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II. CONTEXTO DEL ESTUDIO

2.2. La educación de enfermería en el Perú

En el Perú, la formación de enfermería se inicia con la creación de las primeras escuelas en el seno de los hospitales, dirigidas por órdenes religiosas y administradas por centros hospitalarios, donde el cuidado a la persona, enfatizado en la dimensión espiritual y el contacto directo con las personas.

La primera escuela que originó el programa curricular de enfermería en el Perú fue la Escuela de Enfermería de Bellavista Callao era administrada por la Sociedad de Institutos Médicos, y tuvo como directora a una enfermera inglesa, donde implantó el modelo nightingeleano, con disciplina rigurosa, con enfoque biologísta, individual, hospitalaria; el

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trabajo de la enfermera estaba subordinado a la hegemonía médica (Arana, 2005.p.85)

La segunda escuela se creó en 1928 y funcionó en el Hospital Arzobispo Loayza, la Escuela de Enfermeras Visitadoras de Bienestar Social, y la Escuela del Hospital Psiquiátrico en Magdalena del Mar, en Lima. Ofrecían atención prioritaria a los pobres, y adoptaron el modelo francés, con orientación religiosa. La formación se caracterizó por tener una duración de tres años, con enseñanza de enfermería biologista, predominante de esta época y, posteriormente, se complementó con una concepción humanística y social de la enfermera, otorgada por las enfermeras Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl.

Las instituciones formadoras de enfermería estaban ligadas al Ministerio de Salud Pública, bajo este amparo se crearon nuevas escuelas de enfermería, con planes de estudio que contemplaban la administración, la asistencia curativa y preventiva. Para el control del nivel de enseñanza de dichas escuelas, el Ministerio de Salud Pública creó el Comité permanente de Control de Escuelas de Enfermería cuyo objetivo era elevar el nivel de formación de las enfermeras en el Perú. (Arana, 2005: 55-59)

La formación profesional se caracterizó por la formación de enfermeras, excluidas del sistema educativo y dependiente de las decisiones de las instituciones empleadoras del sector salud. Esto ocurrió con el fin de preparar el personal de enfermería de acuerdo a las necesidades de las instituciones formadoras.

La primera etapa en la formación profesional peruana se caracterizó por una enseñanza y práctica de enfermería limitada, en la cual cada escuela tenía su propio reglamento y currículo de estudio, de acuerdo a las exigencias institucionales.

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La segunda etapa (1947-1957), ante la necesidad de uniformar y reforzar la calidad de los planes de enseñanza de enfermería, y de controlar permanentemente el cumplimiento de los mismos, el Ministerio de Salud nombro una comisión encargada de elaborar la norma respectiva. Esta comisión estuvo constituida por representantes del gobierno, las escuelas de enfermería civiles y militares. Hasta medianos de la década de los cuarenta, la enfermera era considerada en el país, como una labor técnica, cuyo entrenamiento estaba orientado a poner en práctica determinados procedimientos, pero con oportunidades muy limitadas de ejercitar su labor en forma independiente.

En el año 1947, se decreta el Estatuto para las escuelas de enfermería, donde se exige una disciplina rígida, obligando la enseñanza a través del régimen de internado como condición necesaria para el reconocimiento oficial de las escuelas por el Estado peruano. Respecto a la práctica de internado, el modelo imperante era Nigthingeliano, supervisado por el médico, el cual a su vez era el responsable de la formación. Dicha formación fue marcante e indudablemente aún perdura hasta nuestros días, pero no solo fueron las características del internado, sino que la presencia de los médicos que actuaban como profesores dejaron huella de su influencia biologísta. Además, en este periodo, la formación se mantenía en tres años, y lo que predominaba era una enseñanza centrada en la práctica sobre la teoría.

En la tercera etapa (1958-1982) denominada consolidación de la formación de enfermería a nivel universitario, se objetiviza la racionalidad científica, tecnológica con gran soporte humanístico, ético y altamente comprometido con atención médica.

El desarrollo económico del Perú se caracterizó por la detención del comercio de exportación y por el inicio del proceso de industrialización que se iniciaba en toda América Latina. Este proceso, en el Perú

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demandaba atención médica con la finalidad de proteger la mano de obra e incrementar la productividad, situación que originó el desarrollo de la industria hospitalaria, en la década del 40 al 60, por lo que hubo un crecimiento vertiginoso, dando hegemonía a la atención médica. En la época republicana, en la primera Constitución quedó establecida que debería haber universidades en todas las capitales de los departamentos, como uno de los medios eficaces de promover la institución pública; esto provocó una explosión a nivel nacional respecto a la educación popular, con la proliferación de escuelas, colegios y universidades.

Los centros de formación de las enfermeras cada vez eran de mayor número y estaban centralizadas en la capital de Perú- Lima, y en su mayoría eran de carácter no universitario. Esta situación hacía imperiosa la necesidad de crear escuelas de enfermería a nivel universitario.

Aranda (2005) hace mención a Aucasimi Rojas (2001), para referir que en el año 1958 cobra vigencia histórica para la enfermería, porque se inicia la formación en el ámbito universitario, en la que se objetiviza la racionalidad científica, tecnológica con gran soporte humanístico, ético y altamente comprometido con el desarrollo comunitario.

Es la universidad Nacional de San Cristóbal de Huamanga (Ayacucho), la primera en crear la Escuela de Enfermería a nivel universitario en el año 1959, cuyo funcionamiento seguía lineamientos similares a los del Comité Permanente de Control de Escuelas de Enfermería del Ministerio de Salud. Otorgaba, previo examen, el título profesional de enfermeras u obstetras, pero tenía limitaciones ya que el personal docente de enfermería no contaba con los requisitos de docentes universitarios.

En el año de 1964, en la Universidad Nacional de Trujillo y en Lambayeque se crean lasEscuela de Enfermería. Paralelamente a estas escuelas se crean otras escuelas universitarias, toda ellas con propuestas

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curriculares renovadas y respetando las disposiciones legales de la Universidad.

Otro aspecto que resalta Aranda, fue que en la década de los sesenta las enfermeras tuvieron dificultades para la obtención de grado y título universitario;por ello, muchas enfermeras realizaron estudios en otras áreas que ofrecían el tan ansiado crédito universitario, en carreras como pedagogía, sociología, psicología, ciencias biológicas y derecho, entre otras; preparación que contribuyó al alejamiento de la enfermera de la esencia de nuestra profesión.

Respecto a las políticas y toma de decisiones, la enfermería no era tomada en cuenta, ni se les consideraba para diseñar el proceso de planificación de la salud, tarea en la que participaban los médicos, los ingenieros y los estadistas, ello tal vez sea por una enseñanza positivista, sin capacidad de otorgar al estudiante libertad y creatividad en la participación social. Frente a esta realidad y con la vista a estimular en los gobiernos la participación de enfermeras en el proceso de planificación de la salud la OPS/OMS en Lima, patrocinó conjuntamente con el gobierno peruano una reunión de un grupo de trabajo sobre Programa en enfermería, a la que asistieron 28 enfermeras en representación de ocho países latinoamericanos, donde se esbozaron las líneas directivas para hacer efectiva la participación de las enfermeras en la planificación de salud. Esta actividad alcanzó resonancia a nivel de América Latina.

Las enfermeras fueron ganando espacios marcando alianzas con otros profesionales; su lucha no solo fue conseguir un espacio social en el contexto político educativo, sino también para que la carrera de enfermería no quede fuera del sistema educativo, porque el año 1975 se emitió una resolución que decretaba que las carreras de cuatro años ya no podían ser universitarias; se exigían carreras largas, con mínimo de

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cinco años. Después de muchas negociaciones, se logró la permanencia de la enfermería en el sistema universitario.

En el año 1975, se autorizaron para que la carrera se incremente un año más de formación. Este hecho obligó que las escuelas reajusten y adapten los currículos de estudio a estas exigencias; las enfermeras que tenían estudios de cuatro años pasaron a estudiar un año más para obtener su título de licenciada y su grado de bachiller, además ya existía un trabajo de investigación que se le denominaba tesis y el que permitía recibir el grado académico. (Aranda 2005; p.96-100).

Como podemos observar, a mediados de los años 70 y 75, se evidencia cambios importantes tanto en la práctica como en la formación de enfermeras; sin embargo, la característica de la formación de las enfermeras a nivel universitario continuaba con un modelo Nigthingeliano. La cuarta etapa se dio entre las décadas desetenta y ochenta (1983- 1999). Se afianzóel fortalecimiento de la práctica profesional en enfermería con la teorización de la disciplina de enfermería mediante la formación de dos niveles en enfermería: universitarios y el nivel tradicional no universitario, hecho que permitió el egreso de enfermeras con distintas formaciones, generando un choque ideológico entre enfermeras, unas con dominio de destrezas manuales, y otras con mayor dominio de visión crítica de la realidad.

En el año de 1983 se dio la Ley Universitaria, a partir de ello, las escuelas de enfermería no universitarias firman convenios para incorporarse al sistema universitario. El Colegio de Enfermeros del Perú, en base a las exigencias de la Ley Universitaria (23733), da cumplimiento, y la formación de enfermeras pasó a ser de un solo nivel: nivel universitario, surgiendo la vinculación de las escuelas con las universidades. Después de casi diez años de lucha y de un año de vigencia de la nueva Ley Universitaria, las enfermeras alcanzaron

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importantes avances en la búsqueda de mejores condiciones de su formación y de su ejercicio profesional. Permitió que las enfermeras obtuvieran el grado académico de bachiller en ciencias de la enfermería y el título de licenciadas a nombre de la nación; de esta forma fue alcanzando la aspiración deseada por las enfermeras del Perú, la formación profesional, de un solo nivel, el universitario. En la actualidad, en la formación de enfermería persiste el enfoque biologista, en muchas universidades; y en otras se está innovando el saber de enfermería basado en el cuidar/cuidado.

Finalmente en la quinta etapa, desde el año 2000 hasta la actualidad, el crecimiento de la profesión de enfermería continúa, Este auge se evidencia a nivel institucional, sindical como personal. La profesión de enfermería ha buscado constantemente su actualización y superación. Se crean estudios de postgrado lo cual ayudó a que varios profesionales de enfermería obtengan un posicionamiento de la enfermería, que les otorgue poder dentro de los escenarios donde se desarrollen.

Actualmente, los profesionales de enfermería evidencian su razón de ser a través de investigaciones a nivel teórico y filosófico, permitiéndole la descripción del saber, hacer y ser en enfermería. Comienza a emplear métodos de trabajo científico, sustituyendo a los empíricos, y el aprendizaje incluyendo en la universidad. La mejora curricular y la búsqueda de una mejora educativa han sido características de la formación de profesionales de enfermería en el país, ello influenciada por la formación especial de sus docentes, tanto a nivel nacional como en el extranjero. En la última década, en las facultades y escuelas de enfermería han empezado a desarrollar estudios de postgrado y la especialización. (Aranda, 2005; p. 105-141).

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2.3. La educación de enfermería en la Universidad Nacional de San