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EL AMBIENTE HISTORICO-ARTISTICO DE SEGOVIA EL AMBIENTE HISTORICO

EN LOS SIGLOS XVII Y XVIII.

1. EL AMBIENTE HISTORICO-ARTISTICO DE SEGOVIA EL AMBIENTE HISTORICO

El siglo del Barroco en Segovia se abre con un trágico cuadro, descrito por un testigo presencial, entonces niño, el historiador segoviano Diego de Colmenares que inicia el siglo XVII con el relato de la peste de 1599:

••sobrevino gran falta de pan por la poca cosecha de agosto de 1598 que en las eras llegó a venderse la fanega de trigo a 30 reai9s: y con elpoco sustento y malo, la dolencia cobré fuerzas. Viernes veinte y seis de febrero de este año (1599) enfermé en nuestra ciudad el primero de esta dolencia con una seca o tumor en ¡a garganta, y con los accidentes referidos mL’ró lunes siguiente. Continuaron algunos enfermos y el pueblo se lleno de terror Decreto la ciudad se tapiasen las entradas”.“Por escusar algo tan pavorosa tristeza alpueblo afligido se prohibió todo clamor de campanas. Todo era lástima y horror, enfermos y difuntos, llenandose los templos y cimenterios de cada veres”.

Además de la enfermedad y el hambre que nos describe Colmenares, para los historiadores, la crisis del siglo XVII es el resultad’) de la conversión de los pañeros en ganaderos y en exportadores de ana, que profundiza la diferencia entre el pueblo llano y los poseedores de rebaños y tierras. El hundimiento de la industria trajo consigo un descenso en la curva demográlica, que se vió agravado con la expulsión de los moriscos en 1611; el asentamien:o definitivo de la corte en Madrid, con el consiguiente éxodo de algunas familias, y por las pestes, en especial la de 1598 en que murieron unas 4.000 personas y co:i cuya referencia hemos iniciado esta breve v¡sión de la vida de Segovia en el inicio del Barroco. Cuando no era la peste, la que diezmaba la población era el hambre, como la de 1630-1631 que hizo emigrar a unas 4.000 personas, casi todas del arrabal. En resumen, podemos señalar: una grave crisis entre 1590-1640; una ligera recuperación, lenta y discontinua entre 1640 y 1715; cierto despegue demográfico entre 1715 y 1740 y un crecimiento modesto entre 1740 y 1815. (1)

tiempo. Los viajeros de los siglos XVII, XVIII y

XIX,

ven una ciudad llena de iglesias y de conventos. La vida religiosa alcanza su máximo desarrollo y en esta ciudad muerta brillan los esplendorosos dorados de los etablos contrastando con la falta de pan.

J. Antonio Ruiz Hernando pone a Segovia como ejemplo de ciudad barroca durante el siglo XVII:

“no por su morfología, sino por su forma de vida tan unida al rezo, a las procesiones y a los conejos, es decir, a todo lo que es brillante y fastuoso pero que encubre una falta de solidez material y econc’mica. No hay mármol para los edificios pero se suple con escayola, no se urbaniza pera se simulan fastuosos arcos de triunfo y fuentes en las cabalgaduras, no hay dinero pero una lámina de oro recubre, centelleante, los inmensos retablos”. (2)

En el última tercio del siglo XVIII, Ponz visitó Segovia y dice:

“. ..constaba de cinco mil vecinos, esto es, el año 1525. ..Hoy apenas tiene dos mil, número desproporcionado á sus veinte y cinco Parroquias...parece tambien desproporcionado el número de veinte y un Conventos para tan cono vecindario; pues aunque Segovia tuviere seis tantos mas de gente, como acaso la tuvo en algun tiempo, podría estar bien servida con el e>presado numero de iglesias...”

No solo se asombró Ponz de que Segovia fuera una ciudad de conventos y de iglesias, sino cuantos viajeros pasaron por allí, ya ~ueel contraste entre los mismos y el decrépito caserío, que cobUaba a un reducido número de almas era demasiado brusco. Las moles de iglesias y conventos destscaban sobre un caserío pobre y desgastado que se apiñaba en calles estrechas y tortuosas. (3>

La historia de la ciudad, hasta el siglo XVIII, ha sido elaborada a partir de los datos que suministran los censos y otros docunientos, como las noticias de los viajeros, pero no hay planos, ni dibujos, ni inventarios.

Un censo de población de 1611 arroja un total de 370 vecinos en la ciudad intramuros distribuidos en las siguientes cifras por parroquias:

San Martín 100 vecinos San Esteban 34

San Miguel 132 Strna.Trinidad 10

San Andrés 48 San Facundo 16

San Nicolás 9 San Quirce 7

San Román 5 San Sebastián 5

San Pablo 2 San Juan 2

1.2. EL AMBIENTE ARTíSTICO EN SEGOVIA

Sea porque la ciudad de Segovia contara ya c~urante los siglos del barroco con un gran número de iglesias o bien porque las condiciones económicas no lo permitieron, lo cierto es que la actividad constructi~’a sufrió un paro respecto al siglo XVI, si bien es verdad que algunas cofradías rEdigiosas levantaron sus capillas adosadas a las antiguas parroquias y que se construyeron enormes conventos y caserones de dudoso gusto artístico. Lo que si se hizo, y de ello hay muchos ejemplos, fue, rehacer una parte del edificio, adornar las bóvedas primitivas con yeserías y sustituir los altares por otros barrocos. En el Arcedianato de Segovia, sucede lo mismo que en la capital, se renuevan las viejas iglesias, a veces se sustituye gran parte del edificio, y sobre todo, se adornan las iglesias con yeserías y retablos.

Que Segovia fuera una ciudad de conventos y de iglesias, puede explicar que durante la segunda mitad del siglo XVII y a comi~nzos del XVIII, encontremos en la ciudad un importante auge de las artes suntuarias y de amueblamiento, entre las que cabe destacar la construcción de retablos. Abundantes testimonios documentales ponen de manifiesto el desarrollo artístico que tuvo aquí lugar y la actividad de talleres locales que llegaron a adquirir cierta importancia.

La iglesia será la más firme impulsora de este arte. Segovia acogió muy pronto el nuevo estilo y seran los retablos con su escenificación dorada, los que

constituyan una de las parcelas más amplias del patrimonio artístico segoviano. En conjunto, las obras de más calidad se hallan en la ciudad de Segovia, donde el poder económico y psicológico de la iglesia con respecto al pueblo permitió levantar, con los excedentes de las rentas mitrales y catedralicias, ostentosos retablos, sin tener que recurrir necesariamente al~Laportación popular. Sirvanos de

ejemplo los numerosos retablos barrocos que engalanan la catedral o los que adornan las numerosas iglesias románicas que ei esta época decidieron sustituir los desvencijados altares por otros más modernos. Los retablos de la capital, de los que por otra parte, existen numerosos estudios, no son el objeto de nuestro trabajo, sino los que con profusión abundan por la provincia, los de las iglesias parroquiales del mundo rural que tienen una base más popular. Los encargos artísticos, sobre todo los retablos, tendrán en los pueblos carácter colectivo, porque serán los propios feligreses quienes, en la mayoría de los casos, sufraguen los gastos. Resulta curioso ver como aquellas gentes de los pequeños lugares tuvieron iniciativa y encargaron obras, a veces tan innovadoras, que cambiaban el estilo artístico de forma drástica, sin duda, era su fe y ceseo de ofrecer a la Divinidad lo mejor en honor y gloria de Dios como se refleja en los documentos escritos relacionados con sus intenciones.

Con la fórmula, que a continuación exponemos, se inician muchos documentos, que nos ilustran de como los vecinos trataban de mejorar el aspecto de sus iglesias:

mandaron juntar su concejo a campana tañida segun que lo tienen de uso y costumbre para tratar las cosas tocantes al sercicio de Dios y bien comun de los vecinos y estando en el dicho concejo especialmente dichos alcaldes justicia y regi- miento y con ellos

En ocasiones un solo vecino o un matrimonio hacían la donación del retablo; no querían estos feligreses quedar en el anonimato y es frecuente encontrar los nombres de los donantes en cartelas situadas en los bancos o en los áticos de los retablos, como en el de Santa Agueda en Sotosalbos:

“HIZO Y DORO ESTE RETABLO A SU COSTA F. BLANCO Y SU MUJER MICAELA AA. SIENDO CURA EL LICENCIADO U. DIEGO GARCíA DEL MORAL. AÑO DE 171?

II. LOS ARTIFICES DE RETABLOS A TRAVES DE