CAPITULO IV. MARCO TEÓRICO 49
4.4 El asesoramiento en la orientación educativa 62
En educación, el asesoramiento aparece ligado a la profesionalización de la reforma, que trajo consigo la aparición de un grupo de especialistas, los agentes de cambio, preparados para diseminar en las escuelas las mejoras pensadas y alentadas por las administraciones educativas (Popkewitz, 1988). El asesoramiento ha sido una práctica de la orientación, porque ha surgido de modo emergente de la confluencia con otras labores implicadas en el trato directo con el profesorado como la formación permanente, la innovación educativa y la inspección (Rodríguez Romero, 1992). La imprecisión de su identidad se ha visto reforzada por el hecho de ser desempeñada por sujetos que previamente han sido socializados en otras labores de enseñanza. La diferencia entre orientación y asesoría es que el asesoramiento es un servicio indirecto que trata con los problemas de los profesores y la orientación es un servicio directo a los usuarios, el trato con los profesores es la principal fuente de diferenciación.
El asesor o asesora se dedica a tratar con profesionales con autoridad similar, el orientador u orientadora tiene su principal foco de interés en audiencias con menor poder, que es lo define el tipo de relaciones que se establecen con los centros escolares. Ambas actividades comparten el compromiso con las labores de ayuda y están comprometidas con el desarrollo de tácticas supervisoras que se enfocan hacia la construcción de identidad. En el caso del asesoramiento la supervisión se ejerce sobre los procesos de identidad profesional de los enseñantes y otros trabajadores sociales. La orientación, por su parte, directamente se enfoca hacia la construcción de las identidades del alumnado y otras figuras de las instituciones socioeducativas, otro punto de convergencia es que ambas son labores relacionadas con lo que se suele denominar
63 conocimiento experto, que se caracterizan por el dominio de un campo especializado de saber en aspectos curriculares organizativos y de desarrollo profesional
Asesoramiento educativo constructivista
Para Monereo y Solé ésas son algunas de las dimensiones que conforman el asesoramiento psicopedagógico:
• El asesoramiento psicopedagógico se concibe como un medio al servicio de la individualización de la enseñanza, un medio para ofrecer desde la institución escolar, respuesta educativa adecuada a las condiciones y características de sus destinatarios. • El asesoramiento psicopedagógico se realiza en un contexto concreto, la institución
educativa, esto supone la necesidad de elaborar y disponer de conocimiento psicopedagógico específico sobre los aspectos en los que se realizará la intervención. • El asesor psicopedagógico interviene en la institución con el fin de procurar que el centro
escolar logre potenciar al máximo la capacidad de ensenar de los profesionales que lo integran y la capacidad de aprender del alumnado al que se dirige la enseñanza, en un proceso que debería resultar emocionalmente gratificante para todos los implicados. De acuerdo con ello, el asesoramiento psicopedagógico se constituye como una realidad compleja y multiforme, que se deriva de las diversas formas de entender las finalidades de la educación y se materializa en una variedad de prácticas asesoras. Aunque hay que tener en cuenta que del mismo modo que no existe una única forma de interpretar las finalidades de la educación, tampoco existe una forma única de entender los objetivos, las funciones y las tareas que competen a los asesores y asesoras.
“El objetivo del asesor o asesora que siga un enfoque constructivista es conseguir que el centro educativo desarrolle al máximo sus potencialidades, se establecería en analogía con la zona de desarrollo potencial una zona de desarrollo institucional, que comprendería la distancia teórica existente entre los avances que puede realizar una institución educativa sin ayuda o con la ayuda de un asesor eficaz” (Monereo y Solé, 1996. Pág. 26).
64 Estos autores formulan una serie de características para un asesoramiento de desarrollo institucional:
• Tomar como punto de partida la situación inicial de la institución (ideas del profesorado sobre los procesos de enseñanza-aprendizaje, prácticas educativas y modelo de gestión y organización).
• Colaborar con el equipo directivo y los equipos docentes en la toma de decisiones que se ajusten a los objetivos marcados y a las características del centro.
• Favorecer la eficacia en las reuniones de trabajo, definiendo bien la responsabilidad de los implicados en el cumplimiento de acuerdos, el seguimiento de las actuaciones iniciadas y su correspondiente evaluación y revisión.
• Establecimiento de redes de comunicación fluidas entre la comunidad educativa.
• Disponer de documentos eficaces, con indicadores concretos que permitan detectar y realizar un seguimiento adecuado de los alumnos y alumnas con dificultades de aprendizaje, con el fin de detectar las condiciones que favorecen la permanencia de las dificultades o que permitan superarlas, ya que en todo momento el objetivo debe ser garantizar el acceso de las alumnas y alumnos al currículum común.
A su vez, Nieto (1992) propone que un asesor en el ámbito educativo debe planificar su trabajo con el objetivo de que las escuelas aborden sus problemas de forma global y con claridad de ideas, plantee soluciones creativas y consensuadas, estrategias abiertas, flexibles y adaptativas y seleccione innovaciones curriculares que impliquen cambios en los criterios organizativos del centro. Rodríguez Romero (1996) sugiere que las labores de asesoramiento son percibidas, a menudo, por el profesorado como una ramificación de la estructura administrativa y como encomienda de la propia administración educativa por influir y determinar la práctica del profesorado.
Según Santana Vega (2003) todos aquellos profesionales que trabajan en tareas de asesoramiento a los centros escolares se encuentran, a la hora de delimitar su campo de actuación, en una situación compleja por los siguientes motivos:
• Una legislación cambiante originada por los cambios políticos, y en ocasiones el excesivo celo de las administraciones que actúan como garantes de que lo legislado se traslade a la práctica.
65 • Por las demandas, preconceptos y expectativas fraguadas por el profesorado, el equipo
directivo, el alumnado y la familia. Por las propias prerrogativas profesionales de los asesores y asesoras, que debido a su formación inicial o continua, pueden acometer ciertas actuaciones profesionales amparadas por la competencia epistemológica derivada de la formación recibida; es necesario que tales competencias sean tenidas en cuenta dentro del complejo entramado educativo.