Andén de la Estación
Foto 56: En los trenes de las líneas 4 y 4A, también hay asientos identificados como preferenciales en estas posiciones.
5. Y la dispar significación que los pasajeros le dan a estos objetos y que se ve reflejada en su uso.
Finalmente, pero no por ello deja de ser una causalidad, la influencia que ejerce la forma en que son significados o comprendidos estos objetos –asientos preferencial y su señalética- también impacta en el modo en que son usados los asientos preferenciales, como cualquier asiento al interior de un medio de transporte público e incluso como si se tratará de un espacio privado tal como puede ser el dormitorio o el living de la casa.
En ese sentido, descubrir que las significaciones de los usuarios se relacionan tanto con sus experiencias como con sus motivaciones, las que éste tiene previamente respecto del uso de un asiento, pueden generar que esto se interponga en la función como dispositivo del mismo, pasando a llevar su funcionalidad, obviándola o ignorándola a través de diferentes acciones o conductas, tales como dormir o quizás hacerse el dormido, leer, comer, mirar fijamente por la ventana sin prestar atención a su alrededor, escuchar música con audífonos, disputarse o pelear por un asiento con otro pasajero, cualquier sea ese asiento, etc.
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Al respecto, cabe destacar que las significaciones que se contradicen con la funcionalidad del asiento preferencial pueden llegar a ser perfectamente reencauzadas por medio de una buena campaña de concientización que realice Metro, la que como ya señalé debe prolongarse en el tiempo, siendo reforzada con otras estrategias que permitan que este tipo de conductas respetuosas o preocupadas del uso de esos asientos, o cualquier otro, considere preferencialmente que sean cedidos a personas con movilidad reducida.
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CAPÍTULO VI
RECOMENDACIONES
Tras la realización de este trabajo de tesis y frente a los hallazgos investigativos evidenciados tanto en el desarrollo del mismo como en las conclusiones, es imposible no sentir la necesidad de que las experiencias y conocimientos compartidos a través de estas páginas puedan llegar a servir no sólo para mostrar los fenómenos observables al interior de los vagones del Metro de Santiago, exponiendo las causas de la falla en la funcionalidad de los asientos preferenciales, también a explorar a través de esas ineficacias las posibles medidas o acciones que se puedan desarrollar para revertir dicha falla, contribuyendo de esa forma al adecuado rol del dispositivo. Así, frente a este escenario es interesante pensar primero en la utilidad que, para mejorar esta situación, tendría el que la empresa Metro implementara una política de concientización dirigida a todos los pasajeros, de modo permanente y consistente en el tiempo, respecto del correcto uso de los asientos preferenciales. Al hablar de una política de concientización me refiero, por ejemplo, a un plan comunicacional orientado a reeducar a los usuarios respecto del uso esperable o correcto del asiento preferencial, reforzar conductas positivas en relación con ese asiento, e incluso premiar aquellas destacables en diversas condiciones de densidad de pasajeros, de modo de respetar, considerar y empatizar con la condición de movilidad reducida de cierto grupos de usuarios.
Asimismo, en segundo término, impulsar y fortalecer la figura de los “mediadores”, quienes alzan la voz para avisar cuando un pasajero con movilidad reducida ingresa al vagón, cuyo rol recaerá en cualquier usuario o los mismos asistentes de andén, e incluso en ambos, dependiendo del objetivo trazado por la empresa. Esto es, animar a los pasajeros a preocuparse por avisar cuando alguien con movilidad reducida ingresa al carro u, si así lo estima estratégicamente la empresa, oficializar e instituir en los mismos asistentes de andén la misión de coordinar dicha acción. Ambas acciones pueden ser efectivamente complementarias, entendido el caso que los asistentes de andenes son propios de algunas estaciones, líneas y horarios.
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En ese sentido, la anterior modalidad permitiría facilitar la ubicación del asiento preferencial, incluso de cualquier asiento disponible si los otros ya están siendo correctamente utilizados, sobre todo en condiciones de elevada saturación o densidad de pasajero al interior de los carros del Metro.
Obviamente lo sugerido precedentemente es un trabajo complejo, que requiere ser programado, orientado y sistematizado de acuerdo al objetivo en vista y con estrategias de largo plazo; para que de ese modo el dispositivo coordine conductas tal como fue pensando con su creación.
Ello necesariamente implicará además otras medidas adicionales posibles de adoptar, como cambios en la estructura, disposición o ubicación del dispositivo, y con ello hablo tanto del asiento preferencial como de su señalética, lo que permitiría subsanar o contrarrestar las otras causas de la falla. Por ejemplo, asientos seleccionados como preferenciales que son de difícil acceso; señaléticas ubicadas en lugares de fácil omisión sea porque son tapados por los pasajeros casual o intencionalmente, o porque debido a la saturación de usuarios se pierden de vista; mejorar la señalización, estandarizando la ubicación de los dispositivos en todo lo que sea posible, habida consideración de las diferencias en el mobiliario interior de los vagones a raíz de la fabricación y modelo del tren, dando a conocer esos patrones a través de campañas informativas permanentes; y corregir cuando así sea necesario aquellas señaléticas que indican asientos inexistentes, ubicaciones que son de fácil bloqueo visual por la infraestructura del mismo tren, esto es, por la apertura y cierre de puertas, o por elementos de seguridad que bloquean las ventanas, etc., y por la competencia visual que se produce con otras señalizaciones dispuestas por Metro, las que rivalizan, opacan o disimulan la utilidad o relevancia del indicativo del asiento preferencial.
En consecuencia, es claro que todas estas acciones sugeridas requieren a modo complementario la aplicación de diversas herramientas comunicacionales y publicitarias por parte de la empresa Metro, sostenidas a través del tiempo, que permitan no sólo visibilizar estas situaciones para los pasajeros, a modo de crear conciencia e inculcar una adecuada empatía con quienes poseen movilidad reducida, sino también que la mayor parte de los usuarios, ojalá
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todos aunque sea de modo gradual, vayan comprendiendo la funcionalidad del dispositivo y se hagan parte de una misión de respeto y protección entre todos los pasajeros durante los viajes.
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