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Efecto de la suplementación sobre DHA y las sumatorias de ácidos grasos

In document Sorany Milena Barrientos Grajales (página 133-136)

4. Biohidrogenación ruminal de tres fuentes lipídicas y su efecto sobre la

4.6.4 Efecto de la suplementación sobre DHA y las sumatorias de ácidos grasos

Actualmente no es suficientemente claro si los ácidos grasos EPA y DHA son o no biohidrogenados en el rumen ya que los resultados son contrastantes a través de las investigaciones recientes. En el presente estudio no hubo diferencias significativas en las proporciones de DHA entre los tratamientos evaluados, ni a través de los diferentes tiempos de incubación, lo cual se asemeja a los resultados de Ashes et al., (1992) quienes a través de una prueba in vitro no encontraron cambios en los valores de DHA y EPA tras 24 horas de incubación, concluyendo que su biohidrogenación es despreciable. En

contraste, en el trabajo realizado por Gulati et al., (1999) se encontró una disminución en los valores de EPA y DHA cuando se incubó aceite de pescado a niveles superiores de 1 mg/ml. En el trabajo de AbuGhazaleh & Jenkins, (2004) hubo una reducción en la desaparición de DHA y EPA en la medida en que aumentaba la cantidad incubada de estos ácidos grasos, concluyendo los autores que las discrepancias en los resultados se debe a los niveles desiguales de EPA y DHA utilizados en los diferentes ensayos, lo cual podría explicar el comportamiento de los resultados descritos en el presente estudio, en el que se observa una baja cantidad de DHA desde las primeras horas de incubación tanto en el grupo control como en los suplementados.

Para el tiempo 3 de incubación, las mayores proporciones de MUFA correspondieron a los tratamientos GI y GI-PES, ya que estos aceites aportan ácidos grasos monoinsaturados, como el ácido palmitoleico que se encuentra en el aceite de pescado (3.12 g/100g AG) y el ácido oleico el cual es el principal ácido graso tanto en el aceite de pescado como en el aceite de girasol utilizado en este estudio, con unos valores de 31.25 y 44.8 g/100g AG respectivamente (tabla 4-2). Para este mismo tiempo de incubación el tratamiento LIN presentó la mayor proporción de PUFA ya que el aceite de linaza incubado contenía 51.7 y 15.94 g/100g AG de los ácidos grasos linolénico y linoleico respectivamente (tabla 4-2). Aunque estos grupos se destacan de los demás, se puede apreciar cómo de manera general para todos los tratamientos estudiados, las proporciones tanto de PUFA como de MUFA disminuyen progresivamente a través de los tiempos de incubación y de manera simultánea incrementan las proporciones de SFA conforme el proceso de biohidrogenación ruminal avanza según lo esperado (tabla 4-4; figura 4-2). No obstante, al comparar la desaparición de los PUFA entre los tratamientos LIN y LIN-PES se puede apreciar como durante el tiempo 6 de incubación no hubo cambios significativos en el grupo LIN-PES respecto al tiempo de incubación anterior (3h), mientas que el grupo LIN presentó una reducción de más del 50% en las proporciones de PUFA (tabla 4-4). Al comparar los tratamientos GI y GI-PES, se aprecia el comportamiento totalmente opuesto al de los grupos suplementados con linaza, ya que los valores permanecieron sin cambios significativos durante los tiempos 3 y 6 de incubación para el grupo GI mientras que el grupo GI-PES presentó una reducción de cerca del 50% en los valores de PUFA a las 6 horas de incubación (tabla 4-4). Esta conducta coincide con la observada en los ácidos grasos linoleico y linolénico individualmente, en los cuales se encontró un posible efecto protector del aceite de pescado sobre la biohidrogenación del aceite de linaza en las

primeras horas de incubación, más no sobre el aceite de girasol. La similitud entre los PUFA y los ácidos grasos individuales mencionados anteriormente se debe a que los PUFA están conformados principalmente por los ácidos linoleico y linolénico, influyendo notablemente en el comportamiento de dicha variable.

En cuanto a los MUFA, los cuales estuvieron principalmente representados por el ácido oleico, se puede apreciar que después de 12 horas de incubación el grupo suplementado con aceite de girasol, continúa presentando los mayores valores por encima de los demás grupos suplementados e inclusive con el control (tabla 4-4; figura 4-2), al mismo tiempo que mantiene los niveles más bajos de SFA. Un posible efecto de la cantidad de ácidos grasos insaturados sobre la velocidad de la biohidrogenación podría explicar este comportamiento, ya que el tratamiento GI tenía un alto contenido de MUFA desde el primer tiempo de incubación evaluado. Beam, Jenkins, Moate, Kohn, & Palmquist, (2000) en un estudio realizado con el fin de identificar los factores potenciales que pueden afectar las tasas de lipólisis y biohidrogenación in vitro, muestran como las tasas de biohidrogenación de los ácidos grasos monoinsaturados y polinsaturados de 18 carbonos se ven afectadas por la cantidad incubada de dichos ácidos grasos, y en especial la tasa de biohidrogenación del ácido oleico se redujo con todas las fuentes evaluadas las cuales incluían aceite de soya (oleico), canola (linoleico) y ácido linoleico puro.

4.7 Conclusiones

La suplementación con aceites de girasol, linaza y pescado, independientemente del tipo de aceite, disminuye significativamente la digestibilidad in vitro de la materia seca de dietas conformadas por pasto Kikuyo (Cenchrum clandestinus) y concentrado en una relación 70:30, sin embargo, solo el aceite de girasol afectó la digestibilidad de la FDN.

La biohidrogenación ruminal in vitro de los principales ácidos grasos polinsaturados de 18 carbonos ocurre de manera pronunciada en los primeros tiempos de incubación tanto en el aceite de girasol, como en el de linaza. El aceite de pescado mostró tener un efecto protector durante los primeros tiempos de incubación, sobre la biohidrogenación de los ácidos grasos linoleico, linolénico y la sumatoria de PUFA, cuando se mezcla con aceite de linaza. Estos resultados, abren un nuevo panorama sobre el uso del aceite pescado

como agente inhibidor de la biohidrogenación ruminal, en la búsqueda de favorecer el escape de los ácidos grasos insaturados del rumen y su posible incorporación en la carne o en la leche.

Mayores investigaciones deberán ser realizadas evaluando el comportamiento de otros ácidos grasos e intermediarios de la biohidrogenación ruminal que se han identificado en rutas secundarias o menos representativas de los ácidos grasos insaturados de 18 carbonos, los cuales podrían tener un impacto en la calidad de los productos finales de origen bovino. Sería interesante indagar respecto al comportamiento del ácido vaccénico (C18:1 cis 11), a través de diferentes fuentes lipídicas en dietas con diferentes proporciones de forrajes y concentrado, con el fin de determinar los factores relacionados con su producción, flujo hacia el abomaso y posible efecto sobre el contenido de grasa de la leche.

In document Sorany Milena Barrientos Grajales (página 133-136)