Antonio Presedo Garazo
2. Retos que se plantean a los patrimonios de la élite hidalga durante el siglo
2.2. Los efectos de los desequilibrios estructurales acontecidos en 1790-1855 sobre los patrimonios de la hidalguía acomodada
A diferencia de la repercusión tardía de la legislación liberal sobre los patrimonios de la elite hidalga, los desequilibrios estructurales pro- vocados por las pérdidas de cosechas y las crisis de mortandad que se
suceden en Galicia entre 1790 y 1855,48sí llegaron a dejar su impron-
ta en la evolución de los ingresos de estos poderosos rentistas seculares.
Incluso ya antes, a mediados del sigloXVIII, la capacidad de los rentis-
tas para presionar al campesinado parece haber experimentado una
mutación respecto a etapas anteriores.49Las crisis coyunturales que se
suceden entre 1760 y 1812 no sólo traen de la mano la acumulación de
45 Villares (1982), pp. 251 y ss.; Veiga Alonso (1999), pp. 105 y ss.
46 Villares (1982), pp. 283-296; López Rodríguez (1985); y Domínguez Castro (1992a), pp. 80-85.
47 Presedo Garazo et ál. (1999), p. 149.
48 Sobrado Correa (2001), pp. 299-309, ofrece una secuencia detallada de ellas para la provincia de Lugo.
impagos por parte de los colonos con apuros para realizar los pagos puntualmente, sino que además van a propiciar que éstos se acostum- bren a pagar en función de sus propias posibilidades, aferrándose al dominio útil del terrazgo. Para ilustrar mejor este aspecto, podemos fijarnos, una vez más, en lo que acontece en la casa de Noceda: en 1769 quedó sin cobrarse el 8,18 % de la renta en especie líquida que debía
ingresarse en el partido de Noceda;50en 1790 las deudas generadas por
el partido de Cancelo llegaron a situarse cerca de los 1000 reales;51y en
1811 sus dueños se vieron obligados a rebajar hasta un cuarto de la renta correspondiente al año agrícola de 1810, así como a eximir de la totalidad de la de 1809, a todos los caseros de Noceda cuyos inmue- bles habían sido arrasados por los franceses, lo cual supuso 3608 reales
más de pérdida.52
Esta relajación en el pago de la renta por parte de los colonos, que se
dejó sentir sobre todo en periodos de caída de la producción agrícola,53
obligó al estamento noble gallego en su conjunto a reconvertir dichos impagos en deuda activa a su favor. Ante el temor de que se pudiesen oscu- recer sus ingresos, la mayoría de las casas hidalgas que percibían rentas territoriales, y muy especialmente la elite, procedió a apear y prorratear aquellas explotaciones en las que existían indicios suficientes de que esto
pudiese llegar a acontecer.54Con ello, al garantizar los derechos que perci-
bían en calidad de propietarios del dominio directo, también reforzaron su logística administrativa. Pero no deja de ser ciertamente paradójico el hecho de que el saneamiento de sus haciendas dependiese cada vez más, y no precisamente en poca medida, de la capacidad que pudiesen mostrar sus colonos para seguir abonando con la regularidad deseable unas rentas fijadas desde mucho tiempo atrás.
Esta situación se afianzó a lo largo de la primera mitad del sigloXIX.
Lo podemos observar con más claridad tomando como referencia la evo- lución que presenta la renta foral que ingresó la casa de Mundín en el
50 AHPO, CP, Casa de Castro, Noceda, Documentos generales, caja 7, n.º 18 bis. 51 AHPO, CP, Casa de Castro, Noceda, Hacienda-Torés, caja 21, n.º 9.
52 AHPO, CP, Casa de Castro, Noceda, Documentos generales, caja 8, n.º 30. 53 Domínguez Castro (1992b), pp. 101-102; Leirós de la Peña (1993), p. 211. 54 Presedo Garazo (2001), pp. 375-376.
periodo 1836-1856.55Durante las dos décadas que comprende el memo-
rial cobrador,56los ingresos brutos describen un movimiento parejo al de
la renta teórica, aunque sin alcanzar —y menos superar— los valores de ésta, a excepción de los años 1840, 1842-1843 y 1850, por lo que el alcan- ce de los impagos tiende a acumularse a medida que avanzamos en el tiem- po (gráfico 1). El hecho de que no se alcance regularmente el listón de la renta teórica nos está indicando que los colonos no son capaces de abonar regularmente el canon que les corresponde y que, además, se han acos- tumbrado a no pagar. A los impagos de un año agrícola suceden los del siguiente, y así sucesivamente, y los enfiteutas sólo consiguen abonar sus deudas si el mercado se lo permite. Por tanto, éstos saldan las deudas atra- sadas en función de sus propias posibilidades, generalmente después de una buena cosecha o tras haber obtenido ingresos adicionales fuera de la explotación agrícola familiar.
Podemos constatar mejor esta tendencia al comparar el movimiento que describen los índices de los pagos regulares de renta en centeno con los correspondientes al abono de impagos (gráfico 2). Aunque en valores
absolutos los primeros siempre superan a los segundos,57describiendo un
movimiento análogo al que presenta el precio del centeno, los índices de los impagos se incrementan coyunturalmente en 1840-1841, justo des- pués de la crisis de mortandad de 1837-1839, en 1843-1845 después de la hambruna de 1843, en 1847-1848 también después de otra ham- bruna, la de 1847, en 1851, un año antes de la peste de 1852, y en 1854
a continuación de la pérdida de las cosechas de 1853.58
Lejos de tratarse de una excepción, esta acumulación de impagos tam- bién la vemos reflejada en otras poderosas casas rentistas gallegas, como
55 En dicho periodo, los ingresos medios anuales de la casa de Mundín, procedentes del cobro de la renta foral abonada en centeno, ascienden a 104 922,31 rs.
56 Archivo de la Casa de Souto de Rei, caja 7, s.n.
57 Ya que, a lo largo de los 20 años comprendidos entre 1836 y 1856, los pagos regu- lares ascienden a 2 203 368,60 rs., equivaliendo al 95,97 % de los ingresos en dicho perio- do, mientras que el abono de impagos se sitúa en 92 496,93 rs., esto es, un 4,02 % sobre el total ingresado.
58 La repercusión de estas crisis agrarias de mediados del sigloXIXsobre el tejido agra- rio gallego ya han sido analizadas por Rodríguez Galdo y Dopico (1981). Cf. además Sobrado Correa (2001), pp. 299-309.
por ejemplo la casa de Láncara (gráfico 3), puesto que también vio como se incrementaron los impagos de renta foral a su favor entre 1839 y
1847,59coincidiendo con la serie de crisis cíclicas que dejaron su impron-
ta en el balance anual de ingresos de Mundín.60
59 AHUS, PN, Santiago, leg. 8548, f. 77r y ss.
60 Cf. Iglesias Blanco (2004), pp. 139 y ss., en relación con la acumulación de impa- gos en la casa de Xunqueiras en el periodo 1818-1850, que en algunos años llega a supe- rar el 20 % de los ingresos teóricos.
GRÁFICO 1
EVOLUCIÓN COMPARADA DE LA RENTA TEÓRICA Y LA RENTA EFECTIVA DE CENTENO QUE INGRESA LA CASA DE MUNDÍN EN 1836-1856
FUENTE: Elaboración propia a partir de Archivo de la Casa de Souto de Rei, caja 7, s.n.
GRÁFICO 2
EVOLUCIÓN COMPARADA DE LOS PAGOS REGULARES DE RENTA EN CENTENO, EL PRECIO DE DICHO CEREAL Y EL ABONO DE IMPAGOS
A FAVOR DE LA CASA DE MUNDÍN EN 1836-1856 (en índices)
FUENTE: Elaboración propia a partir de Archivo de la Casa de Souto de Rei, caja 7, s.n. NOTA: 100 = 1836-1856. 350 300 250 200 150 100 50 0 1836 1838 1840 1842 1844 1846 1848 1850 1852 1856
Pagos regulares de renta Abono de impagos Precio del centeno 200000 150000 100000 50000 0 1836 1838 1840 1842 1844 1846 1848 1850 1852 1856 Renta teórica en rs. Renta efectiva en rs.
En definitiva, los efectos negativos de las reiteradas malas cosechas y de los accidentes demográficos se tradujeron en una acumulación progre- siva de deuda activa a favor de los rentistas, que enseguida cayeron en la cuenta de que era preciso controlarla para evitar que sus casas llegasen a perder parte de la capacidad adquisitiva de que habían disfrutado hasta el
momento.61Para ello, la elite hidalga reforzó, y lo que es aun más impor-
tante, perfeccionó, los mecanismos administrativos de que ya disponían
sus haciendas privadas desde comienzos del siglo XVIII. Este perfecciona-
miento administrativo, que todavía no ha suscitado un interés palpable
entre los especialistas,62resultó fundamental, a nuestro entender, para que
sus patrimonios todavía pudiesen resultar enormemente rentables en la Galicia decimonónica.
61 Saavedra Fernández (2003), pp. 298-315, ha tenido ocasión de estudiar reciente- mente la importancia del gasto suntuoso como expresión de poderío socioeconómico entre la elite hidalga a través del ejemplo del pazo de Oca. En este mismo sentido, cf. además Presedo Garazo (1999) para la Casa-Torre de Raíndo, y Migués Rodríguez (2002a), pp. 372-388, en relación con la casa de San Fiz.
62 Entre los investigadores que han incluido más recientemente esta temática como objeto de estudio, es preciso hacer mención a las exhaustivas aportaciones de Iglesias Blan- co (2004), pp. 50-65, sobre la casa de Xunqueiras.
GRÁFICO 3
IMPAGOS DE RENTA DE QUE ES ACREEDORA LA CASA DE LÁNCARA EN 1833-1847
FUENTE: Elaboración propia a partir de AHUS, PN, Santiago, leg. 8548, f. 77r y ss.
6000 5000 4000 3000 2000 1000 0 1833 1834 1835 1836 1837 1838 1839 1840 1841 1842 1843 1844 1845 1846 1847