7. Subpoblaciones , específicas
8.2. El apoyo comunitario
La utilización de las «redes de apoyo social» de los pacientes, en especial las naturales o «informales» (principalmente la fami- lia), es la alternativa principal al apoyo institucional, reduciendo la cronicidad y la incompetencia.
El movimiento de desinstitucionalización ha intentado muy a menudo crear un sustituto informal de las redes profesionales. En la práctica, se han encontrado dos obstáculos. Por un lado, las re- des informales no siempre tienen la capacidad de asumir esta
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carga de apoyo, a medio o largo plazo. Por otro, la psicopatología de los pacientes, en particular cuando toma la forma de retrai- miento social, crea un problema real en las familias y, en general, en el entorno social.
Si .se planea la sustitución de una red social informal por una atención institucional, se ha de considerar que los profesionales juegan un rol central en esas estructuras. Las estrategias de des- institucionalización han de tener en cuenta la necesidad de crear una nueva red para los pacientes. Hacer esto resulta difícil ya que según el estudio de Link y cols. (Link, Phelan, Bresnahan, Stueve y Pescosolido, 1999; Link, Struening, Rahav, Phelan y Nutt- brock, 1997), el estigma de la enfermedad mental seguirá com- plicando las vidas de los pacientes, incluso después de que des- aparezcan los síntomas.
El concepto de «red social» fue acuñado por Barnes (1954) para caracterizar los vínculos sociales de las «personas que se rela- cionan las unas con las otras, utilizan tiempo conjuntamente, se gustan o se disgustan las unas a las otras y se dan o piden cosas recíprocamente». El concepto de redes se halla inherente a la no- ción más general de «sistemas de apoyo sociales o comunitarios», que se ha visto que tiene efectos muy importantes en el pronós- tico de las enfermedades mentales (Mosher y Keith, 1980).
Diversas investigaciones sobre las consecuencias de la pérdida del apoyo social (por muerte, divorcio, separación, emigración etc.) han demostrado que, cuando una persona no tiene vínculos so- ciales activos o cuando los pierde, es mucho más probable que en- ferme física o mentalmente. Las redes sociales «que apoyan» han sido consideradas como protectoras respecto a la psicopatología de distintos trastornos psíquicos, pero principalmente de la es-
quizofrenia.
Parece lógico que las intervenciones dirigidas a modificar las características de las redes y el montaje de sistemas de apoyo pu- dieran mejorar el pronóstico de la esquizofrenia, como ha sido sugerido por Cohen y Sokolovsky (1978); Garrison (1978); Hammer (1981), etc. Sin embargo, no existen al respecto estu- dios controlados.
En el contexto de las acciones encaminadas a modificar las ca- racterísticas indeseables de las redes sociales de los pacientes men-
tales se pueden intentar intervenciones profesionales como la lla- mada «terapia de red» (Speck) pero habrá que contar, de manera preferente, con los llamados «grupos de ayuda mutua».
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CAPÍTULO QUINTO
LOS MODELOS TEÓRICOS
1. EL MODELO ANALÍTICO
La psicoterapia analítica individual se ha enriquecido con nu- merosas categorías de psicoterapias «dinámicas» de grupo, basa- das en la teoría de las relaciones de objeto (Kutash y Wolf, 1986), la psicología psicoanalítica del desarrollo (psicología del Yo), la psicología del self (Kohut, 1977), la fenomenología psicoanalí- tica y el modelo pulsional-relacional (Greenberg y Mitchell, 1983). De la misma manera, se ha ido desarrollando técnica- mente una psicoterapia analítica de grupo breve.
A partir de estas tendencias doctrinales, a lo largo de las últi- mas décadas se han desarrollado cierto número de orientaciones teóricas que tienen consecuencias técnicas.