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EDUCACION SUPERIOR

In document Slash Autobiography (Español) (página 38-57)

pintados de colores diferentes. He pasado por muchos centros de

rehabilitación, algunos más exclusivos que otros, pero la sobriedad de sus paredes fue siempre identica. Absolutamente todas eran mayormente blancas y plastificadas con slogans optimistas como “Es un viaje, no un destino”, o “Un día a la vez”. Esta última me parece un poco ironica considerando la historia de Mackenzie Phillips.

Las habitaciones parecian decorados de teatro pensados para inspirar esperanza en todo tipo de gente, porque como todos los que han estado allí saben, los centros de rehabilitacion son lugares donde encontras una gran diversidad de personalidades, incluso más que en los jurados

publicos. Nunca aprendi demasiado de los “grupos”; tampoco hice amigos durante mi estadia y no saqué ventaja de las multiples oportunidades de hacer nuevas conexiones para conseguir drogas. Luego de haber pasado días enteros en cama, atado, sin poder comer, hablar o pensar, no estaba preparado ni siquiera para hablar de tonterías. Para mi, tener que ir a las charlas y participar de las actividades del centro de rehabilitacion era una situacion forzada – como el secundario y tal como me sucedió en la escuela, nunca encajé. No aprendí nada de lo que me intentaron enseñar, pero aprendí algo de cada uno de ellos, tanto del colegio como de los centros de rehabilitación: Cuando me retiraba, al cruzar el hall hacia la salida, estaba seguro que me iba sabiendo

exactamente quién era yo.

Entré al Fairfax High en 1979. Era una escuela pública modelo: pisos de linóleo, filas de lockers, un patio, y un monton de recovecos donde muchos chicos habrán ido durante muchos años a fumar o a drogarse.

Estaba pintado en tonos neutros, el color gris claro caracteristico de todas las instituciones públicas.

Tenia un buen lugar para ir a drogarse cerca del campo de futbol,

tambien habia otro edificio al lado el complejo, pero que formaba parte de éste. Se llamaba Walt Whitman. Allí asistian los chicos que estaban realmente arruinados, sólo porque tenían que hacerlo. Ese parecia ser el limite. Aunque era mucho más interesante, incluso a la distancia, que el colegio normal, traté de estar lo más lejos posible de ahí.

A mi mejor amigo, Steven Adler, lo habian mandado de vuelta a Valley para cursar la secundaria allí. En mi mente, Valley quedaba tan lejos de donde yo estaba como lo está España de aquí. Lo visité un par de veces y siempre fue decepcionante: era un lugar aburrido, sin gracia; el clima era más caluroso y más seco que el del lugar donde yo vivía. Era exactamente como los vecindarios de las sitcoms: con su césped bien cortado e idéntico

estilo de vida. Aun a muy temprana edad, siempre supe que algo no estaba bien ahí; debajo de toda esa „normalidad‟ podía presentir que esa gente estaba mas jodida que cualquier otra de Hollywood.

Me sentí mal por Steven, pero cuando se fue, me encerré en mi mundo con la guitarra.

Iba al colegio todos los dias, pero en realidad sólo tomaba las primeras tres clases y despues pasaba el resto del dia sentado en las gradas tocando la guitarra.

Habia solo una clase que me interesaba, por consiguiente, es la única que tenia aprobada. Era un curso de teoria de la musica que tome durante el primer año con el profesor Hummel. Las clases reducían los elementos de la composición musical a la base, definiendolos en términos matemáticos. Aprendi a escribir las figuras, los acordes y su estructura, a traves de entender la logica que guardan entre ellos. Nunca tocamos ningun

instrumento: el profesor solia usar un piano como herramienta para ilustrar la teoria pero nada más, eso era todo. Mientras que con la matemática me llevaba bastante mal, en esto era realmente bueno, asi que nunca faltaba a las clases. Pero cuando iba, sentia que lo que aprendia ya lo sabía. Nunca aplique nada de eso a la guitarra, por lo menos no

conscientemente, pero no puedo evitar pensar que los conocimientos que adquirí se filtraron en mi cabeza y mejoraron mi interpretación de alguna manera.

Habia muchos personajes en esta clase: entre otros estaba Sam, el virtuoso pianista, un chico judío de cabello enrulado y que siempre lo llevaba atado y Randy que tenia pelo largo, era chino y metalero.

Randy siempre usaba un saco de satén al estilo Aerosmith y era de la idea de que Keith Richards y Pete Townshend eran horribles y que Eddie Van Halen era Dios.

Nos hicimos amigos y disfrutabamos de los debates diarios tanto como de las clases porque eramos un grupo de „casi musicos‟ discutiendo nada más que de música.

Mientras tanto, en las otras clases no me iba bien. Un maestro una vez me eligió para dar un ejemplo cuando me quede dormido en el pupitre. En ese entonces, trabajaba en un cine por las tardes, asi que pude haber estado cansado, pero simplemente estaba aburrido porque la clase era de ciencias sociales. Según mi entender, el maestro paró la clase para discutir el concepto de „estereotipo‟ con el resto de los alumnos. Él destaco mi cabello largo y el hecho de que yo estaba dormido y, para ilustrar el significado de la palabra „estereotipo‟, concluyo con que yo era un

roquero que probablemente no tenia otra aspiracion en la vida que tocar musica ruidosa. Luego me despertó y me hizo algunas preguntas.

“Deduzco que usted probablemente es músico, no?” me preguntó. “Qué toca?”

“Toco la guitarra”, le dije “Qué tipo de musica toca?” “Rock and roll, creo.”

“Es ruidosa?”

“Sí, es bastante ruidosa.”

“Se dan cuenta alumnos?, este joven es un ejemplo perfecto de „estereotipo‟”

Siempre me despierto de mal humor, asi que eso era más de lo que estaba dispuesto a soportar: me paré, caminé hacia el frente de la clase, le pegué un empujón a su escritorio y me fui. Ese incidente, sumado a un problema previo con unos porros supuso el fin de mi carrera en el Fairfax High.

Aprendí más acerca de mis compañeros en el receso no oficial del colegio donde los de primer año hasta los de quinto año del Fairfax se juntaban en el final de una larga y sucia calle en la cima de Fuller Drive, en Hollywood Hills. Se llamaba Fuller Estates, ya no existe más -ahora es sólo una curva en el camino de montaña en Runyon Canyon. Era un terreno baldío a finales de los ‟70 y principios de los ‟80, pero fue mucho más interesante en 1920, cuando era la mansión de Errol Flynn; ocupaba un par de acres en la cima de esa gran montaña desde la cual se ve Los Angeles. Desde ese

momento hasta cuando yo era chico, decayó muchísimo y para 1979 era sólo ruinas; un gran bloque de concreto y una piscina vacia. Para el

tiempo que yo conoci el lugar, de la casa sólo quedaban vestigios esculturales pero la vista que tenías desde alli era maravillosa.

Las paredes a medio caer se transformaron en un laberinto de dos pisos; un lugar lejano, perfecto para drogadictos de todas las edades. Por las

noches estaba completamente oscuro, no llegaba ni un resplandor de las luces de la calle. Siempre alguien traía un stereo. Allí conocí nuevas drogas y tambien escuche por primera vez Black Sabbath. Estaba con la mente en otro lado, mirando el cielo muy oscuro, trazando lineas entre las estrellas e imaginando figuras cuando alguien puso “Iron Man”. No puedo señalar con exactitud cómo me sentí; el riff recargado, grandilocuente, pomposo, oscuro casi apocaliptico de esa cancion invadió absolutamente todo mi cuerpo.

Tanto el lugar como los chicos que iban ahí ya estaban fuera de la movida de los 70.

La situación fue muy bien capturada en el film “Over the Edge” (1979) que protagonizó Matt Dillon: trata de un grupo de adolescentes reprimidos,

adictos y fuera de control que son ignorados por los padres y que toman a la ciudad de rehen. Puedo apostar que los personajes estaban inspirados en los chicos que frecuentaban Fuller. En la película, los padres de los personajes no tenían ni idea qué andaban haciendo sus hijos. En los

pasajes mas agresivos y más realistas, el film es la representación real de la cultura adolescente de esa epoca: la mayoria de los padres o no se

preocupaban demasiado en saber si sus hijos estaba haciendo las cosas bien o pensaban -inocentemente- que sí porque confiaban en sus hijos y simplemente miraban para otro lado.

Cuando estaba en la secundaria, los chicos lucían de manera diferente. La influencia de la Lycra se infiltró gracias a Pat Benatar y David Lee Roth, y esa moda dejo una marca: las chicas vestían „bodies‟ muy ajustados, escotados y de colores fluorescentes y los chicos no se quedaban atrás. Recuerdo haber visto „Capezios‟ cuando estaba en la primaria pero gracias a Dios, no se usaban más cuando empecé la secundaria, aunque el estilo desplumado en el cabello todavía era moda para ambos sexos. Era demasiado común y para nada „cool‟.

Otra gran influencia fue “American Gigoló” protagonizada por Richard Gere: Era una crónica de la caída del gigoló al estilo Beverly Hills.

Fue lo peor que pudo haberles pasado a los adolescentes de Hollywood, porque cada chica que vió esa película se esforzaba para recrear su versión personal de ese mundo. De pronto, chicas de 13, 14, o 15 años trataban de vestirse como si tuvieran 25 y aspiraban a tener citas con tipos bien vestidos y mucho mayores que ellas. Nunca me enfoqué en su

psicología, pero he visto más de una chica de 15 empezar a usar mucho maquillaje, prostituirse y salir con chicos de veintipico. Era patético y tambien triste. Varias de ellas se convirtieron en victimas de esa situación mucho antes de alcanzar la mayoria de edad. Despues de todo, tuvieron un aprendizaje temprano, de modo que las tomó de sorpresa antes que pudieran salir del cascarón.

No lucia igual a los otros chicos de mi colegio y tenia otros intereses. Es casi seguro que ambas eran las causas de mi aislamiento. Usé jeans, remeras y zapatillas de lona (de la marca Vans o Converse –Chuck Tailors-) desde que pude decidir cómo vestirme. En la secundaria, mi interes se centraba en la musica y en tocar la guitarra; nunca acaté la moda que

predominaba entre mis compañeros, asi que yo era un anticuado. Era paradójico en mí, estaba aislado pero no me interesaba, nunca pedí estar

integrado. De todas maneras, estaba acostumbrado a no encajar en el grupo y a no estar cómodo con el entorno: habia cambiado tantas veces de colegio que era el eterno “chico nuevo” y probablemente para mis compañeros, el “„extraño‟ chico nuevo”.

Tampoco ayudaba mucho el hecho de que yo no era ni de clase alta, ni media ni baja; ni blanco, ni negro.

A medida que vine más grande y seguí cambiando de casas, me dí cuenta y entendí porqué mi madre ponderaba tanto la forma en la que era registrado en el colegio, chequeando una casilla o la otra: si era catalogado como negro en algunos distritos podría ser trasladado a una escuela lejana, de nivel académico inferior; cuando de otra manera podría acceder a un „mejor‟ colegio, cerca de mi casa, si era inscripto como caucásico.

En la secundaria nunca me „encasillaron‟ por la raza y estuve consciente de mi raza sólo cuando ésta se volvía un problema para los otros. He pasado por situaciones, en aquel entonces y desde siempre -creo- en las que gente sin prejuicios y de mente abierta ajustaba su comportamiento porque no estaban seguros si yo era blanco o negro. Como músico

siempre me causó gracia el ser inglés y negro; particularmente porque hay muchos músicos americanos que aspiran ser ingleses mientras que muchos músicos ingleses, especialmente en los ‟60, la han pasado muy mal por el hecho de ser negros. Ese era otro aspecto más en el que no era igual al resto, pero puedo contar con los dedos de una mano las confrontaciones que tuve por motivos de raza; ocurrieron cuando me metí en el ambiente „metal‟ de los ‟80; que era un universo de blancos. Una vez en Rainbow, me metí en una pelea con Chris Holmes de “W.A.S.P”. Duff escuchó a Chris diciendo que „los negros no deberían tocar la guitarra‟, no me lo dijo

mirándome a los ojos pero obviamente lo decía por mí. Lo que recuerdo es que Duff me lo contó más tarde y la proxima vez que vi a Chris fui a

enfrentarlo y se fue corriendo. Mas alla de haberme insultado, es una de las cosas más ridiculas y mentirosas que una persona (músico o no) puede haber dicho.

Arme mi propio grupo de amigos en la secundaria con gente única,

diferente al resto del alumnado. Mis mejores amigos, Matt y Mark definieron ese período de mi vida. Matt Cassel es hijo de Seymour Cassel, uno de los más grandes actores de los últimos 50 años. Seymour participo en casi 200 films desde los ‟60, la mayoria de ellos junto a su gran amigo John

Cassavetes. Ha estado en muchas películas y programas de T.V; en los últimos años el director Wes Anderson lo ha convocado para formar parte

de “Rushmore”, “The Royal Tenenbaums” y “The Life Aquatic with Steve Zissou”. Seymour es una leyenda de Hollywood; ha apoyado el cine independiente mucho antes que éste se transformara en una „institucion‟ (su filosofia era: interpretar a un personaje con el que se sintiera

identificado aunque lo que ganara por ese trabajo le alcanzara solo para el viático). Tambien estuvo en películas multiestelares que incluyeron a Cassavetes, Ben Gazzara, Roman Polanski entre otros.

Podía aparecer en la casa de Matt, sentarme en su habitación a tocar la guitarra por horas, y aprender cosas de los discos que él tenia: Pat Travers‟s Live y “Back in black” de AC/DC proveían muchos riff para aprender. Vivia en Sunset y Kings Road, justo detrás del “Riot Hyatt”, al lado de una casa con techo a dos aguas, que todavía sigue allí. En esa casa se filmaban películas porno todo el tiempo mientras que Seymour tenía plantas de marihuana en el jardín de su casa. La casa de al lado era una buena razon para ir a la casa de Matt: nos entrometíamos y nos enredábamos con las actrices porno. No era apropiado pero les gustaba estar con adolescentes en llamas como nosotros.

Seymour hacia las mejores fiestas y habia criado bien a sus hijos como para confiar en ellos cuando salían. Mi madre conocía a Seymour pero nunca hubiera aprobado lo que sucedía en esa casa. En las fiestas habia mucha libertad y todos estaban al límite. Sus hijos, Matt y Dilynn eran tan

inteligentes e independientes que él no tenía de qué preocuparse: en medio de esa forma de vida alocada, ellos sabían bien quienes eran. La esposa de Seymour, Betty, jamás salia de su habitación, para mi era un gran misterio lo que sucedia en la planta superior; sumado al hecho que Seymour llevaba las riendas de la casa con mano de hierro, Matt dejaba entrar a su casa (su mundo) a un selecto grupo de amigos, entre los cuales estaba yo.

Un dia Seymour me miró y me confirió el apodo que resonó mucho más que mi verdadero nombre. En una fiesta en su casa, mientras iba de una habitación a la otra buscando no se qué cosa, me tomó por el hombro, me miró fijo un momento (cordialmente, como es su costumbre) y me dijo “Hey, Slash adonde vas? Adonde vas, Slash, eh?”

Obviamente el apodo pegó y mis amigos que frecuentaban la casa de Seymour me empezaron a llamar así en la escuela y poco despues pasó a ser el nombre por el que todos me conocían. En ese momento, mis amigos y yo pensamos que era sólo un apodo „cool‟ pero años mas tarde me encontré nuevamente con Seymour y me explico por qué me llamó asi. Fue durante la gira de Use your Illusion. Yo estaba con mi madre cuando ambos coincidimos en Paris. Fuimos a almorzar los tres y alli me explicó que el apodo expresaba mi forma de ser agitada y vertiginosa en el sentido

mismo de la palabra. Estaba orgulloso de que yo lo haya transformado en „mi nombre‟ de alguna manera y que haya sido él quien me diera ese alias.

La razon por la cual me llamó „Slash‟ fue porque no me quedaba quieto por mas de cinco minutos, él me veia como alguien que estaba haciendo algo y pensando en lo que iba a hacer después. Seymour estaba en lo cierto: siempre estaba más tiempo yendo y viniendo del que estaba quieto y tranquilo; continuamente en movimiento. Seymour lo expreso diciendo que yo estaba diciendo „adios‟ cuando el resto estaba diciendo „hola‟. Conocí muchisima gente en casa de Seymour, incluidos los Stones. Luego del concierto en el L.A Coliseum fueron a una fiesta allí. Habia visto el show esa noche; tocaron “You can´t always get what you want” con tanto sentimiento que nunca lo olvidaré. Logre darle la mano a Ronnie Wood; tenia 15 años y no sabia que él, con el tiempo se transformaría en uno de mis mejores amigos en la vida. De hecho, mi primer hijo London fue

concebido en su casa.

Mi otro mejor amigo, Mark Mansfield ha aparecido y desaparecido de mi vida desde que nos conocimos en la secundaria. El padre de Mark era productor musical y su madrastra era cantante –su verdadera madre vivia en Santa Barbara, donde solía ir cada vez que se metia en líos; y estaba constantemente metido en líos-.

La familia de Mark vivia en una bonita casa en Sunset, y Mark era James Dean y Dennis Hooper juntos; haria todo lo que los otros lo desafiaban a hacer y lo haria con total entusiasmo y una sonrisa en la cara. Lentamente su actitud lo llevó por mal camino: reformatorios, institutos de

rehabilitacion, y demás.

Mark era la clase de chico que una vez me llamo a las 10 a.m. para

decirme que él y un amigo habian chocado el auto de su madre en algun lugar sobre la calle Mulholland: Lo habian tomado del garage de la casa de su amigo ya que su madre estaba de viaje. El auto inevitablemente se salio de la calzada y fue directo al cañón; se estrello contra un árbol. Por suerte no les paso nada, luego pudieron salir del auto y volver a la ruta. De más esta decir que la siguiente llamada de Mark fue desde el exilio en la casa de su madre en Santa Barbara.

Tan pronto como pude tocar tres acordes sistemáticamente e improvisar un solo, quise formar una banda. Steven no estaba, lo habian mandado a Valley, asi que emprendí el camino yo solo.

Traté de iniciar una banda cuando terminé la secundaria pero no me fue bien. Encontré un bajista y un baterista cuya madre era profesora de

frances en el Fairfax High School. Esa iba a ser mi primera experiencia con

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