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IV. MARCO REFERENCIAL

4.7. Dos enfoques teóricos específicos de las RS

Siguiendo el trabajo inicial de Moscovici (1961), el campo de la investigación de la representación social se ha ampliado considerablemente, con la existencia de distintos enfoques teóricos. A continuación se detallarán los dos enfoques utilizados en esta investigación doctoral para el análisis de las representaciones. El primero, denominado enfoque procesual o clásico se centra en el contenido de las RS en términos de su sentido y significación; y el segundo, el enfoque estructural, se ha interesado en los mecanismos de organización de dichos contenidos (Banchs, 2000).

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4.7.1. El enfoque procesual o clásico

Banchs (2000) define este enfoque como cualitativo, hermenéutico, centrado en la diversidad y en los aspectos significantes de la actividad representativa. De igual modo, este autor sostiene que los referentes teóricos más utilizados provienen de campos disciplinares como la filosofía, lingüística, sociología, por lo que el interés sobre el objeto de estudio se encuentra en sus vinculaciones socio-históricas y culturales específicas. Por lo tanto, la definición del objeto es más “como instituyente que como instituido” (Banchs, 2000, p. 37).

Este enfoque considera al ser humano como “productor de sentidos, y se enfoca en el análisis de las producciones simbólicas, de los significados, del lenguaje, a través de los cuales los seres humanos construyen el mundo en que viven” (Banchs, 2000, p. 36), ya que las personas se encuentran atravesados por un imaginario simbólico que se encarna tanto en la experiencia personal como su ubicación sociocultural. Además, este enfoque se define social en términos de la posición en la cual se ubica al interior de una sociedad, el micro espacio, donde se producen las interacciones cotidianas en las cuales se construye el conocimiento del sentido común. Y también convive este fenómeno como cultural, en la media en que esa sociedad “tiene una historia y una serie de Instituciones, como las llamarían Berger y Luckmann (1964-1968), que aunque se nos presentan como una realidad objetiva, han sido construidas por otros y transmitidas” (Bach, 2001, p. 23).

En este enfoque el procedimiento para la investigación consiste en la recolección de material discursivo que se someten preferentemente a técnicas de análisis cualitativos como el de contenido (Araya Umaña, 2002) y a la triangulación para garantizar la confiabilidad de las interpretaciones (Banchs, 2000). Sin embargo, puede utilizarse análisis cuantitativos como los análisis descriptivos “para entender la forma de distribución de ese conocimiento, comparar grupos sociales en términos de categorías de edad, género, estrato social de pertenencia, y otras variables socio demográficas.” (Banchs, 2001, p. 21).

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4.7.2. La aproximación estructural de las representaciones

El segundo enfoque desarrollado por Jean Claude Abric en la Escuela de Aix-en- Provence, se focaliza en la estructura de las representaciones sociales y en el desarrollo de explicaciones en torno de las funciones de esa estructura (Banchs, 2000), dado que toda representación posee una organización interna en la cual se presenta una jerarquización de los elementos que la componen y de las relaciones que se establecen entre ellos (Abric, 2001). Para este autor, el estudio de las RS necesita metodologías que permitan identificar y hacer emerger los elementos constitutivos de la representación e igualmente que hagan posible conocer la organización de estos elementos; para ellos distingue entre contenidos centrales y periféricos.

El modelo conceptual que propone Abric (2001) para explicar la organización de las representaciones se denomina la teoría del núcleo central que se conforma de dos sistemas: “el sistema central y el sistema periférico” (Abric, 2001, p. 82). De hecho, “es la delimitación de este núcleo central lo que permite el estudio comparativo de las representaciones” (Abric, 1994a, p. 22). Además, la aparición de un elemento en del contenido de una representación no es suficiente para ser incluido: es necesario saber si este elemento se encuentra en el núcleo central o no. De esta forma, dos representaciones serán considerarás idénticas sólo si su núcleo es el mismo, aunque su contenido sea diferente. Por lo tanto se determinará las características de las representaciones sociales que se estudiarán en este trabajo.

4.7.2.1. El núcleo central

Es el elemento más estable la representación y agrupa un número limitado de elementos que dan a la representación su significado y coherencia: son los elementos fundamentales (Abric, 2001). El núcleo central asegura dos funciones fundamentales: una función generadora y una función organizadora. La primera determina la creación, la elaboración y crea el sentido a los otros componentes de la representación y la segunda es el elemento “unificador y estabilizador” (Abric, 1994a, p. 22) de la representación, al determinar la naturaleza de las relaciones entre los elementos que la representa.

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Al respecto, "El núcleo define el objeto de la representación" (Flament, 1994, p. 46), ya que sus elementos son indispensables para el reconocimiento del objeto y dan sentido a todos los significados presente en la representación. Por lo tanto, son muy consensuados en el grupo, proporcionando las bases comunes de comunicación y el reconocimiento mutuo (intra grupo). En este sentido, el núcleo central tiene un valor más simbólico que un significado, dado que este significado parece estar garantizado por los elementos periféricos de las representación (Bataille, 2000).

4.7.2.2. El sistema periférico

Los elementos del sistema periférico constituyen el contenido esencial de la representación social y se organizan jerárquicamente en torno al núcleo central de donde se deriva su significado. Ellos mantienen una conexión con la realidad –son los mediadores- a través de una mayor adaptación a los contextos inmediatos. Los elementos más cercanos al núcleo central cumplen una función de concreción del significado y los más distantes aclaran y justifican dicha significación. Los elementos distantes por lo general hacen referencia a las experiencias personales de los miembros del grupo y son por lo tanto menos compartidos.

Este sistema cumple tres funciones fundamentales: hace más concretas las representaciones (función concreción) en tanto, permite su anclaje en la realidad; permite su adaptación a las modificaciones del contexto (función de regulación); y constituye el sistema de defensa del sistema central y, por tanto, la integridad de la representación (función defensa) (Abric, 2001).

Cabe destacar que en esta investigación se combinan ambos enfoques. Desde del enfoque procesal nos interesa los contenidos de las representación y desde el enfoque estructural se hace hincapié no solo los aspectos consensuales de las representaciones y generadores de posturas, sino que también nos interesa la variación intergrupal.

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