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El campo periodístico, el habitus y la improvisación

EL CAMPO PERIODÍSTICO, EN UN MOMENTO REFLEXIVO

Cinco periodistas ecuatorianos, pertenecientes a grandes medios de comunicación, fueron entrevistados entre los meses de junio y septiembre del 2009. Ellos fueron escogidos por tener perfiles cuyas características pretendieron emular la composición

del campo periodístico mismo. Así escogimos a un editor, a un periodista investigativo, a otro de crónica roja, también a una periodista experimentada y a otra representante de los medios públicos o estatales. Sus testimonios permitieron registrar su discurso sobre la visión que tienen de sí mismos, de su oficio y de su práctica laboral. De esta manera también pudimos adentrarnos en sus representaciones sociales, haciendo hincapié en el tema de la objetividad y la censura.

En el caso del primer informante (ENT1) es un periodista por su práctica laboral, pero sociólogo por su formación académica. Tiene aproximadamente 30 años de carrera periodística y 60 años de edad. ENT1 ha trabajado en medios impresos, televisión y recientemente ha participado en la capacitación de periodistas. Por un tiempo también fue editorialista. Según su propio testimonio empezó siendo de izquierda y colaborando con causas sindicalistas, pero luego mediante el estudio y su acercamiento a grupos de intelectuales moderados, fue “evolucionando”, pasando de la creencia en las bondades de la dictadura del proletariado a las de la democracia.

ENT2 es una periodista de 45 años, madre de dos hijos, muy creyente en Dios. Ella logró estudiar en la universidad estatal de la capital, pese a que venía de provincia. Ha trabajado en medios impresos y en una agencia de información internacional. Esta periodista considera no tener una identificación política y le parece que en la derecha y la izquierda existe gente valiosa. Le gusta un modelo político y económico, según dice, como el chileno. Se muestra muy crítica con los medios.

ENT3 es un periodista, de 40 años, exitoso en el ámbito de la crónica roja. Su formación es empírica como en el caso de ENT1. Esta calidad de empírico que se desenvuelve en un medio criticado dentro del mismo campo periodístico, le hace ser una especie de ‘hereje’ del campo que constantemente critica los supuestos pilares de esta institución. Este “contador de historias” (como él mismo se define), se ha desempeñado en medios impresos y en la televisión. En los últimos tiempos estuvo trabajando en un medio incautado por el gobierno. Se define como humanista y cree al ser humano “capaz de los hechos más heroicos y de las más grandes bajezas” también.

ENT4 es una periodista de 35 años, con una hija, que después de haber laborado por varios años en medios privados, ahora trabaja en un medio oficial. Ella nos aporta información sobre el manejo de los medios por parte del Estado y establece de manera clara los dos lados de la medalla (lo privado y lo público estatal). ENT4 ha laborado en radio y prensa, y por ahora también incursiona en medios de Internet. Ella se considera “una luchadora por las causas justas y en contra de las injusticias, desde siempre”.

ENT5 es un periodista de 45 años que ha trabajado toda su vida en medios de la Costa. Ha ganado varios premios periodísticos por sus reportajes de investigación. Se inició en pequeñas radios y luego siguió en medios impresos grandes. No es de izquierda ni de derecha, según el mismo lo afirma.

Cada uno de ellos aceptó la invitación de la investigadora y colega periodista a responder una buena cantidad de preguntas, a través de las cuales, se estableció un diálogo relajado, muy horizontal, en el cual se abordaron cuatro temas en general: el concepto general de objetividad y censura; el capital social que poseen; la posición de los medios en los que laboran y sus consecuencias y la falta de acceso a la información que viven como parte de sus rutinas periodísticas. Este diálogo versó sobre experiencias cotidianas, sobre sus rutinas de trabajo, para así abrir una ventana de información. La misma que ha sido sistematizada en esta tesis.

Pierre Bourdieu y otros autores definen a las representaciones sociales como la “visión de mundo” (Bourdieu, 2001:61) de determinado conglomerado o colectivo. Además Jean Claude Abric, las define como el entendimiento de la realidad de los agentes sociales. Por ende, éstas inciden en la construcción de las conductas del conglomerado, la construcción de una identidad de grupo y la justificación de sus actitudes. (Abric, 1994:11). En este sentido, las representaciones son las que generan en los trabajadores de prensa un discurso propio sobre su oficio y por ende operan en su práctica social o laboral.

Gracias a sus relatos hemos registrado: cómo entienden los periodistas ecuatorianos la objetividad y la censura; además hemos podido observar el discurso

sobre la legitimación y a la vez expresiones de crítica y autocrítica de su propio trabajo. Esto como parte de un remezón en el paradigma del campo que se vive actualmente. Especialmente en el tema de la objetividad, un hallazgo interesante es haber comprobado que existe una fuerte tendencia entre los trabajadores de prensa de alejarse de la noción de objetividad. Este debate venía generándose desde hace algunas décadas, pero en la actual coyuntura ha tomado proporciones enormes. El campo periodístico vive un proceso reflexivo.

Es el segundo semestre del año 2009 y en el ambiente se siente la animadversión, sobre todo por parte de funcionarios de gobierno en contra de la prensa, e inevitablemente en contra de los periodistas. Este es un elemento fundamental que configura las reglas de juego del campo en el que se desenvuelven actualmente los trabajadores de prensa ecuatorianos.

Aunque la relación del sector político, con ciertos medios y ciertos periodistas en el pasado, se puede calificar como tirante, en los últimos dos gobiernos se ha experimentado una violencia nunca antes registrada y, se podría decir, indiscriminada. En ambos casos se ha acusado a “los medios” y a “los periodistas” de querer desestabilizar a dichos gobiernos.

En el caso de Gutiérrez, se producía un fenómeno interesante: sus simpatizantes acusaban a los periodistas de quererlo tumbar, pero sus opositores en cambio consideraban que la prensa era demasiado blanda con él. En el actual gobierno existe la idea generalizada, promovida y difundida ampliamente a través de espacios en los mismos medios de comunicación, por parte del presidente Rafael Correa, y muchos otros altos funcionarios del gobierno, de que toda la prensa es su opositora, que miente, que escribe porquerías, entre otros.

Sin embargo, la representación social de los agentes del campo, es decir los periodistas, se contradice con esa visión que -según la entienden los trabajadores de prensa- viene de un poder político intolerante frente a las críticas. De todos modos, también existen espacios para la autocrítica y la reflexión.

Los periodistas se miran como seres apasionados, dedicados por entero a su trabajo, capaces de sacrificar su tiempo y vida social por su oficio. El periodista se siente un justiciero, un ser que debe combatir la corrupción.

Es una pasión. En la pasión hay una necesidad de comunicación que tienen las personas y eso se logra sistematizar. Sobre todo en el diarismo, hay una suerte de adicción. Es un trabajo muy apremiante que tiene que ver con la actualidad y que incide (se detiene y lo piensa) en el imaginario colectivo sobre la realidad. El diarismo incide de una otra forma, o al menos cuando uno trabaja en periodismo cree que hace eso. (ENT1:2009)

El periodista también busca ayudar, de manera paternalista, a la gente a darse cuenta de lo que pasa, siempre desde su propia concepción del mundo, incluso desde sus creencias religiosas.

Yo quiero aportar en algo que le sirva a alguien. Por ejemplo en el caso de este gobierno, para que la gente reaccione y se dé cuenta de lo que está pasando. Yo estoy en ese porcentaje de gente que tenía una esperanza y que se está desilusionando, igualito que ha pasado con otros gobiernos. Cuando yo escribo algo como lo de las FARC o cuestiones de la corrupción, yo digo Dios mío, guía mi trabajo para hacer algo positivo y para no arriesgar el pellejo, porque tengo dos hijos chiquitos. (ENT2:2009)

Estas reflexiones muestran que los periodistas buscan ser positivos para la sociedad y que además son concientes de que sus prácticas laborales pueden incidir en las representaciones sociales del público, de las diversas audiencias. Las representaciones de los periodistas, al ser publicadas a través de los medios, pueden llegar a reproducirse en el habitus de otros campos sociales. De ahí la importancia de conocer cómo son éstas y cómo se construyen.

Entre tanto, hemos mencionado en el capítulo teórico que la representación social permite legitimar y justificar las conductas de un conglomerado. Una de las más comunes es aquella sobre que los periodistas pueden ser supuestamente un contrapoder contra la corrupción. De acuerdo con Bourdieu, los periodistas piensan erróneamente que pueden brindar la verdad, la información, la crítica, la subversión (Bourdieu, 2001:28). La percepción desde ciertos sectores del nuevo poder y de la academia, en

cambio es que los periodistas sirven a los poderosos e incluso que siguen sus mandatos de manera obediente.

Mediante una vivencia propia el periodista investigativo explica que el periodismo no sirve al poder, y que se evita seguir al pie de la letra las agendas que se quiere imponer desde el sector público, sino que se buscarán las historias humanas, que tengan gran impacto.

Estábamos en un recorrido con Gustavo Noboa. Llegamos a una piladora del gobernador de Manabí. Era un recorrido de obras, iban a dar una rueda de prensa. Me separé y me encontré con unas mujeres que trabajaban con el café y sin que se den cuenta hablé con ellas y publiqué que eran explotadas, no ganaban mucho, no tenían nada. Esa nota impactó mucho. (ENT5:2009)

La misma consideración se hace evidente con el testimonio de un trabajador de prensa del ámbito de la crónica roja. Pese a que, dentro del propio campo, existen recelos frente a la crónica roja, desde la perspectiva de este trabajador, su labor aporta positivamente a la sociedad a través de la prevención.

La crónica roja es extremadamente preventiva. Te hace desarrollar una auto protección, frente a hechos punibles o delictivos que le suceden a otras personas y que te pueden suceder a ti también. El más claro hecho: seis chicas fueron violadas en la calle Bolivia a la salida de la Facultad de Comunicación Social. Si no se contaban esos hechos las chicas seguían bajando a oscuras. Se contó eso y pusieron luminarias, ahora las chicas bajan de tres en tres, van patrulleros a rodear. ¿Qué has logrado con eso?: prevención. (ENT3: 2009).

ENT4, al haber pasado a laborar en un medio oficial también legitima su trabajo, aunque desde otra perspectiva. Considera que los medios dan mucho de lo malo, aunque demuestra frustración por no poder decir todo lo que pasa. “Lo que busco en este momento, es darle al lector el otro lado de la información, lo positivo”, asegura.

Pese al convencimiento y la intención de que la labor genera resultados positivos a la sociedad, dos de los entrevistados registraron dudas por los efectos de su labor periodística. “No hemos asentado la democracia, ni la libertad de expresión ni la de

prensa. Y ahí tenemos lo que está sucediendo: (en tono irónico) somos ‘buitres que están detrás de la porquería, somos cloacas con antenas’. Eso le dijo el presidente a un canal. Los periodistas somos desacreditados y la gente aplaude” (ENT1:2009).

La falta de incidencia de la prensa, que no parece poder resolver problemas también es parte de las críticas a su labor, desde los propios periodistas: “La mayor parte de veces es intrascendente nuestro trabajo. Es tan poco el porcentaje de gente que lee tus notas, o es tan poca la reacción que puedes generar que no pasa nada. Solo somos parte de una empresa o un negocio y creo que la mayor parte del tiempo no cumplimos ningún rol social y es una pena” (ENT2:2009).

En medio de este panorama de conflicto y reflexión, indagamos sobre las representaciones sociales de dos conceptos que están presentes en el discurso y en la práctica de los trabajadores de prensa: la objetividad y la censura.

La objetividad, criticada en el discurso periodístico

La objetividad es una mentira cerdosa (ENT1: 2009)

La frase dicha por un periodista-editor, con más de 30 años en este campo, resulta casi inverosímil. Esta noción o herramienta del periodismo, que por varios años ha sido atesorada como una virtud tanto por los periodistas más clásicos y consagrado en códigos de ética, en textos de periodismo, entre otros, se ha quedado sin legitimidad o institucionalidad en el discurso periodístico.

Los cinco periodistas entrevistados coincidieron, aunque con matices, en que la objetividad no existe o resulta imposible alcanzarla. Más bien reconocen que puede haber cargas subjetivas en su trabajo y que éstas son las que les llevan a interpretar los hechos, no a mostrarlos tal cual suceden.

Nadie puede hablar ni de verdad ni de objetividad. Todo lo que publicamos es una interpretación de la realidad, no es un reflejo de la realidad, porque la realidad es otra cosa. Tú (un periodista) cuentas algo: estás interpretando, en el momento que seleccionas lo que cuentas, cómo jerarquizas, cómo titulas, es algo subjetivo. El rato que seleccionas

qué parte de un hecho cuentas o cómo empiezas o terminas la noticia es una decisión subjetiva, qué parte de una palabra le das a un actor social o político, eso es subjetivo. (ENT1:2009)

Los periodistas reconocen que cada persona que realice una nota, podrá interpretarla de acuerdo a su propia subjetividad: “no hay la objetividad pura, siempre será subjetiva, toda nota está marcada por sentimientos y por el cúmulo de conocimientos que tiene la persona que está elaborando la nota”. (ENT3: 2009)

Además, la objetividad es relacionada por los periodistas, más bien con una suerte de equilibrio, de confrontación de fuentes entre un acusador y un acusado: “creo que es el equilibrio que le puedes dar a una información, tomando la versión del acusado y del que le acusa. Es la posibilidad de darle la voz al funcionario para que exprese lo que está haciendo por la población, pero también recoger lo que la población le dice que está haciendo mal”. (ENT4:2009)

Adicionalmente, parecería haber cierta confusión, en algunos periodistas sobre qué es ser objetivo. ENT3, quien al ser periodista de crónica roja comenta básicamente experiencias de su fuente, también considera que la crónica roja “es eminentemente objetiva”. Esto relacionando a la construcción de la noticia como una interpretación de una realidad, de un “hecho” que ocurre.

La fuente principal es el cadáver porque te cuenta una historia. La forma en que quedó: si fue boca arriba, boca a bajo, las heridas que tiene, si son de defensa, las puñaladas que tiene, son de izquierda a derecha, de derecha a izquierda, el corte de la yugular es de derecha a izquierda, de arriba abajo; tiene dos centímetros de profundidad en el inicio, uno en el tercero, otro en el cuarto medio superior. Para saber lo que sucedió en el último momento de la vida de la persona. Cuanto más objetiva es la realidad, te acercas a la verdad del hecho de la muerte de esa persona”. (ENT3:2009)

Pero así mismo y una vez más, como saliéndose de los esquemas que supuestamente manejan los periodistas más formales, mostrándose como “hereje” del campo asegura que él frecuentemente es subjetivo.

A cada rato soy subjetivo, a cada rato estigmatizo, adjetivizo, valorizo. Yo veo un violador de una niña de cinco años, yo le digo ‘desgraciado’, ‘psicópata’, ‘semen del diablo’, ‘salió polvo de carbón de sus entrañas malignas’, le digo de todo yo. Para mi no hay tintas medias. Yo lo narro así, narro el dolor de haber visto una niña llorar, una niña violada, estrangulada, asesinada. (ENT3:2009)

De la objetividad a la veracidad

El hecho de que no exista la objetividad o no sea posible ser objetivos, no significa que en su representación social, los periodistas desistan de contar los hechos noticiosos, a través de otro tipo de herramientas que parecen tener el mismo origen, pero reconociendo las limitaciones. Ellos hablan de la posibilidad de construir las noticias con veracidad, equilibrio, independencia y ética. Incluso en algunos casos frases como “información objetiva”, “hacer la noticia objetivamente”, son usadas por los mismos periodistas que antes habían aseverado que la objetividad no existe. Difícilmente pueden alejarse de una noción tan enraizada.

Ante la pregunta: si la objetividad no existe ¿cuál es la herramienta que utilizas para que el producto noticioso sea de calidad? Se asegura que la honestidad es la salida: “Yo creo que lo clave es que no sea tu subjetividad la que la cargues en la nota. Si no puedo evitar lo que yo pienso, tampoco puedo hacer de mi subjetividad el eje de la noticia. El eje es el que te dan las fuentes y los hechos. Y el eje debe estar sin que prime tu carga subjetiva. Eso es honestidad, creo yo”. (ENT2:2009)

Por su parte, ENT1 desde su calidad de editor asegura que:

Yo espero que el periodista sea veraz, que me cuente una serie de hechos, de buena fe, que no tenga intención de hacer daño a nadie. Yo creo que la opción es la veracidad, es otra cosa distinta a la objetividad. El periodismo debe sustentarse en la veracidad. Es la predisposición de informar sin la pretensión de perjudicar a alguien respondiendo a los intereses más progresistas de una sociedad. Pero sin embargo, se sigue insistiendo en los documentos oficiales sobre el tema de la objetividad. (ENT1:2009)

Entre tanto, para ENT5: “Lo que hay que hacer es estar, tratar de estar, mucho más cerca de la verdad. Tratar de decir lo que sucedió sin apasionamientos”.

Las visiones anteriores, dan la pauta de que el periodista considera correcto realizar su trabajo bajo normas éticas, tratando de extranjerizarse, de no involucrase. ENT3 también relaciona a la objetividad con el hecho de mantener distancia al momento de hacer las coberturas noticiosas. Sin embargo, siempre desde una búsqueda de romper los esquemas considera a esto, una práctica errónea y más bien asegura que:

…los periodistas de ‘verdad’ deben meterse en las historias, sentir las historias. En las universidades te enseñan: ‘el periodista solo narra lo que ve, no se mete’. ¡Mentira!. ¿Cómo me puedes narrar lo que ves si no estás sintiendo? Es una narración vacía carece de sentimiento, carece de humanidad… Debes darme angustia, pena, zozobra, llanto, indignación, heroísmo. Cáusame todo eso, menos indiferencia, el rato que causas indiferencia, estas demás. No estás comunicando nada. (ENT3:2009)

La construcción del hecho noticiable

De los cinco periodistas entrevistados, solo dos consideraron como un elemento decisivo que destierra la posibilidad de la objetividad en su trabajo, la construcción de las informaciones y dentro de ella la denotación y de la connotación de las mismas. La primera instancia del discurso, es aquella en la cual se entienden de manera literal el texto o la noticia publicada. Sin embargo, dependiendo del segmento del noticiero en el