie el contexto, lo que significa que ya es capaz de construir la hipótesis silábica, la cual le permite comprender las relaciones entre la totalidad construida y

63 Ibid., p. 56 64 Ibíd., p. 59   

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sus partes constitutivas. De esta forma comprende la relación entre las letras y los

sonidos del habla (Ferreiro, 1998).

Es importante aclarar que el proceso descrito anteriormente, fue dado gracias a los resultados obtenidos de la investigación que llevo acabo Ferreiro (1998) acerca de cómo el medio externo interviene en el desarrollo del conocimiento del sistema de escritura, nombrado anteriormente. Es por esto que la autora, lo caracteriza mediante las edades de los niños, pues este proceso se dio observando la evolución de los mismos desde los 2 años hasta los 4 años.

No obstante, la hipótesis silábica hace surgir nuevos conflictos relacionados con la forma como los adultos escriben el nombre propio. Después de varios ejercicios el niño logra escribir su nombre sin ningún problema. Esta descripción permite observar, que es necesario diferenciar dos aspectos: los figurativos y los constructivos en las producciones descritas de los niños. “Desde el punto de vista figurativo, las producciones escritas del niño son bastante deficientes, pero desde

el punto de vista constructivo, sus producciones son perfectas”65.

En suma, lo que Ferreiro pretendía, a través de estos ejemplos, era tratar de demostrar el significado de la dinámica de la equilibración que Piaget formuló como modelo general en la adquisición de conocimientos. Además quiso

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    Ibíd., p. 62   

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demostrar que los conflictos que se presentaron en la evolución de la construcción de la lengua escrita, fueron la razón principal para la construcción de sistemas nuevos y más coherentes, entendiendo que el proceso de alfabetización tiene avances y retrocesos. Y finalmente, algo que se quiso registrar fue la importancia de conocer distintas maneras de indagación, que permitirán saber cómo los niños resuelven los problemas (Ferreiro, 1982).