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Eclosión del movimiento obrero y auge de la militancia (1970-1973)

1. Antecedentes: Contexto socio-histórico

1.4. Eclosión del movimiento obrero y auge de la militancia (1970-1973)

En 1970 la conflictividad laboral en España alcanzó la máxima cota del decenio, con casi medio millón de trabajadores en conflicto y nueve millones de horas perdidas, según las cifras del Ministerio de Trabajo. Para explicar este hecho, tenemos una serie de factores: la negociación de los convenios colectivos en importantes empresas y sectores, el incremento del activismo obrero, pese al auge de la represión, y la protesta contra las peticiones de muerte del consejo de guerra contra militantes de ETA celebrado en el mes de diciembre.

34 . *. Esta política se llevó a la práctica en la Taula rodona de 1966 y en la Assemblea de Catalunya de 1971.

35 . *. “Comisiones Obreras informan” 1969: Núm.2. (abril 1969).

36 . *. Por ejemplo las Plataformas anticapitalistas o los Sectores de Comisiones Obreras (ésta auspiciada por Bandera Roja).

33 Cuadro 8

Evolución del número de huelgas, huelguistas y jornadas perdidas. Volumen global de la conflictividad España (1963-1975)

Años Huelgas Huelguistas

(Miles) H Jornadas Perdidas JP/H Volumen 1963 777 1964 484 1965 236 1966 179 37, 0 184,0 5,0 38,2 1967 567 366,2 236,0 0,6 152,3 1968 351 130,7 1.925,3 14,7 89,5 1969 491 205,4 4.476,7 21,8 233,9 1970 1.591 460,9 8.738,9 18,9 315,8 1971 616 222,8 6.886,5 30,9 311,2 1972 853 277,8 4.692,9 16,9 191,3 1973 931 357,5 8.646,5 24,2 415,0 1974 2.290 685,2 13.989,6 20,4 523,1 1975 3.156 647,1 14.521,9 22,4 842,1

Fuente: Ministerio de Trabajo: Informe sobre conflictos colectivos de trabajo, 1963-1975. Este cuadro fue ampliado por Soto, Carmona, Álvaro, Huelgas en el franquismo: causas laborales-consecuencias políticas, Historia Social, Núm. 30, pág. 54.

La década de los setenta fue la fase de maduración del nuevo movimiento obrero, en ella la organización obrera alcanzó un gran desarrollo por otro lado se radicalizó la represión patronal y gubernamental, dando todo ello como resultado un incremento extraordinario de la conflictividad laboral. El mayor número de conflictos en la provincia de Barcelona se registró en el sector metalúrgico (más de un 50%), registrando así mismo la construcción, el textil y las industrias químicas un gran número de huelgas.

La evolución de la acción sindical en los primeros años de los setenta, tuvo repercusiones en los contenidos reivindicativos y sindicales habiendo dos constantes en la lucha sindical de estos años, por un lado la lucha contra la represión y por el otro la lucha contra el bloqueo salarial por subidas generales o concretas de salarios. Otro detonante de la protesta fue la negociación colectiva, el año en que se dispararon las huelgas, en 1970, coincidió con que más de un millón de trabajadores, es decir, el 96% de la fuerza laboral de la provincia de Barcelona, estaban afectados por algún convenio colectivo37.Asimismo, fue un motivo de acción sindical

la reducción progresiva del tiempo de trabajo tanto a través de la reducción de la jornada, como con el aumento de las vacaciones o de los descansos. Junto con estos objetivos, se abrió paso con gran fuerza hasta ocupar un lugar central en las reivindicaciones sindicales, la exigencia de la representatividad sindical de un sindicato obrero.

37 . *. ídem Balfour La dictadura, los trabajadores y la ciudad. El movimiento obrero en el Área Metropolitana de Barcelona (1939-1988), pág. 171.

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Por todo ello, Barcelona se convirtió en la provincia con mayor porcentaje de conflictividad a nivel estatal, durante el primer lustro de la década de los setenta.

El apogeo de la disidencia de los trabajadores inmigrantes fue acompañado por el incremento de los trabajadores de cuello blanco. La gran expansión del sector terciario dio lugar a una clase obrera de cuello blanco. Entre ellos, los más organizados fueron los empleados de banca. Unos de los motivos de su descontento, era el desigual reparto de los beneficios que ellos habían contribuido a generar. Éstos tenían una gran capacidad organizativa que les otorgaba un fuerte poder negociador, todo ello reforzado por la relativa homogeneidad de condiciones en los diferentes bancos y entidades financieras y por el hecho de que poseían un convenio único para todo el Estado.

A partir de 1971, se extendieron las luchas a otros sectores de trabajadores de cuello blanco como el de la sanidad, la enseñanza, el periodismo o los oficinistas.

Comisiones Obreras

Los primeros años de los setenta fue un periodo de consolidación de CCOO que obtuvo un amplio reconocimiento social y consiguió extender su influencia en el mundo laboral. A su vez tuvo un papel más importante en la lucha antifranquista, convirtiéndose en la actividad principal de los dirigentes del sindicato. Por lo tanto, existía una doble línea de actuación: por un lado los dirigentes optaban por una lucha con un contenido cada vez más político y por el otro la base quedó más delimitada a la lucha sindical de la fábrica. Esto produjo que se dificultara la conexión entre los organismos dirigentes y las organizaciones de base y que se incrementara la distancia entre la capacidad movilizadora de la base y su escasa estructura orgánica38.

Asimismo encontramos división y fraccionamiento dentro de CCOO y del movimiento obrero. Después de la desaparición del FOC, surgieron organizaciones situadas a la izquierda política de CCOO, como: Bandera Roja, MCE, LCR, o las Plataformas Anticapitalistas. Estos últimos eran partidarios de la acción directa, de la minoría dirigente, de la actuación clandestina, de movilizarse únicamente en las empresas donde tenían una importante implantación y llevar la acción hasta las últimas consecuencias, aunque supusiera el cierre de la fábrica y el despido de toda la plantilla. Tuvieron un cierto protagonismo en la comarca del Vallès Occidental y mantuvieron su idiosincrasia hasta a su desaparición a mediados de la década de los setenta. Por el contrario los militantes del PSUC preferían la acción controlada, la utilización a fondo de las posibilidades legales, no quemar a los trabajadores, permanecer compenetrados con las masas y dar apoyo a las empresas en conflicto.

38 . *. “Se ha llegado así a una situación en que al menos temporalmente algunos de estos organismos de dirección del movimiento obrero, funcionan de una manera burocrática, sin representatividad real en la lucha”. Para una discusión de los problemas del movimiento obrero en Barcelona. Comité de Barcelona del PSUC, septiembre 1973, Págs. 5 y 6: AHCONC, fondo PSUC V-2. Nota extraída de Ídem, Sellés i Vidal pág. 400.

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Asimismo era diferente la función que debería poseer CCOO, para las dos tendencias. Para el PSUC, las Comisiones Obreras debían de tener un papel relevante en la alianza interclasista contra la dictadura, que en Catalunya tenía su máxima expresión en la Asamblea de Catalunya. Mientras que para las organizaciones más izquierdistas, Comisiones Obreras era una organización de masas fundamental para la lucha anticapitalista, con la finalidad de derrocar al franquismo y al capitalismo. El resultado de todo ello, fue la aparición de diversas organizaciones que reivindicaban las siglas de CCOO. Para el historiador Joan Zambrana, en 1973, se podían dividir en los siguientes grupos39:

1. Comisiones y Coordinadoras locales y nacionales controladas por el PSUC, que era claramente el grupo más numeroso y más influyente. 2. Comisiones y Coordinadoras de “sectores” influenciados por Bandera Roja (OCE-BR), de tendencia leninista-maoísta. Ésta tuvo una incidencia importante en algunas empresas de la ciudad de Barcelona y sobretodo en la comarca del Baix Llobregat.

3. Los llamados “unitarios” impulsados por el MCE (maoístas) y la LCR (trotskistas).

4. Las llamadas Plataformas Anticapitalistas, conocidas también por el nombre de su revista Vallès Obrero y partidarios de los consejos obreros anticapitalistas.

5. Las Plataformas de CCOO de empresas, producto de la unión de la UCL, AC y de grupos obreros autónomos. Muy relacionado con este grupo estaba el “Topo Obrero”.

6. Grupos anarquistas y libertarios, algunos de los cuales intentaran, en colaboración con miembros del grupo anterior, la reconstrucción de la CNT.

Entre ellos surgió el debate sobre sí se tenía que continuar con la utilización del sindicato vertical o abandonarlo definitivamente.

Conflicto de la Térmica del Besòs

Estos años fueron pródigos en importantes conflictos laborales, en grandes empresas del metal, como: “La Maquinista”, “SEAT”, “AEG Ibérica”, “Harry Walker” o “Roca”. Sin embargo el conflicto de la Térmica del Besòs de abril de 197340, marcó un punto de inflexión dentro de la

movilización obrera, dando lugar a que la conflictividad se disparara hasta magnitudes desconocidas hasta entonces. La huelga provocó una gran protesta obrera (200 empresas y más de 150.000 trabajadores implicados) y la solidaridad de sectores ciudadanos, eclesiásticos, estudiantiles, profesionales e intelectuales, alcanzando una gran repercusión a nivel catalán y estatal. Las protestas alcanzaron su máxima expresión en la huelga general de Cerdanyola y Ripollet del día 6 de abril que para el historiador Balfour “fueron las primeras de una serie de

acciones generales de ámbito local que conmocionarían las ciudades alrededor de Barcelona entre 1974 y 1975”41. En definitiva, el conflicto

39 . *. Zambrana, Joan, La alternativa libertaria. Catalunya, 1976-1979. Barcelona, 2000. 40 . *. Ver base de datos (2/IV/73).

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supuso un paso adelante para la ciudadanía que fue capaz de movilizar a diferentes sectores y un reforzamiento del movimiento obrero que actuó de manera decidida y unida.

1.5. Agitación popular (1974-1975)

La crisis del petróleo de 1973 dejó de manifiesto los problemas del desarrollismo español en la década anterior. El modelo de crecimiento había producido profundos desequilibrios regionales y una enorme división entre el mundo rural y el urbano. Además se hallaron con una serie de inconvenientes: infraestructuras deficientes, economía profundamente inflacionista, la entrada de capitales extranjeros era insuficiente y el Estado dependía excesivamente de las divisas aportadas por los emigrantes y el turismo. A todo ello se le sumó el problema del desempleo, ya que la economía era incapaz de absorber toda la mano de obra estatal y sólo la emigración ponía remedio a esta realidad.

A nivel político, a finales 1973, el asesinato del almirante y presidente del gobierno Carrero Blanco, por un comando de ETA hizo menos probable la posibilidad de perpetuarse el régimen más allá de la muerte de Franco. Como consecuencia, los tecnócratas desaparecieron definitivamente del gobierno y se abolió cualquier intento aperturista.

El gobierno del nuevo presidente, Carlos Arias Navarro, pese a insinuar algún aperturismo42, se caracterizó por el inmovilismo político y

por recurrir incluso a un mayor grado de violencia contra los movimientos de contestación social. Las ejecuciones de Salvador Puig i Antich y Heinz Ches en marzo de 1974 y las de dos miembros de ETA y tres del FRAP en septiembre de 1975, son una buena muestra de ello.

Por lo tanto, se dieron dos procesos; por un lado, la extensión de movimientos de protesta suscitados por injusticias económicas y sociales y, por el otro, la lucha en el poder político entre la oposición, que alegaba representar el descontento mencionado, un creciente número de gente dentro y en los límites del régimen y que creía en la reforma del sistema, y los franquistas recalcitrantes, cuyo poder se basaba en la burocracia militar y del Estado43.

En 1974 hubo un acusado incremento de la conflictividad laboral extensible a todo el conjunto del Estado y especialmente en la provincia

de Barcelona que fue con mucho la de mayor conflictividad44. El

descontento generado por la inflación y el pujante protagonismo de la oposición sindical provocó que 1974 fuese el año con mayor número de conflictos laborales y más trabajadores afectados desde el inicio del

franquismo45. Asimismo las demandas políticas tuvieron un gran

protagonismo en las plataformas reivindicativas obreras. De esta manera las peticiones de libertad para los detenidos, la amnistía política y sobre todo la exigencia del reconocimiento de los auténticos representantes de

42 . *. Fue el llamado “espíritu del 12 de febrero” (1974). Consistió en un programa tímidamente reformista, cuyo punto importante fue el asociacionismo político, que se debería concretar posteriormente. 43 . *. Balfour, S, OP, cit, pág. 209.

44 . *. Ver cuadro número 7. 45 . *. Ver base de datos.

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los trabajadores elegidos en asambleas, alcanzaron un gran protagonismo en la protesta. También una parte relevante de la conflictividad fue por solidaridad con trabajadores de la misma empresa o de otras empresas. Por otra parte se incrementó la tendencia a la extensión sectorial y territorial de la conflictividad.

La creciente intensificación de las luchas dio como resultado unos substanciales incrementos salariales así como significativas reducciones de la jornada de trabajo. Al mismo tiempo, se incrementó la represión laboral mediante los cierres patronales y las sanciones y los despidos de trabajadores y de cargos sindicales.

Durante este año, entre los conflictos más importantes destacaron los sectores sectoriales del textil y de la banca, los de Seat e Hispano Olivetti

y los de las empresas Elsa y Solvay46. Los conflictos de estas dos

últimas, condujeron a una huelga general en la comarca del Baix Llobregat en los primeros días de julio con resultados satisfactorios para los trabajadores.

En el mes de diciembre, una asamblea de 500 enlaces sindicales del metal del Baix Llobregat convocó otra huelga general contra la política económica gubernamental y la creciente represión. La huelga tuvo un amplio seguimiento entre los trabajadores y amplios sectores de la población y puso de manifiesto la pérdida de control del sindicato vertical en la comarca.

En 1975 hubo una tendencia a la disminución del número de conflictos laborales tanto en la provincia de Barcelona como en España. Este hecho fue debido a diversos factores, entre los cuales destacaron la reducción del número de convenios negociados, el incremento de la represión estatal, la proximidad de las elecciones sindicales que concentró los esfuerzos de la oposición sindical en su preparación y la crisis económica que afectó a la movilización de algunas empresas y

algunos sectores47. Aun así encontramos importantes conflictos en

empresas como Seat, Aluminio Hispano- Suiza, Clima-Roca, Miniwatt, Tubauto o Laforsa y las movilizaciones de protesta contra las cinco ejecuciones del 27 de septiembre48.

Desatacó la elevada conflictividad en las comarcas del Vallès Occidental y el Baix Llobregat, y por ramos el de la construcción alcanzó la segunda posición, tras el del metal49. Las principales causas del salto

en dicho ramo las podíamos encontrar en la misma crisis económica que hacía peligrar los puestos de trabajo y en la mejor organización en la oposición sindical, sobre todo en las grandes obras, reforzada por la presencia de trabajadores cada vez más comprometidos.

El 22 de mayo de 1975 se aprobó la regulación del derecho de huelga, de manera restrictiva. Ésta solo podía ser de carácter exclusivamente laboral y solo podía ser convocada con el apoyo del 60% de la plantilla y

46 . *. Ver base de datos año 1974.

47 . *.Varo Moral, Nàdia, La conflictivitat laboral femenina durant el franquisme a la provincia

de Barcelona, (Barcelona, 2005), Pág.136. 48 . *. Ver base de datos (27/IX/75).

49 . *. Mota Muñoz, José Fernando, Mis manos, mi capital: els treballadors de la construcción,

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si no estaba en vigor el convenio colectivo, tal como disponía el artículo 2º, punto A: “El conflicto colectivo de trabajo será procedente siempre

que no exista un convenio colectivo sindical o decisión arbitral obligatoria, o existiendo convenio se hayan iniciado ya las deliberaciones para la revisión del mismo, previa denuncia de su término final” y el artículo 3º,

punto A: “Las perturbaciones del régimen laboral por motivos ajenos al

trabajo, así como las de apoyo realizadas por trabajadores no afectados, serán consideradas improcedentes a todos los efectos” 50. Este decreto

estaba dentro del contexto de las elecciones sindicales que otorgaba un tímido aperturismo para tratar de conseguir la confianza de los trabajadores y era un intento desesperado de frenar la inevitable caída del sindicato franquista.

En el tramo final del régimen, cabe destacar la importancia del movimiento vecinal que contribuyó a potenciar a la movilización, sobre todo mediante la solidaridad hacia los trabajadores en huelga y los represaliados impulsando una sociedad civil antifranquista y generando una cultura que afirmaba los derechos de los habitantes de los barrios y la crítica al capitalismo.

Comisiones Obreras y elecciones sindicales

La clarificación en el escenario sindical, fruto de la reunificación de mediados de 1974 de la diferentes coordinadoras en el seno de CCOO, facilitó la creación de candidaturas unitarias y democráticas en las elecciones sindicales de junio de 1975. Éstas coincidieron en un momento de gran capacidad de organización y de movilización del movimiento obrero. La CONC centró una gran atención a las elecciones, recordando “las dificultades y retrasos que para la conquista de las

reivindicaciones y para el avance de la lucha, ha supuesto el no presentarse a elecciones o prepararlas insuficientemente”; por tanto era

necesario esforzarse “de tal forma que los representantes a todos los

niveles sean auténticamente elegidos por los trabajadores y sean dispuestos a defender intereses de nuestra clase”, con la finalidad de

“utilizar a fondo, todas aquellas medidas que faciliten la defensa de los

intereses de los trabajadores, que permitan mayores avances en la liquidación del sindicato vertical y en la construcción del sindicato de clase” 51.

La participación de los trabajadores en las elecciones sindicales fue muy elevada y dio como resultado el triunfo de las Candidaturas Unitarias y Democráticas propiciadas por CCOO, en algunos sitios con colaboración con USO. Según los datos oficiales, en la provincia de Barcelona participó el 83, 5 % del censo en las elecciones de enlaces sindicales y el 97, 6 % en las de vocales jurados de empresa; a reseñar la importante renovación de cargos: solamente fueron reelegidos el 14, 8% de los enlaces y el 9,4% de los vocales jurados52. Por lo tanto las

elecciones representaron el punto culminante de la estrategia de entrismo que los comunistas habían adoptado como propia y

50 . *. Decreto-Ley que regulaba los conflictos colectivos de trabajo, La Vanguardia Española (11/V/75). 51 . *. “LLuita Obrera”: Núm. 17 (marzo 1975).

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contribuyeron al desmoronamiento definitivo del sindicato vertical

La victoria de Comisiones Obreras dio origen a una polémica sobre el futuro inmediato. Existían dos planteamientos: la organización de un sindicato independiente y unitario que aglutinara todas las tendencias presentes en el movimiento obrero; o bien la ocupación del sindicato vertical a partir de la dominación absoluta de las estructuras de base para conseguir una total transformación. El debate duró hasta mediados de 1976, adaptándose CCOO a la situación cambiante. Así en octubre de 1976 la CONC creó la Confederación Sindical de la Comisiones Obreras Catalanas, por lo que no alcanzó el objetivo de crear un sindicato unitario y pasó a convertirse en organización sindical.

2. SINDICATO VERTICAL

2. 1 SINDICATO VERTICAL 2.1.1 Origen e ideología

El origen de la Organización Sindical Española (OSE), fundada en 1940, residía en los principios de una única organización sindical bajo el mando de FET y las JONS. La OSE fue el resultado de la fusión de las organizaciones obreras del falangismo, el tradicionalismo y las organizaciones patronales, con el objetivo de organizar a los trabajadores, técnicos y a patrones dentro de una sola estructura vertical, a semejanza de los partidos fascistas, para las relaciones laborales en un estado corporativo.

El sindicato fue un instrumento del partido único del régimen franquista. A través del sindicato único, de afiliación generalizada y obligatoria, el régimen trataba de integrar al mundo del trabajo y de la empresa. A través del sindicato, el estado franquista se reservó la capacidad de imponer leyes y normas que controlaban todos los movimientos de los trabajadores, poseyendo una responsabilidad directa en el control de cualquier contestación y conflictividad obrera.

La ideología del sindicato vertical estaba expuesta en sus leyes fundacionales, en las que aparecía como una pieza importante del régimen franquista, junto con el partido único. Al partido se le asignaban las funciones políticas y administrativas del régimen y al sindicato, las laborales, sociales y económicas.

Encontramos tres leyes fundamentales en el origen del sindicato vertical53:

La primera de las leyes era el Fuero del trabajo, de marzo de 1938, en la que se definían los principios de la política social, económica y laboral del régimen. En ella aparecía definido el sindicato como complemento del Estado para aplicar una política de carácter totalitario; se estableció que el sindicato tenía que ser único y vertical y por medio de éste el Estado