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Cómo está organizada la tesis Resumen de los capítulos

2. Hablando de la poesía (-primer área de atracción)

2.2. Política del lenguaje

2.2.2. La dureza Teoría General del Signo

La versión dura de la semiótica de la que emana la Teoría General del Signo, bebe de la teoría lingüística del teórico del Círculo de Copenhague, Louis Hjelmslev55. Inspirado en Saussure56, incluye la lingüística en la semiótica considerando el lenguaje como un sistema de signos, un sistema de correspondencia entre sonido y significado, entre

54 Curso del Collège de France (1978-1979). 55

(1899-1965).

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contenido y expresión, en el que cabe que los interlocutores no se entiendan debido a los aspectos connotativos de la situación comunicacional. El signo es un dato empírico, por tanto, se estudian los aspectos formales de la lengua, su economía, para hacer de ella operaciones de cálculo que puedan ser recogidos por un álgebra que recoja todos los sistemas lingüísticos posibles. La gramática de la lengua, como el enunciado, no sería más que una red de elementos formales definidos relacionalmente. Volviendo a la sociedad, esta noción de lenguaje, no tiene lo tiene en cuenta, se centra únicamente en el enunciado, en el sentido y en el signo. Esta perspectiva enfoca su preocupación en el estudio de la poesía hacia la palabra poética, en cómo la palabra en el contexto pragmático del verso, de la estrofa, o del poema, podría decir qué cosas diferentes. Para comprender las constantes de la poesía la abre en categorías: imagen (figuras estilísticas), ritmo y sentido. La palabra de la poesía sería una palabra elegida entre otras palabras dentro del stock de la lengua con el fin de generar un lenguaje particular, inscrito en una situación concreta y pautada: el poema. La palabra poética cambiaría su valencia debido a la influencia del contexto pragmático del poema, como si al poner las partículas-palabras en un contexto “modificado” al normal, la reacción química fuese una diferencialmente criptica. Las palabras serían las mismas pero lo que las modifica es el contexto cargadamente connotativo del poema, por el que perderían valencia denotativa a cambio de expresar “lo inexpresable”. Para la Teoría del signo primero está la lengua, después, el discurso, éste sería, como acabo de ejemplificar, un empleo de los signos preexistentes, por tanto, no hay sociedad, no hay testimonio, en todo caso habría voluntad unificadora y totalizadora. La Teoría del Signo, además de una teoría lingüística supone, implica, una política del signo.

Siguiendo a Henri Meschonnic (2007) en La poética como crítica del sentido, el uso que se ha hecho de la poesía desde el signo, ha sido triple. Como decía en el párrafo anterior, la poesía ha sido el lugar compensatorio del instrumentalismo, en su balanza dicotómica. También, ha sido denominada “compleja”, se la ha oscurecido porque en ella el signo se cubre de tiembla y por eso la poesía es la figura de lo indecible, de lo impenetrable, y si podemos penetrar en su sentido es a través de dos diferencias dicotómicas: (1) por un lado, la imagen y el ritmo por el otro; y (2) el tipo dominante de lenguaje que emplearía: connotativo, frente a su contrario, el denotativo. ¿Podríamos decir que la poesía sería eminentemente connotativa? ¿Cómo diferenciar dentro del poema cuándo, cómo y por qué denota o connota? ¿La connotación y/o denotación se sitúa en un verso, en una estrofa, en dos, en el poema como unidad? Y respecto de las metáforas ¿Hay metáforas principales y/o secundarias y/o cascadas, enjambres, subsuelos metafóricos? ¿Qué relación se establece entre éstas, en caso de que el lector las identifique? Por otro lado, afirman que la poesía se hace con métrica, con rítmica medida, a diferencia de otros géneros discursivos y formas escritutarias. Con este fin se distingue la poesía de la prosa, y se dice que la poesía es intraducible frente a la prosa, que por otro lado, se “dejaría” traducir (porque el lenguaje que se emplea es mayormente denotativo). La poesía es tratada como una cifra destinada su desciframiento, lo que la pone del lado de lo esotérico, de lo mágico, de lo indefinible. Estas son las tres características en las que los desarrollos teóricos afines a la teoría del signo, encuadran la poesía: uso parasitario del lenguaje, oscuridad y ritmo.

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Como vengo insistiendo, no habría un lenguaje anterior al lenguaje, sólo se puede aducir a exterioridades, a construcciones semiótico-materiales y afectivas acerca del lenguaje, entre otras cosas por ello Foucault habría recalado en observar el histórico muro de carga del signo. Como refería grosso modo respecto de la Teoría del Signo, el significado de un enunciado estaría determinado por el empleo que se hace de las palabras dentro de este. Entender el enunciado, según Wittgenstein (1999), consistiría en interpretar lo que nos dice mediante su empleo, es decir, “optar” por una de las acciones entre todo lo que el enunciado podría hacer, todo lo que podría significar.

Pensar las formas de lo social desde la lógica del signo, puede hacernos caer en vernos como replicantes de las formas socio-históricas instituidas. Estas formas nos proveen de guiones que pueden o no incitarnos a seguirlos, “forzarnos”, pero hay también otras formas, otros temas, aunque pensemos de vez en cuando que tanto las formas (Tragedia, Comedia y Drama), los temas (¿de dónde venimos? ¿quiénes somos? Y ¿hacia dónde vamos?) no cambien. Pero los Seres Humanos, La sociedad, como señala Tomás Ibáñez (2005) en torno a los postulados de Cornelius Castoriadis, no responde al criterio de “determinidad” ya que nos creamos (nos alteramos) a nosotros mismos y tenemos la facultad de imaginarnos más allá de los límites instituidos en los que nos es claramente prescrito el uso de una palabra, en los que lo que hacemos se hace inteligible y, por tanto, de generar otras versiones interpretativas, otros mundos, para los mismos empleos lingüísticos.

2.2.3. Pragmática del Lenguaje. Poesía: tipo anómalo de discurso