La ducha alternada comienza con agua tibia. Tras unos momentos, se aumenta gradualmente la temperatura del agua hasta llegar a la más alta que puedas aguantar (cuidado de no exagerar). Luego hay que bajar rápidamente a la temperatura más fría que puedas aguantar – deja que el agua fría recorra tu cuerpo por más de diez segundos. El paso siguiente es cambiar súbitamente la temperatura del agua una vez más, llevándola a lo más caliente que puedas soportar, y dejando que caiga sobre ti por veinte segundos o más. Y otra vez, baja de repente la temperatura al punto más frío que puedas soportar fácilmente.
El cambio veloz de temperatura del agua debe repetirse unas cuantas veces. Para finalizar, hay que dejar que el agua fría caiga sobre el cuerpo, para que se cierren los poros de la piel y se active el flujo de energía desde el interior hacia el exterior (lo que hace que sientas calor).
Este sistema limpia (desobstruye) los capilares sanguíneos y la piel. Debido a los enormes y rápidos cambios en la temperatura del agua, los capilares sanguíneos se expanden y contraen alternadamente, a gran velocidad. Esto hace que el exceso de minerales y otras sustancias que recubren la cara interna de las venas y arterias, se desprenda.
Los mismos cambios en la temperatura del agua producen una expansión y contracción alternada de los poros de la piel, logrando así despedir el exceso de cera junto con el resto de la suciedad. Gracias a esto, no hay necesidad de usar jabón ni ninguna otra sustancia para lavar la piel (no intoxicas tu cuerpo ni polucionas la naturaleza). La finalización de la ducha alternada con agua caliente puede practicarse en algunos casos, como antes de irse a la cama (incluso sin secarse la piel) directamente salido de la ducha, para hacer que tu cuerpo transpire mucho.
La gente tiene frío cuando sale de una ducha terminada con agua fría. Pero casi inmediatamente el frío causa un aumento de actividad energética en el cuerpo. Sólo unos momentos después de haberse secado la piel, uno puede comenzar a sentir como la energía calienta el cuerpo. Esto puede sentirse muy claramente si, luego de la ducha, haces ejercicios energizantes o algo de gimnasia. En este caso, es mejor incluso si no te secas y empiezas a hacer ejercicios justo al salir de la ducha. En vez de una ducha, puedes usar dos bañeras, una conteniendo agua caliente y la otra fría, y te metes en cada una de ellas alternadamente, sumergiéndote por más de diez segundos en cada una, y finalizando con el agua fría.
Si no dispones de agua caliente, ten el coraje para tomar una ducha fría o incluso helada cada tanto. Puede representar una influencia muy favorable para el cuerpo, especialmente cuando estás
cansado o tienes frío. Este es un buen método para fortalecer el sistema inmunológico. Sin embargo, para algunas personas que casi siempre sienten frío (friolentas), esta puede no ser la mejor idea.
La energía vital del ser humano, su cantidad y la forma en que fluye, tiene una gran incidencia en la percepción que la persona tiene de la temperatura. Dos individuos con la misma estructura corporal, en el mismo lugar, abrigados con la misma ropa, pueden sentir la temperatura muy diferentemente. Uno de ellos puede sentir calor y el otro sentirse bien, templado, o incluso sentir frío. Esto depende mayormente del nivel y la dirección del flujo energético del cuerpo.
Cuando el flujo es dirigido hacia adentro, los factores externos (Ej., la sugestión, la luz, la temperatura) tienen más influencia sobre la persona que cuando el flujo se dirige en la dirección opuesta. Cuando la energía fluye hacia fuera, la persona se somete menos a factores externos e influencia su entorno más poderosamente.
Algunas personas dejan que su Poder Interior (YOSOY) se manifieste con tanta intensidad que se convierten, en sus actividades, en un ser similar al Sol. Se siente claramente en ellos, cómo emanan Amor, calidez, seguridad, etc. Alrededor del cuerpo (especialmente la cabeza) de tales personas puede verse una especie de luz (aura). Estas personas no sienten más calor ni frío del que desean (disponen) sentir.
FALLAS
Una vez obtenidos, la experiencia y el conocimiento de los errores cometidos durante cualquier proceso de adaptación te otorgan, potencialmente, mayores posibilidades. Gracias a esto, la próxima vez podrás intentar alcanzar la meta con mayor conocimiento, confianza y certeza. Esto se aplica también, por supuesto, a la adaptación a LVSA. El comúnmente llamado “intento fallido (o fracaso) de adaptación del cuerpo a la inedia” representa, en realidad, una valiosa parte de la experiencia en este camino y, en lo referente al éxito de la empresa, significa una gran ayuda, en vez de un estorbo.
Antes de intentar otra adaptación a vivir sin alimentos, vale la pena que te cerciores de que tu cuerpo se encuentra sano y bien nutrido, y de que el instinto esté suficientemente educado para esta tarea. Entonces lo mejor es dedicar algo de tiempo a nutrir el cuerpo adecuadamente y hacer un poco de ejercicio, tanto mental como espiritual. De esta manera te concentrarás menos en no comer, y a la vez utilizarás más tiempo y energía en las tareas de expandir la esfera de Conciencia en la que vives y programar tu instinto, ya que la inedia es una habilidad del espíritu, más que del
cuerpo. El ejercicio de contemplación que expliqué antes puede traerte muchos beneficios.
De todas formas, hay que evitar, en tal situación, cometer un error básico – admitir (en realidad, “creer”) que has fracasado. Si, además, te sientes culpable o culpas a tu cuerpo, te ubicas en una situación mucho peor que la anterior. Esta perspectiva no ayuda, sino que, por el contrario, se vuelve otra barrera creada por ti mismo en el camino a la perfección.
El hecho de que no hayas alcanzado la meta, no significa necesariamente que hayas fracasado. Si piensas que no has tenido éxito, puedes equivocarte, porque tal vez hay algo más que no estés viendo. Si buscas la verdadera respuesta en lo más profundo de ti, puedes darte cuenta de que tu meta real no era dejar de comer, sino experimentar, y lo acabas de hacer de la mejor manera posible.
En el caso de que no hayas logrado adaptarte a vivir sin alimentos, lo mejor que puedes hacer es considerar la vuelta a comer como un retorno a casa luego de un interesante viaje repleto de experiencias valiosas. Cabe mencionar los beneficios en tu salud general, resultado de tu tiempo sin comer.
Durante el intento de adaptación a LVSA, como también después, es muy importante para el cuerpo sentir el flujo de Amor. El Amor es la energía creadora de Vida. El cuerpo siempre la necesita, especialmente en momentos que se consideran difíciles.