2.1. INTRODUCCIÓN
La práctica de abortar o abandonar niños fue algo conocido en la mayoría de sociedades antiguas. Especialmente documentada es la del abandono, en ámbi- tos como Egipto, Grecia, Roma, Israel o China, donde encontramos numerosos documentos de género textual diverso que atestiguan dicho fenómeno, así como
el más radical del infanticidio82. Estas cuestiones, unidas a otras con característi-
cas similares, como maltratos o abusos infantiles, están recibiendo cada vez más atención por parte de la comunidad científica, formando parte de la corriente
historiográfica de estudios de género83.
82 Para estas cinco sociedades antiguas véase en general Sander J. Breiner, Slaughter of
the Innocents: Child Abuse through the Ages and Today (Nueva York: Springer US, 1990).
83 Además del estudio de Breiner (ibíd.), véanse otros análisis históricos generales so-
bre la relación entre infancia y violencia, abandonos o abortos en L. F. R. Germain, “L’exposition des enfants nouveau-nés dans la Grèce ancienne: aspects sociologiques”, en AA. VV., L’Enfant. Première partie, 211–46; John Boswell, “Expositio and Oblatio: The Abandonment of Children and the Ancient and Medieval Family”, The American Historical
Review 89.1 (1984): 10–33; The Kindness of Stranger: The Abandonment of Children in Western Europe from Late Antiquity to the Renaissance (Chicago: University of Chicago Press, 1988);
Ryoji Motomura, “The Practice of Exposing Infants and Its Effects on the Development of Slavery in the Ancient World”, en Tōru Yuge y Masaoki Doi (eds.), Forms of Control and
Subordination in Antiquity (Leiden-Nueva York-København-Colonia: Brill, 1988), 410–15;
Pierre Brulé, “Infanticide et abandon d’enfants. Pratiques greques et comparisons anth- ropologiques”, DHA 18 (1992): 53–92; Stephen D. Ricks, “Abortion in Antiquity”, en David Noel Freedman (ed.), The Anchor Bible Dictionary (New Haven: Yale University Press, 1992), 31–35; Simon Mays, “Infanticide in Roman Britain”, Antiquity 67.257 (1993): 883– 88; Marshal Joseph Becker, “Infanticide, Child Sacrifice and Infant Mortality Rates: Direct Archaeological Evidence as Interpreted by Human Skeletal Analysis”, Old World
Archaeological Newsletter 18.2 (1995): 24–31; Meir Malul. “Some Measures of Population
Control in the Ancient Near East”, en Yitzhak Avishur y Robert Deutsch (eds.), Michael.
Si bien la realidad es común en los distintos ámbitos, detrás de cada aborto o exposición infantil subyacen rasgos peculiares y diferenciadores: limitación planificada de la población, incapacidad económica para criar al niño, preferen- cia no satisfecha por tener descendencia de un determinado sexo, malformaciones físicas del pequeño, etc. Aunque se analice cada caso por sepa- rado, en muchas ocasiones las circunstancias en que se producían los abandonos son oscuras para los ojos del historiador.
La documentación del Próximo Oriente antiguo también nos informa sobre niños expósitos. El corpus cuneiforme, además, arroja cuantitativamente más luz sobre la cuestión de los abandonos que sobre los infanticidios. Sin duda éstos existirían, pero las fuentes cuneiformes, al contrario de lo que ocurre con otros ámbitos, como por ejemplo la Esparta clásica, guardan por lo general silencio
con respecto a dicha realidad84.
En el presente capítulo estudiamos dos formas sobre el deseo de eliminar un niño: el aborto y el abandono. La razón para agruparlas conjuntamente respon- de a la voluntad materna, y paterna en menor medida, de prescindir del pequeño sin mirar por los intereses de éste. Ello difiere de otras prácticas permi- tidas por las que los padres también se deshacen de sus hijos, como las
Archaeological Center Publications, 1999), 221–36; Cornelia Wunsch, “Findelkinder und Adoption nach neubabylonischen Quellen”, AfO 50 (2003/2004): 174–244; Francesca Stavrakopoulou, King Manasseh and Child Sacrifice: Biblical Distorsions of Historical Realities (Berlín: de Gruyter, 2004); Jonathan A. Silk, “Child Abandonment and Homes for Un- wed Mothers in Ancient India: Buddhist Sources”, JAOS 127 (2007): 297–314; Jaqueline S. du Toit, “‘These Loving Fathers’: Infanticide and the Politics of Memory”, en Izak Cornelius y Louis Jonker (eds.), “From Ebla to Stellenbosch”: Syro-Palestinian Religions and the
Hebrew Bible, Abhandlungen des Deutschen Palästina-Vereins 37 (Wiesbaden: Harrasso-
witz Verlag, 2008), 49–65; Brockliss y Montgomery, Childhood and Violence; Sally Crawford y Martin Ingram y Alysa Levene y Heather Montgomery y Kieron Sheehy y Ellie Lee, “Infanticide, Abandonment and Abortion”, en Brockliss y Montgomery, Childhood and
Violence, 57–104; Laura Sancho Rocher, “Τεκνοποιία: Estrategias de natalidad en las
ciudades griegas de época clásica”, en Justel, Niños en la Antigüedad, 163–98; Andrew Whi- te, “Abortion and the Ancient Practice of Child Sacrifice”, Journal of Biblical Ethics in
Medicine 1:2 (2012): 27–42; Jean-Manuel Roubineau, “Pauverté, rationalité économique
et abandon d’enfants dans les cités greques”, en Estelle Galbois y Sylvie Rougier-Blanc (eds.), La pauvreté en Grèce ancienne: Formes, représentations, enjeux, Scripta antiqua 57 (Burdeos: Ausonius Éditions, 2014), 145–64.
84 La disposición CH 194 del Código de Hammurapi (s. XVIII a. C.) es el único tex-
to legislativo procedente de la Mesopotamia antigua que presenta la posibilidad de que un niño lactante muriera por culpa de la nodriza. Sin embargo, es evidente que este caso no constituye un ejemplo de infanticidio, puesto que el niño moriría de forma inintencio- nada, y no entra en el ánimo de la nodriza causarle la muerte (de hecho, lo que se penaliza es que la mujer se procurara otro niño sin conocimiento del padre y de la ma- dre).
adopciones infantiles o las ventas de menores. Así, como veremos, el aborto intencionado por parte de la madre estaba abiertamente penalizado, al menos
en el Bronce Reciente85.
Hay varios aspectos que deben ser analizados para comprender los abando- nos y abortos voluntarios de niños. La situación de la madre, por ejemplo,
constituye un elemento esencial86. No solo es la persona que vive en primera
persona el embarazo y parto, sino la que cuida y protege al niño durante sus primeros años de vida. El tratamiento que recibe la madre durante esta época por parte de su círculo social más inmediato nos ayudará a entender cada caso de aborto o abandono. En muchas ocasiones, sin embargo, desconocemos el estatus de las madres que tuvieron que acudir a tan drásticas soluciones.
El contexto socio-económico del momento es otra cuestión para tener en consideración a la hora de estudiar el fenómeno de los abortos y abandonos. Los períodos de crisis son en principio más propensos para encontrar ejemplos con- cretos al respecto. Además, algunos motivos religiosos, como la prohibición de engendrar descendencia, serían asimismo cruciales para que las madres aborta- ran o abandonaran a sus hijos. Por último, el sistema patriarcal y de transmisión hereditaria por línea masculina, imperante en la mayoría de sociedades antiguas, hace plantearse la posibilidad de que se produjeran más abandonos de niñas que
de niños87.
A lo largo del presente capítulo analizamos las fuentes que conocemos para el estudio de los abortos voluntarios y los abandonos de niños durante el Bronce Reciente mesopotámico y sirio. Para ello presentaremos el elenco textual (§2.2), comentando cada texto por separado, atendiendo a sus interpretaciones tradi- cionales y, en su caso, proponiendo una nueva visión, particular y de conjunto
85 Diversos códigos legislativos mesopotámicos, como el Código de Hammurapi, las
Leyes Hititas o las Leyes Asirias Medias, condenan la práctica del aborto (cf. Justel, “El estudio de la infancia”, 21–22). Lo mismo hace el Juramento hipocrático (s. V a. C.) (Stol,
Birth in Babylonia and the Bible, 47–48), así como el Digesto romano (s. VI d. C.), que consi-
dera al niño qui in utero est una verdadera vida autónoma en relación a la madre (Maria Pia Baccari, “Sept notes pour la vie”, en Bouineau, Enfant et romanité, 113). Por otra parte, y aunque las fuentes mesopotámicas sobre abortos sean más numerosas que las que tratan los infanticidios, no debemos interpretar automáticamente que hubo más casos de los primeros que de los segundos. De hecho, en palabras de S. Crawford, “if the aim was to destroy the life of an unwanted child, infanticide offered a far safer and more certain remedy than abortion” (Sally Crawford, “Infanticide, Abandonment and Abortion in the Graeco-Roman and Early Medieval World: Archaeological Perspectives”, en Crawford e Ingram y Levene y Montgomery y Sheehy y Lee, “Infanticide, Abandonment and Abor- tion”, 60).
86 Véase al respecto Breiner, Slaughter of the Innocents, 2.
87 Ante el desconocimiento del sexo del bebé antes de nacer, obviamente este aspec-
(§2.3). Tras este estudio central inscribiremos las fuentes del Bronce Reciente en su contexto próximo-oriental antiguo (§2.4), para luego proceder a trazar las principales conclusiones sobre el tema (§2.5).
2.2.FUENTES DEL BRONCE RECIENTE
Los archivos mesopotámicos y sirios del Bronce Reciente presentan contados ejemplos de textos que nos informan sobre el deseo de eliminar la vida de un
niño. Exceptuando el ámbito fenicio y cananeo del 1.er milenio a. C., de las
escasas atestiguaciones de infanticidio con que contamos para todo el Próximo Oriente, ninguna se corresponde con la documentación de la época que nos ocupa. Tampoco conocemos caso alguno de puesta en práctica del aborto, si bien la única mención de tal cuestión proviene de una cláusula legal mesoasiria. Por último, y aunque estemos mejor informados sobre el fenómeno de las expo- siciones de niños a lo largo del período, los contados ejemplos deben ser revisados en su naturaleza y propósito mismo del abandono infantil. El objetivo de este apartado es enumerar, analizar y reinterpretar los documentos que cono- cemos al respecto, tanto los que nos hablan sobre estas realidades de forma directa como indirecta.
ABORTOS VOLUNTARIOS
LAM53.Aparte de la cuestión de los abandonos de niños, el corpus documental
mesoasirio nos informa sobre la práctica del aborto, tanto involuntario como
voluntario. Así, las disposiciones de las Leyes Asirias Medias (s. XI a. C.88) LAM
21, LAM 50, LAM 51 y LAM 52 presentan el supuesto de que una mujer emba-
razada perdiera su hijo como consecuencia de ser golpeada por un hombre89.
Sin embargo, lo significativo para el estudio es el artículo LAM 53.
Esta disposición constituye la única de todos los códigos legales próximo- orientales en la que se presenta de forma explícita el aborto deseado por parte de
la madre90. Como se aprecia, la pena por matar al niño que lleva dentro será la
muerte por empalamiento, práctica sin duda alguna severa no solo a nivel físico
88 Sobre las distintas propuestas de datación de este código legislativo véase Roth,
“Age at Marriage”, 154. Seguimos la propuesta de Roth (p. 153) al datarlo en el s. XI a. C. (ca. 1076 a. C.).
89 Se contemplan las opciones de que la mujer fuera la hija de un hombre libre
(LAM 21, LAM 50, LAM 51) o una prostituta embarazada (LAM 52). LAM 50, además, presenta el caso de que la mujer encinta muriera. En ese caso la condena es clara: “que ejecuten al hombre: tendrá que pagar el valor de una vida en substitución del fruto de sus entrañas” (traducción en Joaquín Sanmartín, Códigos legales de tradición babilónica, Pliegos de Oriente 2 [Barcelona: Trotta, 1999], 232).
90 Victor H. Matthews, “Marriage and Family in the Ancient Near East”, en Ken
Campbell (ed.), Marriage and Family in the Biblical World (Downers Grove: InterVarsity Press, 2003), 21.
sino también religioso: su cadáver es privado de sepultura91. El texto, perdido en
su segunda parte, penalizaría probablemente con la muerte a quienes intentaran ocultar el asesinato llevado a cabo por esta madre.
En primer lugar debemos intentar comprender qué repercusiones sociales, económicas e incluso sentimentales sufriría una mujer tras un aborto voluntario. La antropología histórica muestra cómo el aborto es una actividad llevada a cabo normalmente en la más estricta intimidad. Cada caso sería conocido bien solo por la madre, bien por su círculo más íntimo —novio, marido, familia, médico, etc.—. Así pues, y por cuestiones naturales y sociales, el aborto no cons- tituye en sí un fenómeno susceptible de ser anunciado deliberadamente, puesto que las madres lo querrían mantener en secreto. En nuestra opinión, el Próximo Oriente antiguo se adscribiría a esta constante histórica, razón por la cual no
poseemos documentos de práctica abortiva voluntaria92. Ello no es óbice para
pensar que los abortos voluntarios no serían comunes entre las mujeres mesopo- támicas. De hecho, tal sería la cotidianeidad de dichas prácticas, conocidas por todos y no tratadas abiertamente por nadie, que incluso se legislaría en contra de lo considerado como un verdadero asesinato.
La segunda cuestión se refiere a las consecuencias y características legales del aborto voluntario. Tomando como base la disposición LAM 53, es innegable que el acto abortivo a propósito se equiparaba con un asesinato, puesto que la pena sufrida por la madre era si cabe más dura que la de un simple homicidio. En este caso la muerte para ella era físicamente atroz —el empalamiento—, además de ser
privada de sepultura a través de los habituales ritos funerarios93. De esta manera se
considera que la mujer no tiene el derecho exclusivo sobre su descendencia. El niño pertenecerá en último término a su marido, e incluso mediante la práctica del
aborto estaría cometiendo un crimen contra la sociedad94.
91 Arnaud, D. “Le fœtus et les dieux au Proche-Orient sémitique ancien. Naissance
de la théorie épigénétique”, Revue de l’Histoire des Religions 213 (1996): 129, n. 27. La seve- ridad de esta pena plantea dicho crimen como si estuviera al nivel de otros como el robo de algo propio de su marido o la práctica misma del adulterio (Matthews, “Marriage and Family”, 22).
92 Por tanto, nos mostramos en desacuerdo con la idea esgrimida por Arnaud. Al tra-
tar los abortos voluntarios, y tras lanzar la pregunta “¿este crimen era frecuente?”, responde que “On peut en douter raisonnablement puisque aucun document de la prati- que, retrouvé à ce jour, ne traite de l’avortement volontaire” (Arnaud, “Le fœtus”, 129).
93 Godfrey Rolles Driver y Miles John C. (The Assyrian Laws [Darmstadt: Scientia
Verlag Aalen, 1975], 117, n. 3) apuntan que esta pena de privación de sepultura de la mujer que aborta voluntariamente es la misma que la sufrida por los suicidas de Grecia o Inglaterra.
94 En la línea de lo defendido por Guillaume Cardascia (Les lois assyriennes, LAPO 2
Por tanto, la disposición legal mesoasiria LAM 53 nos informa sobre la reali- dad del aborto voluntario, fenómeno conocido en Mesopotamia pero para el que no contamos con ningún ejemplo concreto en el que vislumbremos las cir- cunstancias en que se producía. Este documento del Bronce Reciente, por tanto, es sumamente importante a la hora de confirmar dicha práctica, sin referencias en códigos legislativos de otras épocas pero probablemente extrapolable a todo el Próximo Oriente antiguo.
ABANDONOS INFANTILES
MKGH 4. La documentación mesoasiria es parca en cuanto a fuentes sobre
abandonos infantiles se refiere. La única excepción que conocemos al respecto la constituye el documento MKGH 4 (s. XIII a. C.), de barro y con forma de pier-
na humana, de apenas 7 cm de longitud, e inscrito con trece líneas95. Este
exvoto, más de carácter votivo que jurídico y por completo inhabitual en su forma física, presenta el caso de un niño abandonado en el río, salvado por una mujer y posteriormente adoptado por ésta. Las cuatro primeras líneas del texto dicen así:
1- f.dḪU.TI-re-mi-ni GEMÉ ša fkur-ṣib-te
2- SAL É.GAL-li ša maš-šur-i-din ša mÍD-SU
3- LÚ pa-gu-ú i+na ÍD ta-ši-a-ni 4- tu-ur-tab-bi-šu DUMU-ša šu-ut
“ḪU.TI-rēminni, esclava de Kurṣubtu, la mujer del palacio de Aššur-iddin, la que ha recogido del río a Nāru-erība, el hombre-pagû; ella lo crió (y ahora) es su hijo”
A partir del documento, el pequeño Nāru-erība es abandonado en un río y salvado por la mujer ḪU.TI-rēminni. Los editores del texto interpretaron esta
tablilla como un caso ficticio de abandono y posterior adopción96. Por su parte,
Démare-Lafont se refiere a MKGH 4 como “an atypical document”, pero no
95 Véase la editio princeps de este documento en Sabina Franke y Gernot Wilhelm,
“Eine Mittelassyrische Fiktive Urkunde zur Wahrung des Anspruchs auf ein Findelkind”,
Jahrbuch des Museums für Kunst und Gewerbe Hamburg 4 (1985): 19–26. Otros comentarios en
Meir Malul, “Adoption of Foundlings in the Bible and Mesopotamian Documents. A Study of Some Legal Metaphoes in Ezekiel 16.1–7”, JSOT 46 (1990): 116, n. 23, 121, n. 67; Sohpie Démare-Lafont, “Middle Assyrian Period”, en Raymond Westbrook (ed.), A
History of the Ancient Near Eastern Law (Leiden-Boston: Brill, 2003), 540 sub §5.3.3; Rocío da
Riva, “La Guerra en el Antiguo Oriente: el asedio a las ciudades y las penurias de la población”, Historiae 5 (2008): 7.
96 Como muestra incluso el mismo título del artículo de Franke y Wilhelm, subraya-
do por nosotros aquí: “Eine Mittelassyrische Fiktive Urkunde zur Wahrung des Anspruchs auf ein Findelkind”.
incide en la cuestión de su correspondencia histórica con un caso real97. En la
misma línea encontramos la interpretación que lleva a cabo Malul98. A nuestro
parecer, varias son las razones para creer que no estamos ante un abandono ni posterior adopción reales.
La primera cuestión anormal es el aspecto de la tablilla, con forma de pier- na humana. A lo largo de la documentación cuneiforme mesopotámica y siria encontramos diferentes ejemplos de impresiones de pies infantiles en arcilla, tanto escritas como anepígrafas. Sin duda con fines identificatorios en relación con ventas y adopciones infantiles, dicha práctica está atestiguada en series lexi-
cales99, códigos legales100 y casos de práctica legal101. Sin embargo, la forma de
pierna responde más bien a un exvoto a modo de ofrenda o relación con los dioses, quienes además actúan como testigos del documento (véase abajo).
El nombre del expósito, Nāru-erība, tiene el significado literal de “el río me
ha compensado”102. Este antropónimo no desmiente en principio un caso real de
abandono, puesto que conocemos otros apelativos parecidos para otras épocas (§2.4). Sin embargo, ninguno de ellos guarda relación con un niño abandonado
97 Démare-Lafont, “Middle Assyrian Period”, 540. De hecho, que la autora estudie
el texto entre otros documentos de la época, sin duda alguna relativos a ejemplos reales (por ejemplo KAJ 1, KAJ 2, KAJ 3, KAJ 4, KAJ 5, KAJ 6), hace que implícitamente le esté confiriendo veracidad histórica. En otro apartado, Démare-Lafont (p. 540 sub §5.3.4) cita MKGH 4 como evidencia incontestable de que la adopción de un expósito por parte de una mujer (en este caso ḪU.TI-rēminni) podía ofrecer a ésta mantenimiento durante su vejez. El otro ejemplo que arguye para probar este último aspecto es el sin duda caso práctico KAJ 1, por el que un hombre adopta a su sobrino (cf. en este estudio §4.2).
98 Malul, “Adoption of Foundlings”, 116, n. 23. Otros autores, como Garroway
(Children, 104) sí que admiten explícitamente la condición de texto ficticio.
99 Serie ana ittišu III iii 39–ss.
100 Véase al respecto la disposición 20 de las Leyes de Lipit-Ištar (Roth, “Age at Ma-
rriage”, 29).
101 Como ejemplos en los que en la misma impresión del pie del niño se encuentra
redactado su nombre véanse los textos emariotas E6 218, E6 219, E6 220. Para impresio- nes anepígrafas véase el ejemplo de Nippur CBS 7052 (foto escala 1:1 en Erle Leichty, “Feet of Clay”, en Hermann Behrens y Darlene Loding y Martha T. Roth [eds.], DU-
MU-E2-DUB-BA-A. Studies in Honor of Åke Sjöberg, Occasional Publications of the Samuel
Noah Kramer Fund 11 [Filadelfia: Samuel Noah Kramer Fund, University Museum, 1989], 356). Véase un pie de niño sin escritura en la impresión pero sí en el anverso de la tablilla en el documento neobabilónico Nbk 439 (copia y dibujo en Wunsch, “Findelkin- der”, 220). En general sobre este tema cf. Meir Malul, “Foot Symbolism in the Ancient Near East: Imprinting Foundlings’ Feet in Clay in Ancient Mesopotamia”, ZAR 7 (2001): 353–67.
102 Sobre este antropónimo véase Franke y Wilhelm, “Eine Mittelassyrische Fiktive
en un río. Esta exposición de Nāru-erība, teóricamente en una canasta o reci-
piente similar103, recuerda a casos míticos como el de Sargón o Moisés104. Sin
embargo, en la realidad resulta complicado pensar que un niño arrojado al agua