DOS MESES DESPUÉS.

In document La Reina Roja (Werty Dic10) Prologo (página 69-193)

Quedaban muy pocos días para la presentación del famoso Diamante y todo eran nervios y cambios de última hora. Mientras Maca parecía histérica con la inminente llegada del evento, Esther intentaba mantenerse tranquila viendo que nada hacía presagiar ningún tipo de problema.

Estaba en su despacho, repasando la ubicación de las cámaras de seguridad mientras miraba de reojo un informe que debió leer hacía ya casi mes y medio y que aún permanecía sobre su mesa sin abrirse. Claudia pidió autorización para subir a su despacho. Suspiró, sabía lo que le diría y no tenía ganas de volver a escucharlo, aún así, le concedió el permiso y dejó que pasara.

Mientras tanto, en algún lugar de Madrid, Maca pagaba la cantidad de dinero pactada a aquel “sin techo” que hacía escasos segundos había realizado aquella llamada de teléfono.

C: Tenemos un problema – le dijo nada más abrir la puerta.

E: ¿Qué problema? Si está todo más que atado – contestó intentando calmarla.

C: De eso nada – dijo sacando un pen drive y mostrándoselo – tienes que escuchar esto – se lo pasó viendo como lo introducía en el ordenador – es de hace tan solo unos minutos. Estamos intentando localizar la llamada - Mientras decía esto, el archivo terminaba de cargarse y Esther la miró justo antes de que el reproductor comenzada a reproducir lo grabado.

“Se está preparando el robo de la historia – decía la voz de un hombre – Cuatro hombres armados entraran a robar El Diamante azul el mismo día de su presentación”.

La comunicación se cortó, dejando a Esther con la cara de asombro más evidente que había puesto en su vida. Miró a Claudia quien le devolvía una mirada igual de asombrada, volvió a escuchar la grabación, sin decir una sola palabra y repitió la reproducción una vez más antes de cerrar el ordenador.

E: ¿Lo habéis rastreado? – quiso saber, entrando en un segundo ordenador, conectando el pen drive y comenzando a abrir archivos.

C: Estamos en ello – contestó – pero ha sido una llamada demasiado corta… no creo que podamos dar con él.

E: Vale… - decía sin apartar la mirada de la pantalla del ordenador – voy a aislar el sonido ambiente, tal vez pueda darnos alguna pista de donde ha sido.

Durante unos segundos más, quedaron en silencio, atentas a cada movimiento que hacía Esther en el ordenador, aquello sí que era un problema, un grandísimo problema. Claudia echó un vistazo por el despacho, encontrando aquella carpeta aún sin abrir, negó con la cabeza y volvió a mirar a su jefa.

E: Creo que ya está – dijo volviendo a reproducir el archivo, ésta vez, sin la voz de aquel hombre.

….. había mucho murmullo de gente, como si fuera un lugar bastante concurrido… agudizaron el oído, intentando escuchar algo que les diera una pista pero parecía no haber nada… “Señores pasajeros, el tren con destino Sevilla, va a rea…” Escucharon de manera lejana.

C: Ponlo otra vez – pidió, pues ninguna de las dos había diferenciado mucho.

“Señores pasajeros, el tren con destino Sevilla, va a rea…”

E: Es una estación de tren – comunicó – está en una de las cabinas…

C: Entonces es imposible dar con él – dijo de mala gana - ¿qué hacemos? – preguntó.

Quedó pensativa unos minutos, sopesando sus posibilidades. Aquella llamada, era algo extraña… y bien podía ser una broma o algo sin fundamento pues… si vas a robar un diamante… ¿Llamas para contárselo a la empresa que precisamente se encarga de que eso no pase?

E: Puede que no sea nada – le dijo haciendo sus pensamientos, palabras – puede que solo sea una broma… no van a llamarnos para decirnos que van a robarnos… Claudia asintió con la cabeza, ella también estaba de acuerdo – Aunque podría ser cierto – sopesó la otra posibilidad – puede que simplemente alguien quiera visarnos para estar prevenidos…

C: ¿Entonces qué hacemos? – preguntó.

E: Ante la duda, actuar – le contestó – habla con el director de la joyería, dile que es absolutamente necesario retrasar la presentación al sábado – continuó mientras Claudia iba apuntando – necesitamos un día más para reforzar la seguridad… quiero más hombres y quiero que coloquéis más cámaras.

E: Explícale la situación, seguro que aceptará… no creo que retrasar un día la presentación suponga mucho problema.

C: Sí… me pongo a ello – le dijo.

E: Y quiero que verifiquéis esa llamada, que alguien se pase por la estación y si ve cualquier cosa sospechosa quiero saberlo – pidió en un tono más autoritario, estaba nerviosa y Claudia lo notó.

C: Perfecto – dijo dándose la vuelta para marcharse, pero antes de salir volvió a encararla – Esther… - llamó su atención – Sabes que tienes que leer ese informe… no puedes retrasarlo más…

E: Lo sé – contestó en un tono extraño – es solo que… es mi novia ¿vale? Y voy a leer cosas que ella aun no me ha contado – le dijo – cosas que se supone que tendré que ir descubriendo a lo largo de nuestra relación… voy a traicionar su confianza y…

C: Esther – la cortó – Sé que no te gusta esto… pero tienes que dejar fuera tu relación, esto es trabajo y Maca es quien organiza el evento… siempre lo hemos hecho de esta forma, investigamos a todo el que tenga que ver con algo tan importante para la seguridad de nuestro cliente… tienes que hacerlo… tienes que leerlo de una vez.

E: Ya lo sé – contestó enérgica – déjame sola…

C: Como quieras – terminó de decir marchándose de allí.

Cuando Claudia la dejó sola, tomó aquella carpeta entre las manos, había estado retrasando el momento durante dos meses y sabía que no podía retrasarlo más. Debía leer aquel informe, la investigación sobre Maca y su vida, ahora ya no podía hacer nada, no podía esperar que su chica le contara hasta el más mínimo detalle de su vida puesto que había llegado el momento de hacer lo que no quería: Meterse en su vida a hurtadillas. Claudia tenía razón, debía hacerlo y tenía que hacerlo en ese instante.

E: Vamos allá – dijo dejando la carpeta sobre la mesa y abriéndola mientras tomaba aire.

Aparecieron un montón de fotografías tomadas a su chica en varios lugares de la ciudad. Nada era extraño y sonrió al verla distraída leyendo el periódico en una cafetería del centro. Dejó las fotografías a un lado y tomó el informe adjunto.

Macarena Wilson Fernández.

El día (tal) en el año (tal)

Hija de Pedro Wilson y Rosario Fernández.

Huérfana de padre desde que tenía 9 años y única heredera de sus bienes; en la actualidad es propietaria de la empresa de Catering y organización de eventos MFW. Relaciones sentimentales: Tras un año de relación, y una boda planeada, Macarena puso fin a su relación con Fernando Castro, hijo de una familia de bodegueros de Jerez, esa fue su última relación conocida con un hombre. Durante año y medio salió con Marta, Jerezana, propietaria de un bar de ambiente en el centro de Jerez, su relación terminó cuando la encontró con otra en la cama. Dos años más tarde, comenzó una relación con Lucía la cual duró tres años, terminaron cuando Lucía se fue a EEUU por motivos de trabajo.

Se sentía bastante rastrera, leyendo aquel informe y dejando al descubierto toda la vida de su chica, sus relaciones sentimentales, el tiempo que había estado con cada chica… el por qué de su ruptura… negó con la cabeza, aquello volvía a ser absurdo, tener que investigar a su propia novia es absurdo.

En la actualidad, sale con una chica, con la que lleva dos meses.

Círculo de amistades: Entre las amistades más cercanas de Macarena Fernández se encuentra Ana Pardo, dueña de una librería del centro de Madrid, actualmente cerrada por reformas, y una tal Laura Llanos, cooperante de una ONG en el Sur de África.

Rutina diaria: Trabaja de Lunes a viernes, habitualmente desde su casa, se reúne con sus clientes en diferentes puntos pactados. Ha organizado una veintena de eventos desde que se abrió la empresa, entre los que destacan: La presentación del Libro “Rozando La Frontera” De la escritora Strai. La celebración del Vigésimo aniversario del Centro Comercial “El Corte Alrevés” Varias Fiestas en algunas discotecas de la ciudad, Diferentes Bodas, Bautizos y Comuniones, así como varios eventos privados. Actualmente es la encargada de organizar la presentación del Diamante M&EForum de la joyería Eternity

Los Lunes, Miércoles y Viernes visita de 4 a 6:30 a Rosario Fernández en una clínica de afectados de Alzheimer a las afueras de Madrid.

Una vez más, Esther quedó parada, dejó de leer y soltó el informe de mala gana sobre la mesa… eso no lo sabía, muchas cosas no sabía y se suponía que debía saberlas llegado el momento y siendo Maca quien se las contara… Ahora entendía esa mirada perdida de su chica, ahora comprendía por qué a veces el silencio parecía apoderarse de ella… Su madre enferma… por eso se ponía tan triste cuando hablaba de su madre, por eso la veía tan perdida, tan ida algunas tardes…

Y de nuevo se sintió mal, sintió que estaba violando su intimidad, porque eso era algo que Maca aún no le había dicho y porque aquel informe detallaba con demasiada exactitud su vida… Además, aquello era una estupidez… Maca, su Maca no era una ladrona ni alguien a quien se le deba investigar, simplemente era una chica que había sido contratada para ese evento. No, claro que no encontraría nada raro en el informe de su novia, era absurdo… y fue por eso, porque lo que no pudo seguir leyendo. Simplemente no pudo.

E: ¡Joder! – dijo dejando la carpeta, cerrándolo todo y recogiendo sus cosas para marcharse del despacho, necesitaba salir de allí y tomar una nueva perspectiva de las cosas.

Aparcó el coche frente al edificio de Maca, necesitaba verla, verla y saber que estaba con ella, que aquella “incursión” en su vida no había tenido consecuencias, era absurdo, pero necesitaba ver que Maca no tenía ni idea de que sabía lo que sabía… de que había leído, a medias y sin querer prestar demasiada atención, aquel informe.

Bajó del coche y anduvo los pasos que le llevarían a su piso, llamó un par de veces encontrando una respuesta algo airada. Cambió el gesto, por uno contrariado y subió. Cuando llegó a la planta, la puerta estaba abierta, entró quitándose la chaqueta y llegó al salón, donde Maca, con una cerveza en la mano y el ordenador frente a ella bufaba y maldecía por algo.

E: Cariño… ¿Qué pasa? – preguntó.

M: Que todo es una mierda, eso pasa – contestó de mala gana.

E: Maca… - dijo sentándose a su lado – anda, cuéntame qué ocurre… - dijo acariciando su pelo y echándole un vistazo a la pantalla donde pudo leer algo sobre la Presentación y otro evento que estaba preparando su chica.

M: Pasa que hace como una media hora me ha llamado el director de la joyería – comenzó a contarle, poniéndose en pie de mala manera y llevando el botellín vacío a la cocina – por lo visto, la tal Claudia esta, la idiota de la empresa de seguridad – apuntó un tanto despectiva, Esther desvió la mirada – le ha “aconsejado” – soltó mohína - retrasar la presentación para el Sábado y resulta que yo el sábado ya tenía programado otro evento, eso pasa…

E: Bueno… cariño… - intentó animar – tampoco es tan grave… retrasa el del sábado y…

M: ¡Estás tonta! – exclamó, dejando a cuadros a Esther – perdona, cariño… es que estoy nerviosa – se disculpó al ver la manera en la que le había hablado - No puedo retrasar el del sábado. Es más, debería estar allí, pero claro, ahora tengo que estar en el otro lado… ¡Joder! – soltó.

E: Maca… vale, cálmate – le pidió más enérgicamente – algo se podrá hacer…

M: Pues como no descubra como desdoblarme para estar en dos sitios a la vez… - dijo molesta.

M: Pues no, cariño, no – volvió a decir – tengo que estar en los dos… - la miró – a menos que…

E: ¿Qué? – la invitó a seguir.

M: Mi amor, tienes que hacerme un favor – dijo acelerada.

E: ¿Yo? – se sorprendió.

M: Sí… eres la única persona en la que confío plenamente y sabes el plannig de los dos eventos… tienes que ayudarme cariño… - le pidió, Esther la miraba entre curiosa y asombrada – Yo no puedo estar en los dos sitios a la vez, pero sí podré escaparme de la presentación del Diamante una vez esté todo organizado y los invitados hayan llegado, y por eso necesito que tú estés en el otro evento hasta que yo llegue por si hay algún problema…

E: Maca… cariño, yo no puedo hacerlo – contestó, pues aunque quisiera no podía, tenía que supervisar la presentación del evento aunque fuera desde su despacho, claro que no podía…

M: Esther… por favor… mi amor… eres la única persona que puede hacerlo – insistió – además solo será una hora y media, como mucho dos… yo iré en cuanto pueda – seguía pidiéndole.

E: A ver… Maca yo tengo que trabajar y no sé como funciona tu empresa – intentó razonar con ella.

M: Puedes dejar el trabajo durante una hora, Esther – continuó – además, será el sábado por la noche y los sábados no trabajas… - rebatió – por favor – se acercó a ella un poco melosa – mi amor… necesito que me ayudes, sino todo será un desastre…

E: Maca…

M: Anda… solo una hora… te prometo que no será más – besó su cuello, viendo como su chica cerraba los ojos al contacto con sus labios – te diré todo lo que tienes que hacer, es muy fácil – mordió levemente su mentón.

E: Esto es juego sucio y lo sabes – soltó dejando que la besara.

M: Es muy importante para mí – siguió diciendo cogiéndole el mentón y mirándola con ojos de cordero – por favor – la besó levemente – por favor… - la volvió a besar – mi niña… por favor…

Y no supo cómo fue capaz de decir que sí, no supo en qué momento antepuso su relación a su trabajo pero ahí estaba, en aquel gran salón de actos de un hotel de la ciudad, supervisando le trabajo que Maca había realizado anteriormente y con su pensamiento puesto en aquel otro evento tan importante para su empresa.

Había hablado con Claudia y pese a que ésta puso el grito en el cielo, finalmente lograron una solución. Esther estaría localizable durante toda la noche, recibiría cada media hora un mensaje de texto con una pequeña información sobre cómo iba el evento y varios mensajes multimedia con un archivo de video del mismo.

Mientras tanto, en un exclusivo local de la ciudad, Maca daba las últimas indicaciones a sus empleados, revisando en una lista que todo estuviera en orden. Había mucho ajetreo, mucha gente andando de un lado para otro, sin embargo, ella parecía demasiado tranquila. Miraba a un lado y a otro, sin fijar la vista en ningún sitio y pese a no levantar sospecha alguna, revisaba y recontaba las cámaras de seguridad instaladas para el evento.

M: Buenas noches – saludó con cordialidad a Claudia que llegaba en ese instante.

C: Buenas noches – contestó al saludo con un apretón de manos, evitó sonreírle pues, desde que la conociera y se enterara de que era la novia de Esther había querido hablarle con más familiaridadad, pero sabía que tenía que guardar las formas – Ha quedado todo muy bien – le dijo con amabilidad – se nota que entiendes de esto.

M: Sí… es mi trabajo – respondió – aunque bueno… he tenido que modificar unas cosas de última hora para los cambios que queríais.

C: Ya, y quería agradecerte tu ayuda… - siguió ella diciendo – no todos los organizadores entienden la importancia de la seguridad en estos actos.

M: Mi trabajo consiste en tener contento a mi cliente – afirmó – y si eso supone cambios de última hora o nuevos planes, tengo que hacerlo.

C: Entiendo – afirmó – aún así, gracias – sonrió levemente, con una confianza implícita en la sonrisa que no aparecería en alguien a quien no conoces, Maca la miró con una ceja alzada y Claudia borró de nuevo la sonrisa – bueno… tengo que ir a vigilar un poco. Nos veremos por aquí.

M: Sí… esto, Claudia – le dijo parándola antes de que se marchara – hay un cambio que quería comentarte.

C: ¿Qué tipo de cambio? - preguntó pues los cambios justo en esos momentos no venían nada bien.

M: Verás, con esto del cambio de día, coincidía este evento con otro al que también debo asistir… así que en un rato, cuando vea que todo está más que organizado y que todo va bien, tendré que marcharme – Claudia la miró asintiendo levemente con la cabeza – Julia se encargará de todo cuando yo me vaya – siguió diciendo.

C: Ummm… Está bien – aceptó, pues era consciente de ese cambio desde que Esther le pusiera sobre aviso – necesitaré entonces hablar con Julia y comentarle un par de cosas – contestó - ¿Sobre qué hora piensas marcharte?

M: A eso de las diez… - le dijo – cuando se haya servido la cena y antes de la gran presentación – continuó – no quiero importunar a nadie.

C: Estupendo. Avísame antes de marcharte, para que puedas presentarme a Julia.

M: Lo haré – afirmó dándose la vuelta con una sonrisa en los labios.

La celebración comenzaba, los invitados iban llegando y poco a poco todo el mundo iba tomando sitio en aquel gran salón. Maca, paseando entre los invitados con una bandeja en las manos estudiaba las posiciones de los guardas, así como los movimientos de las cámaras y los gestos de una Claudia que no parecía muy cómoda. La veía de vez en cuando hablar con el móvil, escribiendo algún mensaje o dándole indicaciones a alguno de los chicos de su equipo.

M: ¿Les apetece vino? – dijo a un grupo de gente mientras veía como Claudia cruzaba toda la sala y desaparecía por una de las puertas al costado del lugar.

Dejó que los invitados tomaran un par de copas, le dio la bandeja a una chica contratada por ella misma y siguió los pasos de Claudia. Sabía que tras aquella puerta se encontraba el gran diamante, y por lo que había estudiado, solo había dos maneras de entrar: 1º Aquella puerta que custodiada y más que vigilada, por no hablar de que estaba a la vista de todos y 2º Una ventana que daba a la calle, la cual, también estaba vigilada por una cámara fija que habían montado para la ocasión y que ella ya se había encargado de manipular el día anterior, cuando todos se habían marchado.

Claudia salió de la habitación y Maca tomó una nueva bandeja. Se acercó a ella y le ofreció un poco de vino, se lo agradeció pero declinó la copa alegando estar trabajando. Con una nueva sonrisa se alejó de ella y entró en la cocina.

contratado lo tenía todo muy claro, así que no parecía haber ningún problema. El cliente de Maca se acercó a ella saludándola con cortesía, Esther disculpó a Macarena diciendo que iría en una hora y el hombre, aunque no muy contento, afirmó y siguió a lo suyo. Miró su teléfono móvil, no había recibido el mensaje de Claudia así que decidió llamarla.

E: ¿Cómo va todo? – preguntó nada más descolgar.

C: Sobre ruedas – contestó con tranquilidad – está todo tranquilo, no ha habido ningún problema y no parece que vaya a verlos.

E: Me alegro – le dijo – mantenme informada.

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