NRC
O, necesidades reales del cuerpo. El cuerpo humano (generalmente; hay excepciones), a veces necesita ciertas sustancias específicas del exterior. Existen cientos de estas sustancias. Algunas son conocidas, estudiadas y catalogadas (Ej.: carbohidratos, grasas, proteínas, minerales, enzimas). El cuerpo funciona mejor si las recibe todas (no a la vez, por supuesto), en la cantidad y el momento exactos.
Sin embargo, ¿quién sabe qué sustancia necesita el cuerpo, en qué momento y en qué cantidad? Cada cuerpo es distinto y vive en diferentes condiciones; entonces, ¿qué hay de las recomendaciones generales en lo referente a la dieta?
A la primera pregunta responderás que, naturalmente, no conoces a nadie que sepa qué necesita el cuerpo exactamente; y es muy probable que también sepas la respuestaa la segunda pregunta: no existe ninguna dieta que sea perfecta para todas las personas por igual.
Permíteme añadir que el tema de la dieta ideal es un asunto que se encuentra en constante cambio. Lo que hoy es perfecto para un sujeto, mañana puede ser dañino. El hombre cambia permanentemente, como también lo hacen las circunstancias de su vida, por lo tanto sus necesidades (Ej., la dieta) también sufren variaciones.
Al guiarse por las NRC, el ser humano se encuentra ante la única circunstancia en la que comer algo favorece el buen funcionamiento del cuerpo. Ingerir alimentos por cualquier otra razón daña el cuerpo, aún cuando pueda beneficiar a la persona en otros sentidos (Ej., socialmente, por placer, como tranquilizante).
Cuando aparecen las NRC, la mejor solución es darle al cuerpo lo que pide. Si las NRC no son satisfechas, éste se daña y sufre.
Alenara sugirió un método para determinar si el hambre que sentimos tiene origen en las NRC o en la emergencia de alguna emoción. Para poder determinar esto, la persona se imagina que no comerá aquello por lo que siente hambre. Al hacerlo, prestará especial atención a la reacción emocional del cuerpo. Si no hay reacción, corresponde a las NRC. Si surge una reacción emocional, especialmente basada en el miedo, significa que la causa es otra. Generalmente, tiene que ver con el miedo o la liberación de una emoción reprimida.
El método de alimentación conciente, anteriormente descrito, ayuda al practicante a desarrollar la habilidad de diferenciar entre una NRC y una emoción. A través de la AC (Alimentación Conciente), logramos establecer y mantener la dieta más adecuada con mayor facilidad.
Las emociones son el factor más común por el que las personas ingieren alimentos, sobre todo si viven en una sociedad en la que hay abundancia. En el instinto podemos encontrar bloqueos y represiones de reacciones emocionales, sentimientos, imágenes y pensamientos. Estos son acumulados ahí desde la concepción, e incluso hay algunos que tienen origen en vidas anteriores. El intelecto no sabe de su existencia. El inconciente, que no puede manejar toda esa información, trata de enviarla al intelecto, ya que es su especialidad. El trabajo del instinto consiste en almacenar información y operar programas (procesos que funcionan sin la atención del intelecto) – ya he explicado esto.
Por lo tanto, cuando el inconciente trata de enviar toda esta información al intelecto, la persona puede comenzar a sentir hambre. Si en este momento vuelve su atención al hambre que siente, centrándose en ella, y se pregunta a sí misma si de verdad siente hambre, la respuesta más probable será que no, que eso que siente no es hambre. Sin embargo, la mayoría de la gente, cuando siente hambre, no se detiene a pensar, sino que inmediatamente empieza a introducir cosas en su cuerpo. Entonces el cuerpo sufre debido a que recibe algo que debe eliminar completamente para poder restablecer su funcionamiento adecuado.
El método de alimentación conciente, incluso si se realiza sólo de forma parcial en el momento de sentir hambre, ayuda a desarrollar la capacidad de distinguir las NRC de las reacciones emocionales. Si la persona no se detiene mentalmente en el momento en que aparece el hambre y no se pone a investigar su causa en profundidad, sólo logrará reprimir lo que el inconciente le ofrece al intelecto para resolver. Esto puede tratarse de, entre otras cosas, un bloqueo emocional correspondiente a la infancia.
¿Qué sucede cuando, en vez de concentrarse en la sensación de hambre, la persona se concentra en comer? Los sentimientos, emociones, imágenes y pensamientos bloqueados son reprimidos y guardados más profundamente en el inconciente. El problema sigue sin resolverse, debido a que el individuo no lo lleva al intelecto y, por consiguiente, no logra analizarlo en profundidad; de esta manera, lo carcome por dentro.
Si las emociones liberadas durante el ayuno son demasiadas, pueden hacer sentir bastante mal a la persona en cuestión, y ésta, al no entender qué le ocurre, se vuelve hipersensible, nerviosa e impaciente. En esa época, por lo general, la persona todavía asocia esta situación al hambre, y cuando vuelve a comer, siente un gran alivio gracias a la desaparición de todas estas manifestaciones. Pero si, en vez de comer otra vez, se concentrara en sentir lo que el corazón quiere comunicarle, el hambre disminuiría o desaparecería completamente, y la psiquis tendría la oportunidad de deshacerse del problema. El proceso de limpieza de la psiquis se desarrolla de forma tal que casi siempre está relacionado con el hambre.
Limpiar la mente con el ayuno es más desagradable y difícil de soportar en el caso de la gente con sobrepeso. Ellos son quienes se han hecho a sí mismos obesos, debido a que su psiquis intentaba resolver y liberar información reprimida, que era sentida como hambre. Como puedes imaginar, ellos son los que más necesitan ayunar, y son los que se enfrentan a las mayores dificultades durante este proceso. En casos extremos, las personas se mueren durante el ayuno, no debido a que el cuerpo no recibe alimentos, sino a que no pueden lidiar con las emociones liberadas. En este punto podemos apreciar otro papel que desempeña la comida en la vida de los seres humanos – el de una droga que hace que éstos se distraigan y olviden todo aquello que es desagradable. El abuso masivo de esta droga es claramente visible: la obesidad.
El hambre también puede ser causada por la presencia de parásitos en el cuerpo (Ej. moho en el intestino). Los parásitos pueden influenciar los centros nerviosos encargados del hambre y el sentido del gusto, haciendo que las personas les entreguen lo que necesitan para crecer y vivir bien. Muchas de las personas adictas a los dulces tienen el cuerpo lleno de parásitos, organizados en colonias que se desarrollan espléndidamente en los intestinos.
HÁBITO
Es cualquier actividad realizada con frecuencia, en circunstancias específicas. Los hábitos relativos a los alimentos son una de las principales razones por las que la gente come cuando no hay NRC. Como en los otros hábitos, la persona no piensa si su cuerpo necesita lo que en ese momento está consumiendo, sino que simplemente come porque está acostumbrada a hacerlo.
Uno de los hábitos más comunes es el de sentarse a la mesa a la “hora de comer”. La división de las “comidas” (horas de comer) en desayuno, almuerzo, cena, o cualquier otra división, provocan que la persona coma con frecuencia, pero no debido a las NRC.
Otros hábitos conciernen a los tipos de alimentos. Algunos ejemplos de éstos: té sin azúcar, junto con galletitas, a la hora del té; café instantáneo con leche y azúcar al levantarse por la mañana; guisos con escabeches y salsas; cerveza con papas fritas mientras se ve la TV; helado al caminar por la ciudad. Probablemente puedas mencionar algunos tuyos. El hombre elige, prefiriendo algunas comidas por sobre otras que le disgustan, dependiendo de las circunstancias. Esto depende de varios factores, siendo el más importante la sugestión social.
específica (Ej. tiempo, entorno) el ser humano siente hambre, incluyendo el antojo por alguna comida en especial. Este es un claro ejemplo de cómo actúa la sugestión social en la programación del instinto.
Es mucho más fácil deshacerse de un hábito que de una adicción. ¿Cómo distinguir entre un hábito y una adicción? Observando la reacción emocional. Generalmente, si el abandono de una acción en particular no activa una reacción emocional, la acción era un hábito. Si intentas librarte de una adicción, aparecerán varias reacciones emocionales desagradables, a veces acompañadas de reacciones físicas también desagradables, como por ejemplo: irritabilidad, ira, explosiones de odio. En otras palabras, cuanto menos intensa es la reacción emocional, menor es el grado de adicción. La línea que separa el hábito de la adicción no es clara.
ADICCIÓN
La adicción a comer es uno de las adicciones más comunes en el planeta. Sí, uno puede volverse dependiente de comer o beber, adicto a comer en general, o adicto a ingerir algo en especial. Una adicción se parece a un hábito, pero cuando intentas librarte de ella, sientes que tu cuerpo y tu psiquis se revuelven.
El ser humano con frecuencia se vuelve adicto a sustancias como el azúcar, el café, los refrescos (gaseosas), la sal, los lácteos, el pan y la carne. Cuando un adicto decide de súbito dejar el producto que le produce la adicción, siente que su cuerpo lo pide. Por ejemplo, un cuerpo adicto a la carne, al verse desprovisto de ella, manifestará su ansia a través del gusto e incluso llegará a influenciar el humor. La persona en cuestión sentirá, a veces por semanas, un insoportable deseo de comer un bife, y hasta puede llegar a soñar que lo hace.
En el caso de una adicción es fácil confundirse al intentar determinar si el ansia por algún alimento específico es causada por una adicción, por las NRC o por parásitos. Es por esto que todo aquel no sea un experto en el método de alimentación conciente puede no siempre saber a ciencia cierta qué necesita el cuerpo, cuándo y en qué cantidad. Sin embargo, ejercitar con regularidad el método de alimentación conciente ayuda a desarrollar la habilidad de poder distinguir rápidamente entre NRC, adicciones y otros factores.
Un fuerte antojo por un alimento en particular puede también ser causado por parásitos. Hay muchos más parásitos dispuestos a vivir en el cuerpo humano de lo que la mayoría piensa. Muchos de ellos pueden tener una gran influencia sobre la preferencia de sabores (sentido del gusto) de una persona. Llevado a la práctica, puede decirse que algunos parásitos pueden esclavizar tanto a una
persona que ésta termine ingiriendo solamente aquellos alimentos que les permitan crecer bien. Los hongos son un buen ejemplo. Si su colonia crece lo suficiente en el intestino, la persona se vuelve glotona, adicta a los dulces (chocolate, helado, galletitas).
Cuanto más adicto a comer es el hombre, más difícil encuentra el ayuno, y sólo este proceso se vuelve ya algo muy desagradable. Los síntomas físicos son los mismos que aparecen en un adicto al alcohol, los cigarrillos y las drogas en general. Ésta es una de las pruebas clínicas que demuestran que comer es un tipo de adicción, con la que el ser humano convive desde el nacimiento.
El hecho de comer como un adicto (vivir con la adicción a la comida) es uno de los principales factores por los que el cuerpo de un ser humano promedio se mantiene con vida por menos de cien años, enfermándose y envejeciendo, por lo general, durante toda la vida.