Evidentemente, participar en y a través de Internet puede ser un acto es- porádico y puntual o puede formar de un proyecto consciente y orientado. El siguiente ejemplo, contextualizado en un entorno educativo, está estructura- do en cuatro etapas, con la intención de que sirva de guía para los docentes que deseen promover la participación entre los estudiantes.
1. Iniciación
En primer lugar, consideramos fundamental que la participación esté motivada por algún interés específico. Por ejemplo, supongamos que un do- cente tiene interés en fomentar la participación en temas de ecología entre sus alumnos y alumnas utilizando los recursos que ofrece Internet.
En este caso, la tarea del docente consiste en ayudar a los discentes a definir claramente un área de interés y las temáticas sobre las que incidir. Por ejemplo, para el caso de la ecología, se trataría de enumerar y analizar las di- ferentes aproximaciones a esta temática: energía, reciclaje, especies en pe- ligro de extinción, recuperación de ecosistemas, problemas medioambientales (efecto invernadero, capa de ozono...), etc.
En ese momento de definición, es fundamental plantear desde qué va- lores se participa y qué beneficios se espera obtener de ello. Así, puede darse el caso de que el profesorado quiera promover una actitud hacia el medio ambiente basada en la sostenibilidad y la responsabilidad
2. Preparación
A la definición de la participación debe seguir un proceso de prepara- ción de la acción participativa. Ya hemos visto que Internet posibilita dife- rentes formas y niveles de participación. Por esta razón es preciso invitar a los discentes a llevar a cabo una reflexión sobre el modo de participación que se considera más apropiado. Para ello, conviene primero conocer de un modo exhaustivo la variedad de sitios sobre el tema escogido que se encuentran en la red.
Como ya hemos mencionado, existen diferentes robots de búsqueda que permiten obtener un panorama suficientemente preciso de los recursos dis- ponibles. Cada vez existen más robots y buscadores en Internet. Ello puede encerrar un riesgo, el de acabar dedicando demasiado tiempo a esta fase prospectiva. Conviene, pues, decidirse por un par de ellos a lo sumo. Lo más recomendable es utilizar uno de alcance general y, si existe, otro más espe- cializado. Normalmente, una búsqueda con un robot generalista proporciona un amplio horizonte de la mayor parte de los recursos que existen en la red sobre una temática concreta. En el caso de los robots especializados, se pue- den obtener direcciones de lugares muy concretos, como bases de datos o diccionarios.
Atendiendo a la temática que hemos propuesto para este ejemplo, en la imagen de la página siguiente se puede ver qué proporciona un buscador como Google cuando cruzamos «ecología» con «sostenibilidad»:
Una vez realizada esta búsqueda, la tarea del docente junto con sus discentes consiste en clasificar los enlaces obtenidos. Como se observa en la pantalla, lo que obtenemos son direcciones de diferentes sitios y recur- sos. Por ejemplo, enlaces a publicaciones, a sitios particulares, a organiza- ciones o a redes temáticas. En esa clasificación, serán especialmente relevantes aquellos sitios que contemplen la posibilidad de participación virtual y que permitan la adhesión a actividades y acciones que ya están presentes en la red.
Así, podemos ver en la imagen superior de la página siguiente la web de una organización, Ecologistas en Acción, que invita a participar en diferentes acciones reivindicativas al hacer clic sobre la pestaña «participa».
Una vez más, las posibilidades de participación pueden ser enormes. Conviene que se valoren cuáles pueden ser los caminos más adecuados al pro- yecto participativo que se está desarrollando.
En el caso de que ninguna de las opciones disponibles resulte con- vincente, se puede también evaluar la posibilidad de crear un vehículo propio de expresión en Internet. Así, existen en la red ejemplos de dife- rentes propuestas elaboradas por particulares o por instituciones educa- tivas.
En la imagen inferior de la página siguiente presentamos una página web elaborada por un centro de secundaria que, precisamente, trata la te- mática del desarrollo sostenible.
3. Participación
Se trata de llevar a cabo las acciones diseñadas. Es conveniente hacer un seguimiento de las diferentes iniciativas puestas en marcha. No debe olvi- darse que a pesar de que insistimos mucho en la supervisión del proceso por parte del docente, el objetivo de toda participación debe ser lograr la auto- nomía del sujeto que participa, puesto que una participación que no sea au- tónoma no es una verdadera participación. En este sentido, proponemos que se fomenten las reuniones de discusión e intercambio de experiencias. Para el caso que nos ocupa, el alumnado puede formar grupos que lleven a cabo di- ferentes experiencias participativas para luego explicar a sus compañeros en qué ha consistido su actuación. Ese intercambio de experiencias permite sen- tar las bases para una posterior evaluación del proceso.
4. Evaluación
Todo acto de participación debe ser reflexivo, es decir, conviene articular un sistema de evaluación de las consecuencias que se derivan de éste. No siem- pre es fácil medir el impacto de la participación en Internet, aunque hay algu- nos datos que es relativamente fácil reunir. Por ejemplo, en el caso de que se haya llevado a cabo la participación en un foro especializado, pueden regis- trarse las respuestas generadas. Si se ha optado por crear un sitio propio, en- tonces los contadores facilitan el conocimiento del número de visitas recibidas. No obstante, dado que estamos hablando de un proyecto educativo, cre- emos que el docente debe promover entre sus alumnos y alumnas el interés por analizar tanto el proceso mismo de participación como los posibles efec- tos que se derivan de las actuaciones llevadas a cabo.
Obviamente, cada proceso evaluador debe ajustarse a la temática esco- gida y a las actividades realizadas. No obstante, creemos que hay una serie de preguntas generales cuya respuesta contribuiría, en la mayoría de los casos, a efectuar una evaluación exhaustiva.
Veamos, pues, algunos de los interrogantes que proponemos:
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¿Se cumplieron los objetivos inicialmente formulados? ¿Hubo que re- formularlos? ¿Cómo?, ¿Cuándo? ¿Por qué?.
¿Cómo se ha desarrollado el proyecto? ¿Qué otros colectivos se han implicado?.
¿Qué obstáculos se han debido superar?.
¿Qué beneficios se derivan de nuestra actuación? ¿Hemos contribui- do a la mejora de nuestra comunidad o se han obtenido beneficios más globales?.
¿Se han producido efectos no deseados?.
¿Qué retroalimentación se ha recibido? ¿A través de qué canales?.
¿Se han abierto vías de acción futura?A través de preguntas como éstas creemos que la evaluación alcanzará un doble objetivo: por un lado, dotar de reflexividad al proceso participativo y, por otro, hacer de la participación una oportunidad para el aprendizaje.
Concluyendo
Para concluir este capítulo, nos gustaría reflexionar sobre las razones para participar en y a través de Internet.
La primera y más evidente hace referencia a las posibilidades de acceso
a la información que ofrece ese medio. Internet, como hemos visto, permite
manejar un enorme volumen de información y, además, pone a nuestro al- cance una enorme celeridad. Ciertamente, tal cosa también encierra sus in- convenientes. Como han mostrado diversos análisis, el exceso de información exige el desarrollo de procedimientos, recomendaciones y criterios, como los que ya hemos apuntado, para guiar ese acceso (Dreyfus, 2001).
Otra razón importante tiene que ver con el hecho de que la partici-
pación a través de Internet mantiene canales de comunicación abiertos simultáneamente entre grandes cantidades de personas y actores socia-
les. Del mismo modo, el tipo de comunicación es multidimensional, se transmiten datos, imágenes, sonido... Se montan hipertextos que tienen la cualidad de estar siempre en un continuo proceso de actualización. Y, por supuesto, una herramienta tan sencilla como el correo electrónico esta- blece comunicaciones uno a uno o uno a muchos de forma rápida, senci- lla y barata. Así, se amplifican las posibilidades de coordinar acciones colectivas de grandes dimensiones. En esa línea, la participación en Inter- net redefine la noción misma de colaboración. A través de la red se supe- ran distancias geográficas y temporales, con lo que resulta fácil y cómodo colaborar con personas y entidades que, de otro modo, sería más costoso o inalcanzable.
La tercera razón hace referencia a una de las grandes ventajas que ofre- ce Internet: la visibilidad. En la red se puede alcanzar un nivel de visibilidad enorme, precisamente porque se llega a personas y rincones distantes. El más pequeño de los colectivos o la más modesta de las actividades puede ser de- tectada por un amplio público y, en el caso de ser secundada, adquirir di- mensiones globales.
Como en cualquier otro tipo de participación, en última instancia, el mejor resultado obtenible es siempre la generación de compromiso. Éste no es más que la otra cara de la apatía. Sin ninguna duda, el camino óptimo para lograr la movilización y el compromiso es la participación razonada, autónoma y consciente, puesto que las habituales conminaciones morales, los panfletos pseudoideológicos y los chantajes éticos ejercen ciertos efec- tos a corto plazo, pero su potencia movilizadora se disipa fácilmente. Por el contrario, la mencionada participación asegura efectos a largo plazo y, ade- más, se convierte no sólo en un espacio de transformación de la sociedad en su conjunto, sino también en una oportunidad para la transformación y el crecimiento personal, para el desarrollo de las motivaciones, intereses y expectativas.
Referencias bibliográficas
DREYFUS, H. (2001): Acerca de Internet. Barcelona. UOC.
GÁLVEZ, A. (2004): Posicionamientos y puestas en pantalla. Un análisis de la
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KOLLOCK, P.; SMITH, M.A. (1999): «Las comunidades en el ciberespacio», en SMITH, M.A.; KOLLOCK, P. (eds.) (2003): Comunidades en el ciberespacio. Barcelona. UOC.
MORSE, M. (1997): «Virtually female: body and code», en TERRY, J.; CALVERT, M. (eds): Processed Lives: Gender and Technology in Everyday Life. Lon- don. Routledge, pp. 23-35.
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works: Collaborative Work, Telework, and Virtual Community». Annual
Review of Sociology, 22, pp. 213-238.
Lecturas y páginas web recomendadas
Lecturas
DREYFUS, H. (2001): Acerca de Internet. Barcelona. UOC.
«Internet no es sólo una innovación tecnológica; es un tipo de innova- ción que saca a relucir la verdadera esencia de la tecnología». Con estas palabras, el autor, un profesor de filosofía de la tecnología de la Univer- sidad de California, inicia su sugerente análisis sobre lo que él llama «el sueño de la educación a distancia». Sus reflexiones giran, en primer lugar, en torno a la incorporeidad de las relaciones en la red. Su original análisis parte de una tesis que señala que el cuerpo es fundamental para conceder relevancia a los fenómenos que nos rodean, desarrollar habili-
dades, percibir la realidad y dotarla de sentido. Y puesto que la corpo- reidad desaparece en la red, las posibilidades de atribuir relevancia en la interacción y generar sentido se resienten y limitan enormemente. En segundo lugar, trata las restricciones del ciberespacio como condición para el desarrollo de la educación a distancia. A pesar de las muchas po- sibilidades informativas que ofrecen los entornos virtuales, éstos presen- tan importantes carencias para la consecución de un conocimiento experto adecuado. Las principales limitaciones pasan por la imposibili- dad de establecer una relación estrecha y continuada entre el docente y el discente. Finalmente, plantea una profunda crítica al principal emble- ma de Internet: el hipervínculo. La casi infinita posibilidad de enlazar documentos en los espacios virtuales se torna un enorme problema en el momento de seleccionar criterios adecuados para buscar la información. En definitiva, se trata de un texto imprescindible para cualquier perso- na interesada en el papel de la Internet y sus limitaciones en los procesos de enseñanza y aprendizaje, en cualquiera de sus etapas.
SMITH, M.A.; KOLLOCK, P. (eds.) (2003): Comunidades en el ciberespacio. Bar- celona. UOC.
¿Qué tipo de espacios sociales se crean mediante el uso de Internet? ¿Cómo son los grupos on-line? Los capítulos que componen este libro comparten un punto de vista común según el cual las interacciones e instituciones que están surgiendo en el ciberespacio son más complejas de lo que habitualmente se reconoce. La obra la componen once capítu- los agrupados en cinco grandes ámbitos de investigación: las comunida- des del ciberespacio; la identidad on-line; orden y control social en la red; estructura y dinámica de las comunidades virtuales y, por último, la acción colectiva. Los resultados de las distintas investigaciones que se recogen en todos estos capítulos muestran que Internet se ha converti- do en un lugar estratégico para la investigación en el que se puede ana- lizar procesos sociales fundamentales, así como sus transformaciones. Las investigaciones muestran resultados alentadores y positivos, que señalan las potencialidades que tiene Internet para la vida social; y, al mismo tiempo, resultados que inciden en las limitaciones y restricciones que ofrece este medio para la generación de comunidades de acción efectivas. Esta obra es una buena introducción al fenómeno de las co- munidades virtuales y está especialmente indicada para las personas interesadas en conocer las últimas investigaciones y debates que han emergido en este ámbito.
Páginas web
Las dos webs que se proponen tienen entre sus prioridades la educación para la participación.
Consejo de la Juventud de España: <http://www.cje.org/index.html>
Los objetivos que persigue el Consejo convierten su web en un útil re- curso para todas aquellas personas interesadas en fomentar la partici-
pación entre la población infantil y juvenil. Además, entre sus activida- des se encuentran enlaces que permiten adherirse virtualmente a diversas campañas de interés para los jóvenes.
La web también ofrece publicaciones, noticias y diversa documentación sobre la participación juvenil. Presenta el interés añadido de estar vin- culada a páginas internacionales que persiguen las mismas finalidades. Centro de Educación para la Participación (Argentina): <http://www. fedeo-
nu.org.ar/fundadoras/cep/indexcep.htm>
El fácil acceso a esta web es un buen ejemplo de las posibilidades que presenta Internet para la participación. Gracias a ese medio es posible co- nectarse y participar en redes de información y conocimiento que se ges- tionan desde otros países. Además de la temática, este enlace presenta el interés de estar estrechamente vinculado con asociaciones de todo el mundo interesadas en fomentar la participación.
Glosario
Actividades auténticas de aprendizaje. Se trata de un tipo específico de ta-
reas de aprendizaje que se caracterizan por tener una gran similitud con situaciones o problemas de la vida real, presentándose así como activi- dades de aprendizaje complejas, con objetivos de aprendizaje reales, con presentación desordenada de información y orientadas a la acción y a la resolución de la situación. Ahora bien, a diferencia de las actividades socioculturales reales (las que se realizan en la sociedad), para el desa- rrollo en el aula de las actividades auténticas de aprendizaje no es nece- sario tener in situ el entorno real.
Agentes de búsqueda inteligente. Conocidos como bots. A diferencia de los
metabuscadores, son aplicaciones que se instalan en el ordenador y ofrecen otras funciones: actualizar búsquedas, revisar URL, exportar re- sultados, etc.
Alfabetización digital. Conjunto de habilidades y competencias relacionados
con las nuevas codificaciones de la información en soporte multimedia.
Aprender a aprender. Conjunto de competencias de los estudiantes que, apli-
cadas en forma de actuación estratégica, les posibilitan aprender de forma autónoma al resolver de forma adecuada un conjunto de situaciones problemáticas y complejas de aprendizaje.
Aprendiendo a colaborar. Proceso formativo, que puede ser muy formalizado
en las instituciones escolares, mediante el cual el alumnado desarrolla un conjunto de competencias que le permiten colaborar con mayor ca- lidad con los otros. Según el significado que demos al término colabo-
ración, se identificarán el conjunto de competencias colaborativas que
deberán enseñarse.
Autismo comunicativo. Describe ciertas situaciones patológicas en las
que el usuario se aísla de su entorno social inmediato, sustituyendo la mayor parte de interacciones presenciales con otras personas por la comunicación a través de medios informatizados, en especial a través de Internet.
Autopista de la información. Proyecto de unir en una red la mayor cantidad
posible de nodos informáticos y hogares con una finalidad interactiva y multimedia. Su denominación es reciente, puesto que la aplicó Al Gore en 1992 durante su candidatura a la vicepresidencia de Estados Unidos. Con dicho proyecto generó una metáfora para aludir al plan de liberali- zación de los servicios de comunicación, al permitir la integración de todos los aspectos de Internet, televisión por cable (CATV), teléfono, empresas, ocio, proveedores de información, educación, etc.
Brecha digital. Analogía que pretende señalar la distancia o separación que
el mayor o menor conocimiento y acceso al uso de las tecnologías de la información y la comunicación crea entre las personas.
Buscadores. Conocidos como motores de búsqueda, arañas o spiders, son
programas que recogen e indexan automáticamente el contenido de las páginas web distribuidas por toda la red.
Ciberespacio. Término ideado por el escritor de ciencia ficción William Gib-
son en la famosa novela Neuromante para describir un mundo virtual de redes informáticas a las cuales se podían conectar sus héroes ciberpunk. En la actualidad, este concepto se utiliza para referirse, indistintamente, a la realidad virtual, a Internet, a la red, o a cualquier otro tipo de sistema informático en el que se sumerjan los usuarios.
Cibernauta. Usuario del ciberespacio. También conocido como surfero, nave-
gante o infonauta.
Círculos de aprendizaje. Metodología didáctica creada inicialmente por
M. Riel, difundida y aplicada hasta el momento especialmente en los centros educativos escolares, fundamentada conceptualmente en el aprendizaje en colaboración entre iguales, y que consiste en la elabo- ración de proyectos de trabajo por parte de grupos de alumnos, y en los que se utilizan de diferentes maneras las tecnologías de la infor- mación y la comunicación para acceder a información de Internet y para comunicarse.
Competencias básicas. Conjunto de estrategias que todo ciudadano o ciuda-
dana de este siglo debe dominar en alguna medida para tener la opor- tunidad de integrarse y desarrollarse en la sociedad en la que vive.
Comunicación asincrónica (también off-line). Comunicación entre dos o
más personas, a través de las tecnologías de la información y la comu- nicación, que se produce en espacios temporales diferentes.
Comunicación mediada por ordenador (CMO). Forma de comunicación
basada en el uso de ordenadores y redes de telecomunicaciones para componer, almacenar, enviar y procesar la información. Hay tres tipos básicos de sistemas de comunicación mediante ordenadores: el correo electrónico (e-mail), los grupos de noticias (newsgroups) y los progra- mas de charla (chats). Los dos primeros despliegan una interacción dife-