CAPÍTULO 1: LAS AGRUPACIONES SECTORIALES TERRITORIALES (AST):
1.2. LAS AGRUPACIONES SECTORIALES TERRITORIALES (AST)
1.2.4. Distinción de conceptos en las agrupaciones sectoriales territoriales
No debe extrañar que, como indican Vila et al. (2000) y Ferro et al. (2001), en la literatura exista una prolífica y extensa lista de denominaciones que se han propuesto, cada una de ellas con sus propias características, para referirse al fenómeno de las agrupaciones territoriales de empresas o aglomeraciones empresariales.
Ello ha dado lugar a una variada terminología en relación con las agrupaciones sectoriales territoriales; surgiendo a lo largo del tiempo toda una serie de neologismos para capturar y representar la naturaleza espacial de las concentraciones territoriales de empresas. Como indican Iturrioz et al. (2005:12), existe “otra serie de conceptos o enfoques muy próximos al término cluster, tales como los de distritos industrial, milieu innovador, sistema productivo local, sistema regional de innovación… que solapan en gran medida su significado con el de cluster y que, por ello, son usados con cierta frecuencia por los analistas u organismos responsables de las políticas económicas de modo confuso e indistinto. El núcleo común de estos análisis es la importancia atribuida a las interrelaciones de los actores y a la proximidad geográfica, y la consideración de que de ellas se derivan ventajas económicas.”
La lista de conceptos, según Maillat (1999) incluye, entre otros, los de: distrito industrial (Becattini, 1979); cluster (Porter, 1990a); sistemas productivos por áreas (Brun, 1985; Gilly, 1987; Scott, 1986; Crevoisier y Maillat, 1989); tejido industrial local (Thomas, 1987); sistema industrial localizado (Raveyre y Saglio, 1984; Colletis et al., 1990); sistemas productivos locales (Courlet y Soulage, 1994); ecosistemas localizados (Planque, 1983; Pecqueur, 1987); mesosistema productivo (Gilly, 1990); sistema de producción e innovación localizado (Longhi y Queré, 1991); y distrito tecnológico (Antonelli, 1986; Storper, 1991; Nemeti y Pfister, 1994). Aunque existen muchos más: sistemas regionales de innovación, milieu innovateur, constelación de empresas, ciudad industrial, red dinámica, nuevos espacios industriales, nodos neo- marshallianos… (Amin y Thrift, 1992; Harrison, 1992; Harrison et al., 1996; Markusen, 1996a; Scott, 1998a, 1998b; Maillat, 1999; Asheim, 2000); y más recientemente la propuesta de Munroe y Westwind (2008, 2009) de los ecosistemas innovadores.
En cualquier caso, todos ellos hacen referencia al mismo fenómeno y comparten, en esencia, la misma naturaleza y características, aunque presentan algunas diferencias de matiz. Para Maillat (1999:77), “todos estos conceptos reflejan el interés de los economistas por analizar las nuevas formas de industrialización local, ofreciendo una oportunidad para redescubrir y actualizar el trabajo de Alfred Marshall. Por otra parte, también muestran lo difícil que resulta delimitar en un solo concepto la gran variedad de situaciones encontradas. La amplia gama de estructuras y trasfondos sociales y económicos en cada caso explican la diversidad y complejidad de los sistemas locales existentes”. No obstante, existen una serie de características comunes a los diferentes enfoques y conceptos (Pecqueur, 1989; Courlet y Soulage, 1994; Pfister, 1995):
a) Todos los conceptos se refieren a entornos locales que se originan en la especialización de la producción, y con actividades estrechamente relacionadas con la principal actividad de la región.
b) Los productos y las técnicas utilizados tiene sus raíces en los conocimientos tradicionales adquiridos y desarrollados en la región.
c) Los sectores representados y las técnicas utilizadas son a menudo compatibles con pequeñas empresas; con lo que la aglomeración no se desencadena, generalmente, a través de la dependencia jerárquica de una gran empresa, pero no es una regla absoluta.
d) Como resultado de la especialización de las empresas se presenta a menudo una considerable división del trabajo en el interior de la aglomeración, con colaboraciones e intercambios mutuos, tanto formales como informales.
e) Estos sistemas locales facilitan que las empresas aprovechen todos los beneficios implícitos en la aglomeración espacial. Se trata de áreas donde la producción está adecuadamente coordinada y entrelazada por la dinámica de trabajo en redes que desencadenan sinergias entre los participantes.
Conceptos que suelen generar una creciente confusión, ya que, aunque interrelacionados, hasta el punto que en ocasiones se utilizan como sinónimos e intercambiables, presentan, en cambio, diferencias en determinados aspectos secundarios. Como indican Maskell y Kebir (2004), generalmente los distintos conceptos surgidos alrededor de las aglomeraciones empresariales pueden considerarse como sinónimos, al tener el mismo significado esencial de agrupación; sin embargo,
pueden diferir en aspectos periféricos, como en sus implicaciones (relacionadas con alguna idea o asunción sobre el sentido del concepto), sus connotaciones (vinculadas a ideas que han influido en el concepto, provenientes de asociaciones históricas o literarias), o sus aplicaciones (resultado de los modismos idiomáticos que han establecido restricciones en el uso de un término en particular en cada país).
Así, a partir de contribuciones académicas singulares, sobre la base de un término en particular, con el tiempo se han desarrollado distintas escuelas de pensamiento, cada una de las cuales presenta un cierto matiz en la naturaleza y características del concepto que aporta, fundamentalmente en función de los objetivos del estudio que persiga cada autor, de la corriente de pensamiento a la que pertenezca o del momento histórico en que se haya utilizado.12 Estos matices se refieren principalmente a: 1) la amplitud del ámbito geográfico de referencia; 2) al tipo y tamaño de empresas que componen la aglomeración; 3) al número y naturaleza de sectores implicados, y 4) al tipo de relaciones interempresariales que se generan en su seno. La tabla 1.2 muestra las principales características de algunas de las denominaciones más habituales.
TABLA 1.2. Caracterización de las agrupaciones territoriales de empresas.
DENOMINACIÓN ÁMBITO GEOGRÁFICO TIPO DE EMPRESAS RELACIONES ENTRE EMPRESAS
CLUSTER Amplio Pymes y Grandes Sectoriales
(verticales, horizontales y transversales)
MICLOCLUSTER Reducido Pymes
Pymes y Grandes
Sectoriales (verticales y horizontales) DISTRITO
INDUSTRIAL
Reducido Pymes Sectoriales
FILIÈRE Diverso Pymes y Grandes Sectoriales (verticales)
CIUDAD INDUSTRIAL Reducido Pymes y Grandes Plurisectorial
MILIEU Reducido Pymes Sectoriales (de innovación)
Fuente: Vila et al. (2000:89).
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Como apuntan Vila et al. (2000) y Ferro et al. (2001), esta yuxtaposición conceptual, por otro lado difícil de evitar, se ve potenciada por el confusionismo creado por la confluencia en el análisis y teorización de las aglomeraciones empresariales territoriales de dos tradiciones de investigación con distintos orígenes y terminologías: la anglosajona y la latina. Se profundiza en esta cuestión en el apartado quinto del presente capítulo.
Para evitar confusiones, y dado que la actividad de la mayor parte de estos conceptos gira en torno a un determinado sector, algunos autores han propuesto la denominación genérica de Agrupaciones Sectoriales Territoriales (AST), que hace referencia a la esencia del fenómeno, es decir, a la experiencia histórica de la formación de agrupamientos empresariales en un determinado territorio para apropiarse de las ventajas económicas surgidas de las externalidades que dicho territorio proporciona (Vila et al., 2000; Ferro et al., 2001); y que, por tanto, engloba todas las distintas denominaciones existentes, cada una de las cuales sería un caso particular. Sin embargo, la proliferación por todo el planeta de estas aglomeraciones de empresas ha puesto de moda el término propuesto por Porter (1990a) de cluster como denominación aglutinadora y genérica del fenómeno. Al respecto, Callejón (2003:75) sostiene que “el término de cluster designa concentraciones geográficas de empresas dedicadas al mismo tipo de actividad productiva (…) El término cluster engloba varios conceptos usados tradicionalmente en distintos países o ámbitos de análisis como: distritos industriales, aglomeraciones industriales especializadas y sistemas productivos locales.” Observación con la que coinciden Martin y Sunley (2003:6), al indicar que “uno de los más influyentes (de hecho, el más influyente) exponente del énfasis en la localización económica es Michael Porter, cuyo concepto de clusters industriales o empresariales se ha convertido rápidamente en el estándar del concepto en el campo.” 13
Ahora bien, aunque comparten las características principales, los conceptos aparecidos en la literatura se diferencian en cuanto al enfoque teórico que adoptan sus defensores; es decir, básicamente, al tipo de factores productivos o elementos constituyentes que consideran más importantes para su explicación y desarrollo. A continuación se describen los conceptos más relevantes y más frecuentemente utilizados, entre la multiplicidad existente, para referirse a las agrupaciones sectoriales territoriales: cluster y distrito industrial.
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De hecho, Porter (1999) considera que el distrito industrial, el otro gran concepto relacionado con las aglomeraciones territoriales de empresas, no es más que un caso particular de cluster; con lo que ambos conceptos se identificarían plenamente. Por extensión, todas las denominaciones surgidas para conceptualizar dicho fenómeno no serían otra cosa que casos particulares de clusters. Al respecto, Fernández y Vigil (2007:860) señalan, haciendo referencia a Maskell y Kebir (2004), que “fue hacia fines de los noventa y a lo largo del 2000 cuando el concepto de cluster asumió una hegemónica presencia en los desarrollos teóricos y empíricos destinados a analizar el papel de los procesos de aglomeración y sus vinculaciones con el desarrollo y la competitividad empresarial.”