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CAPÍTULO IV: RELATOS SOBRE BRUJERIA

IV. DISCUSION DE RESULTADOS

La importancia que encontramos en el rescate de las tradiciones radica en la naturaleza del hombre como ser perteneciente a un grupo social, y a un contexto sociocultural que permea a este de una cultura propia referente a las costumbres y necesidades del grupo al que pertenece.

El hombre que ha sabido subsistir a su entorno posee una serie de conocimientos que le han dado las herramientas necesarias para obtener el sustento necesario para el día a día, estos conocimientos no provienen, sin embargo, de una situación inmediata, si no, más bien de diversas experiencias transmitidas a lo largo de los años por los abuelos o sabios de cada comunidad. Estos seres respetables con un aura sagrada, tenían reservados un lugar especial, ya que al poseer el conocimiento de los antepasados, poseían la forma de subsistir y de formar una comunidad íntegra en sus tradiciones propias del rito que da sustento a los mitos y sistemas de creencias de cada grupo humano (Salas, O., 2011).

Lo más importante para la preservación de las tradiciones y expresiones orales es mantener su presencia diaria en la vida social. También es esencial que pervivan las ocasiones de transmitir conocimientos entre personas, de mantener una interacción de los ancianos con los jóvenes y de narrar relatos en la escuela y el hogar. La tradición oral constituye con frecuencia una parte importante de las celebraciones festivas y culturales, y puede ser necesario fomentar estas manifestaciones y alentar la creación de nuevos contextos, como los festivales de narración oral, a fin de que la creatividad tradicional encuentre nuevos medios para expresarse.

El poblado de Jatanca, Distrito de San Pedro de LLoc – Provincia de Pacasmayo – La Libertad cuenta con una tradición oral, reflejado en que la recopilación de las narraciones ha superado el número esperado de nuestras expectativas. Además, se ha podido identificar las fuentes de trasmisión de estas narraciones (abuelos y padres), quienes en su época y ahora han contribuido, con su difusión, a desarrollar la imaginación del

114 | P á g i n a colectivo, involucrando la participación de niños y jóvenes del poblado. Identificándose temas recurrentes como espíritus, apariciones, compactaciones y brujería, cuya connotación mágica y fantasiosa es percibida por los pobladores de Jatanca. Estos temas son compartidos y trasmitidos como parte de sus creencias y contados como anécdotas, algunas de las narraciones recopiladas fueron repetidas por las diferentes fuentes, con algunas variantes en sus formas, eso demostraría la amplitud de su difusión, dentro de una misma generación.

En el capítulo I de la presente tesis referimos el contexto general de la tradición oral en Jatanca, y partimos de la idea que los cuentos se trasmiten únicamente de forma oral y dan explicación al origen de las creencias (dentro de lo que engloba palabra creencias), conocidas y difundidas entre las generaciones comprendidas entre los años 60 a los años 80, manteniéndose su difusión hasta la actualidad como parte de la curricular escolar de un poblado de zona rural como es el pueblo de Jatanca. La práctica oral es trasmitida del abuelo, el tío abuelo, la tía abuela, la abuela, el tío o tía, es decir de la gente adulta o mayor, a los más jóvenes siendo éstos hijos, nietos, sobrinos y amigos cercanos. Según el escenario o contexto donde se trasmite el cuento se establecen múltiples relaciones generacionales entre relator y oyente, de esta forma se caracteriza que la difusión de la trasmisión oral, tiene carácter generacional, por su predominio, en ser trasmitida del adulto o mayor al joven o niño.

Como todo hecho y acción, se puede precisar la forma nocturna y el momento laboral de trasmisión de la tradición oral, según los siguientes escenarios:

a) El Hogar, de la recopilación se obtuvo que los cuentos, son trasmitidos generalmente durante los momentos de descanso y/o ocio, como medio de entretenimiento después que los padres y/o abuelos regresan del campo, durante las noches y antes de acostarse, esto es posible porque los miembros de la familia comparten el mismo ambiente de descanso dentro del hogar, en la tranquilidad y oscuridad de la noche, la voz de los relatores,

115 | P á g i n a es captada con imperante atención. Otras ocasiones son en reuniones familiares, donde se congrega la mayor parte y los diferentes miembros de la familia y amigos cercanos de ésta, con motivo por ejemplo velar y enterrar difuntos, bautizos, cumpleaños, navidad y fiestas fin de año, donde el factor común es el desvelo y el departir varias horas de charlas. Un factor identificado que fomenta el inicio de los relatos de cuentos es cuando se cortaba la luz del pueblo, y mucho más reportes de relatos sucedieron cuando no se contaba con este servicio público en el pueblo. El ambiente de penumbra de una vela o una lámpara de querosene dentro del hogar es el contexto u escenario más común reportado para realizar esta práctica a diario.

b) El colegio, durante la etapa escolar, los colegios, son el escenario del intercambio de relatos durante las horas de juego; aun cuando en el caso de Jatanca más bien la Escuela cumple un rol instructivo más que de formación y de promoción de la cultura. Tanto en las respuestas a las preguntas de la Entrevista en Profundidad, cuanto en el Grupo de Discusión y en las tablas que muestran los resultados de la encuesta, el papel de la institución educativa es más bien periférico, casi intrascendente en la promoción, conservación y difusión de la tradición oral.

Cabe especificar, que existen otros casos no muy eventuales, que propician la narrativa dentro de este mismo escenario, como por ejemplo, el entierro de algún compañero de estudios, maestro, padre de familia o algún personaje relacionado a las labores escolares. En este caso, la trasmisión oral es compartida de joven a joven o entre los niños, quienes se reúnen en pequeños grupos para compartir cuentos. Actualmente, como parte de las actividades realizadas en el colegio de Jatanca, figura dentro de la programación escolar “la hora del cuento”. En la práctica, consiste en invitar a los ancianos del pueblo o “sabios del pueblo” a participar del horario de clases para compartir sus historias con los niños en el colegio. La aceptación por parte de los oyentes es grata, admiración y algarabía porque son sus abuelitos o mismos familiares de los niños quienes son los relatores de sus

116 | P á g i n a compañeritos. Hay que reconocer este esfuerzo significativo pero que por falta de continuidad y tiempo, sólo figura en la programación curricular.

c) Centro de labores, en el caso del poblado de Jatanca, el centro de labores y/o actividad económica del poblador es el campo o la “chacra”. El momento en el que se trasmite los cuentos, son durante el descanso (a medio día), el riego o en camino a la parcela. Si bien, esta actividad se realiza generalmente en forma individual por cada jefe o miembros adultos hombres de la familia; cuando la esposa, mujeres o algún miembro joven acuden al campo, llevando el almuerzo, se genera la plática y con ello la trasmisión del cuento.

Asimismo, de los datos obtenidos con la aplicación de la encuesta, podemos determinar otros indicadores que permiten un análisis más eficiente de la problemática local existente respecto de la conservación de la tradición oral y de los grandes esfuerzos que se realizan para evitar su desaparición; entre los indicadores que consideramos los más importantes son los siguientes:

Según la Tabla 2, se evidencia que la condición del Informante fue padre 15%, madre 59%, e hijo (a) 26 %, se evidencia claramente que el mayor porcentaje de relatos obtenidos proviene de mujeres, esto debido sobre todo al mayor tiempo disponible con el que cuentan, así como por ser las encargadas del hogar. Al respecto, González, J. (2012, p. 4) señala que cuando se habla de oralidad y su permanencia en el tiempo, se pone en entredicho su capacidad para transmitir fielmente los acontecimientos perpetuados por medio de ella misma, a pesar de sus detractores pervive en los siglos, en los espacios, y aún culturas como las contemporáneas urbanas, usan la narración oral de clásicos infantiles para instruir a los niños y niñas en las escuelas, para ayudarlos a dormir, para enseñarles a memorizar nombres, números, letras, colores.

En la Tabla 3, se evidencia que la edad de los informantes fue de 14 y 15 años 14%, 16 a 25 años 14 %, 26 a 35 años 34%, 36 a 45 años 8%, 46 a 55 años 8%, 56 a 65 años 8%, 66 a más años 14%; obteniendo que el mayor

117 | P á g i n a porcentaje de relatos contados proviene de personas entre 26 a 35 años, esto se explicaría por la composición de la población, sin mayor atributo respecto del conocimiento de la tradición sino a la dedicación al hogar y el apego a las costumbres y, además porque ellos solventan mayor número de actividades relacionadas con la familia y las instituciones del lugar.

Esto se contrapone a lo expresado por González, J. (2012, p. 4) cuando sostiene que la tradición oral en los pueblos ancestrales se sustenta, como ya vimos, primeramente en ancianos y ancianas, ya que en ellos y ellas descansa la experiencia y la memoria muchas veces presencial de los acontecimientos narrados. La persona que hace de “oradora” o narradora entra en el personaje asumiendo su rol, pues debe hacer de ese cuento una vitalidad material, debe lograr que el público oyente entienda, interprete y sienta la significación simbólica de lo que está narrando. La carga estética se vincula con la simbología y ésta, a su vez, con la palabra cotidiana.

De los datos obtenidos en la Tabla 4, se muestra que en lo que respecta al sexo de los informantes, corresponde a los Hombres el 30% y a las Mujeres el 70%, de lo que podemos concluir que el mayor porcentaje de relatos obtenidos provienen de mujeres, precisamente por ser el sexo que mayor apego tiene hacia las creencias y supersticiones. En palabras de Real & Mijares (1890, p. 124-125), en el interior de la familia es donde tiene su trono la mujer, allí, al dulce calor del hogar doméstico, es donde se despliegan sus más hermosas cualidades, como se abren las alas de una mariposa, ostentando sus más bellos colores a los rayos del sol. Amar, cuidar y proteger y hacer la vida grata a los que la rodean, tal es su principal misión. Cuando no sabe o no quiere cumplirla, todo es tristeza, desorden y desaliento a su alrededor. El hombre más mimado por la fortuna es desdichado si al volver a su casa no encuentra las sonrisas y los cuidados de una madre, de una esposa o de una hija buena. De aquí la necesidad de inspirar en las mujeres desde sus primeros años el sentimiento de sus deberes y el amor a la familia.

118 | P á g i n a Por otro lado, según la tabla 5, respecto al lugar de Nacimiento, son nativos de Jatanca 33%, Guadalupe 11%, San Pedro 48 %, Chimbote 4%, Trujillo 4%; se puede apreciar claramente que una gran mayoría son del lugar o nacidos en lugares cercanos a Jatanca; por tanto, conocen de los mitos, leyendas y relatos de la zona. Madrazo, M. & Urdapilleta, M. (2008, p. 3) en su libro: La fiesta patronal de Xico, Veracruz. Tradición oral y festividad, señalan que “los pobladores de este lugar muestran una decisión por mantener sus costumbres y tradiciones, estrechamente vinculadas a la tierra que los rodea y a su memoria colectiva, aunque aceptan cambios e innovaciones”.

En la Tabla 6, en lo que respecta a la ocupación principal de los informantes, tenemos: agricultor 12%, ama de casa 64%, albañil 3%, estudiante 15%, enfermera 3%, docente 3%; podemos deducir de los porcentajes obtenidos que la mayor cantidad de informantes tiene ocupación principal amas de casa, esto concuerda con los cuadros anteriores donde el mayor porcentaje de informantes es de sexo femenino. Del mismo modo, en la Tabla 8, se muestra que el 44% de los informantes son solteros, el 37% casados y el 19% convivientes; en relación a estas cifras se puede acotar que la mayor cantidad de informantes son solteros y que los relatos que conocen son provenientes de sus padres, afirmándose la transmisión padre-hijo.

Respecto de la Tabla 8, se evidencia que en lo que respecta al tiempo de residencia en el lugar de los informantes, este fue 1 a 10 años 26%, 11 a 20 años 15%, 21 a 30 años 26%, 31 a 40 años 4%, 41 a 50 años 11%, 51 a 60 años 11%, 61 a 70 años 7%; podemos apreciar en la tabla que la mayoría de informantes viene residiendo en el lugar entre 21 a 30 años, lo que conlleva a que conozcan sobre los mitos y relatos existentes en Jatanca, ya sea por vivencias personales o por relato de sus ascendientes. Al respecto señala Mirabal, Y. (2011), que la tradición tiene vida en un contexto y por ello los individuos que la conforman siguen determinadas costumbres, mantienen formas de lenguaje, cantos, hábitos alimenticios, gustos culinarios, fórmulas medicinales que se convierten en parte esencial de la cultura popular,

119 | P á g i n a llegando a conformar el sello identitario que las define. la tradición oral nace y se desarrolla en el seno de la comunidad como una expresión espontánea que busca conservar y hacer perdurar identidades más allá del olvido y la desaparición de las sucesivas generaciones; mantiene un vínculo íntimo con el grupo de personas que la produce y con su dinámica social, intelectual y espiritual, ya que estas a lo largo del tiempo se han adaptado de manera flexible a los cambios, al desarrollo y a las crisis de la comunidad, transmitiéndose de forma verbal y personal, lo cual ha permitido el fortalecimiento de lazos sociales y estructuras comunitarias, el desarrollo de procesos de socialización y educación, el mantenimiento de espacios de creación cultural y el uso de una lengua propia, ya que el lenguaje constituye un fenómeno histórico social, nunca separado de los procesos de la vida en sociedad, influido por tanto, por factores culturales, económicos y sociales en general, y ésta constituye una influencia recíproca, puesto que es el propio lenguaje en todas sus formas de aparición, el cual sirve de instrumento y manifestación a toda la sociedad, pues su función fundamental es permitir la comunicación entre sus miembros.

De lo descrito en la tabla 9, se evidencia que en lo que respecta al grado de instrucción de los informantes de los informantes, este fue superior 22%, secundaria 48%, primaria 26%, ninguno 4%; por lo que se puede afirmar que la mayor parte de informantes poseen educación secundaria y superior, ello otorga mayor credibilidad a sus relatos dado su grado de educación.

Según la Tabla 10, respecto del conocimiento sobre tradición oral, se formula la siguiente pregunta: ¿Sabes lo que es una tradición Oral?, las respuestas de los informantes fueron si 26% y no 74%, ello revela que la mayor parte de la población no es consciente de lo que significa una tradición oral o que desconocen su significado, en palabras de Jiménez & Torres (2010) la tradición puede ser considerada como una construcción social que se elabora desde el presente, sobre el pasado, en la medida que es expresión de la identidad conformada de los grupos primarios e individuales en un barrio, comunidad o localidad. No obstante, como lo

120 | P á g i n a indicamos en la interpretación de la tabla en mención, los pobladores tienen su propia versión respecto a lo que es una tradición oral, por lo que no se puede desdeñar esta particular manera de concebirla.

En la Tabla 11, respecto del conocimiento sobre tradición oral, se formula la siguiente pregunta: ¿Podrías decirme qué es?, se obtuvieron los siguientes resultados; narraciones 81% y cuentos e historias 19%, estas respuestas muestran que los informantes conocen o consideran la tradición oral como narraciones que se transmiten de generación en generación, esto se refuerza con lo que manifiesta Álvarez, G. (2012, p. 6) cuando sostiene que las narraciones orales encierran experiencias acumuladas de manera colectiva por un pueblo, por lo que tienen un alto significado en la enseñanza. Por medio de éstas se forma a los niños y jóvenes de acuerdo con la interpretación y la explicación de la realidad natural y social de cada pueblo. Este ámbito trata también las prácticas sociales vinculadas con la literatura, enfatizando la intención creativa, imaginativa y estética del lenguaje y ofreciendo la oportunidad de comparar los diversos modos de expresión. Las narraciones que las personas mayores de una comunidad relatan a las nuevas generaciones son parte de la tradición oral de los pueblos y cumplen la función de transmitir sistemas de ideas, valores, enseñanzas, tradiciones y patrones de conducta, dando un sustento ancestral a la cultura actual de las comunidades.

En la Tabla 12, se propuso la pregunta respecto de su entorno familiar: ¿Tus padres te han contado cuentos, leyendas, tradiciones, narraciones o cualquier otro hecho que trate sobre hechos reales o fantasías?, las respuestas obtenidas fueron; si 96% y no 4%, estas cifras demuestran que la tradición oral a través de las narraciones se han mantenido a través del tiempo transmitiéndose de padres a hijos; sostiene al respecto De Cadenas , V. (1975, p. 17), que la tradición oral es aquella que se mantiene a través de personas vivientes que a sus vez han recibido de sus ascendientes directos próximos pasados y que por el mismo sistema transmiten a sus descendientes, hijos, nietos y sobrinos. La tradición oral se transmite de

121 | P á g i n a generación en generación y si bien el recuerdo fundamental persiste y se mantiene, indudablemente se matiza y se va deformando a medida que transcurren aquellas, por interpretaciones, omisiones o añadiduras, alcanzando exageraciones o resúmenes que por ambos motivos se alejan del relato original perdiendo calidad y consistencia.

También en la tabla 13, a la pregunta ¿Cuál era el horario preferido para contarlo?, se obtuvieron las siguientes respuestas; en el desayuno 4%, en el almuerzo 37%, en la cena 15%, al acostarnos 40%, en cualquier momento 4%. Según los datos obtenidos, la hora preferida para contar relatos y narraciones es al acostarse y durante el almuerzo; consecuentemente, son los momentos en lo que la familia goza de mayor tiempo y en el que se encuentran reunidos la mayor parte de sus miembros.Aunque las tertulias y la cuentería se mantienen como expresión, la tradición oral se puede desarrollar no solo en espacios establecidos sino en el seno familiar y escolar como otra herramienta de creación más allá del computador o el televisor; en palabras de Andrade, M. & Máss, H. (1999, p. 20) actualmente los cuentos en el seno familiar ya no son tan frecuentes; sin embargo, persisten algunos casos en los que el padre de familia, o el más anciano de la misma, narra cuentos o fabulas a algún niño con el fin de divertirlo o para enseñarle a obedecer, a respetar a sus semejantes, a ser trabajadores, con intención de fomentar en el pequeño las costumbres del pueblo. La hora en la que abuelos y nietos o padres e hijos, compartían momentos de conversación y de contar cuentos, ha sido remplazado por, pasar en familia hora tras hora sentados frente a un televisor, percibiendo una realidad ajena a la propia y más aún sin ningún contenido cultural.

De la Tabla 14, a la pregunta ¿Has hecho lo mismo con tu familia?, se obtuvieron las siguientes respuestas; si 67% y no 33%; estas respuestas nos permiten señalar que la mayoría de los informantes continúa preservando la tradición oral a través de las narraciones a las nuevas generaciones; en relación a lo descrito encontramos el aporte de Cantero, R. (2015) quien señala que la transmisión generacional de nuestro acervo cultural-

122 | P á g i n a tradicional, se ha efectuado principalmente mediante transmisión oral: enseñanza que los hijos reciben verbalmente de sus padres y mayores. La tradición oral ha corrido de padres a hijos, manteniendo y transmitiendo historias, anécdotas y costumbres. Asimismo encontramos en la Tabla 15, la pregunta ¿Con que frecuencia lo has hecho?, donde se obtuvo los siguientes datos; siempre 11%, a veces 56%, nunca 33%; de los resultados antes mencionados podemos concluir que la frecuencia con la que se cuentan los relatos y narraciones es a veces, lo que ha permitido seguir manteniéndolos a través del tiempo; sin embargo si la tradición se transmite solo de boca en boca, de padres a hijos, es una tradición en peligro que puede perderse si se rompe la cadena de contacto oral.

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