Uno de los sociólogos más importantes en la larga tradición de los clásicos de la modernidad, es sin duda alguna el francés Emile Durkheim, no sólo por su importancia en la consolidación de la sociología como ciencia, también por su aportes teóricos y metodológicos. Para el tema que ahora nos ocupa, la educación tiene un papel fundamental y céntrico en la sociología de él. Ya que el autor “Veía en la educación el medio a través del cual la sociedad renueva de continuo los condicionamientos de su propia existencia” (Lukes, 1987: 110). En otras palabras, es la educación el camino que reproduce las pautas de comportamiento en el individuo que dan cohesión social, es decir que mantiene unida a la sociedad y por lo tanto, permanencia.
En términos de Lukes(1987), hay que señalar tres ejes fundamentales para poder entender la concepción de la educación en Durkheim, en primer lugar la necesidad de construir a la Sociología como ciencia de la sociedad, dotarla de su objeto de estudio, para así controlar y conocer los procesos sociales. En segundo lugar hay que entender que Durkheim como pedagogo buscar transformar el sentido religioso en el que se ha visto envuelta la moral8, para pasar así a su tercer eje y con ello establecer una moral laica sustentada en la concepción científica y racional, entablar una “...educación moral estrictamente laica, entendiendo con ello una educación que prescinda de toda apelación a los principios en que se apoyan las religiones reveladas y que se base exclusivamente en ideas, sentimientos y prácticas justificables con la sola razón, esto es, una educación puramente racionalista” (Durkheim, 1976:173).
8Para Durkheim la moral es un “sistema de reglas de acción que predeterminan la conducta: Estas
reglas dictan como hay que obrar en unos casos determinados y obrar bien significa obedecer” (Durkheim, 1976: 189). Estas normas siempre están expresas en la sociedad y en el grupo, por lo cual deben ser interiorizadas y realizadas por los integrantes.
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La moral laica para Durkheim consta de tres elementos.
1) Espíritu de disciplina: Es decir que desde muy niños, en su primer socialización se construya una disciplina de control de las funciones biológicas, así como de los deseos y las pasiones del individuo, ya que en el caso contrario el autor vislumbra un caos, tomando que los niños al ser seres egoístas, permanecerían de la misma forma que con los hombres primitivos. En este punto la escuela es el medio que el infante con base en el espíritu de la disciplina va a interiorizar lo que se definió como moral. Es en el contexto de este proceso donde nos integramos al segundo elemento de la moral laica.
2) Adhesión a grupos sociales: Para Durkheim, es fundamental los fines del acto, es decir lo fines morales, por lo cual considera que el acto debe tener en sí fines que no sean los personales, ya que sólo son morales aquellos que tienen por objeto una sociedad. El actor moral es aquel que está en beneficio de colectivo, del bien común. Es en este punto donde la influencia de Kant es muy marcada en Durkheim, la insociable sociabilidad del individuo es el concepto que retoma para definir este elemento, ya que Durkheim también considera que para tener los beneficios y apoyos del grupo se requiere que mis actos confluyan también con el grupo para obtener el favor de estos. Durkheim aquí nos define que el bien social es aquello que ayuda a la integración del grupo, aquello que nos ligue al bien común, contrario a los fines personales que no ayudan a la sociedad. La forma es la disciplina y el contenido es la adhesión al grupo, familiar, de pares, de comunidad y/o estado.
3) Autonomía de la voluntad: este tercer elemento es de suma importancia para el planteamiento y objetivo de Durkheim. Para él si se sustituye la moral religiosa por una laica, este debe dotar de los mismos
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elementos, además de ofrecer algo extra para que se dé el cambio. Es la autonomía de la voluntad esa diferencia, ya que implica conciencia y una explicación de por qué se actúa de determinada manera, a diferencia de la moral religiosa, la cual por dogma e imposición se obedecía. La moral laica, las normas, el orden, el bien común, tienen que ser en primer lugar elementos entendidos, queridos, deseados por los miembros de la sociedad.
La educación, como un hecho social, tiene lugar en la sociología de Durkheim como una cosa que debe ser estudiada. En primer lugar hay que tomar en cuenta los procesos históricos, ya que “cada sociedad considerada en un momento determinado de su desarrollo, tiene un sistema de educación que se impone a las gentes con una fuerza generalmente irresistible.” (Durkheim, 1994:64). Cada sociedad tiene su sistema educativo, en el cual las generaciones anteriores influyen y dotan de conocimiento a las nuevas generaciones y es en este contexto, que la educación nos prepara para la sociedad, no sólo en la formación de una moral laica, también en los conocimiento requeridos para funcionar socialmente, también para aquellos que la sociedad demanda por ejemplo en su industria. (Durkheim, 1994)
Ahora bien, hay que señalar nuevamente que en la educación no sólo la moral está presente, sino que también la educación va diversificando a sus miembros, pues “cada profesión en efecto, constituye un medio sui generis que reclama actitudes particulares y conocimientos especiales, en las que predominan ciertas ideas, ciertas costumbres, ciertas maneras de ver las cosas; y como al niño se le debe de preparar en vista de la función que será llamado a desempeñar, la educación a partir de una cierta edad, ya no puede seguir siendo la misma para todos los sujetos a quienes se aplica” (Durkheim, 1994: 68).
Sin embargo, esta diversificación, que atiende la división social del trabajo del capitalismo, no debe ser vista al extremo, pues otro fin de la educación es dotar una homogenización de elementos culturales, de identificación y de saber,
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suficientes entre los miembros, para perpetuar en el niño las semejanzas con su grupo. Elementos que integren a todos los individuos.
Durkheim, es un autor difícil de clasificar, sin embargo, erróneamente muchas veces se le ha tachado de conservador y totalitarista, por considerar fundamental el papel del Estado al intervenir Estado le corresponde ejercer acción sobre la educación, ya que es indispensable que guie y regularice la función educativa, para fomentar en los niños ideas, sentimientos y valores supremos de la moral democrática, la adhesión al grupo social, en este caso el Estado. Toda esta práctica social se desarrolla con la función que desempeña el maestro sobre sus alumnos, al ser el representante de la sociedad en el salón de clases. (Durkheim, 1994)
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