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BENDITAS ÁNIMAS DEL PURGATORIO

L ITERATURA SOBRE LAS B ENDITAS Á NIMAS DEL P URGATORIO

La literatura religiosa se presenta como uno de los medios para explicar la doctrina así como para aclarar algunos errores populares sobre el purgatorio. Fueron muchas las obras que vieron la luz con el tema del purgatorio, unas buscaban clarificar la doctrina de la Iglesia al respecto, otras trataban de dar a conocer las penas que padecían las almas en dicho lugar apelando a la caridad de los fieles. Todas ellas exponían los medios que llevaban a mitigar sus sufrimientos: “Es el Alma una primera actividad, o una perfeccion

substancial del cuerpo, con la qual vive organizado, e incorruptible, como indivisible, y tiene tres Potencias, que son Memoria, Entendimiento y Voluntad, que representan las tres Divinas Personas: memoria al Padre, entendimiento al Hijo y la voluntad al Espiritu Santo”501.

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Ibídem.

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El Infierno, lugar al que van las almas de aquellos que mueren en pecado era el lugar “(…) diputado por la justicia de Dios, para atormentar y afligir a las miseras almas

(...) seran alli atormentadas hasta el dia del juycio (...)”502. Sobre la clase de daños que allí

se sufren: “El fuego del infierno es corporeo y material (...) a las almas se les apega,

ajunta y une este fuego, de la manera que estavan unidas viviendo con sus cuerpos y assi como viviendo, castigando el cuerpo, siente y padece el alma (...)”503.

El infierno se presenta como el lugar más alejado de la Gloria de Dios. Siguiendo esta geografía, a continuación se encuentra el Limbo (de los niños) lugar reservado para aquellos que antes de cometer pecado, murieron sin recibir el santo bautismo, sin el cual no es posible entrar en la gloria. No se sufren en el limbo pena de sentido y si de daño, pues

“estas almas, han de estar perpetuamente detenidas en este lugar, sin esperança de salir a gozar de Dios, en tiempo alguno”504.

El tercer lugar, es el Purgatorio, donde las almas allí retenidas sufren dos clases de penas, una de daño que es estar privadas de la visión divina y otra de sentido, ya que

“sienten con dolor terrible verse privadas de la presencia de su Dios”505. Las ánimas que

van al purgatorio saben que no pueden ver a Dios sin satisfacer primero las penas que deben506.

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CARRILLO,M: Explicacion de la bula de difuntos: en la cual se trata de las penas y lugar del purgatorio; y como pueden ser ayudadas las Animas de los difuntos con las oraciones y sufragios de los vivos. Zaragoza, 1601. p.54.

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CARRILLO,M: Explicacion de la bula de difuntos: en la cual se trata de las penas y lugar del purgatorio; y como pueden ser ayudadas las Animas de los difuntos con las oraciones y sufragios de los vivos. Zaragoza, 1601, p. 57. 504 Ibídem, p. 58. 505 Ibídem, p. 62. 506

DÍAZ,FR.NICOLÁS: Tratado del Iuyzio Final. Madrid 1599, p. 263. “Las penas que pertenecen al Alma son diez: la primera la privacion de la vista de Dios, y es la mayor, porque nadie podrá encarecer la sed insaciable que el Alma tendrá de ver a Dios. La segunda el remordimiento de la conciencia, viendo quan justamente estan condenados y quan facilmente pudieron ser de los escogidos. La tercera el rencor y furia contra los justos considerando el buen tratamiento que Dios les hace, y el rigor con que los castiga a ellos. La cuarta el aborrecimiento de Dios, tan sin fruto, pues le sirve de mayor tormento. La quinta la embidia de los bienaventurados. La sexta el temor aún de las mayores penas, porque siempre los demonios les estaran anunciando y previniendo nuevos tormentos, por amedrentarlos. La septima la certidumbre de su perpetua condenacion, pues de ninguna manera podran engañar un instante el pensamiento, con pensar que puede tener fin. La octava el desconsuelo con que ellos mismos entre si se estaran pudriendo y martirizando, la nona el deseo grande de morir, para acabar con una vida tan aborrecibble, y rodeada de miserias. La ultima la vergüenza de todos los pecados, que en su vida hicieron porque seran manifiestos a todos que quisieran mil veces, que se les tragasse la tierra, antes que llegar a ver tan descubiertas sus infamias y desonestidades” (PEREZ DE MONTALBAN,J: Op. Cit., p. 53-55)

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Las obras publicadas sobre este tema suelen seguir una estructura similar, en un primer lugar tratan la doctrina oficial, apoyándose en los escritos de los santos. El interés se centra en aclarar qué tipo de castigos se les inflingían a las almas en el purgatorio, su intensidad, su duración, así como quién o quiénes eran los encargados de inflingirlas. Además, se explica el temor de las almas, ya que no saben el tiempo que estarán detenidas en el purgatorio.

Así, el fuego se presenta como el principal causante de los tormentos del alma en el purgatorio, los autores difieren en el origen de este fuego, si es o no el mismo que atormenta las almas en el infierno: “Este fuego aunque no es eterno, y para siempre, es

grave sobremanera; y no ha padecido en esta vida nadie tanta pena como la que en el Purgatorio se padece, ni los martyres, aunque sus tormentos ayan sido maravillosos fueron tantos como los del Purgatorio”507.

Las almas, en el purgatorio, están en Gracia de Dios y por ello no son atormentadas por los demonios, “(…) las llamas que suben del infierno las atormentan y con este

tormento se purifican”508. El tiempo que las almas están en el purgatorio depende de las

penas que se han de purgar y aunque no es posible saber cuando terminará esta estancia, si se tiene conciencia de la salvación.

Otro aspecto que interesa a los autores, es esclarecer y eliminar las supersticiones que se transmiten de generación en generación y que dificultan la verdadera devoción. Fray Alonso de Vascones explica que las ánimas no pueden aparecerse a los vivos, además, creer esto y difundirlo supone cometer graves perjuicios:

“(...) no son menos, ni menores los yerros, y el demonio ha introduzido en el, con que no menos daño haze en las almas, que en los de mas acerca del aparecerse las animas de los difuntos, unos dizen que a fulano logrero que miro los dias passados le vieron como una fantasma o como un bulto blanco muy alto

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CARRILLO,M: Op. Cit., p. 64. (“Aunque los demonios no atormentan las almas en el Purgatorio ni tienen poder para ello, aunque estorvandoles los sacrificios, que en el mundo por ellas se hazen, les dilatan la pena” (Ibídem, p. 65).

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que dava con la cabeça en los mas altos tejados; otros dize que lo vio como un bulto negro otros que en figura de un grande gato, que dava grandes ahullidos, que le oyeron andar en tal o tal aposento o descanso casa o heredad, y otros otras mil boberias como estas y assi creen estas cosas, y las tiene por tan ciertas que en ello no ponen duda y de aquí resulta el infamar al difunto y levantarle testimonios, diziendo que estan en el infierno el uno por su logros y el otro por su enemistadas el otro por sus amancebamientos, o que andas buscando quien las socorra si esta en el purgatorio, o quien les diga algunas Missas, otros dizen que vienen del infierno por el anima de fulano porque mato a otro o porque no quiere restituir la hazienda o honra que quito o no quiso perdonar a su enemigo y desta manera infaman vivos y muertos y lo pero que no ay quien conozca este pecado ni haga penitencia del ni le confiese aviendo aquí dos muy graves, el uno en creer estas cosas y el otro e infamar al prosimo vivo o difunto y assi ay obligacion de restituirles la honra o la buena fama, que a los unos o a los otros se huviere quitado”509.

Por tanto, el alma no puede aparecerse a los vivos, si bien hay casos en que Dios da licencia para que aparezcan y hablen a algunas personas, bien para remedio de sus

tormentos o para revelar su estado510. Pero estas apariciones se producen siempre a

personas muy devotas. Justifica el resto de apariciones como obra del demonio para sacar muchos males.

NECESIDAD QUE TIENEN LAS ÁNIMAS DE SUFRAGIOS Y ORACIONES: Este aspecto es el

que suele cerrar los libros sobre el purgatorio, en esta parte siempre se explica la parte activa que se puede realizar en favor de las ánimas, de lo importantes que resultan nuestras acciones y que éstas, no sólo benefician a las almas de los difuntos sino que también son obras que benefician a los vivos.

Así, las almas de los difuntos tienen necesidad de ser favorecidas y ayudadas con las oraciones, sacrificios, limosnas, ayunos y otras obras penales de los vivos ya que en el

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VASCONES,FR.ALONSO DE: Destierro de Ignorancias. Madrid 1662, p. 127-131.

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