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RELATOS SOBRE ESPÍRITUS

3.2. Espíritus:

Es el tema de difusión predominante, entre todos los cuentos recopilados, donde se hace referencia a la bien arraigada creencia en la existencia de espíritus o a la existencia del alma después de la muerte física de una persona. Y cuyo existencia en nuestro mundo será permanente mientras no se hagan “limpias”, “rezos”, o simplemente si esta causa la muerte de otros vivientes teniendo que pagar una penitencia, consistente en su deambulación por siempre nuestra tierra y entre los vivos, Tener cautela y previsiones de éstos.

A continuación presentamos algunos títulos de los cuentos recopilados que centran su narración en este tema:

3.2.1. La mujer vestida de blanco

Hace mucho tiempo, en lo más alejado del pueblo de San Pedro de Lloc, se ubica el caserío de Jatanca ahí vivía Doña María.

Doña María era una mujer de aproximadamente 30 años; ella ya tenía una familia y entre los niños que tenía,

ella siempre caminaba con su niño de un año, el niño era el más pequeño de los niños que tenía.

Un día ella muy contenta se dirigía por un camino que ella siempre solía ir todos los días. Ella todas las mañanas iba a dejar desayuno a su esposo Juan. Pero un día ella caminaba con su bolsa de desayuno y sintió que alguien la seguía, ella se asustó mucho pero no hizo caso y

85 | P á g i n a siguió caminando, cuando empezó a sentir un poco de frío, empezó a tener miedo.

Pero ella sola se decía:

¿Quién será que me vendrá siguiendo? Yo siempre ando sola. Por este camino la gente se le ve temprano. Ella no dejaba de preguntarse por qué es que alguien la seguía.

Pero ante tanta insistencia regresó a mirar hacia atrás y se dio con la sorpresa que detrás de ella le seguía una mujer muy bonita vestida de blanco; se sorprendió mucho y empezó a correr de la mano con su pequeño hijo.

Ella le tenía mucho miedo porque no parecía una persona cualquiera. Esa mujer la perseguía tan insistente que al correr cada vez más rápido el bebe empezó a llorar y ella no sabía qué hacer, hasta que se detuvo cerca de una toma y se dio con la sorpresa que la mujer había desaparecido. Ella piensa que se desapareció con los llantos del bebe, así es que ella cuenta que los malos espíritus se espantan con los llantos de los bebes.

3.2.2. Leyenda de la mujer embarazada

Cuentan los pobladores antiguos de este pueblo que en años pasados, cuando existía el tren sucedió un accidente muriendo muchos ocupantes, entre ellos una mujer embarazada.

Cuentan los vecinos que, la mencionada mujer, en la actualidad aparece cruzando la pista contaba el añejo difunto el Sr. Martin Guanilo que de vez en cuando escuchan el lloro de un bebe, los vecinos al

86 | P á g i n a escuchar esto salen y se dan la sorpresa que al final es la mujer embarazada, a la que ven perderse entre los arenales.

Los vecinos en la actualidad son conocedores y cada vez que sucede rezan en nombre de esas almas que murieron en el accidente del tren.

De tiempo en tiempo, al más débil lo asustaba hasta desmayarlos. Cuenta el morador que su primo siempre escuchaba el llanto de un bebe y lo levantaba y cuando sucedía esto el señor no podía dormir.

De repente un día cuando unos hermanos dormían, uno de ellos sintió que una mujer embarazada, le entregaba a su bebe; este señor salió, dio un grito que su hermano al escuchar se levantó y al ver a su hermano como muerto pidió ayuda a su papá. Su padre ligeramente prendió todas las luces, cogió su correa y chicoteaba la cama donde dormía su hijo y diciendo palabras, rociaba agua florida.

Pues así le fue pasando y le preguntaban lo que había sucedido, el comentó lo mencionado y, además

que vio a la mujer embarazada salir por su puerta y cruzar la pista.

Desde aquel entonces, estos vecinos de cuando en cuando rosean agua bendita a la pista y siempre andan protegidos con joyas de acero.

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3.2.3. El caballo blanco

Una mañana muy hermosa el señor Goyito un viejo poblador del caserío de Jatanca, salió como de costumbre a pastear sus animalitos, él siempre iba muy contento con sus borregos, vacas, cabritos, entre otros. Cuando de pronto al cruzar el puente fierro, un viejo camino que conducía al caserío, él escucho que su tras caminaba un caballo, pero él no le hizo caso, siguió su camino, pero el sonido era cada vez

más insistente que regreso a mirar hacia atrás y se dio con la sorpresa que era un caballo con su jinete todo vestido de blanco, él no sabía qué hacer, pero en sí el dice que le dio mucho miedo, al caballo le brillaba las espuelas, como si fuera plata o algo así decía él.

El señor Goyito dice que él había escuchado algo de ese caballo, pero no creía, insistente siempre iba por ese camino. Pero en ese momento decidió avanzar e ignorar al caballo pero le era algo imposible, él avanzaba, cada vez más rápido con su ganado; cuando de pronto apareció un campesino por un bordo ya casi para llegar al caserío de Jatanca, el lo llamó muy asustado y le empezó a contar lo que él había visto pero el campesino medio dudoso le dijo, pero a donde esta ese caballo, porque sólo yo te vi venir con tu ganado. El señor Goyito indignado y nervioso le dijo estas dudando de mi palabra y él le respondió, no es así, entonces siguieron el camino y cuando de pronto apareció otra vez el caballo todo de blanco, los dos campesinos empezaron a correr y antes de llegar al caserío de Jatanca, había una cruz de tronco de mamey, ellos se tiraron hacia esa cruz, y cuando regresaron a mirar ese mal espíritu se había desaparecido.

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3.2.4. La gringa del cerro Chilco

Desde hace muchísimos años una misteriosa rubia es el embeleso de choferes, escritores, poetas, y amantes en Pacasmayo y sus alrededores.

Los que han tenido la dicha de encontrarse junto a ella viven momentos de intensa felicidad sobre todo cuando el afortunado cree que ha logrado conquistar el corazón de la rubia más bella que ojos humanos han podido contemplar.

Dicen que la rubia es una bellísima mujer joven de cabellos de oro, ojos azules como el cielo, tez suave como terciopelo, labios rojos como coral y de un cuerpo esbelto y lozano como una diosa. La particularidad de esta bella mujer casi siempre aparece sólo a los choferes por el lugar llamado Cerro Chilco y pide la conduzcan a Pacasmayo a veces quería ir al cementerio. Aceptaba gustosa tomar alguna bebida en los restaurantes de la ciudad, pero al menor descuido desaparece dejando al galán plantado y con los crespos hechos, alguno de ellos ha tenido que ser conducidos al hospital para recuperarse de la tremenda crisis nerviosa tras el suceso.

Esta bellísima aparición ha logrado cautivar más de un corazón: el poeta Jacinto Mendoza Liza en su poemario “tesoros y misterios de Cupisnique”, cautivado por la rubia del Cerro Chilco, le dedicó estas líneas:

“Hermosa rubia de tez nácar, Mejillas rosadas, carmín sus labios Que de entre abiertos cáliz de lirios Hermosas perlas se ven brillar. Ojos celestes, igual que el cielo, Son dos luceros que en esas noches De intermitentes luces fugaces,

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Hacen más lindo su hermoso pelo. Leve sudario, cubre sus formas Excelsas curvas de gran belleza Trasluce hermosa, clara belleza Con su cadencia resalta más”

Finalmente agregamos una nota trágica que ocurrió en los ´80s y se perennizó esta leyenda:

El 29 y 31 de marzo de 1982, el diario local “ultimas Noticias” trae la noticia trágica.

Sucedió así: el chofer Luis del Campo Torres, de regreso a Trujillo, sabiéndose sobre la aparecida, no quiso regresar solo, se detuvo en San Pedro para buscar pasajeros, pero no consiguió ninguno. Se fue solo. Al llegar al Cerro Chilco, intempestivamente aparece una mujer, el sugestionado, creyendo que era la rubia, pensó: a mi no me la va hacer - así que aceleró su carro atropellando a la mujer. Después de haberle pasado el carro por encima, pensó ¿y si no era la rubia? Se volvió a San Pedro a dar cuenta a la policía. Cuando llegaron al lugar del incidente, allí estaba la pobre mujer todavía con vida,…y no era rubia. La llevaron a la clínica, a donde llego cadáver.

3.2.5. El niño ahogado

Había una vez un niño que se llamaba José era muy bueno cariñoso y juguetón, un día conoció a unos niños que siempre paraban jugando y el niño José se hizo muy amigo de ellos y se pusieron a jugar; y como allí cerca había una acequia cerca de donde ellos estaban jugando y

90 | P á g i n a empezaron a jugar a las “chapaditas” y allí había un niño que era muy tosco y lo empujo a José y como la acequia era muy honda el niño José se ahogó porque no sabía nadar en ese momento se apareció el Señor Carlos quien ayudó a sacar al niño de la acequia, pero ya estaba muerto y como el señor reconoció al niño, le fue a dar la noticia a su madre, y la madre no lo podía creer de lo que pasó con su niño.

Cerca de esa acequia vivía el señor La Torre, quién tenía un depósito de urea y como él estaba mayor de edad, buscó al Señor Luis, para que trabaje allí vendiendo urea.

Cuando llegó la noche, el Señor Luis se echó a descansar y sentía que alguien lo tocaba, pero eran manos pequeñas de un niño, cuando él se despertaba no veía nada, nuevamente se volvía a dormir y volvía a repetir lo mismo, en ese momento el trabajador se levantó asustado y empezó a caminar, cuando se dio cuenta un niño está detrás de él y le cogió la mano y lo seguía a todas partes, y para que lo deje tranquilo esa almita pensó en ir a rezar y ponerle un ramo de flores a la acequia donde se ahogó el niño y así el Señor Luis pudo trabajar tranquilo y nadie lo asustaba y vivió feliz.

3.2.6. El leñador

Cuentan los moradores que en años muy remotos, vivía en un lugar un señor llamado Cristóbal, cuentan que este señor salía de muy de madrugada a cortar leña, ya que la venta de esta era el único sustento para su familia.

91 | P á g i n a Cuentan que un día salió de muy de madrugada a cortar su leña pero ya no regreso a su casa. Su familia al ver que no regresaba fue a buscarlo y lo encontraron muerto en una acequia cerca al lugar. Lo recogieron y lo llevaron a velar a su casa. Luego lo sepultaron, todos en el caserío lamentaban su muerte por ser un señor bueno y caritativo, pasado casi un mes de su muerte, cuentan que el gobernador del lugar, que era un agricultor, fue a su lugar a regar su sembrío, cuentan que casi al llegar donde se había ahogado don Cristóbal, dice que lo vio allí parado, se sorprendió de verlo allí y pensó ¡No puede ser, él está muerto! Y siguió caminando, pero al pasar por aquel lugar cayó al suelo desmayado. Los familiares del agricultor al ver que ya era demasiado tarde y no llegaba, fueron en su busca, grande fue su sorpresa al encontrarlo en el mismo lugar, donde había muerto el señor Cristóbal, desmayado.

Lo llevaron de inmediato al médico, pero ya era demasiado tarde, porque ya había fallecido.

Lo mismo ocurrió cuentan con una señora que salió muy temprano con su hijo menor a ordeñar su vaca y en ese mismo lugar los encontraron muertos, cuentan los moradores que desde aquel, entonces nadie puede pasar tarde de noche por ese lugar porque siempre lo ven cortando leña y también cuentan algunos moradores que la acequia donde se ahogó ven una hacha que brilla en el fondo, y a los moradores cuando es tarde ya no pasan por ese lugar por temor a que les pueda ocurrir algo malo.

3.2.7. La Gringa Misteriosa

Cuentan los moradores que hace muchísimos años. El hijo del señor Jara se encontraba solo, cuando empezó a dolerle la muela tan fuerte y decidió salir a comprar algo para el dolor. Al regresar de comprar entre la vía y la entrada a Puemape, encontró una joven que lloraba

92 | P á g i n a desconsoladamente, el joven se acercó a la joven; y le pregunto qué era lo que le pasaba.

La joven le comenzó a contar que unos amigos le habían invitado a una fiesta. Pero por el camino los muchachos con quienes venía me quisieron violar me quitaron mi dinero y todas mis cosas, y me botaron por aquí; y yo no tengo a donde ir porque no conozco a nadie.

El joven compadecido de aquella mujer, le dijo que no se preocupara que él la llevara a su casa.

Pero dicen que el joven no pudo mirarla a su cara, y la llevó a su casa, dicen que cuando llegó a su casa encendió una vela porque en ese tiempo no había luz en esa zona.

Dicen que en ese momento se le fue el dolor de muela, le dijo el joven acá vas a dormir en mi cama y yo dormiré a lado de la puerta, la joven preguntó al joven donde puedo dejar mi casaca y él le dijo que la colgara alado de la puerta y se acostó entonces la joven. Dicen que el joven hijo del señor Jara, cerró bien la puerta y le puso una tranca tras de la puerta y se echó a dormir, cuando se despertó muy temprano se dio con la sorpresa de que esa joven no estaba se había ido, pero más grande fue su sorpresa que la puerta estaba cerrada con la tranca conforme él lo había dejado.

Salió a la calle y preguntó a unos señores que estaban levantando una pared frente a su casa, si la habían visto salir a la mujer de su casa. Los señores se empezaron a reír de lo que joven les contaba y le decían que seguro ha estado tomando y te has emborrachado, pero él sabía lo que había pasado, pero nadie creía que la muchacha se había quedado a dormir en su casa, hasta su mamá dudaba de él.

Y así pasaron los días, y de repente una noche ya estaban durmiendo todos cuando empezaron a tocar la puerta. Salió la mamá y dijo a quién buscaban y ellas dijeron al joven que vive aquí, y la mamá le dijo que a

93 | P á g i n a cual joven porque aquí viven muchos jóvenes, y ellas dijeron aquel joven que dio posada a una chica la semana pasada y salió aquel joven.

Y las chicas lo vieron y le dijeron que lo llevara su casaca que ella estaba esperando en el lugar que la encontró, el joven entró a sacar su casaca de la joven que se había olvidado pero la mama muy asustada vio la casaca colgada que el joven siempre les decía no vallan a coger porque es ajena, pero nadie veía nada de casaca, entonces la mama supo que algo estaba mal.

Cuando el joven salió ya no

encontró a las dos

muchachas que le habían venido a avisar, la familia del joven también vio que ellas desaparecieron

misteriosamente. Entonces la mamá le dijo a sus tres hijos que fueran tras la joven, y así fue ellos se fueron siguiendo a su hermano cuando llegaron a la vía, vieron a la joven llorando desconsoladamente, estaba sentada con las rodillas en la cara y aquel joven se para frente a ella y la vio que ella temblaba de frio, entonces le puso su casaca sobre la cabeza de ella, cuando él la quiso sacar para que la ponga sobre los hombres cogió la casaca y cuando la sacó se dio con la sorpresa que era una piedra.

El asustado quiso correr pero no pudo porque un viento muy fuerte lo enredo y el cayó sobre la piedra, que supuestamente era aquella joven que él había ayudado. Cuando los hermanos fueron a auxiliar a su hermano. Se dieron cuenta que estaba muerto…se dice que aquella mujer llevo su alma buena y caritativa de aquel joven, cuando la familia llegaron de enterrarlo al joven encontraron colgada la casaca de

94 | P á g i n a aquella mujer que su hijo decía haber dejado y la familia muy asustada pensando que quería llevar a otro miembro de esa familia decidieron irse a vivir a otra ciudad y así se fueron y nunca más supieron de la familia del señor Jara.

Así cuentan los moradores, que cada cierto tiempo viene a buscar a algún hombre que sea de alma buena y caritativa para que aquellos no sufran en esta tierra de maldad.

Por eso cuando ellos escuchan llorar a una mujer dicen que no pasan por ese lugar se alejan de allí por seguridad de ellos.

3.2.8. El jinete sin cabeza

Cuentan los pobladores que hace mucho tiempos vivía en este poblado un hombre con su familia dueño de casi todas las tierras de cultivo que existe en esa zona, cuentan que el hacendado vestido elegantemente y con un sombrero blanco con sus botas negras y espuelas de plata salía cada mañana con su hermoso caballo blanco con una montura de cuero adornados con broches de oro y plata a recorrer sus tierras y observar que la gente realice buen trabajo en sus chacras.

En ese entonces vivían junto a sus terrenos personas malas que querían apoderarse de sus terrenos y dinero que poseía el hacendado, así que planearon apoderarse de sus tierras y riquezas; y es así que una noche muy oscura entraron a su casa con la intención de robarle, al ser sorprendido por el dueño de la casa empezaron a pelear con un ladrón, al ser descubierto los otros ladrones asesinaron al hacendado cortándole la cabeza, con un filudo machete, su familia temerosos decidieron salir del pueblo dejando todo, posteriormente empezaron a vender las tierras, ganado y se fueron a vivir muy lejos de allí.

Después de un tiempo llegado la tranquilidad en ese poblado aún sin alumbrado eléctrico empezó a salir, llegado la media noche un jinete sin cabeza vestido con un poncho blanco, botas negras con espuela de

95 | P á g i n a plata, montado en un caballo blanco muy hermoso, vestido con una montura elegante con adornos de oro y plata, arrastrando una cadena plateada exigiendo justicia.

Las personas que lo veían dicen que este personaje es el hacendado que vivía en el pueblo y que fue asesinado por los ladrones y que se aparece en la entrada del pueblo, se dirige por la calle principal llega a la plaza de armas da una vuelta alrededor de ella siempre haciendo sonar los pasos del caballo y la cadena para dirigirse con dirección donde posiblemente están sus tierras.

Cada vez que aparece el jinete sin cabeza, los perros del pueblo empiezan aullar fuerte dando miedo y terror, los pobladores no salen de sus casas, cierran las puertas apagan sus luces y se echan a dormir hasta el día siguiente.

Las personas que salían de noche a regar sus cultivos al encontrarse con el jinete sin cabeza han sufrido sustos pesados, encontrándose desmayados babeando una espesa espuma blanca que ha sido difícil de curarlos, por eso los agricultores

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