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BENDITAS ÁNIMAS DEL PURGATORIO

M EDIOS PARA ALIVIAR LAS PENAS DE LAS ÁNIMAS

En Piquer siempre estaba presente la idea de que el socorro que se hacía a las ánimas del Purgatorio, es una de las obras más piadosas que se pueden realizar463. En este

458

Oír misa por ellas, mejor todavía aplicarlas “es la misa el primer caudal, el más rico tesoro con que contamos para satisfacer la inmensa deuda que tienen contraída con Dios las almas del Purgatorio” (Ibídem, p. 112).

459

Cuando hacemos una limosna, abrevia mucho las horas de dolor de las ánimas “con la limosna se lleva una de las obras de caridad más apremiante que se puede hacer a favor de los difuntos” (Ibídem, p. 118).

460

LE GOFF,J: Op. Cit., p. 315

461

Ibídem, p. 22.

462

“El vínculo de caridad que une a los miembros de la Iglesia no vale solo para los vivos, sino también para los difuntos (...) Los muertos viven en la memoria de los vivos (...) y así los sufragios de los vivos pueden ser útiles a los muertos” (Ibídem, p. 316).

463

“El socorro que se haze a las Almas de Purgatorio, es una obra de las mas piadosas y religiosas que la Iglesia Cristiana ha usado”. (FR. FELIPE DE LA CRUZ: Tesoro de la Iglesia en que se trata de

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contexto la misa se afirmó como el mejor de los sufragios en favor de las ánimas. Su cantidad aumentó en la época barroca y se convirtió en la moneda de cambio de la salvación464.

Incluso los sufragios de los pecadores son de utilidad para los difuntos, porque el valor de los sufragios depende de la condición del difunto y no de la del vivo. Actúan además a la manera de los sacramentos que son eficaces por sí mismos, con independencia de quien proceden. El sufragio pasa a ser propiedad del difunto, que es el único que puede beneficiarse de él, pero en cuanto meritorio de la vida eterna, en razón de la caridad de que procede, puede ser útil al que la recibe y al que le ofrece.

Los sufragios son útiles a los que se hallan en el Purgatorio e incluso les están especialmente destinados (San Agustín dijo que los sufragios se dirigen a quienes no son ni del todo buenos ni del todo malos). Incluso puede llegar a suceder que la acumulación de sufragios acabe con la pena del Purgatorio. Por el contrario, los sufragios son inútiles para los niños muertos sin bautismo, ya que no se encuentran en estado de gracia, y porque los sufragios no pueden cambiar el estado de los difuntos465.

Los tratadistas de la muerte destacaron la eficacia de la misa sobre los demás sufragios realizados. Consideraban que por su virtud infinita aprovechaba tanto al que lo hacia, salvo si era hombre malvado, como al que la recibía y aumentaba el grado de su valía cuando el sacerdote se encontraba en gracia466.

Cantidades importantes de dinero eran invertidas en cientos y miles de misas

aplicadas por los difuntos467. Este capital iba a parar a manos de las parroquias y conventos,

Indulgencias, Jubileos, Purgatorio, Bula de Difuntos, Ultimas Voluntades i Cuarta funeral. Madrid, 1631. p. 21).

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La condición para que los sufragios sean útiles radica en la unión en el amor (charitas) entre los vivos y los muertos. Los tres sufragios más eficaces son indudablemente la limosna, como principal efecto de la caridad, la plegaria, el mejor sufragio de acuerdo con la intención, y la misa porque la Eucaristía es la fuente de la caridad y el único sacramento cuya eficacia es comunicable. Las misas más eficaces son las que contienen oraciones especiales por los muertos, pero es esencial la intensidad de la devoción del que la celebra o la hace celebrar. También es útil el ayuno, pero en menor medida, porque es más exterior. (LE

GOFF,J: Op. Cit., p. 317). José Boneta explica la importancia de que la misa sea aceptada por Dios, de esta forma se conoce el valor de la misa “… mas te importa trabajar para que Dios acepte por ti una Missa, que para que se digan por ti cien mil, porque con una, y su aceptación, saldras del Purgatorio: y con cien mil no aceptadas te quedaras en èl” (Gritos del Purgatorio y medio para acallarlos. Zaragoza, 1702. p. 250), por lo tanto, importa más la sinceridad y devoción con que se digan las misas que la cantidad que se encarguen.

465

LE GOFF,J: Op. Cit., p. 316.

466

LORENZO PINAR, F.J: Muerte y Ritual en la Edad Moderna. Salamanca, 1991. p. 100.

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a veces enfrentados por la disputa de estos ingresos468. Este sería el motivo del

enfrentamiento entre el Abad de San Martín y Francisco Piquer llegado el momento de erigir la Hermandad del Monte de Piedad.

Los derechos parroquiales establecían que: la parroquia tenía derecho a sepultar a todos los que morían sin haber escogido sepultura, mediante testamento, o que carecían de enterramiento familiar; la parroquia (su clero) no podía ser excluida de ningún entierro aunque el difunto hubiese expresado su deseo de ser enterrado sólo por regulares, asimismo recibía una cuarta parte (cuarta funeral) de todos los derechos de ofertas y oficios, cuando el difunto se enterrase fuera de ella, y la cuarta parte de los sufragios cuando se enterraba en la misma parroquia, los pobres no pagaban derecho de enterramiento469.

El control eclesiástico de las misas trataba por un lado de impedir que los testamentarios cometiesen fraudes disminuyendo el número de misas que había dejado

estipuladas el difunto en su testamento470. Por otro lado, había que vigilar el exacto

cumplimiento de todas y cada una de las misas que la parroquia le tocaba administrar471.

Esta preocupación por los ingresos parroquiales es comprensible si se tiene en cuenta que el “salario” de muchos clérigos y frailes, dependía en buena parte del número de misas que consiguieran472.

468

Ibídem, p. 462. “Las constituciones sinodales no dejaron de defender los derechos parroquiales sobre los sufragios que los difuntos dejaban estipulados, y esto a pesar de que mandase enterrarse en un convento y otro lugar”

469

RIVAS ALVAREZ, J.A.: Miedo y Piedad. Testamentos Sevillanos del siglo XVIII. Sevilla, 1987, p. 145

470

Los herederos y albaceas debían por eso entregar al párroco en el plazo de nueve días las cláusulas testamentarias que hacían referencia a estos temas. (MARTINEZ GIL,F: Op. Cit., p. 463).

471

Ibídem, p. 463.

472

Ibídem, p. 465. Los ingresos parroquiales se componían de los derechos de estola, cuartas funerales, misas de aniversarios, censos y otras cantidades menores (limosnas, cepillos) El poder absolutorio de los oficios de difuntos dejaba abierta la posibilidad de pagar con riquezas terrenales la salvación eterna. La popularización de esta teoría reportó sustancioso beneficios económicos a la Iglesia ya que todos los fieles de acuerdo con sus posibilidades, destinaba una parte de sus caudales e conseguir el bienestar del alma después de la muerte. (CATALAN MARTINEZ,E: El precio del Purgatorio. Los ingresos del clero vasco en la Edad Moderna. Bilbao, 2000, p.161).

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El valor de las misas473 dependía de su solemnidad, así, las misas cantadas tenían un

precio más elevado que las ordinarias, lo mismo ocurría con las misas de alma, que por decirse en un altar privilegiado y poseer una mayor eficacia se cotizaban un real por encima de las rezadas474. En las anotaciones que Piquer hacía sobre las misas que se decían

por las ánimas y que sufragaba el Monte, predominan las misas de 3 reales de vellón, y son también muy numerosas las de 4 reales de vellón, siendo excepcionales la de mayor cuantía que se reservaban para ocasiones especiales como determinadas celebraciones o en el transcurso del novenario.

En los testamentos solía exigirse que las misas se dijeran tan pronto como fuera posible, por parte eclesiástica, estaba mejor considerado que las misas se hubieran dicho en vida, asegurándose así el interesado, por otra parte, que no habría dejación por parte de los

testamentarios475. Piquer en su testamento dejaba avisado que las misas que dejaba

encargadas por su alma, habían sido dichas, restando únicamente las que pertenecían a la Parroquia de San Martín.

Aquellos que podían permitirse económicamente, la continuidad de los sufragios, dejaban establecidas unas memorias476 o constituida alguna capellanía477 para que las misas

473

El sacrificio de la misa era la celebración más importante de la Iglesia Católica al recordarse la muerte y resurrección de Jesucristo, la asistencia a misa dominical era obligatoria bajo pecado mortal. Después de la misa es la Confesión la práctica más importante, ocupando un lugar también destacado el culto a las imágenes y a las reliquias. (FERNÁNDEZ RODRÍGUEZ,C;ROSADO MARTÍN,DyF.MARÍN BARRIGUETE: “La sociedad del S.XVIII a través del sermonario. Aproximación a su estudio” en Cuadernos de Historia Moderna y Contemporánea, nº 4, (1983), p. 35-57)

474

MARTINEZ GIL,F: Op. Cit., p. 471. Los precios de las misas estaban fijados por los aranceles parroquiales y los ingresos por este concepto ayudaban en muchos casos a una debilitada situación económica de la fábrica parroquial. (LORENZO PINAR,F.J: Op. Cit., p.105).

475

Ibídem, p. 473.

476

En las memorias de misas el testador deja una cantidad de dinero para que se digan una serie de misas el día del aniversario, o en los días en que él determine, (…) siendo frecuente compartir parte de la renta a favor de las ánimas del purgatorio. (CATALAN MARTINEZ,E: Op. Cit., p. 175).

477

“La capellanía es una fundación perpetua por la cual una persona segregaba de su patrimonio ciertos bienes -en vida o por testamento- y formaba con ellos un cinculo que se destinaria a la manutención o congrua sustentación de un clérigo, que quedaba por ello obligado a rezar un cierto número de misas por el alma del fundador o de su familia” (PRO RUIZ,J: “Las Capellanías: familia, Iglesia y propiedad en el Antiguo Régimen” en Hispania Sacra 41 (1989), p. 585-602). “Las capellanías y los legados píos forman parte de los mecanismos que utilizó la clase pudiente para salvaguardar no sólo su alma sino también su fortuna, mientras que los emnos favorecidos hermanaron voluntades y patrimonios, a través de las cofradías para hacer más llevadera la espeera en el Purgatorio” (CATALAN MARTINEZ, E: Op. Cit., p. 162). Las capellanías podían ser eclesiásticas o colativas, que se integraban como beneficio en el patrimonio de la Iglesia. O por otro lado capellanías mercedarias o laicales, para las cuales no era necesaria la aprobación eclesiástica y no servían de título de ordenación sacerdotal. Los bienes de la capellanía seguían siendo de la familia fundadora.

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constantes pudieran aliviar las penas en el tiempo que su alma permanecieran en el Purgatorio478.

Los legados píos (memorias de misas, capellanías, etc.,) desempeñaron una segunda función; además de pretender asegurar la salvación de las almas de los fundadores, se

convirtieron en vías de acceso y reafirmación de la clase dominante479. Además, el

privilegio económico que emanaba del patronato se perpetuaba a través de la designación del clérigo que debía servirlo480. La capilla del Monte de Piedad se convirtió, en la práctica,

durante el siglo XVIII en un beneficio que disfrutarán los sobrinos de Piquer.

LAS PRIMERAS NOVENAS: En seguida se comenzaron a realizar sufragios por las

ánimas y en 1704 se realiza la primera celebración solemne en su favor, concretamente en el mes de noviembre de dicho año, llevándose a cabo un “solemne día de Honras”, durante el cual se dijeron gran número de misas aplicadas a los difuntos481.

En 1705 se repitieron las honras y Piquer solicitó la concesión de cien días de indulgencias para los devotos que siguieran la novena482. El mismo año, Bernardo Solís,

secretario del rey, certificaba la concesión del privilegio (por diez años) para imprimir y vender una novena compuesta para rrogar a Dios por las animas del purgatorio y las que

estan en pecado mortal483

.

478

MARTINEZ GIL,F: Op. Cit., p. 474. “Las capellanías representaron un importante papel, tanto de orden religioso como económico, durante toda la España moderna, pues respondieron no solo a unas motivaciones de índole religiosa, sino que también son una forma de amortizar bienes. Su historia finalizó en 1820, cuando fueron prohibidas nuevas fundaciones por una ley de desvinculaciones y más aún en 1841, al desamortizarse todos los bienes que les pertenecían”. (Ibídem, p. 475).

479

IZQUIERDO MARTÍN,J (et. al): “Religiosidad Barroca y oligarquías urbanas: la estrategia del clero regular madrileño” en MADRAZO,S(Coord.): Madrid en la época moderna. Espacio, sociedad y cultura, Madrid, 1991.

480

CATALAN MARTINEZ,E: Op. Cit., p. 45.

481

AGP, Patronatos. Descalzas, 34/5. Previa e importante relacion del origen, progresos y estado, bienes… El aniversario se celebra con siete altares, misas de a 5 reales de vellón y sermón.

482

AHCM, MPM, Capilla, 305/5.

483

Ibídem. Madrid, 17 de febrero de 1705. Las novenas se componen de oraciones especiales, nueve textos, uno para cada dia de la novena. Normalmente estos textos están pensados para ser rezados cada uno de los nueve días anteriores a la fiesta, coincidiendo el día noveno como el día propio de la celebración. Estos textos debían contar con la debida autorización eclesiástica. El rezo de este novenario incluye misas, cantos, procesiones y su objetivo es la preparación espiritual de los feligreses para el dia de la fiesta principal. (VILLA POSSE,E: Op. Cit., p. 16 y 17)

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Así pues, este mismo año se imprimió un Sermón Fúnebre por las Benditas Ánimas del Purgatorio que escribió y leyó Tomas de la Fuente, del Colegio de la Madre de Dios de

los Teólogos de la Universidad de Alcalá484. Este sermón centra toda la atención en

extender la devoción por las ánimas y hacer entender a los fieles que su colaboración caritativa con ellas traería su propio beneficio.

Según Tomas de las Fuente había tres razones para favorecer a las ánimas. En primer lugar la gravedad de las penas que padecen, había que tener en cuenta que todos los que mueren en gracia y no han satisfecho en vida las penas debidas por sus culpas. Los pecados que condenan no son sólo el mortal o los veniales, sino también otros pecados tan leves que apenas tocan la línea de la venialidad: exceso de comida, bebida, hablar cuando no importa, callar cuando no conviene, despedir con aspereza al pobre, adulación, detener las obras de piedad. De esta forma todos tenemos que purgar penas.

La más mínima pena que se padece en el Purgatorio excede a la mayor que en esta visa se puede tolerar. Se incluían ejemplos de las penas que se sufren en el Purgatorio basados en escritos sagrados, la principal el fuego, “Que sera la tristeza de verse en

aquellos calaboços. Que la memoria de lo que pudieran en esta vida lograr ya de Jubileos, ya de Indulgencias, y ya de obras de piedad, para no entrar en aquella carcel?”485

La segunda razón para ayudar a las ánimas es la imposibilidad que tienen de ayudarse. Desde que llega la muerte es la hora en que no se puede obrar. Sólo el tiempo de la vida es en el que se puede merecer y sembrar para recoger en la otra, “Ayudadnos dizen

las Animas Benditas (...) sin mas esperança de socorro que las que viniere por vuestra mano. Pues ayudemoslas socorramoslas, christianos con nuestras oraciones”486.

En los sermones se trataba de representar la necesidad de las almas de la ayuda de los vivos, invitando a hacerlo de diversas formas: “Poco es lo que nos piden las Benditas

Ánimas del Purgatorio: oyes por essas calles pedir por las benditas animas? Miras por

484

RB, H/117. Sermon Funebre. Que en las nuevas annuales exequias por las animas benditas del purgatorio celebradas en la Real Capilla de las Señoras Descalzas desta Corte el dia veinte y quatro de noviembre deste año de 1705 a expensas de la mas ardiente devocion y zeloso cuidado de don Francisco Piquer Capellán de su Magestad en dicha Real capilla.

485

Ibídem, p. 14.

486

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essas paredes las caxas? Llegan a tus oidos los clamores de las campanas? Pues que las ayudes te piden, socorrelas con una Missa (...) ofrece alguna limosna (...) reza (...)”487.

La tercera razón para ayudar a las ánimas expuesta por Tomas de la Fuente, era el provecho y la utilidad que se derivaba de ese acto de piedad a los vivos devotos. Entre los actos de misericordia, es el hacer bien por las Benditas Ánimas del Purgatorio, el más meritorio, “Si es la limosna un socorrer al pobre por Dios, siendo el alma la mas pobre,

por ser la mas necesitada, sera su socorro la mayor limosna”488.

En 1708 se imprimía una nueva Novena a favor de las ánimas, en esta ocasión el Arzobispo de Toledo, Cardenal Portocarrero489, concedía cien días de indulgencia por cada

día de la novena a quienes la siguieran. La novena era una limosna espiritual que junto con otras limosnas y ejercicios de penitencia (ayunos, disciplinas, etc.,) se cedían para el alivio de las Ánimas490.

Explica esta novena los medios para lograr favores de Dios, en caso e faltar fervor, fuerzas o medios para dar limosnas y penitencias, se recomendaba oír misas, visitar Altares, ganar Indulgencias por los Difuntos, rezar la novena en casa los enfermos, etc. Tras las acciones que se deben realizar cada día de la novena se incluyen los clamores de los muertos a los vivos, parte del libro “Gritos del Purgatorio y medios para acallarlos” de José Boneta.

MISAS SUFRAGADAS POR EL MONTE DE PIEDAD:Las misas fueron el medio utilizado

por Piquer para aliviar la penas de las ánimas en el purgatorio. El número de sufragios fue aumentando progresivamente gracias a las limosnas que ingresaban en el Monte. Si bien,

487 Ibídem, p. 25. 488 Ibídem, p. 30. 489

Vemos como Piquer recibe esta concesión de Portocarrero, sin lugar a dudas la solicitud de la indulgencia iría acompañada de una breve explicación de las acciones de Piquer a favor de las ánimas y dando noticia al mismo tiempo de la fundación del Monte de Piedad, lo que de alguna forma facilitaría el apoyo posterior del cardenal para la aprobación eclesiástica de los estatutos del Monte.

490

RB; G/185 (2) Novena a Jesus Señor Nuestro crucificado y a Maria Dolorosisima su Madre, para conseguir por sus Llagas y Dolore el alivio a las Santas Animas y luz a los que estan en pecado mortal. 1708. La novena podía adquirirse en casa de Francisco Piquer.

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las anotaciones de los pagos de misas fueron en un principio más anárquicos491, desde

1724, año en que el Monte abre sus puertas al público, se conservan unas anotaciones más homogéneas y continuadas.

El capellán del Monte de Piedad, Pedro Piquer, era el encargado de la distribución de las misas y responsable de dar cuenta anual de los gastos. Se conservan por tanto con estas distribuciones en las que se refleja mensualmente las misas dichas por los diferentes sacerdotes que más o menos, de una forma habitual se encargaban de ellas.

Las anotaciones que se conservan corresponden al periodo comprendido entre 1724 y 1738 incluyen los nombres de los sacerdotes que dijeron misas en la capilla de Nuestra Señora del Monte de Piedad, el número de misas y la cantidad que se les pagaron por ellas, estas anotaciones mensuales se expresan siempre en reales de vellón. Del año 1724 sólo figura el mes de diciembre, durante el cual el gasto de la Capilla ascendió a 900 reales de vellón.

Entre los sacerdotes que se encargaron de las misas en la Capilla del Monte, hay algunos que fueron fijos diciendo misas de forma continuada, mientras que otros aparecen esporádicamente, sus servicios fueron solicitados en momentos puntuales según las necesidades de la Capilla.

Destacan entre los eclesiásticos habituales Francisco Piquer y Miguel Piquer quienes dijeron misas en el Monte en todo los años estudiados. Francisco Piquer decía mensualmente por encima de las 20 misas y siempre eran de 4 reales de vellón. Sin embargo hay meses en que el número de misas dichas por Piquer disminuye