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EJECUTADO POR SU FE

In document Renovación nº 40 Diciembre 2016 (página 78-80)

Sustituir en las oraciones durante sus clases, •

la expresión "Ave María" por " Alabado sea Dios".

No acudir nunca a misa, ni llevar a sus alum- •

nos.

No salir a la puerta para saludar el paso de las •

procesiones.

Comer carne en Viernes santo. •

Fue condenado a muerte. Pero el arzobispo Simón López, alma de la operación contra Ripoll, tuvo la "delicadeza" de no mandarlo a la hoguera, sino que lo mandó a la horca. En Europa ya no se que- maba vivo a nadie. Esa condena tuvo algo de gro- tesco. Además de la horca, prepararon debajo de ella una especie de gran barreño pintado de llamas, para que el cuerpo de Ripoll, una vez muerto, ca- yera en ese depósito, para que simbólicamente fuera a parar al fuego.

La ejecución, o asesinato, de Cayetano Ripollse produjo el lunes 31 de julio de 1826. Por lo tanto hace poco que se cumplieron 190 años de aquel triste suceso.

Un suceso que casi no llega a producirse. Las ac- ciones inquisitoriales se efectuaban sobre "cristia- nos". En principio, no encontraron la partida de bautismo de Cayetano. Así que si no se podía acreditar de que fue bautizado, entonces Las Jun- tas de Feno tenían jurisdicción sobre él. Al final, la buena colaboración del párroco de Solsona en- contrando el documento, facilitó que el proceso llegara hasta el final.

Un cronista recogió las últimas palabras del Maes- tro de Ruzafa: "Muero reconciliado con Dios y los hombres".

Después fue llevado a las afueras del cementerio y enterrado en un lugar, hoy desconocido. Su ejecución fue un tremendo escándalo. Hasta para las autoridades españolas que no habían re- frendado el proceso y ni siquiera la validez de Las Juntas de Fe. Pero Simón López llevó a cabo su plan con la intención de devolver a la Iglesia sus antiguos privilegios, como el de quemar herejes. Este arzobispo fue en su tiempo diputado en las Cortes de Cádiz, abandonando su escaño para no tener que firmar la Constitución, demasiada liberal para sus gustos. Cuando ejecutó a Ripollse ex- presó de la siguiente manera: "Dios quiera que sirva de escarmiento para unos y de lección para otros". La sepultura de Simón López se encuentra en la catedral de Valencia. Lo que llama podero-

samente la atención, y da mucho que pensar, es que el último arzobispo de la ciudad, Agustín Gar- cía, pidió ser enterrado a lado del inquisidor. ¿Qué fue lo que me cautivó de Cayetano Ripoll? Cuando hace unos años descubrí su existencia, so- lamente por la mención de ser "la última víctima de la Inquisición", emprendí una investigación sobre él. No es mucho lo que se sabe de su biogra- fía, pero sí lo suficiente como para que llamase po- derosamente mi atención.

Ripollfue un hombre honesto. Una vez que estu- dió las propuestas deístas y vio que era lo que más le convencía, abandonó "la religión de siempre". Algo no comprensible para las religiones dogmá- ticas. Si alguien abandona "el redil autorizado" debe ser necesariamente por algún motivo poco honroso. Alguna falla moral, por venganza contra los fieles, por traición y apostasía. Tal persona no tiene derecho de expresarse, debe limitarse a guar- dar silencio, o a padecer las consecuencias de haber abandonado lo religiosamente correcto.

Ripollfue deísta, creyó en Dios de una manera di- ferente. Y vivió su fe en una tremenda soledad. No cambió de iglesia, ya que no existe la "iglesia deísta". Su forma de creer era estrictamente per- sonal, sin admitir ninguna autoridad externa aparte de su propia conciencia.

Me llamó la atención los diferentes testimonios de su "gran bondad", y de su tremenda pobreza. Po- dría haberse dedicado a otra cosa, y pasar inadver- tido. Pero su pasión era la enseñanza, con la esperanza de que algo de la Ilustración llegara a esos rincones perdidos de la Ruzafa del siglo XIX. Admiré su fe en Dios como único soporte en la so- ledad total de la prisión y frente al acoso de los teólogos católicos.

Ripoll quiso morir "reconciliado con Dios y los hombres". Esta frase demostraba la grandeza de espíritu que tenía. Con Dios se podía entender pero ¿con los hombres? Acababa de ser víctima de un juicio injusto y de una crueldad sin límite.

Cayetano Ripoll, el hombre de fe y razón, el deísta, el maestro de Ruzafa, el hombre bueno que moría reconciliándose con todos, fue ocupando poco a poco un lugar en mi corazón. Cada 31 de julio, intento hacerle un homenaje personal: ¡Hasta siempre mi amigo Cayetano! R

S

in duda, el judaísmo primero y poste- riormente el cristianismo, no se consi- deraban a sí mismos como el resultado de tradiciones puramente huma- nas, de la acumulación de experiencias co- tidianas explicadas en términos sobrenaturales. Tanto para unos como para otros la irrupción de Dios en la historia se había producido. No se trata, por tanto, de la creación del teísmo desde la antropología sino de la consideración de la revelación di- vina desde el propio ser humano. El hombre no inventa a Dios sino que lo explica desde su realidad, su entorno, su historia.

“La Biblia en cuanto Palabra de Dios, es el registro en términos humanos de un encuentro personal entre Dios y el hom- bre, que conforma la historia de la sal- vación y guía la experiencia creyente.

Como tal historia, con el lenguaje, loca- lización, símbolos y figuras propios de un tiempo y situación históricos, obe- dece a los parámetros de lo temporal, la situación a la que originalmente co- rresponde. La atemporalidad de las ver- dades de la revelación no está en su forma, sino en su contenido, en cuya apropiación existencial e intelectual in- tervienen factores de fe, formación, es- tudio y momento histórico.”[1]

De todas estas consideraciones se des- prende algo esencial y es que sin una autén- tica revelación divina no podría existir un cristianismo real, distintivo, y por el contra- rio se trataría de otro tipo de religiosidad en medio del ancho mar de las espiritualidades humanas.

Alfonso P. Ranchal*

*Diplomado en Teología (Ceibi). Miembro de la Iglesia Betesda (Córdoba, España) LUPA PROTESTANTE

LA ESENCIA

In document Renovación nº 40 Diciembre 2016 (página 78-80)