II. DELIMITACIÓN DEL CAMPO DE ESTUDIO
2.1. Dimensiones del contexto sociocultural donde se desenvuelven los actores educativos
2.1.8. Percepciones y opiniones de los actores educativos y ciudadanía
Las diferencias existentes entre la educación pública – municipal y la educación particular subvencionada descritas con anterioridad, se encuentran a su vez presentes en las percepciones y opiniones de los actores educativos y la ciudadanía. Por ejemplo, en el tipo de establecimiento educacional y los criterios de elección; las expectativas del tipo
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de educación que reciben; lo que identifica a cada tipo de sostenedor; la focalización de recursos estatales; la admisión y selección en establecimientos de excelencia; la selección y la administración y gestión de la educación pública – municipal. Como una forma de visualizar estas diferencias de percepciones, a continuación se profundizará brevemente en cada una de ellas.
Con respecto a la elección de establecimiento educativo, los resultados de la encuesta realizada por el Centro de Estudios Públicos (CEP) refieren que a igual costo de matrícula e igual distancia física, el 59% la ciudadanía prefiere un establecimiento educacional subvencionado, mientras que el 35% se manifestó a favor de un establecimiento educacional municipal (CEP, 2014). En cambio, en la Encuesta Nacional Bicentenario (Adimark & Pontificia Universidad Católica de Chile, 2014), si bien se observan el mismo porcentaje (35%) de preferencia e inclinación por escuelas o liceo municipales, llama la atención que un mayor porcentaje (69%) prefiere un establecimiento subvencionado cuando se consulta la misma pregunta.
Esta tendencia de preferencia de un tipo de establecimiento educacional plazo también es posible identificar en el largo plazo si se analiza la encuesta CEP (2014). En primer lugar, las cifras compartidas anteriormente son muy similares a las que se observan en la medición de Junio 2011. En segundo lugar, la preferencia por los colegios subvencionados aumentó 10 puntos porcentuales a partir de la “Revolución Pingüina” — Junio-Julio 2006— llegando al 69%, cifra que se mantuvo estable hasta la medición Junio-Julio 2011. Al mismo tiempo, la preferencia por la educación municipal disminuyó del 37% al 24%. En tercer lugar, se observa que desde el momento en que la presión estudiantil disminuye, tiende a disminuir la preferencia por los liceos subvencionados y a aumentar la preferencia por los establecimientos municipales. De esta forma, se puede sustentar que percepción ciudadana de crisis en el sistema educacional genera un aumento por la preferencia por la educación particular subvencionada y una disminución por la educación pública – municipal. Esto se refleja en la reducción de la matrícula experimentada por el sistema municipal durante los últimos años y el consecuente cierre de establecimientos.
Por otro lado, las principales razones vinculadas a la elección de un establecimiento subvencionado son su calidad académica (69%), mayor orden y disciplina (60%) y la
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infraestructura que posee (30%). En tanto, quienes optan por lo municipal mencionan la idea de una educación pública (50%), la diversidad social (43%) y la impresión de que los colegios particulares subvencionados son un negocio (36%) (CEP, 2014). Estas cualidades de elección para ambas modalidades educativas se mantienen en la opinión pública desde el año 2011 (CEP, 2011).
Dentro de esta misma perspectiva, la Encuesta Nacional Bicentenario Adimark – UC (2014) confirma los datos anteriormente citados, ya que los resultados apuntan que la ciudadanía percibe que las características de infraestructura y equipamiento (75%), alto rendimiento académico (71%) y disciplina escolar (59%) son mejores en establecimientos particulares subvencionados. En contraste, las características que identifican a la educación municipal son la diversidad económica y social de otros niños (22%) y en menor porcentaje la formación en valores hábitos (6%). Vale la pena consignar que al interior de esta encuesta un tercer grupo indica no percibir diferencias respecto a la formación de valores y hábitos (32%), disciplina escolar (32%) y diversidad económica y social de otros niños (23%) dependiendo del tipo de establecimiento.
De manera similar, la Encuesta CEP Junio – Julio 2014 reporta cuáles son los principales criterios que los padres buscan a la hora de elegir el establecimiento para sus hijos. Las más mencionadas son: a) la calidad de la instrucción académica (53%); b) la formación ética y hábitos (50%); c) la disciplina (46%); y d) el equipamiento del colegio (36%). Estos parámetros se vienen repitiendo en los primeros lugares de esta pregunta desde la encuesta CEP del año 2006.
Por otra parte, con relación a los estudiantes que pertenecen a los distintos establecimientos educacionales, se aprecia que, independiente de la modalidad a la cual pertenecen, las principales expectativas que poseen de la educación que reciben en sus colegios son 1) desarrollar la inteligencia y capacidad de aprender; 2) preparación para la PSU; 3) ser una persona de bien y responsable y 4) preparación para desenvolverme bien en el trabajo, siendo este último un elemento exclusivo del sistema municipal (CIDE, 2012). A su vez, los padres de familia de los estudiantes también tienen como principal expectativa de la educación de sus hijos el desarrollo su inteligencia y capacidad de aprender. En cambio, la segunda opción es ser una persona de bien y responsable, expectativa que ocupa el tercer lugar para el caso de los estudiantes (CIDE, 2012).
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En consecuencia, los resultados de ambas encuestas indican que los aspectos más valorados serían la calidad (de la docencia), los valores (proyecto educativo) y la disciplina (cumplimiento del reglamento interno), vinculándose estos elementos con la educación subvencionada y perdiendo relevancia parámetros como la diversidad e inclusión que son más afines a la educación municipal. Esta postura se hace aún más evidente cuando el 63% de las personas encuestadas prefiere un establecimiento con un nivel socioeconómico “parejo y similar al suyo”, mientras que sólo el 30% de los consultados prefiere que en el recinto haya distintas realidades socioeconómicas (CEP, 2014).
En cuanto al financiamiento del Estado, los resultados de la encuesta CEP Junio – Julio 2014 muestran que el 63% de los encuestados considera que el Estado debiera financiar a ambas modalidades educativas. Solamente el 30% piensa que debe entregarse de forma exclusiva a escuelas y liceos municipales. De lo anterior se deduce que la focalización de los recursos estatales va más allá de la dependencia del establecimiento y que la asignación de recursos debe considerar el nivel socioeconómico de las familias. Al respecto, la Encuesta Plaza Pública CADEM Mayo Nº 18 (2014) refiere que la ciudadanía está a favor de que la gratuidad sólo sea para los más pobres y la clase media (67%), mientras que el 30% acepta la gratuidad para todos incluyendo al 10% más rico del país. Asimismo, en lo concerniente a la entrega de servicios educacionales, el 51% de los encuestados se muestra a favor de “la existencia de diversos tipos de establecimientos para que la gente elija”. A su vez, para el 41% considera “bueno que la educación sea entregada por el Estado solamente, para que todos reciban la misma educación” (CEP, 2014).
Con relación al tema de admisión - selección, el 54% de la ciudadanía acepta la selección en los liceos de excelencia como el Instituto Nacional, y sólo el 39% se muestra contrario a la misma (CEP, 2014). Estas cifras son similares a las obtenidas por la encuesta de opinión Plaza Pública CADEM Nº 18 (2014), en donde se indica que los dos criterios de selección con mayor aprobación es el mérito académico (60%) y la situación de vulnerabilidad del estudiante (15%). Lo anteriormente expuesto, se condice con la opinión de los docentes que se mostraban a favor de reducir o anular la prohibición de la
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selección independiente de la modalidad educativa entre los años 2010 - 2012 (CIDE, 2012).
Por otra parte, respecto a la gestión de la educación, a nivel de docentes, directores y padres de familia, la encuesta del Centro de Investigación y Desarrollo de la Educación (CIDE, 2012) revela que, respectivamente, el 85%, 85.4% y 56.1% consideran que los establecimientos públicos deben ser administrados por “otra forma de administración”. Incluso, para apoderados (56.1%), directores (75.9%) y docentes (84.2%), la mejor forma de administración sería la creación de un sistema nacional dependiente del MINEDUC. Asimismo, los argumentos a favor de introducir cambios al modelo de gestión de la educación pública son compartidos tanto por los políticos como por los expertos (Buscaglia, 2013, 29 de agosto; Cones, 2012; Donoso, 2014, 05 de mayo; Eyzaguirre, 2011; Letelier, 2011, 20 de julio; Vásquez, 2014, 05 de junio). No obstante ello, no existe un acuerdo en la forma de hacerlo.
En suma, los resultados de las diversas encuestas y opiniones permiten explicar que las familias hoy en día buscan, principalmente, una educación de calidad que entregue disciplina y formación ética a sus hijos, sin prestar mayor atención al sostenedor, lo que se refleja en la baja matrícula de los establecimientos públicos y el incremento en lo subvencionado que parece satisfacer estas demandas. A su vez, la gestión de la educación municipal parece haber alcanzado su límite lo que genera desconfianza y críticas que son compartidas por los propios sostenedores (municipalidades), los actores educativos, políticos y ciudadanía que agudizan aún más la decaída imagen de este tipo de educación. Y que, pese a la mejora en los resultados SIMCE de los últimos años y las acciones de fortalecimiento implementadas, no se ha logrado revertir la opinión que existe sobre ella.
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