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Efectos sociales de la TDT: La emergencia del tercer entorno

CAPÍTULO 1. LA NUEVA TELEVISIÓN DIGITAL

1.6 Efectos sociales de la TDT: La emergencia del tercer entorno

Las nuevas tecnologías de la información y las telecomunicaciones están posibilitando la emergencia de un nuevo espacio social que difi ere profundamente de los entornos naturales (primer entorno) y urbanos (segundo entorno) en los que tradicionalmente han vivido y actuado los seres humanos69. Este análisis se centra

en las consecuencias que las tecnologías telemáticas tendrían para la sociedad y la estructura misma de la vida humana.

Lo que se ha denominado “el tercer entorno” constituye un escenario de gran interés y viene defi nido por una serie de tecnologías, entre las cuales mencionaremos siete: el teléfono, a la televisión, a las tarjetas de crédito, a las redes telemáticas como Internet, a las tecnologías multimedia como los discos de archivo digitales y electrónicos (Cds, DVDs Bluray, etcétera), o las enciclopedias multimedia, a los videojuegos y a la realidad virtual, tecnología esta última que también debe ser tenida en cuenta y de la que forman parte los nuevos cascos estereoscópicos o las gafas igualmente estereoscópicas del cine Imax, artefactos superpuestos al cuerpo

69 ECHEVERRÍA, J. Los señores del aire: Telépolis y el Tercer Entorno. Ed. Destino. Barcelona. 1999.

humano capaces de generar percepciones y sensaciones reales70. La construcción y el

funcionamiento de cada uno de esos artefactos presupone numerosos conocimientos científi cos y tecnológicos (electricidad, electrónica, informática, transistorización, digitalización, óptica, compresión, criptología, etc.), motivo por el cual conviene subrayar que la construcción del tercer entorno sólo ha comenzado a ser posible para los seres humanos tras numerosos avances técnicos y científi cos.

«El tercer entorno es uno de los resultados de la tecnociencia, y por ello ha emergido en aquellos países que habían logrado un mayor avance tecnocientífi co: sobre todo en los Estados Unidos de América, en donde se descubrieron, o cuando menos se implementaron y difundieron la mayoría de esos avances tecnocientífi cos. Las siete tecnologías mencionadas presuponen otras muchas para su buen funcionamiento, de modo que, aunque aquí nos centraremos en esos siete cánones tecnológicos del tercer entorno, en realidad estamos ante un sistema tecnológico muy complejo, que nosotros sintetizamos en esos siete artefactos71

Este entramado teórico-tecnológico se quiere enmarcar en ámbitos más locales, por ejemplo en las casas, en las escuelas, en las ofi cinas, en los hospitales, en las empresas o en las ciudades.

«Cuando esto sucede, hablaremos de tele-casas, tele-escuelas, tele-ofi cinas, tele-hospitales, tele-empresas o tele-ciudades, es decir, de un conjunto de redes locales que se superponen a los recintos tradicionales y tienden a integrarse en la futura ciudad global (…). Y frente a los escenarios naturales o urbanos, en los que los seres humanos están presentes físicamente y próximos los unos a los otros, lo cual les permite hablar, verse y comunicarse entre sí, los escenarios del tercer entorno se basan en la tele-voz, el tele-sonido, la tele-visión, el tele-dinero y las tele-comunicaciones, siendo posible imaginar en un futuro más o menos lejano incluso un tele-tacto, un tele-olfato y un tele-gusto, en cuyo caso la propuesta del tercer entorno iría perdiendo su carácter heurístico, deviniendo descripción precisa de lo que sucede en el nuevo espacio social72

Sin embargo, la verdadera revolución llegó con la aparición del teléfono, ya que posibilitó una relación bidireccional, simétrica, interactiva, simultánea y privada.

La relación telefónica es, en primer lugar bidireccional, porque intervienen dos interlocutores que emiten mensajes en ambas direcciones. En segundo lugar

70 ECHEVERRÍA, J. Conferencia titulada “Sociedad y nuevas tecnologías en el siglo XXI” Málaga, 17 enero de 2001. htt p://servicios.elcorreodigital.com/auladecultura/javierecheverria1.html Fecha de última consulta: 16 de septiembre de 2009.

71 ECHEVERRÍA, J. Op cit. p.48.

es una relación simétrica, ya que el emisor y el receptor pueden intercambiar por completo sus papeles, convirtiéndose el receptor en emisor y recíprocamente. Junto a ello, también es una relación interactiva, pues las respuestas del emisor y el receptor se producen en función de las emisiones previas de ambos, y este proceso es iterable tantas veces como se desee, estableciéndose un diálogo a distancia. En cuarto lugar también es una relación simultánea, es decir, dicho intercambio de mensajes tiene lugar en tiempo real independientemente de la distancia a la que ambos interlocutores estén situados. Y, por último, la relación es privada (o íntima). Aunque se produzca en locutorios públicos, las personas que están en el entorno próximo de quien telefonea no oyen (en principio) lo que dice quien está al otro lado del hilo.

La clave de los efectos sociales de las tecnologías de la comunicación ha sido reconocido ampliamente73. De este modo las sociedades se articulan a través de la

comunicación y su papel en la construcción de realidades sociales en niveles más inmediatos74.

Dentro de esa línea de argumentación, se ve la enorme importancia que ha tenido el teléfono a lo largo del siglo XX y hasta qué punto ha transformado las relaciones entre empresas, instituciones, familiares y amigos75. La correspondencia

epistolar y el telégrafo supusieron un primer paso hacia las telecomunicaciones, pero esos medios de comunicación no son interactivos ni sincrónicos, aparte de depender de la escritura, que requiere una alfabetización previa. El teléfono, pese al handicap de transmitir únicamente sonidos, permitió la reproducción exacta de uno de los principales recursos comunicativos del ser humano, la palabra. Superaba así los límites métricos y físicos del primer y del segundo entorno. Por ello hay que considerarlo como el primer ejemplo de tecnología del tercer entorno. Conviene recalcar, aunque sea obvio, que el teléfono adoptó una estructura reticular, y aunque inicialmente sus redes fueron centralizadas, la ulterior automatización del servicio ha implicado una amplia descentralización de la red. Desde el punto de vista de su estructura topológica y métrica, el teléfono es el gran precedente de las redes telemáticas, máxime tras la digitalización de la señal (inicialmente analógica) y la aparición de las redes telefónicas

73 MÉNDEZ RUBIO, A. “Perspectivas sobre comunicación y sociedad”. En Universitat de Valencia. 2004. pp. 148.155

74 MONTERO, J. y RUEDA, J.C, Introducción a la historia de la comunicación social, Ed. Ariel Comunicación, Barcelona 2002, pp. 27-55.

75 No existen estudios relevantes sobre estos cambios en el panorama español. En otros contextos se ha explicado esa relevancia y usos del teléfono como tecnología. Vid. FISCHER, C.S. “America Calling: A Social History of the Telephone to 1940”, University of California Press, 1994. pp. 5-33.

sin cable, es decir, vía satélite76.

Un cambio de esa magnitud no volverá a producirse hasta la aparición del fenómeno de Internet. A este respecto, Echevarría defi ne a la red como la expresión más desarrollada del tercer entorno, y enuncia sus propiedades como medio, con el fi n de distinguirla de las otras cuatro tecnologías.

Sus propiedades son, según este autor, siete: por una parte se trata de un medio de comunicación. De hecho, el libro, la prensa, la radio y la televisión se van integrando en Internet. Pero lo esencial es que también el teléfono puede operar a través de Internet, por lo que no es únicamente un medio público de comunicación, sino también privado e íntimo.

También se trata de un medio de información, pero no sólo en el sentido periodístico, sino también como instrumento que transforma las ciencias de la documentación, y en general la obtención, procesamiento, recuperación y transmisión de datos, documentos, etcétera.

En tercer lugar, se trata de un medio de memorización, citando al autor:

«(...) lo cual es distinto a ser un medio de información en el sentido periodístico del término. La posibilidad de almacenar y memorizar todo tipo de mensajes en formato digital permite introducir procedimientos automáticos de procesamiento, organización y recuperación de dichos mensajes sean éstos de interés público, privado o íntimo. Esta modalidad electrónica y digital de memoria artifi cial tiene una importancia enorme (…), y por ello es importante distinguir la comunicación y la información de la memorización, aunque haya solapamientos entre ellas77 ».

En cuarto lugar, la existencia del teletrabajo prueba que se trata de un medio de producción. La llegada de las empresas a Internet y la creación de Intranets está ligada a la actividad productiva, y no sólo a la actividad de difusión o publicitaria. Junto a ello, y en quinto lugar, se trata de un medio para el comercio (e intercambio), porque facilita la compraventa de productos, e incluso la distribución de mercancías por la propia red. La progresión del comercio en Internet es creciente, y las expectativas de futuro enormes78.

76 ECHEVERRÍA, J. Op. cit. p. 50

77 Ibidem. p.52.

78 LASO BALLESTEROS, I. E IGLESIAS MELÉNDEZ, M. Internet, comercio colaborativo y

La sexta propiedad de Internet es que se trata de un importante medio para el ocio y el entretenimiento, y en palabras de Echeverría:

«Dada la importancia que tiene la industria del ocio en las sociedades más desarrolladas, esta faceta de la red merece una consideración específi ca. Si jugamos a la ruleta o a un videojuego colectivo a través de Internet, sin duda nos comunicamos y transmitimos información, pero hacemos algo mucho más específi co: jugar. Si reducimos algunas actividades humanas (jugar, comerciar, guerrear, amarse, etcétera.) a una pura transmisión de información o a un simple acto comunicativo, estamos sesgando y simplifi cando enormemente nuestro análisis.»

Por último, la red es un medio de interacción. Aquí radica, la posibilidad mayor de las redes telemáticas. Aunque cabe hablar de acciones comunicativas,Las redes telemáticas son, fundamentalmente, medios de interacción humana, y no simplemente medios de información o de comunicación.

Por último, lo que más importa es señalar la verticalidad y asimetría de medios como la televisión y la radio79, aunque existan otros medios que suplen estas

carencias:

«Cuando se busca una mayor presencia de los usuarios, tanto la prensa como la radio y la televisión recurren a otros medios (cartas, llamadas telefónicas) que son mucho más interactivos que los medios periodísticos. El teléfono, como vimos, es plenamente interactivo, pero su limitación consiste en que sólo transmite mensajes sonoros, como la radio, al menos hasta hace pocos años.»

La tecnología no genera espacios sociales por sí misma. De hecho, éstas pueden posibilitar espacios comunicativos de estructura muy distinta. Será imprescindible, por tanto, tener presente que esas estructuras son resultado de acciones humanas, y no sólo de propiedades internas a las nuevas tecnologías.

«La gran ventaja de Internet es que (…) vale igual para los ámbitos públicos que para los privados y los íntimos. Éste es uno de los motivos por los que conside- ramos que ese tipo de redes representan el máximo desarrollo actual del tercer entorno. Esta última diferencia proviene, en el fondo, del carácter Bidireccional del teléfono y del dinero electrónico, frente al carácter multidireccional de la radio y la televisión (o de la prensa). Internet también es un medio multidireccional y por eso el ciberespacio se revela cada vez más competitivo con los medios de comunicación clásicos (prensa, radio y televisión). Pero Internet también es un medio interactivo, y por eso el teléfono y la banca electrónica tienden a integrarse en la red.80»

79 Ibidem p.53. 80 Ibidem.

Se puede añadir que la televisión está dando pasos de gigante para convertirse en el medio que integre la interactividad disponible actualmente en Internet, la radio y el teléfono. Echevarría enuncia veinte diferencias del entorno tres (sociedad telemática) con respecto a los otros dos entornos. Aquí enunciaremos únicamente las que son más relevantes para el estudio:

1. Proximalidad. A no tiene que estar cerca de B para interactuar con él. No es necesaria la proximidad para la relación.

2. Recintualidad. Se crea un nuevo espacio de interacción e interrelación en base a una topología reticular (de red), no recintual. Para hablar por teléfono, para ver la televisión, para usar un cajero electrónico o para usar un ordenador por acceso remoto ya no es preciso desplazarse a un local determinado, sino que basta con estar conectado a una red.

3. Presencia. La mayoría de acciones y experiencias que tenemos la mayoría de los mortales son presenciales. La novedad del tercer entorno estriba en que casi ninguna de las acciones y experiencias que tienen lugar en él requieren la presencia física de los actores, objetos e instrumentos, sino que son llevadas a cabo mediante representaciones tecnológicamente construidas. Esto signifi ca que se actúa a través de una imagen tecnológica.

4. Informacionalidad. El tercer entorno es, ante todo, informacional, más que material. Se tiende a pensar la materia en términos de información. Frente al mecanicismo de la era moderna, a fi nales del siglo XX prima el informacionismo: la luz, los genes, los textos, los números e incluso la materia son, en último término, información81. Lo importante no son los cuerpos materiales, sino la información

que transmiten. Un libro es material, pero lo importante de él es la información que contiene. El libro electrónico sigue teniendo una base material, pero la cantidad de información que almacena es mucho mayor que la de un libro impreso y su materialidad mucho menor: no en vano la información se comprime sin perder su forma, cosa que raramente ocurre con la materia. En todo caso, el funcionamiento del tercer entorno depende de la energía y de los fl ujos energéticos de información, que producen efectos distintos a los de los movimientos de los cuerpos materiales. Todo esto no equivale a decir que los cambios que estamos comentando sean reducibles a cuestiones informacionales, aquí consideramos que esos aspectos informacionales son un componente analizable más de esos cambios, pero no el único, y ni siquiera

81 DOVEY, J. Y KENNEDY, H.W. Issues in Cultural and Media Studies. Ed. Open University Press. 1999.

el principal. Reducir el tercer entorno a un mundo informacional no es más que una parte de la verdad. La perspectiva de análisis informacional es válida, pero no es la única.

5. Artifi cialidad. El entorno telemático es básicamente artifi cial. La mayor parte de los elementos que toman parte en el entorno urbano, son materias primas extraidas del entorno natural. En cambio, la mayor parte de los componentes esenciales del entorno telemático (satélites, antenas, cableados, chips, transistores, etc.), han sido elaborados en laboratorios y no pueden ser considerados como materias primas (salvo excepciones, como el silicio o el cobre), sino como nuevos materiales generados por diversas tecnologías, algunas de ellas altamente sofi sticadas.

6. No sincrónico. La simultaneidad deja de ser precisa en el entorno telemático. Uno puede abrir su correo electrónico o visitar un sitio web a cualquier hora del día o de la noche, por mucho que su interlocutor haya emitido ese mensaje hace tiempo. De este modo, el acto comercial o comunicativo es asincrónico. Frente a los encuentros físicos, que exigen la presencia mutua durante un lapso de tiempo determinado, Internet genera un espacio social que no sólo es ubicuo espacialmente, sino también temporalmente. Sin embargo, la asincronía del tercer entorno no impide que en él se puedan producir interacciones simultáneas o, como suele decirse, en tiempo real.

En fi n, este apasionado debate sobre las características de nuevos y viejos medios puede sintetizarse en la tabla 2:

MEDIOS TRADICIONALES

NUEVOS MEDIOS DIGITALES

Los efectos de la tecnología están

socialmente determinados

La naturaleza de la sociedad está tec-

nológicamente determinada

Audiencia activa

Usuarios interactivos

Interpretación

Experiencia

Espectación

Inversión

Centralización

Ubicuidad

Consumidor

Participante/Co-creador

La consecuencia inmediata de todo esto es que el espacio informacional, telemático, electrónico, tiene su propia estructura matemática, física; luego tiene su propia estructura epistemológica. Si una persona pretende acceder a dicho espacio,

tiene que hacerlo a través del teléfono móvil, o a través de la pantalla de televisión, o a través de la tarjeta de crédito, o a través del ordenador conectado a Internet. En caso contrario, no hay tal acceso. Por tanto, hay que saber manejar las interfaces propias de este espacio, así como hay que aprender a andar por el campo o aprender a conducir en coche para andar por la ciudad82. Se trata, pues de un nuevo espacio

social. El hombre debe conocer epistemológicamente este entorno y saber manejar unos artefactos tecnológicos, como Internet.

Junto a ello, es importante señalar que en este “tercer entorno”, en el espacio electrónico no hay Estado; lo que prima claramente es el poder económico, lo que Echeverría llama “los señores del aire”, es decir, grandes empresarios de las siete tecnologías mencionadas anteriormente: telefonía, televisión, bancos electrónicos, redes telemáticas, tecnologías multimedia, videojuegos y realidad virtual. Ellos son los que están compitiendo, luchando, por el poder en el Tercer Entorno83; no toca a

los Estados, ni a otras autoridades. Y, por eso, en este sentido se puede afi rmar que el usuario-espectador ahora decidirá activamente a quién otorga este poder, reuniéndose en otras redes más pequeñas y estableciendo así alianzas telemáticas.

82 ECHEVERRÍA, J. Conferencia titulada “Sociedad y nuevas tecnologías en el siglo XXI” Málaga, 17 enero de 2001. htt p://servicios.elcorreodigital.com/auladecultura/javierecheverria4.html Fecha de última consulta: 15 de septiembre de 2009.

83 Véase también FAURA, I. Consumidores activos: experiencias cooperativas para el siglo XXI. Ed. Icaria. Barcelona. 2002. pp. 45-55.