Capítulo 3: The Picture of Dorian Gray
3.2. El artista y el artesano en The Picture of Dorian Gray
Para llegar al análisis concreto de Wilde como artesano, a través de los objetos, etc., ha sido necesario ver cómo se inserta toda la aparatología ensayística de Wilde, que hemos analizado en el capítulo anterior, para así entender el nacimiento de la identidad del artesano, a pleno rendimiento, en su novela The Picture of Dorian Gray. Ese análisis ha facilitado que, al mismo tiempo, comencemos a dilucidar dónde se ven las pinceladas del Wilde artesano y qué función tan importante recaerá en el mismo para con los objetos en la novela –que en ocasiones son tanto o más importante incluso que los personajes.
La primera vez que se publicó esta novela fue el 20 de Junio de 1980 en la revista mensual literaria conocida como Lippicott’s Monthly Magazine, tanto en su edición americana como inglesa. Semanas más tarde a su publicación, Wilde, antes de comenzar a recibir las primeras críticas y reacciones a su novela, redactó una carta que acompañaría al texto (pero no especificó a qué editorial iba dirigida la carta), en la que decía que “Dorian Gray would create a sensation”, y que “[he was] going to add two additional chapters” (Mason 4), una vez que pasasen tres meses, tiempo en que los derechos del libro pasarían a ser plenamente suyos. Pero las reacciones de la crítica no se hicieron esperar. Criticaron de ella la falta de moralidad, el vicio, la translucidez del pecado por doquier, la ambigüedad constante y el estilo narrativo recargado con descripciones y paradojas. En definitiva, no entendieron la doctrina puramente estética, banal y hedonista que les proponía Wilde con esta novela, y su enfoque hacia la obtención del individualismo en una sociedad que obliga a ocultar al individuo. Las consecuencias pronto se hicieron sentir:
Britain’s largest bookseller, W.H. Smith & Son, removed all copies of the July number of Lippincott’s from its bookstalls days after its publication. In a letter to Ward Lock & Co. ... the retailer explained that it felt compelled to do so because the story had “been characterized by the press as a filthy one. (310)22
Así que el día 1 de Julio de 1891, un año más tarde, Wilde, a pesar de que ya vaticinó que incluiría dos capítulos más, se vio quizás forzado por las circunstancias a hacer algo que nunca antes había hecho con ninguna otra de sus obras. Tuvo que reescribirla, añadir, cambiar, quitar frases, para que el arte que proponía se entendiera. Esta vez la obra se publicó en forma de libro en la editorial Messrs. Ward, Lock & Co., y le añadió siete capítulos nuevos.
No obstante, la aceptación que esta nueva versión de Dorian Gray tuvo esta vez fue más o menos la misma, pues fueron muchos los que siguieron viendo en ella un contenido corrupto más que una exaltación de la estética por encima de la ética y de la moralidad. Por eso Wilde, el 1 de marzo de 1891 en The Fortnightly Review, decidió finalmente añadir a la obra un prefacio con veintitrés preceptos en los que se proclamaba como artista y con los que pretendía acallar a la crítica. Así es como se viene publicando normalmente, con el prefacio que añadió entonces y con un total de veinte capítulos.
El hecho de que Oscar Wilde se autoproclamase artista está unido a su faceta como artesano, pues, tal y como promulgó en sus ensayos, el artista y el artesano han de confluir en la misma persona. En otras palabras, por primera vez y bajo esta proclama, se ve como
Dorian Gray, supone el principio hacia la culminación de todos esos preceptos artísticos,
llevados a la práctica en el texto, a través de los objetos, los personajes y el uso del lenguaje.
El Wilde que consideramos artesano responde a que, por un lado, aunó sus ideales y preceptos sobre Arte y Belleza y, por otro, creó una obra literaria en base a los mismos. Contextualizó y seleccionó los objetos que le iban a permitir conseguir su objetivo y, al mismo tiempo, al libro como objeto le confirió la capacidad de ser tratada como pieza única de artesanía –entendida como un producto único y estético en las condiciones en que él mismo proponía.
22 W.H. Smith & Co., letter to Ward, Lock and Company, July 10, 1890, quoted by Holland in The Real
Tal y como se anticipó en el anterior apartado, la novela se publicó esta vez bajo una apariencia y finalidad concretas. En la forma que Wilde imprime a su novela como objeto se ve la intencionalidad de conferir una identidad única a su producto, con un acabado que demuestra que estamos frente a una obra de arte. Cuando se publicó la novela en formato libro, la cubierta era de papel de estraza gris (como el color de la ceniza) y el lomo del libro era de un material similar al pergamino. Las letras en color dorado del título fueron diseñadas por Charles Ricketts –al cual Wilde se refirió diciendo que era “a subtle and fantastic decorator” (Frankel 8)– junto con esa edición de lujo limitada a doscientas cincuenta copias que venían firmadas por el propio Wilde, y que también fue publicada, con alguna que otra diferencia a la descripción de la edición que ya hemos hecho. La firma de Wilde de estas copias le proporcionó, como ya expresamos anteriormente, la fama y el nombre (la firma de autor) que necesitaba para poder hacer llegar a un mayor número de público posible. La novela, como avanzábamos, no pudo ocultar a Wilde como autor de la misma, es decir, no pudo ocultar al artista, pero, sin embargo, a pesar de ser fallida por este motivo, si que es prototípica de la verdadera ocultación a través de los objetos, y que más tarde se vería masterizada en el teatro. Asimismo, a través de esa firma, y de este producto en sí que resultó ser el libro en sí mismo, sí que se ha culminado una identidad de artista que, como artesano, debería pulir más tarde en términos de ocultación. Wilde, a través de su firma y de su autoproclamación como artista, ha elaborado su identidad y ha conseguido que desde ese momento sus obras obtengan un contexto artísico más adecuado. Y al mismo tiempo, ha elaborado un producto único, de reconocido prestigio o fama y que avala dicha creación.
Los principales motivos que llevaron a Oscar Wilde a escribir esta novela vienen condicionados principalmente por las palabras de uno de sus maestros en las cuestiones de estética y en el movimiento del arte por el arte, nos referimos a Walter Pater. Éste le sugirió durante su graduación en Oxford que escribiera prosa, pues era mucho más difícil escribir prosa que poesía, a lo que Wilde, tras recapacitar y experimentar con la narrativa durante varios años con sus cuentos, escribió las siguientes palabras en una revisión de un poema de Pater, en referencia a los motivos que le llevaron en sus inicios como escritor a jugar con la poesía y, posteriormente, a meterse de lleno con la prosa, experimentando con numerosos ensayos, sus cuentos, el drama y la novela. Es gracias al propio Walter Pater, o mejor dicho, a su libro sobre estética The Renaissance, por los cuales Wilde, según afirmó en su ensayo Art and Morality, se decidió a escribir prosa:
Those were days of lyrical ardours and of studious sonnet-writing, days when one loved the exquisite intricacy and musical repetitions of the ballade, ... I did not quite understand what Mr. Pater meant, and it was not till I had carefully studied his beautiful and suggestive essays on the Renaissance that I fully realised what a wonderful self-conscious art the art of English prose-writing really is, or may be made to be. (1)
Hay evidencia de que cuando Oscar Wilde escribió la primera versión de su Dorian Gray, y apareció publicada en la revista Lippincott’s, Walter Pater entendió perfectamente el mensaje artístico y estético encerrado en la obra y no vio en ella ningún tipo de corrupción, malignidad o vicios, que fue de lo que le acusó la crítica principalmente. Aunque también, en uno de sus pasajes – justo el que Wilde se negó a cambiar entonces –a Pater le causó cierta impresión por esa ambigua incertidumbre y esa maldad, que podía evocar en una mente ya de por sí perversa, y entonces sintió la necesidad de comentarle a Wilde que “Dorian Gray– is sufficient to prove how free from offence the story really is. No artist is consciously wrong” (The Speaker I. 12. 319).
Wilde redactó muchas cartas para aclarar y defender su obra de todas las críticas a la que la estaban sometiendo desde su primera aparición, llegando incluso a decir en una de ellas, y en respuesta en concreto a uno de los críticos, Mr. Charles Whibley, que si Goethe viviese de seguro se deleitaría leyendo y entendiendo el arte de puro hedonismo que encierra Dorian Gray.
I still hold this opinion. If a man sees the artistic beauty of a thing he will probably care very little for its ethical import. If his temperament is more susceptible to ethical than to æsthetic influences he will be blind to questions of style, treatment and the like. It takes a Goethe to see a work of art fully, completely and perfectly, and I thoroughly agree with Mr. Whibley when he says that it is a pity that Goethe never had an opportunity of reading "Dorian Gray." I feel quite certain that he would have been delighted by it, and I only hope that some ghostly publisher is even now distributing shadowy copies in the Elysian fields, and that the cover of Goethe's copy is powdered with gilt asphodels. (St James’s Gazzette, Aug. 13, 1890 web)
En otra carta que Wilde envió al director de la St James Gazette, cuando se publicó en formato libro y con la inclusión de los siete capítulos que hemos mencionado, hace una distinción muy clara entre lo que ha de ser por un lado la esfera y las ocupaciones concernientes al arte y las que han de pertenecer meramente a la ética, ya que según él, – y este argumento lo utilizó en defensa a las críticas que se vertieron contra su obra–, ambas han de estar bien diferenciadas, “[I] am quite incapable of understanding how any work of art can be criticised from a moral standpoint. The sphere of art and the sphere of
ethics are absolutely distinct and separate” (St. James’s Gazette, June 26, 1890 web). Por ello, más tarde, concretó estas palabras en su ensayo The Soul of Man Under Socialism:
When it (the public) says a work of art is grossly unintelligible, it means that the artist has said or made a beautiful thing that is new; when it describes a work as grossly immoral, it means that the artist has said or made a beautiful thing that is true. The former expression has reference to style; the latter to subject-matter. (1186)
De igual modo, también se ve este sentimiento en el prefacio que añadió después a The
Picture of Dorian Gray, reivindicando de este modo los preceptos del arte tal y como él
lo entendía y por lo tanto lo defendía argumentando que “[i]t is the spectator, and not life, that art really mirrors. Diversity of opinion about a work of art shows that the work is new, complex and vital. When critics disagree the artist is in accord with himself” (18).
Pero Wilde, con su afinada verborrea, argumenta que en el fondo toda esa prensa que vende que su obra Dorian Gray es un puro contenido inmoral, solo va a causar que el público se asome a ella por el morbo y la curiosidad, fomentando ya de paso las ventas de la revista donde se vierten tan duras críticas contra el escritor. En este hecho ve la hipocresía de la sociedad que juzga pero compra: “The English public, as a mass, takes no interest in a work of art until it is told that the work in question is immoral, and your reclame will, I have no doubt, largely increase the sale of the magazine” (St. James’s
Gazette, June 26, 1890 web). El contenido de esta carta en la que Wilde intentaba
defender su novela desde el punto de vista del arte nos lleva una vez más a tratar de dilucidar esa doble visión del Wilde artesano y artista. Es decir, hay una manifestación por su parte de establecer una defensa de su novela desde las bases estéticas que ya había venido sentando con anterioridad en sus ensayos y conferencias por Estados Unidos y Canadá. La visión que distingue al artista y cuál ha de ser su ámbito de adscripción, es la de crear su obra y al mismo tiempo la de tener la capacidad de desligarse de la misma con la intención de construir un juicio crítico productivo que genere en otra obra de arte, tal y como se puede apreciar en The Critic as Artist y, que es muy distinta a la función que el artesano ha de acometer que, tal y como mencionamos en Art and the Handicraftsman, es, (tal y como señalamos igualmente en nuestra introducción), la de permitir que el objeto producido, la obra de arte que éste produce no pierda la ‘identidad,’ estando por tanto estrechamente ligado a su constante proclama por el individualismo del hombre que tanto se deja ver en The Soul of Man under Socialism. Es decir, el artista y el artesano van de la mano de la misma persona y es en la función del artesano, al ser el que preserva en el
producto la verdadera esencia, el alma, la que está dotada de una clarísima función social, y para ello, insiste en que debe ser llevada a cabo en un contexto social adecuado. Anteriormente, ya avanzamos que algún estudioso sobre Wilde, entre los que destaca Richard Ellmann, sostiene que The Soul of Man fue redactada con la intención de dar soporte estético a su novela y de tratar de argumentar por tanto que, como obra de arte, cumple sus funciones perfectamente, pero que, quizás, el propósito estético que Wilde defendía en otros ensayos era precisamente negativo: “If Dorian Gray presented aestheticism in an almost negative way, his essays The Critic as Artist and The Soul of
Man under Socialism, gave it affirmation. … With these essays, Wilde clarified the
meaning of Dorian Gray” (307-9). No es lícito, entonces, criticar la obra desde el ángulo de la moralidad, y Wilde dio buena cuenta de ello en el ensayo The Critic as Artist. Pero en la práctica esto no fue así porque, tal y como señala Nicholas Frankel en The Picture
of Dorian Gray. An Annotated, Uncensored Edition, “Wilde on one occasion remarked
that “it contains much of me in it”. Wilde’s comments suggests that the novel is a work of art that embodies his own ‘secret’” (14).
Wilde, siendo consciente de que podría tener más problemas que traspasaran la mera crítica a su obra, decidió reescribirla para dejar más patente el hecho de que sólo lo hacía
para deleitarse a sí mismo,23 de que su propósito era estético, pero, no obstante, durante
su juicio en el que fue acusado de sodomite,24 su “purged edition”25 (Frankel 16), de la
novela, la de 1890 fue utilizada por parte de Edward Carson, como prueba “to prove that Wilde was “posing as a sodomite,” in his writings at least, and that his client’s –[Marquess of Queensberry]– charge was legally justified”26 (Frankel 16). Tal y como se ve en el siguiente diálogo recogido por Mason, Wilde se ve sometido en su juicio a una batería de preguntas indirectas que tienen la intención de atacar a Wilde por su obra:
- I take it that no matter how immoral a book may be, if it is well written it is, in your opinion, a good book?
- Yes; if it were well written so as to produce a sense of beauty which is the highest sense of which a human being can be capable. If it were badly written it would produce a sense of disgust. (Mason 44)
23 “I wrote this book entirely for my own pleasure” (Wilde. St. James's Gazette, June 26, 1890 web). 24 *Sondomite, tal y como escribió el Marquess of Queensberry, el padre de su amante Lord Alfred Douglas
y que ha sido objeto de numerosos comentarios e ironías desde entonces.
25 Ver: “Unsigned review of The Picture of Dorian Gray,” St. James’s Gazette, June 20, 1890; rpt. en Oscar
Wilde: The Critical Heritage. Ed. Karl Beckson. London: Routledge & Kegan Paul, 1970: 72. Y Holland,
Merlin. The Real Trial of Oscar Wilde. New York: Perennial, 2004: 86.
26 Ver: “Unsigned notice of The Picture of Dorian Gray.” Scots Observer, July 5, 1890; rpt. en Oscar
No obstante, no es nuestra labor dilucidar aquí en esta tesis los acontecimientos que desembocaron en una condena de dos años en la cárcel con trabajos forzados.
La sociedad de su momento no supo comprender que tenía delante de sí una novela estandarte de ese art for art’s sake y que se debía separar de ella a su escritor, que intentó expresar que un libro está bien escrito o mal escrito, pero no es moral o inmoral (paráfrasis del prefacio que añadió en 1891). Las palabras de Richard Ellmann cuando afirma que “Dorian Gray is the aesthetic novel par excellence, not in espousing the doctrine, but in exhibiting its dangers” (308), insinúan que, quizás, la novela expresa más las consecuencias de una pose que los preceptos estéticos en sí. Además, Wilde, parece ser un personaje más en la obra, o mejor dicho, se ven trazos de su vida en todos sus personajes. Precisamente, esta incapacidad por parte de Wilde de no conseguir ocultarse es lo que le lleva a replantearse volver a probar suerte con el teatro, pues ahí sí será capaz de conseguir su objetivo. La labor del artesano en esta novela se ve manchada por el artista, que es el que no ha sabido esconderse en su obra.
La novela –sobre todo la primera versión, la de 1890, por ser la que Wilde consideró que no debía necesitar de más explicaciones, así como tampoco requería de ese tipo de caracterización que criticó en otros autores en The Decay–, si que puede ser considerada una obra de arte entendida bajo los preceptos del esteticismo que Wilde promulgó en sus ensayos.
J. D. Thomas, profesor de la Rice University, en la introducción a su ensayo sobre The
Soul of Man under Socialism. An essay in Context,27 señala que la inquietud que sentía Wilde por la estética, y por cuál debía ser la función del arte, del artista, etc., encuentra su lugar con la creación de Dorian Gray y de The Soul of Man: “[T]he subtle disquietude that reigned in his brain found expression in ‘The Picture of Dorian Gray’ and his essay on ‘The Soul of Man.’”28 (83), pero que “the difficulty about The Soul of Man under
28 Tal y como J.D. Thomas recoge en su nota a pie de página número 2 es “Anna, Countess de Brémont,
[in] Oscar Wilde and His Mother: A Memoir … She quotes Wilde as telling her privately in a picturesque setting at Paris in August, 1900: I have found my soul. I was happy in prison... I was happy there because
I found my soul. What I wrote before 1 wrote without a soul, and what I have written under the guidance of my soul, the world shall one day read, it shall be the message of my soul to the souls of men! Regrettably,
the Countess does not state whether Oscar Wilde explicitly mentioned the then unheard-of letter to Lord