¡U BASES ECONOMICAS DE LA DIOCESIS.
IV. ESTRUCTURA PARROQUíAí~ DE LA DIOCESIS
4.3. STATUS SOCIO-ECONOMICO DEL CLERO PARROQUIAL
El máximo dirigente de la parroquia era el cLra párroco. Ejercía su ministerio en propiedad y su autoridad en la parroquia era total. Los ingresos que el párroco obtiene, la cultura que posee y la fuerza moral y coactiva que ejerce, le sitúan en
un status socio-económico más bien elevado, sobre todo en las parroquias de las
villas y lugares. Su autoridad en cuestiones religiosas no era discutida y en asuntos de carácter particular era tenida muy en cuenta. Cuando se hacen los retablos es frecuente encontrar la frase: “Que sea a contento y satisfacción del cura” o cuando se han de elegir los temas de las pinturas o esculturas que adornen los retablos:
Las figuras (o pinturas) serán las que el señ~r cura pida”. También es muy
frecuente encontrar en las cartelas de los retablos el nombre del cura que ejercía cuando se doraban los retablos:”. ..de doró el retablo siendo cura Don
4.3.1. La congrua parroquial y su evolucion a lo largo de los siglos XVII y XVIII.
Los obispos de Segovia, tanto por propia iniciativa como a instancias de la Cámara, se preocupan de que los ingresos mininos de los párrocos -la congrua- respondan a la realidad de lo que necesitan para llevar una vida digna y conforme a su estado. Las Constituciones sinodiales de 1648 fijaron la congrua del cura párroco en 200 ducados -2.200 reales- de frutos ciertos e inciertos, cantidad que, hacia 1725, era rebasada en un 50% por el importe de la renta liquida. Así se mantuvo hasta 1758, en que Don Manuel MurWo y Argáiz, obispo de Segovia, presentó a la Cámara que sería congrua decente para los párrocos de la ciudad de Segovia la de 400 ducados y para los de los restantes lugares del obispado, la de 300, con inclusión de ingresos fuos y adventicios. Las razones que aduce para esta nueva regulaciónson debidas a que: “la cantidad de 200 ducados, por la variación
de los tiempos, se ha experimentado no ser suficiente para mantenerse en el presente un eclesiástico con la decencia correspondiente a su estado, ni para que
El obispo Don Alfonso Marcos de Llanes, después de un detenido examen de los ingresos de los curatos, fijó la de los curas de la ciudad de Segovia en 5.000 reales, en 4.000 la de los del resto del obispado, y en 3.500 la de los vicarios perpetuos. En 1782, el obispo envió a la Cámara al decreto correspondiente a esa valoración y el rey, ante el dictamen favorable del Consejo, mandó expedir la
correspondiente cédula para su cumplimiento. (2.3)
4.3.2. Status económico de los párrocos y salario de los civiles.
Como hemos dicho anteriormente, la situación varía del siglo XVII al siglo XVIII. En la década de 1630, muchos clérigos, párrocos, beneficiados y capellanes, permanecen excomulgados por largo tiempo, al no serles posible pagar la cantidad que les corresponde del subsidio y excusado; otros, abandonan el servicio y disfrute de sus beneficios porque no tienen congrua suficiente para sustentarse con los frutos eclesiásticos. A mediados del seiscientos muchos párrocos, beneficiados y capellanes, al no disponer de lo suficiente, se vieron obligados para sustentarse a realizar trabajos, a veces poco acordes con el estado clerical, como servir a
personas seglares, llevarles la administración, comerciar (compra-venta de animales), poner tabernas en los pueblos, etc.
Hacia 1687, la crisis ecónomica existente provoca la disminución de los frutos,
rentas y emolumentos eclesiásticos y como consecuencia, los curatos se quedan tan empobrecidos que un sólo párroco sirve dos, tres y cuatro iglesias, obligando las cortas rentas a la anexión de iglesias, multiplicándose el trabajo para poder
obtener una congrua suficiente. (24) La situación es mucho más favorable a lo
largo del siglo XVIII. Del informe que el cura de Riaza envía a la curia diocesana, en 1773, se pueden hacer algunas deducciones. Compara sus ingresos con el
salario de las personas civiles, que él considera de su mismo nivel, y dice que:
“el rey asigna 300 ducados al administrador de la renta del tabaco en este cono partido. El duque de Arcos da la misma’ cantidad a su corregidor en
esta villa y su jurisdicción, que no se extiende a más que Riofrío, y le deja libre el juzgado, y al administrador de sus rentas le señala 400 ducados anuales”.
Si estos datos se comparan con los 4.168 reales que es la cantidad media que corresponde a los curatos de la vicaría de Riaza, según la valoración de 1771-1775, hallamos gran semejanza, aunque no hay que olvidar que el párroco, si era buen pastor debía desprenderse de algunos dineros para atender a sus feligreses necesitados y no podía aumentar sus ingresos por medio del comercio u otros negocios ajenos a su ministerio. En cambio, los civiles podían participar en otros negocios y no les obligaba con tanta fuerzeL la limosna.
En conclusión, se puede afirmar que la situación socio-económica de la mayor parte de los curas párrocos de la diócesis, durante el siglo XVIII, a pesar de las diferencias existentes y excepciones que siempre hay, fue saneada. (25) El status económico de los párrocos de villas y lugares era similar al de los funcionarios reales y señoriales; y el de los de la ciudad al grado más elevado del mundo laboral.
Los últimos años del siglo XVIII a consecuencia de las malas cosechas y presiones fiscales del estado, son difíciles para el clero porque los ingresos de los
beneficios curados, al provenir en su mayor parte de los productos agropecuarios, fluctuaron al unísono de estos, pues si la cosecha ‘ara mala, los diezmos disminuían y la renta dificilmente se cobraba. Esta penosa situación se refleja en la carta que el cabildo de canónigos dirige al obispo de la diócesis en el otoño de 1800:
“Porjuntarse una cosecha infeliz con la paga del subsidio antiguo, del de siete y treinta y seis millones, con el excusacb de 1798, todo el presente año será imposible paguen muchos curas, beneficiados e iglesias de corta renta, que cíertamente no podrán subsistir sino a costade mucho trabajo
ya quienes no se les podrá exigir por consta,nos no tienen que comer.. .