derivado del verbo kaṣāru, “atar”, podría hacer referencia a la persona que confeccionaba paños mediante alguna técnica basada en nudos (CAD K 264a habla simplemente de “a craftsman producing textiles by a special technique”). Véanse diversos ejemplos mesoba- bilónicos en CAD K 264a–b, nuzitas en Lion, “Work and Gender”, 356–57, así como un caso neobabilónico de un tejedor-kāṣiru en Camb 245. Por su parte, J. Nicholas Postgate (“Wool, Hair and Textiles in Assyria”, en Catherine Brequinet y Cécile Michel [eds.],
Wool Economy in the Ancient Near East and the Aegean: from the Beginnings of Sheep Husbandry to Institutional Textile Industry, Ancient Textile Series 17 [Oxford: Oxbow Books, 2014], 408)
considera al kāširu un artesano que trabaja con lana y nudos, algo opuesto al clásico teje- dor (esto es, el UŠ.BAR/išpāru), quien produciría sobre todo tejidos y tapices no compuestos de nudos. En la documentación de Nuzi (Lion, “Work and Gender”, 358) y en la mesoasiria (Postgate, “Wool, Hair and Textiles”, 408) todos los kāṣīru son varones, no así en la casita (cf. en esta misma nota el caso de una niña lactante).
684 Dos ejemplos de GURUŠ.TUR, tres de SAL.TUR, uno de DUMU.GABA y
otro de DUMU.SAL.GABA. Véanse a modo de ejemplo los casos de las adolescentes Dalīlūša y Basundu (ambas SAL.TUR) en BE 14 58 (ll. 7 y 15 respectivamente). El em- pleo de este término acadio para referirse a trabajadores dedicados a cardar paños está solo atestiguado en la documentación mesobabilónica (CAD K 542b 2). Aparece también en listas de raciones provenientes de Nippur como BE 14 19: 69, BE 14 62: 14, BE 15 152: 9, BE 15 171: 13, BE 15 200 iv 29, PBS 2/2 95: 27, etc. En ocasiones, además, se abrevia mediante la sílaba kun8 (BE 14 58: 15, BE 15 69: 4, BE 15 190 i 23s., etc.).
685 Algún ejemplo en BE 15 96: 17, BE 15 111: 17 o en el inédito Ni. 1860: 3’ (cf.
Brinkman, “Forced Laborers”, 18, n. 5).
686 Es por ejemplo el caso de Bakua, esclavo tejedor que trabajó junto a su amo Na-
bu-naṣir-apli para el templo de Ebabbar en Sippar durante al menos veintiún años (552– 31 a. C.). Si bien se dedicaba habitualmente a la manufactura textil en general (se deno- mina LÚ išparu en documentos como Nbn 349: 5, Nbn 544: 2 y Cyr 352: 8), en ocasiones su producción estaba ligada al tintado de paños, actividad para la que se necesitaba ma- yor especialización (Isaac Mendelsohn, “Free Artisans and Slaves in Mesopotamia”,
BASOR 89 [1943]: 26). Sobre este individuo véase en general Dandamaev, Slavery in Baby- lonia, 290–94.
687 Por ejemplo, y tomando como fuente el texto HSS 4 3, en el distrito de Gu2-ab-
baki del período de Ur III, de los 6.200 individuos consignados, 4.272 eran mujeres y
1.800 eran niños, todos ellos dedicados a la industria textil (Benjamin Studevent- Hickman, The Organization of Manual Labor in Ur III Babylonia, Tesis Doctoral inédita [Har-
sector de producción688. La manufactura de tejidos requería un aprendizaje de al
menos dos años, que se podría alargar hasta seis en algunos casos689. En este
sentido, varios textos muestran que los centros productores de tejidos compra- ban niños nacidos esclavos (wilid bītim), ya que habrían aprendido el oficio desde
pequeños en su propia casa, generalmente instruidos por sus madres690.
vard: Harvard University, 2006], 312). Los niños trabajarían junto a sus madres, como muestra la documentación del distrito de GIR2-SUki (véase la tabla 3.7 en p. 137). En
época paleobabilónica también las mujeres controlan la manufactura textil (Mendelsohn, “Free Artisans”, 26).
688 Brinkman, “Sex, Age, and Phisycal Condition Designations”, 4. Otros sectores en
los que se aprecia una preponderancia de mujeres, o al menos una importancia especial, son los alimentarios y de cuidado de caballos. Aparte de las listas casitas de trabajadores forzados, y como ejemplo mesobabilónico de una joven esclava tejedora, véase el docu- mento de Ur UET 7 1. En él, la SAL.TUR Inbūša es entregada por el Gobernador del País (šakin māti) Sîn-ašarēd a Iddin-Nergal, a su vez maestro tejedor (UŠ.BAR). La espe- cialidad que debería aprender y desarrollar Inbūša sería la del hilado: “Sîn-ašarēd la tomó (a Inbūša) procedente de Aḫa-iddina-Marduk, el šaknu, y la entregó a Iddin-Nergal, el tejedor, para ser formada como hiladora (UET 7 1: 4–6: i-na ŠU mŠEŠ.SUM-na- dAMAR.UTU lúGAR-ni / m.d30-SAG.KAL il-qí-ši-ma a-na mSUM-dU.GUR / UŠ.BAR a-
na ṭa-mu-ti id-din-ši-ma). Sobre este texto véase Gurney, The Middle Babylonian Legal and Economic Texs from Ur, 17–22. Sobre las actividades de mujeres en el context servil de
Nippur y Dūr-Enlilē, cf. Daniel Justel, “Labores femeninas en época mesobabilónica”, en Josué Javier Justel y Agnès García-Ventura (eds.), Las mujeres en el Oriente cuneiforme (Alcalá de Henares: Servicio de Publicaciones de la Universidad de Alcalá, en prensa).
689 Ello se aprecia bien en la documentación neobabilónica del s. VI a. C. Por ejem-
plo, el documento Cyr 64 puntualiza que un joven aprendiz debía permanecer en la casa de su maestro durante cinco años. Éste debería instruirle en “todo el oficio de tejedor” (iš-
pa-ru-tu gab-bi ú-lam-mad-su) (Mariano san Nicolò, Der neubabylonische Lehrvertrag in rechtsver- gleichender Betrachtung, SBAW 1950/III [Múnich: Verlag der Bayerischen Akademie der
Wissenschaften, 1950], 8). En Cyr 313 un esclavo es entregado a un maestro para un período de seis años para “completar el aprendizaje de tintorero” (LÚ pu-ṣa-am-mu-ú-tu
qa-tu-ú ú-la-mad-su) (Ludwig Demuth, “Fünfzig Rechts- und Verwaltungsurkunden aus der
Zeit des Königs Kyros (538-529 v.Chr.)”, BA 25 [1898]: 422). Por otra parte, el texto posterior Camb 245 habla de un lapso de dos años y tres meses para aprender “comple- tamente el oficio de manufacturero textil” (qà-ṣi-ru-tu qa-ti-ti ú-lam-mad-su) (Dandamaev,
Slavery in Babylonia, 286). Complétense estos ejemplos con otros en Mendelsohn, “Free
Artisans”; Dandamaev, Slavery in Babylonia, 282ss. Por su parte, en su estudio de trabaja- dores del 1.er milenio en Mesopotamia, Gehlken (“Childhood and Youth”, 107) dice que
tras un período de aprendizaje de tres a cinco años, un muchacho comenzaría a trabajar a la edad de dieciséis o diecisiete años.
690 Mendelsohn, Slavery, 57. Véase a modo de ejemplo un documento expuesto en
Driver y Miles, The Assyrian Laws, 272ss, en el que un mercador ordena a su agente com- prar una esclava, especificando que ésta debía ser esclava desde su nacimiento, además de
Este es probablemente el caso de los niños trabajadores de las listas mesoba- bilónicas de Nippur. En ocasiones se aprecia dicha tradición familiar a nivel laboral, como en la relación de textos BE 14 58 y BE 14 91a. En el primer do- cumento (ll. 18–21) la mujer Bēlta-balāṭa-īriš, cabeza de familia (l. 18), aparece
ligada a su joven hijo Lultamar-Nusku, tejedor691, y a sus —de ella— dos hijas
recién nacidas Rabâ-ša-Išḫara (l. 20) y Dīni-ilī-lūmur (l. 21)692. Si BE 14 58 está
datada en 1295 a. C.693, BE 14 91a, tablilla administrativa sobre pago de sueldos
y raciones, se fecha dieciséis años más tarde (1279 a. C.)694. En este último texto
la joven Dīni-ilī-lūmur695, ya de unos diecisiete años de edad, no se consigna
tejedora. Por otra parte, la formación de niños esclavos por parte de sus padres, en diver- sas actividades productivas, está bien atestiguada a lo largo de la Antigüedad. Para Roma, por ejemplo, véase Christian Laes, “Child Slaves at Work in Roman Antiquity”, Ancient
Society 38 (2008): 260.
691 BE 14 58: 19: GURUŠ.TUR.TUR mLultamar-Nusku DUMU.A.NI UŠ.BAR
(“Un niño, de nombre Lultamar-Nusku, su hijo [de Bēlta-balāṭa-īriš, l. 18], tejedor”). Por otra parte, apréciese la inclusión de otro GURUŠ.TUR.TUR, con nombre Rabi-Nergal, en el documento inédito UM 29-15-760, de idéntico formato, posterior a BE 14 58 (el nombre de la cabeza de familia,Bēlta-balāṭa-īriš, se encuentra borrado en UM 29-15-760 por una línea incisa, indicando quizás que ésta habría muerto) y que consigna el mismo hogar. La colación del documento muestra que este individuo (UM 29-15-760: 2’: [GU- RUŠ].TUR.TUR mGAL-dIGI.DU), si bien no se incluye en BE 14 58, aparece aquí justo
antes de las recién nacidas Rabâ-ša-Išḫara y Dīni-ilī-lūmur (ll. 3’ y 4’ [BE 14 58: 20 y 21, véase nota siguiente]). Tenney (Life at the Bottom, 152–53) interpreta que el pequeño Rabi- Nergal sería consignado en UM 29-15-760 tras Lultamar-Nusku (así, entre las correspon- dientes ll. 19 y 20 de BE 14 58). Aún así, la l. 1’ de UM 29-15-760 se encuentra casi completamente perdida, pudiéndose apenas vislumbrar los trazos inferiores. Además, no se identifican los logogramas UŠ.BAR, “tejedor”, que nos darían la clave para relacionar este sujeto desconocido con el tejedor Lultamar-Nusku de BE 14 58: 19. Sobre lo que le depararía el futuro a Rabi-Nergal véase en nota más adelante.
692 No podemos asegurar que las pequeñas Rabâ-ša-Išḫara y Dīni-ilī-lūmur, ambas
con el apelativo de DUMU.SAL.GABA (“niña lactante”), fueran gemelas. Si no fuera así, apenas habría dos años de diferencia entre ellas.
693 BE 14 58: 51: 13 MU na-zi-mu-ru-ut-ta-aš, “Año 13.º de Nazi-Maruttaš” (ref.
U.2.24.164 en MSKH I 273).
694 BE 14 91a: 2: 3 MU ka-dáš-man-tur7-gu, “Año 3.º de Kadašman-Turgu” (ref.
L.2.13.17 en MSKH I 156). Entre ambos textos (BE 14 58 y BE 14 91a) la misma familia aparece listada en BE 14 60: 14, BE 14 62: 8, en el año 14.º de Nazi-Maruttaš (1294 a. C.) (refs. respectivas U.2.24.180 [MSKH I 273] y U.2.24.188 [MSKH I 274]) y en el inédito Ni. 12412: 4’ ([…]˹fGAŠGAN?˺-TI.LA-UR[U4-iš], cf. Tenney, Life at the Bottom,
66–67, n. 5, 69, n. 23).
695 BE 14 91a: 12: mdi-in-DINGIR-lu-mu. Corríjase Hölscher, Die Personennamen, 61a,
que incluye el determinativo personal femenino para la joven. Sobre el distinto empleo de determinativos masculinos o femeninos en la documentación mesobabilónica véase John A. Brinkman, “Masculine or Feminine? The Case of Conflicting Gender Determinatives
como casada, y además ha seguido los pasos de su hermano Lultamar en la
industria textil, pasando a ser una hiladora (ac. ṭāmītu)696. Este ejemplo constituye
posiblemente la normalidad en las listas casitas de trabajadores forzados, donde
el aprendizaje de un oficio tendría lugar en el seno mismo de la familia697. Aún
así, entre el material publicado y el inédito al que hemos tenido acceso no son
muchos los casos evidentes de este fenómeno698.
Otros ejemplos del Bronce Reciente muestran cómo los niños esclavos po- dían aprender el oficio de tejedor de distinta manera. Como se ha señalado
for Middle Babylonian Personal Names”, en Martha T. Roth y Walter Farber y Matthew W. Stolper y Paula von Bechtolsheim (eds.), Studies Presented to Robert D. Biggs: June 4, 2004:
From the Workshop of the Chicago Assyrian Dictionary, Volume 2 (Chicago: The Oriental Insti-
tute Publications, 2007), 1–10. Por su parte, Rabâ-ša-Išḫara aparece como cabeza de familia, pero no casada. Sobre este hecho véase Tenney, Life at the Bottom, 70, n. 24. Para otro caso en el que Rabâ-ša-Išḫara es cabeza de familia cf. CT 51 19: 5, tablilla perdida en su mitad pero con una datación aproximada entre los reinados de Nazi-Maruttaš y Kadašman-Turgu (cf. por ejemplo Hölscher, Die Personennamen, 43b).
696 BE 14 91a: 12: ṭa-mi-tu4. Es muy interesante comparar en este sentido a Rabi-
Nergal, el hermano de Rabâ-ša-Išḫara y Dīni-ilī-lūmur consignado en UM 29-15-760: 2’ pero no en BE 14 58, con el Rabi-Nergal de BE 14 91a: 25 (m˹GAL˺-dIGI.DU). Debido a
que aparece en el mismo contexto que las anteriores personas, y a que no es un nombre común en la documentación casita (BE 14 91a es la única referencia en Hölscher, Die
Personennamen, a la que habrá que añadir la del inédito UM 29-15-760: 2’), es más que
probable que estemos ante el mismo individuo. La tesis que defendemos aquí es que el Rabi-Nergal de UM 29-15-760, texto del que lamentablemente no podemos conocer la datación debido a conservación de la tablilla, pasaría más adelante, al igual que su her- mana menor Dīni-ilī-lūmur, a trabajar en la industria textil. Este hecho se evidencia a partir de BE 14 91a: 25, que expresa la condición de UŠ.BAR, “tejedor”, tras el nombre de Rabi-Nergal. Este será, por tanto, un apoyo fehaciente a la tesis que presentamos en el cuerpo del texto (véase arriba), por la cual en un contexto familiar de trabajadores forza- dos, los menores heredarían el saber de los mayores, y muy especialmente en el sector textil.
697 Para otra comparación entre BE 14 58 y BE 14 91a, tomando el lapso de dieci-
séis años entre ellos como criterio pero esta vez en relación a las raciones recibidas por los trabajadores, véase el subapartado dedicado a la alimentación de los niños esclavos (§5.4).
698 Otro ejemplo que mostraría el aprendizaje de un oficio en el seno familiar podría
ser la lista BE 15 190, ordenada según la labor de cada grupo. Aún así, la categoría gene- ralizadora de tenēštu, unida a la pésima conservación de la tablilla en las zonas que podrían aportar información al respecto, hace que no podamos estudiar pormenorizada- mente el texto en relación al trabajo infantil. Más claro parece el documento de Ur UET 7 1, contrato de redención de una niña esclava. En él la joven (SAL.TUR) Inbūša fue entregada ana ṭamūdi a Iddin-Nergal, el tejedor (UŠ.BAR); es decir, para ser formada como hiladora. Sobre este documento casita véase Gurney, The Middle Babylonian Legal and
(§4.6), uno de los objetivos perseguidos a la hora de adoptar un niño era que éste
se formara en esta u otra disciplina laboral699. De esta manera, los padres bioló-
gicos sin posibilidad de ofrecerle algo mejor a su hijo se asegurarían de que el pequeño aprendiera un oficio. El maestro se haría con un aprendiz que le ayu- daría en el taller, mientras que el niño adquiriría el conocimiento suficiente para dedicarse a ello profesionalmente.
El documento nuzita JEN 572 (s. XV a. C.) es un buen ejemplo en este sen- tido. En él, el pequeño Naniya es adoptado por Tirwaya, quien a su vez es
esclavo de Enna-mati700. El esclavo Tirwaya deberá instruir a su nuevo hijo
adoptivo, Naniya, en el oficio de tejedor701. El hecho de ser adoptado por un
esclavo y de que no recibiera una herencia en términos de propiedad702 hace que
la condición de Naniya se pudiera acercar más a la de un esclavo que a la de un niño libre. Aún así, el formato de adopción del documento, unido a que la de-
pendencia entre maestro y aprendiz era temporal703, infiere a este caso unas
peculiaridades propias, por lo que será difícil evaluar con precisión la condición
legal del joven Naniya704. Por otro lado, el mismo archivo de Nuzi provee ciertos
textos de trabajadores o raciones en los que ocasionalmente aparecen menores
dedicados a la industria textil705.
El documento emariota E6 217 constituye un caso singular en cuanto al trabajo infantil. Como veremos (§6.2), en él se expone la venta de cuatro niños pequeños por sus padres a Ba’al-mālik, hijo de Ba’al-qarrād, prominente perso- naje de la sociedad de Emar (§6.4). La interpretación tradicional de dicha venta, en un contexto de fuerte crisis en la zona, ha apuntado a una entrada en servi- dumbre de los hermanos, desde Ba’la-bia, de unos dos años, hasta la lactante
699 Sobre este tema para las adopciones infantiles en el Próximo Oriente antiguo
véase Justel, “Adopciones infantiles”, 125–26.
700 JEN 572: 4: ÌR ša men-na-ma-ti.
701 JEN 572: 7: a-na [iš]-pa-ru-ti ú-la-am-ma-as-sú.
702 Otros autores, como Westbrook (“The Adoption Laws”, 199), piensan que la he-
rencia que daría un artesano no es su propiedad, sino el saber y conocimientos mismos de su oficio.
703 Ya que tras la muerte de Tirwaya el joven Naniya quedaría libre y podría ir don-
de quisiera (ll. 32-36). Este fenómeno por el cual el adoptado pasa a ser libre tras la muerte del adoptante es susceptible de ser analizado en el futuro. Especialmente intere- sante será el estudio de la relación entre la documentación de Nuzi y de la Siria del Bronce Reciente. Para un caso emariota véase E6 91 (cf. Justel, “Remarks on Inheritan- ce”).
704 Sobre este documento de Nuzi, cuyo molde (JENu 1160) hemos colacionado,
véanse Justel, “Some Reflections”, 146–47; Daniel Justel, “A Small Fragment Joined to JEN 572 (Lines 26–28)”, en Lion y Abrahami, The Nuzi Workshop, 262–62; “Adopciones infantiles”, 125–26.
705 Por ejemplo, el texto HSS 13 46, en el que encontramos seis jóvenes tejedores
Ba’ala-ummī, pasando por los probablemente gemelos de un año Ba’al-bēlu e
Išma-Dagan706.
Un estudio de Cohen planteaba la hipótesis por la cual estos dos últimos ni- ños, lejos de realizar labores pesadas dirigidas a esclavos convencionales, habrían
sido formados como escribas en la escuela de su nuevo dueño, Ba’al-malik707. La
educación en una escuela escribal comenzaba a muy temprana edad, y si bien los gemelos aún deberían esperar cierto tiempo para empezar a formarse, pronto
serían susceptibles de iniciar sus estudios708. Si la hipótesis de Cohen es acertada,
algo que el mismo autor pone en duda en otro comentario más reciente709, la
condición de esclavos de estos dos niños podría por tanto relativizarse. De cual- quier manera, conocemos otros ejemplos a lo largo de la documentación mesopotámica en los que tanto población servil como niños adoptados se forma-
rían desde edades tempranas como escribas710.
Sea como fuere, la documentación cuneiforme del Bronce Reciente pone en evidencia que los niños esclavos trabajarían o al menos comenzarían a formarse
ya a una edad muy temprana711. Si bien en los casos expuestos de Nuzi y Emar
706 Sobre la edad de los niños vendidos en E6 217 véase §6.4.
707 Yoram Cohen, “Feet of Clay at Emar: A Happy End?”, OrNS 12 (2005): 165–70. 708 Para el curriculum que deberían seguir los escribas en Emar véanse en general
Miguel Civil, “The Texts from Meskene-Emar”, AuOr 7 (1989): 5–25; Yoram Cohen, The
Transmission and Reception of Mesopotamian Scholary Texts at the City of Emar, Tesis doctoral
inédita (Harvard: Harvard University, 2003), 28–40. Sobre los escribas en el mismo archivo véase Faist y Justel y Sakal y Vita, “Bibliografía”, 102–3.
709 Yoram Cohen, The Scribes and Scholars of the City of Emar in the Late Bronze Age, HSS
59 (Winona Lake: Eisenbrauns, 2009), 132.
710 Véanse al respecto la carta encontrada en Nippur OIC 114 83 (s. VIII a. C.), so-
bre el aprendizaje de la labor de un escriba por parte de un esclavo (Steven W. Cole,
Nippur IV: The Early Neo-Babylonian Governor’s Archive from Nippur, OIP 114 [Chicago: The
University of Chicago Oriental Institute Publications, 1996], 177–79; Manfried Dietrich, “Babylonische Sklaven auf der Schreiberschule”, en Wilfred H. van Soldt y Jan Gerrit Dercksen y Bert N. J. C. Kouwenberg y Theo J. H. Krispijn [eds.], Veenhof Anniversary
Volume: Studies Presented to Klaas R. Veenhof on the Occasion of His Sixty-Fifth Birthday, PIHANS
89 [Leiden: Nederlands Institut voor het Nabije Oosten, 2001], 73; Cohen, “Feet of Clay”, 169, n. 21), así como la adopción neobabilónica CTMMA III 53, por la que Na- bû-aḫḫē-iddin forma al pequeño Kalbaya como escriba y luego le adopta (Paul-Alain Beaulieu, “New Light on Secret Knowledge in Late Babylonian Culture”, ZA 82 [1992]: 104; Cohen, “Feet of Clay”, 169, n. 22).
711 Lo mismo ocurrirá en otras épocas en el Próximo Oriente. Sobre este aspecto en
época pre-sargónida véase Henri Limet, “La condition de l’enfant en Mésopotamie au- tour de l’an 2000 av. J.-C.”, en Théodoridès y Naster y Ries, L’enfant, 10. Por otra parte, la documentación del Bronce Reciente proveniente de la Grecia micénica evidencia que algunos niños, como los recolectores de moluscos, desempeñarían estas actividades sin
no se puede afirmar con total seguridad la edad a la que los niños empezarían su
período formativo712, las listas casitas de trabajadores forzados sí lo especifican
con mayor claridad. La mayor parte de los noventa y dos niños referenciados en estos documentos mesobabilónicos de Nippur son adolescentes, preparados ya para entar en la vida adulta. De ellos solo cinco casos de varones son denomina- dos GURUŠ.TUR.TUR, mientras que no poseemos ningún ejemplo de su variante femenina (SAL.TUR.TUR). Tampoco hallamos referencias claras a
trabajadores pirsu o pirsatu713. Interesante es la presencia de recién nacidos entre
los indidivuos relacionados con un trabajo, hasta nueve varones (DUMU.GABA)
y doce mujeres (DUMU.SAL.GABA)714:
haber cumplido siquiera los tres años de edad (Gallou, “Children at Work”, 165–66). Numerosas referencias en monografías y artículos especializados constatan la capacidad a lo largo de la historia de los más pequeños para producir objetos de diverso tipo. Desde una óptica arqueológica, véase un ejemplo de menores productores de cerámica en la cultura pre-colombina de Sinagua (Arizona) (cf. Kathryn A. Kamp, “Prehistoric Children Working and Playing: A Southwestern Case Study in Learning Ceramics”, Journal of
Anthropological Research 57.4 [2001]: 427–50).
712 Sí que se puede estimar una edad para el joven Mušapu de JEN 572, que empe-
zaría a formarse como tejedor a partir aproximadamente de los cuatro o cinco años (Justel, “Some Reflections”, 150). Los Ba’al-bēlu e Išma-Dagan de E6 217 comenzarían su formación escribal a una edad más temprana, probablemente ya hacia los tres años. Sin embargo, estas son conjeturas a partir de informaciones indirectas, y nunca de evi-