• No se han encontrado resultados

3. OBESIDAD, SISTEMA INMUNE Y ESTRÉS OXIDATIVO

4.2. Papel de los ácidos grasos en la obesidad y enfermedades asociadas

4.2.2. Efecto de los ácidos grasos monoinsaturados

En estudios experimentales se han demostrado muchos posibles efectos positivos de la ingesta de AGMI, especialmente en el sistema cardiovascular y el sistema inmune (Mente y col., 2009; Kastorini y col., 2011; Martínez-González y Bes-Rastrollo 2006). La dieta mediterránea, caracterizada por el uso de aceite de oliva como grasa culinaria principal, elevado consumo de frutas, verduras, legumbres, cereales no refinados, bajo consumo de carnes y lácteos, ingesta moderada de vino y pescado se ha relacionado con tasas más bajas de obesidad (Trichopoulou y col., 2003; Schröder y col., 2004).

Hay datos de que el consumo de dietas ricas en AGMI no engordan en el contexto de dietas controladas (Ros 2003), en programas de reducción de peso (Shai y col., 2008), e incluso con dietas ad libitum (Sabaté 2003) en comparación con otro tipo de dietas. Vogler y colaboradores evaluaron las acciones de los AGMI en el peso corporal de ratas, y se encontraron que el ácido oleico podría conducir a una reducción en la masa de tejido adiposo.

66

En el mismo estudio, los autores demostraron que el ácido 2-hidroxioléico, un derivado sintético del ácido oleico, promovió una disminución drástica del peso corporal de las ratas tratadas (Vögler y col., 2008).

En el pasado, los AGMI se consideraban neutros en cuanto a su efecto sobre las lipoproteínas plasmáticas, pero se ha sugerido en distintos estudios que podrían ser beneficiosos en la prevención de las ECV (Massaro y De Caterina, 2002). El consumo de aceite de oliva se ha relacionado con la reducción del cLDL, de los TG, del cociente colesterol total: cHDL, y con un aumento del cHDL (Mensink y col., 2003; Martínez-González y Bes- Rastrollo 2006; Guillén y col., 2009).

Cuando disminuyen los AGS en la dieta y simultáneamente se incrementan los AGI, deja de producirse el efecto inhibidor de la actividad de los receptores de cLDL que produce la grasa saturada y, por tanto, mejora la captación de esta lipoproteína (Dietschy 1998). Los AGMI producen un cambio muy poco pronunciado en cHDL (Gardner y Kraemer, 1995), aunque en otros estudios se ha observado que no hay cambio en los niveles de cHDL (Delplanque y col., 1991; Mata y col., 1992; Thomsen y col., 2003).

Los AGMI, debido a su estructura química, son mucho más estables y menos susceptibles a la peroxidación lipídica, y probablemente también disminuyen el riesgo trombogénico y la agregabilidad plaquetaria (Mancini y Rubba, 2000). En un estudio de casos y controles se observó que el consumo elevado de aceite de oliva (54 g/d) se asocia a una reducción relativa del 74% del riesgo de sufrir un primer infarto de miocardio (Fernández-Jarne y col., 2002).

Una dieta rica en AGMI puede reducir significativamente la tensión arterial sistólica y diastólica (Schwingshackl y col., 2011). Pacientes con una dieta suplementada con aceite de oliva pudieron reducir su medicación antihipertensiva (Ferrara y col., 2000). En otro estudio, se encontró una disminución en la tensión arterial sistólica y diastólica en el grupo que consumía aceite de oliva, pero no en el grupo que consumía aceite de girasol (Ruiz-Gutiérrez y col., 1996). Se ha observado en modelos animales que el ácido oleico tiene un efecto hipotensor ligado a su incorporación en membranas celulares y la regulación de la señalización celular (Terés y col., 2008).

67

La ingesta elevada de AGMI puede modificar los fosfolípidos de membrana (Corrocher y col., 1992), lo que a su vez conduce a una menor presión arterial (Ruiz-Gutierrez y col., 1996).

El aceite de oliva puede favorecer el control de la glucemia en la diabetes. El estudio PREDIMED ha demostrado que el consumo de aceite de oliva virgen reduce un 40% el riesgo de desarrollar DM2 (Salas-Salvadó y col., 2014).

Por otra parte, una dieta rica en AGMI provoca cambios beneficiosos en la glucemia en ayunas y en la tolerancia a la glucosa (Louheranta y col., 2002). En pacientes con DM2 una dieta predominante en AGMI llevó a una reducción de la resistencia insulínica y una restauración de la vasodilatación endotelio-dependiente (Ryan y col., 2000). Los sujetos con DM2 pueden tener un buen control sobre sus parámetros lipídicos cuando presentan una elevada ingesta de AGMI (Korani y col., 2012).

En cambio, en estudios prospectivos la ingesta de AGMI ha tenido un efecto neutro sobre el riesgo de DM2 (Gillingham y col., 2011). No existe ningún estudio epidemiológico amplio hasta la fecha que haya analizado la asociación entre el consumo específico de aceite de oliva como elemento independiente y el riesgo de DM2 (Marí-Sanchis y col., 2011).

Recientemente se ha constatado una reducción en la actividad inflamatoria de determinadas enfermedades tras la administración de aceite de oliva (Bueno 2011; Lucas y col., 2011). La producción de IL-6 por fibroblastos humanos en cultivo es menor en presencia de ácido oleico, sugiriendo que tiene un papel relevante en la prevención de las enfermedades inflamatorias (Darlington y Stone 2001). La administración en humanos de una dieta que contiene aceite de oliva no afecta a la proliferación de leucocitos estimulada por mitógenos, mientras que en animales sí se ha evidenciado una inhibición de este parámetro (Puertollano y col., 2010). Los resultados experimentales llevados a cabo en células NK procedentes de humanos que han ingerido una dieta que contiene aceite de oliva han demostrado una reducción de la actividad NK después de dos meses de ingesta con esta dieta (Yaqoob 2002).

La relación del consumo de aceite de oliva y el cáncer es poco conocida; no obstante, se ha encontrado en estudios realizados en países mediterráneos que el consumo de aceite de oliva está relacionado con una reducción significativa de entre el 14 y el 34% en el riesgo de cáncer de mama (Granados y col., 2006).

68

El acido 2-hidroxioléico es una molécula análoga al ácido oleico, cuya síntesis ha sido descrita con anterioridad (Adam y col., 1998). Ha sido utilizada en la industria cosmética como emulsionante para preparaciones de productos cosméticos (Escribá 2003). Esta molécula fue diseñada por el grupo de Investigación de Biomedicina Molecular y Celular de la UIB dirigido por el doctor Pablo Escribá (Escribá 2003).

El acido 2-hidroxioléico ha demostrado ser un buen agente antitumoral ehipotensor, además de tener potencial en los tratamientos de reducción del peso corporal; estos efectos se deben principalmente a su acción como agente regulador de señales asociadas a proteínas G (Alonso y col., 2006; Alemany y col., 2007); por tanto, podráser utilizado en un futuropara fabricar medicamentos destinados al tratamiento del cáncer, enfermedades cardiovasculares y la obesidad.