Puedo decir una cosa acerca de lo más destacado de 1987, en terminos musicales: ese año tuvo el estereotipo de los 80 más que el resto de las decadas, todas juntas.
En 1987, “Livin on a Prayer” de Bon Jovi paso desde el 14 de febrero hasta el 7 de marzo en el puesto numero uno en los charts –estuvo allí más semanas que cualquier otro single en el año.
En 1987, Whitney Houston se convirtio en la primera artista solista femenina en tener un album debut en el puesto numero uno. Robert Palmer gano el Grammy en el rubro „Mejor interpretacion masculina de Rock‟ por
“Addicted to love” y „Eurythmics‟, en el rubro „Mejor interpretacion de un grupo de Pop‟ por “Missionary Man”.
“Dirty Dancing” y “Three Men and a Baby” fueron las peliculas del año y todas las canciones que se escuchaban en la radio eran empalagosas y super producidas: Who`s that girl? de Madonna, “Big Time” de Peter Gabriel, “Back in the High Life Again” de Steve Wirwood. La industria
discografica estaba plagada de malas ideas en 1987; ya se utilizaban CDs pero los poderosos decidieron que los cassetes „single‟ serian el futuro, entonces lanzaron en este formato „Heart of the Night‟ de Bryan Adams, que resistió el paso del tiempo de la misma manera que lo hicieron los cassetes „singles‟.
Y si hablamos de Hard Rock en 1987, “Permanent Vacation” marco el regreso de Aerosmith a los escenarios, pero “Rag Doll” y “Dude (looks like a lady)”, las canciones más reproducidas en las radios, eran debiles; les faltaba fuerza. Tambien estaba “Here I go again” de Whitesnake, “Alone” de Heart, “Once Bitten” de Great White, y Billy Idol con el cover de “Mony, Mony”.
En el medio de todo esto aparecimos nosotros. Ni Guns n Roses, ni Appetite for Destruction encajaba en los moldes preexistentes, en el paisaje musical de 1987. Por mas que tuvieramos un disco en la calle; esto era como
síempre lo fue: teniamos que hacer nuestro propio espacio.
Appetite for Destruction fue lanzado al mercado el 21 de Julio de 1987, con muy pocos bombos y platillos. Para ser amable, dire que era un hit en el circuito underground; tuvo muy pocos seguidores y todo se fue
transmitiendo de boca en boca, como el disco de Metallica “Kill ‟em All”. Ganamos nuestros primeros fans a partir de The Cult, luego que su lider, Ian Astbury –que nos habia visto tocar en Marquee, en Londres; y que luego de unos años me dijo que él supo desde un primer momento que seriamos una banda importante- nos contratara como banda soporte durante los dos meses que duraba la parte norteamericana de la gira de promocion
de su disco „Electric‟.
Ese album fue producido por Rick Rubin y significó para la banda, el alejamiento de sus raices goticas. Tenia sentido que quisieran una banda de hard-rock como Guns n Roses en su gira porque „Electric‟ sonaba como si hubiera sido grabado en 1973. The Cult tenia muchos seguidores
alrededor del mundo en ese entonces y, aunque „Electric‟ seria el album que los llevaria a la fama, no pegaron tanto en America. Habia escuchado el disco por la chica con la que dormía en ese tiempo –las chicas eran buenas averiguando qué era „cool‟ en ese momento porque parecian estar al tanto de los nuevos discos de cada día-.
Antes de irnos de gira con The Cult, filmamos el video de “Welcome to the Jungle”, que era primero que haciamos. Se filmó en dos dias. El primer dia hicimos las tomas individuales: Axl bajando del bus, Izzy y Duff en la calle, etc. Si pestañeas, probablemente te pierdas mi actuacion: Soy el borracho sentado en la vereda que sostiene una botella de Jack Daniels escondida en una bolsa de papel madera. La locacion elegida para esas escenas fue La Brea, en el frente de un pequeño local que el director, Nigel Dick habia encontrado. Yo estaba acostumbrado al largo y arduo proceso de filmar videos: fui extra en un video de Michael Schenker, de una cancion de su album „Assault Attack” en 1982.
En el curso de la tarde, mientras esperaba mi señal para grabar, me agarré tremenda borrachera. Me parecía tan aburrido el constante ciclo de
„apresurarse y esperar‟-que es comun en cualquier fimacion, ya sea un video o una pelicula- que cuando finalmente ellos estaban preparados para rodar mis escenas, no tuve que actuarlas, ni posar; ese video capturó el estado real en el que me encontraba en ese instante. Pasado un minuto del „corten!‟ del director, me peleé con nuestro manager, Alan Niven: el por qué, no lo recuerdo; tampoco él. Me enojé con Alan y discutimos; luego terminé vagando por la ciudad, a la noche y haciendo dedo quién sabe hasta cuándo.
La noche siguiente, filmamos en el Park Plaza Hotel, donde estaba situado el Dale Gloria‟s Scream Club. Dale es una celebridad en la noche de Los Angeles que ha sido dueña de gran variedad de clubs; Scream es el más legendario. Este segundo día sería, nuevamente, un largo proceso, pero al menos, hicimos las tomas de la banda tocando en vivo. Fue todo un
acontecimiento: primero tocamos en el set a puertas cerradas, luego hicimos ingresar al publico y volvimos a interpretar la cancion tres veces más, sin parar; fue muy divertido. Y eso es todo; asi fue como filmamos nuestro primer video.
Uno o dos dias despues –quiza, una semana-, empezamos la gira con The Cult: Duro dos meses, Agosto y Septiembre, y recorrimos Canadá, la costa
oeste y el sur de los Estados Unidos. Esa gira estuvo buenisima; no paso nada de lo que usualmente sucede cuando la banda principal,
premeditadamente, sabotea a la banda soporte, perjudicando su sonido asi cuando fuera su turno de subir al escenario, la banda principal causara mayor impacto. Creo que The Cult esquivó este problema al elegir una banda de Los Angeles, de la que nadie sabia demasiado. Fuera lo que fuera, hubo gran camaradería entre ambas bandas. Ian y Axl se llevaron muy bien, y Duff y yo salimos bastante con Stephen “Hagus” Harris. Asi y todo, no estoy seguro que supieran en que se estaba metiendo cuando nos contrataron. Pero, con certeza, puedo decir que esta pequeña
excursión confirmo mi pasion por las giras. Fue un comienzo bastante pobre pero inició mi perdurable historia de amor con la ruta –todavia sigo siendo un irremediable perro callejero-.
Otro patron que se mantuvo a lo largo de mi vida se asento tambien en esta epoca: abandoné la heroína como un habito diario y comencé una lenta transicion hacia la bebida. Ahora que estabamos trabajando,
previsiblemente reemplacé una adicción por otra; asi que deje las drogas y empece a empinar el codo. Fue inocente de mi parte el pensar que era muy valiente por haberme desintoxicado por mis propios medios y que no tenia ningun problema de adiccion; la realidad era que yo no habia cambiado en lo más minimo; sólo reemplacé una sustancia ilegal por otra legal, ya que el alcohol era aceptado por todos. Se esperaba una faceta como ésta en la vida cotidiana, en el ambito del rock, porque si bebía mucho pero no me picaba, todos aquellos que formaban parte de mi entorno lo aceptarian sin problemas. Como iban a saberlo ellos?!
De ahí en adelante, exceptuando algunos incidentes aislados, pasaron varios años antes de volver a tener problemas serios con la heroína. Lo más interesante es que en ese interin, mi punto de vista con respecto a esta sustancia cambio drasticamente: poco tiempo despues fue como si no la hubiese probado nunca. De alguna manera, me olvide totalmente y perdí todo interes en ella, incluso cuando la gente a mi alrededor consumia en mi presencia. Aún hoy no lo entiendo. Tóme la bebida como una forma de estar constantemente drogado –si vale el término- aunque siempre estuve muy atento a no exceder mis limites antes de salir a tocar.
Hace mucho tiempo, alguien me dijo que el mejor remedio para la resaca es otro poco de alcohol –es como aplicar sobre tu herida, el pelo del perro que te ha mordido y dejado la herida. Esa se volvio mi filosofia de vida, porque realmente funcionaba; el unico problema era que durante este periodo, estabamos siempre de fiesta y esto se volvio un ciclo que se
repetia una y otra vez: cada dia me despertaba con resaca, entonces me preparaba un trago, y luego bebia en la fiesta de esa noche. En un
santiamen, las fiestas se volvieron turbias: bebia toda la noche hasta la mañana, luego de la mañana a la noche siguiente, y luego de la noche siguiente a la mañana del otro dia. No habia un solo día en el que no bebiera porque generalmente teniamos fiestas todos los dias; y se volvio parte de mi rutina diaria.
Durante la gira con The Cult, nos hopedamos en hoteles más baratos que ellos, pero esto no nos impidio causar estragos en los suyos. Bastante seguido, la noche terminaba con Duff y yo siendo echados, ya sea por el personal del hotel o por la mismisima banda, y ambos teniamos que enfrentar el desafio de volver a nuestro hotel, dondequiera que estuviera. Una noche, estaba tan borracho que me dormí en el sofá del salon
principal del hotel donde se hospedaba The Cult y Duff me dejo allí. Me desperté como a las cinco de la mañana, luego haberme orinado encima mientras dormía. Para peor, no llevaba conmigo las llaves de mi habitacion y no tenia idea dónde quedaba nuestro hotel. El personal de ese hotel no me ayudo en lo más minimo, probablemente porque estaba empapado en meos y olía muy mal. Me dirigí al exterior del hotel a resistir el invierno canadiense. Hacia mucho frio y empecé a deambular, esperando
encontrar el camino. El unico hotel que vi al salir a la calle estaba bastante lejos, pero afortunadamente para mí, ése resulto ser nuestro hotel; y aún tuve más suerte de haber estado usando mis pantalones de cuero, porque sino me hubiese congelado más de lo que realmente lo hice. Es un
beneficioso efecto colateral de los pantalones de cuero: si te haces pis encima mientras los usas, resultan ser más ductiles y confortables que los jeans.
Estaba tan contento de estar de gira por cualquier lugar con un motor home de verdad, sin importar cuan feo o poco confiable que fuera. Como banda, eramos como el equipo de las peliculas de deportes: los
subestimados, los menospreciados que estaban en desventaja: teniamos equipos precarios de menor calidad, y algo de ropa en un bolso, pero suficiente valor como para ganar el campeonato- eramos la version rockera de “Slap Shot”. Incluso tocamos en canchas de hockey sobre patines en Canada: El tour empezo en las provincias del este y siguió por la costa oeste de Canadá; despues recorrimos el noroeste de los Estados Unidos hasta el sur, pasando por California; luego Arizona y Texas hasta Louisiana y la region del Delta del Mississippi. Fue un largo camino, una verdadera expedicion.
En Canada, nada nos impactó, pero nosotros impactamos a todos los canadienses. Muy a menudo, me sentia como si fueramos los Blues Brothers
en esa escena en la que van a tocar al „Country Bunker‟ y el publico les arroja botellas de cerveza. Nosotros teniamos la misma actitud que ellos frente al „no respaldo‟ de la gente cuando nos encontrabamos
inesperadamente en un ambiente hostil; lo cual estuvo bueno...porque lo hicimos varias veces.
Incluso cuando no lo hicimos, los canadienses nos miraban de manera extraña en cualquier lugar donde nos presentaramos. Nosotros
pensabamos que eramos normales, pero puede notar claramente que para esta gente –y para otra gente tambien-, nuestra forma de proceder no era normal, en absoluto. Eramos un par de maleducados que pensaban que lo sabian todo y que en realidad, no sabian nada. Imagino que The Cult nos veia como una maquina inestable e imprevisible: eramos
interesantes para algunos de ellos porque teniamos un timbre único; pero tambien eramos una maquina que podria derrapar en cualquier
momento.
El cantante y lider de The Cult, Ian Astbury se divertía mucho al ver lo explosivos que eramos; el disfrutaba eso; para él, eramos como fieras voraces y todas las demas cualidades que los rockeros experimentados anhelan o envidian. Ian tenia razon: eramos eso y mucho más –eramos como una M80 en una lata de Coca-cola.
El guitarrista de The Cult, Billy Duffy, por otro lado, era indiferente: no le interesabamos o simplemente no creía en nuestra postura. De todos modos, la mayoria de las veces, pasaban un rato a ver el numerito que montabamos.
Nos subimos al escenario cada noche e hicimos nuestro show, pero la verdad es que nunca me sentí satisfecho con esas presentaciones. Todavia no teniamos entidad suficiente como para hacer giras; todavia no eramos profesionales experimentados en el tema y eso me mortificaba. Quizá eso nos hizo entretenidos, porque nos sentiamos muy perdidos. Salimos a afrontar una gira sin tener experiencia; sólo contabamos con lo basico: algunos equipos, los instrumentos y un manojo de canciones para tocar frente a un público que jamas habia oido de nosotros. Creo que sólo nosotros sabíamos que Guns n Roses habia grabado un disco y que ya estaba a la venta.
Tocamos en canchas de hockey sobre patines, teatros y varios festivales pequeños –como una banda más de la lista-. Y por mas feliz que estuviese por estar de gira y pensar que era lo mejor que nos pudiera suceder, no pude superar el hecho que no fue tan bueno como debió ser. Nunca lo fue porque nuestra presencia en un escenario tan extenso no era
adecuada; no estabamos a la par algo asi; esto nos quedaba grande. Quizá estoy siendo demasiado critico, pero soy asi. Definitivamente, ser critico es parte de mi carácter.
No pude cancelar esos shows como –me imagino- lo hubiera hecho Sex Pistols.
Me sentí como „de vuelta en casa‟ cuando llegamos al Long Beach Arena. Recuerdo haber ido muy tarde la noche anterior y mirar el edificio y
quedar deslumbrado. Habia visto a Ozzy, AC/DC, Black Sabbath, Judas Priest, Billy Idol, y muchos más; y por mucho tiempo he pensado que tocar allí, significaba que finalmente habias llegado a la cima.
Incluso vi a Ratt contra mi voluntad: como ya te dije, Yvonne habia salido con el cantante de la banda, Stephen Pearcy, un tiempo atrás, cuando todavia la banda se llamaba “Mickey Ratt”. Cuando ella y yo estabamos juntos, este grupo era el principal, encabezaba la lista y ella estaba tan orgullosa por esto, que nosotros teniamos que ir a toda costa, aunque él fuera un tremendo idiota. Estaba encantada con que Ratt hubiese llegado allí; Ratt paso de vivir todos juntos en un departamento barato a
encabezar en el Long Beach Arena. Y ahora era mi turno, y no puedo mentir; cuando conseguimos ese show, senti una tremenda sensacion de „tarea cumplida‟ o „ser exitoso‟.
Para una banda grande, famosa, acostumbrada a las giras, desde una perspectiva amplia, tocar para aproximadamente 5.000 personas en Long Beach Arena, no significa nada –pero para nosotros era muy importante; ese concierto era todo.
Hubo una bienvenida tambien. Ingresamos al estadio y estacionamos el bus en la calle del hotel. De alguna manera, pudimos elegir dos chicas que estaban en la vereda y unos chicos las subieron a la parte trasera del bus. Luego nos registramos en el hotel y recuerdo que estaba tomando un trago, de a sorbos, mientras miraba en frente, al estacionamiento del estadio donde se erijia el tremendo Long Beach Arena, de proporciones titanicas.
Al dia siguiente, llegaron nuestros amigos desde Los Angeles y cuando subimos al escenario, nos prestaron mucha más atencion que todo el publico canadiense junto.
Fue barbaro el recital. Tambien fue bueno estar en casa de nuevo... Tomamos bastante naturalmente la rutina de la gira. Nos adaptamos rapido y pasamos la prueba sin demasiado esfuerzo.
Cuando llegamos a Arizona –creo que era Arizona-, tuvimos nuestra primera experiencia con „groupies‟, pero no de la clase que quieren
acostarse con vos porque eran tus fans –ya habiamos tenido nuestra racion de ellas cuando pasamos por Los Angeles. Éstas eran groupies de bandas en general –de la tuya, de la otra, de todas-, siempre dispuestas y a tu servicio, o al de cualquiera de sus integrantes, en igual medida.
En general, las groupies tenían entre 17 y 22 años de edad; si rondaban los 25, ya tenian bastante experiencia –quizá demasiada- y tambien estaban las mayorcitas que –por más bizarro que suene- incluian a sus hijas en el combo. Pero de algun modo, era más comprensible ser groupie en las afueras de la ciudad que en Los Angeles; porque donde vivian estas chicas, la cultura era minima (o habia muy poca cultura) y dedicaban su vida a obtener la mayor cantidad posible de ella, cuando pasaba por el pueblo. Era casi respetable su actitud.
Cuando no estabamos actuando, Axl se recluía en el sofá del motor home, para descansar la voz y dormir. Cuando a veces teniamos dias libres, él tambien se quedaba allí durmiendo en vez de registrarse en el hotel; pero así y todo, frecuentemente salia con nosotros, y esto siempre era bueno. Todo estaba realmente muy bien en este punto de la historia; veamoslo de esta manera: saliamos al escenario a horario, y habia gran camaraderia – como la de cualquier grupo de jovenes que viajan juntos-... no era gran cosa pero estabamos todos bastante contentos hasta que el compresor del vehiculo se rompio y nos quedamos sin aire acondicionado, en el
medio de Texas. Mientras estabamos sentados allí, sudando como locos, se nos ocurrió que debia haber un curso de cómo viajar de la forma que lo haciamos nootros; a ese nivel.
West Arkeen vino a Texas por unos dias, lo que llevo a nuestras fiestas al siguiente nivel, a pesar de las condiciones climaticas en el bus –similares a las del desierto de Sahara-. Luego de los tres o cuatro dias que paso con nosotros, West parecia la sombra de aquel que habia llegado dias antes. Calculo que habría adelgazado mas de tres kilos de tanto sudar. Luego tuvimos tres dias libres en Texas, en un Resort hotel en el medio de la nada; ahí fue cuando despedimos al chofer y al manager de giras, a quien llamaremos “Cooper”.
Cooper era todo un personaje: siempre usaba boina y conducia un Lotus amarillo. Era ingles, extremadamente delgado y fornido. Su
comportamiento era algo nervioso o alterado –creo que era por la cantidad de cocaina que tomaba-. El problema con Cooper fue que se volvio tan egocentrico como una estrella de rock y se olvido que era nuestro manager de giras.
Nos hartamos de que Cooper llevara a las chicas que seleccionabamos para nosotros a su cuarto usando cocaina como anzuelo y las mantuviera ilusionadas con la idea de que alguien se acostaria con ellas. Incluso nos
mentiría cuando llamabamos a su habitacion para saber dónde estaban, y él diria que ya se habian ido y le creimos hasta el dia que entramos todos