CAPÍTULO V: EDUCACIÓN EMPRENDEDORA EN LA PRÁCTICA: LA
V.1. Algunos antecedentes a nivel mundial
V.1.1. Educación emprendedora en los Estados Unidos
Aunque fue un europeo a quien se le atribuye la primera definición de emprendedorismo, la bibliografía reconoce que Estados Unidos fue pionero en lo que hace a educación emprendedora. Dada esta experiencia, es posible encontrar diversos trabajos dedicados a estudiar su evolución y su estado actual. En este caso se destacan, debido al impacto de sus publicaciones, los aportes de Katz (2003), Vesper (1982), Vesper y Gartner (1997), Kuratko (2004), Liñán (2004a) y Wilson (2008).
Considerando los aportes de Katz (2003), se puede encontrar que fue Myles Mace el primer profesor de educación emprendedora que impartió en 1947 una asignatura optativa en segundo curso del Máster en Administración de Empresas de la Harvard Business School, denominada “Gestión de nuevas empresas”. Para Liñán (2004a) el hecho de que fuese la Universidad de Harvard la primera institución, tendría vinculación con dos sucesos efectuados allí: por un lado debido a los aportes que realizara Schumpeter (1934) sobre el tema, y por otro, tras la fundación en 1946 del Research Center for Entrepreneurial History entre el mismo Schumpeter y Arthur Colr.
Respecto al número de instituciones involucradas, resulta imposible determinar un número exacto. Las causas radican principalmente en una de las principales debilidades que presenta este campo de estudio: la falta de uniformidad en las definiciones. Si bien no se han encontrado trabajos que hayan relevado universidades con EE de acuerdo a las definiciones propias, sí se han encontrado otros que lo han hecho, aunque con diferentes significados de EE. Por citar algunos ejemplos, Solomon et al., (1994 en Katz, 2003) conceptualizando la EE como cursos destinados a pequeñas empresas y a escuelas secundarias, afirma que en 1979 se podían encontrar 263 instituciones ofreciendo programas de formación, centrados primordialmente en la creación de nuevas empresas y la gestión de Pymes ya existentes. Desde otra vertiente, Vesper y Gartner (1997) definiendo la educación emprendedora como carreras de cuatro años de duración, centradas en la creación de nuevas empresas, encuentran que en 1997 eran 400 las instituciones que brindaban este tipo de formación.
Más allá de lo anterior, con el correr de los años, la implementación de cursos fue ampliándose en los distintos niveles educativos. Para Liñán (2004a), en la década del setenta se tendió a ofrecer combinaciones de cursos dentro de los programas de posgrado (agrupando a aquellos relacionados con el tema) y, dentro de los niveles de grado, se fueron introduciendo cursos optativos y extracurriculares, posibilitando, según
el autor, la existencia de graduados en entrepreneurship. Asimismo, por esos entonces, la formación emprendedora se logra instalar en las ingenierías, dejando de ser un espacio exclusivo del área de negocios.
A fin de enumerar los motivos que provocaron dicho crecimiento, Vesper (1982) establece tres grandes razones: en primer lugar, destaca la contribución dada por la Administración Federal (mediante la financiación otorgada por la National Science Foundation) para la puesta en marcha de tres centros de innovación. El objetivo era apostar por la empresarialidad, desarrollando en consecuencia proyectos de educación referidos a este punto. En segundo lugar, resalta la creación de la Administración para la Pequeña Empresa (SBA, por sus siglas en inglés Small Business Administration), cuyo objetivo principal era el de ayudar, aconsejar, asistir y proteger, en la medida de lo posible, los intereses de las pequeñas empresas. Bajo ese organismo, se lanzó en 1972 un programa llamado Small Business Institute (SMI) a fin de que las universidades realizaran trabajos de consultoría a pequeñas empresas que lo requirieran. Esto generó que el programa se difundiera rápidamente a un gran número de facultades del área empresarial. Por último y en tercer lugar, el mismo autor considera como clave la consolidación de los Centros de Desarrollo Empresarial (SBDCs por sus siglas en inglés Small Business Development Centers), también promovidos por el SBA. En estos centros se pretendía brindar asesoramiento técnico y formativo en todos los aspectos de la gestión de una pequeña empresa, jugando en consecuencia un papel relevante en el aumento de la visibilidad y representatividad de la educación empresarial como disciplina académica y científica.
Todo el énfasis dado a la temática dio como resultado un aumento en el impulso para generar reuniones científicas (Symposiounon Technical Entrepreneurship en 1975, Babson Entrepreneurship Research Conference en 1981 fueron los primeros), y aumentar el número de revistas especializadas a fin de difundir la problemática (Journal of Small Business Management en 1963, Entrepreneurship: Theory and Practice en 1976, Journal of Business Venturing en 1985, Advances in Entrepreneruship, Firm Emergence and Growth en 1993, entre otros, los que continúan publicando en el presente).
En lo que hace a la actualidad, Wilson (2008) encuentra que en las universidades norteamericanas, la cuestión emprendedora se considera como una parte integral de un proceso de educación multidisciplinario. La mayoría de ellas ofrece cursos vinculados con la temática y se observa asimismo, que los estudiantes son animados a tomar cursos
y participar en proyectos con alumnos de otras disciplinas, lo que les permite aprovechar la experiencia de toda la universidad. Esto genera un esfuerzo por reducir al mínimo las barreras institucionales a fin de lograr mayor creatividad y aprendizaje. Los contenidos van desde la confección de planes de negocios hasta la puesta en marcha, búsqueda de financiamiento y gestión de la tecnología.
Respecto a la metodología de enseñanza, Wilson (2008) destaca que está estrechamente vinculada con la práctica profesional. Por un lado, los profesores tienen experiencia de haber trabajado en la creación de nuevas empresas y por otro, a través de mecanismos de transmisión de experiencias, se presentan en los cursos empresarios, muchos de ellos ex alumnos, para dialogar con los estudiantes, así como para enseñar a los mismos.